Martín
Caparrós en su columna de Noviembre de
2012 , trazaba su visión de la Argentina, con dolor observaba que estábamos inmersos
en un” Círculo vicioso, muy vicioso” y
era asimismo una forma de volver siempre
adonde estábamos”, cíclicamente se volvía a fojas cero, al punto de partida (él
pone el acento sobre el gobierno K que
se acercaba a cumplir diez años en el gobierno, aunque seguía soñando
con un “ proyecto nacional y popular”
como mínimo hasta el 2019 con Cristina Fernández en el sillón de
Rivadavia).
Pasaban los años y Argentina
volvía a chocar con lo mismo. Las quejas
se repetían, los sucesos también , los debates
tampoco variaban ” Que vuelve la inflación, que vuelven las curritos con
el dólar, que la luz se corta cada vez que hace calor, que el agua falta cada
vez que hace falta, que el agua sobra porque faltan las obras, que los trenes
no andan porque son para pobres”.
Las
quejas apuntaban a distintos grupos de poder:… “.los sindicalistas se pelean
por la guita, que los empresarios se pelean por la guita, que los gobernantes
la levantan con pala”.
Retomaba
Caparrós en su análisis y observaba que los discursos se quedaban en eso, en mera retórica
y son los mismos que hace quince años”.
Exiliado en
Europa durante la dictadura, Caparrós se volvió a afincar en Argentina en 1983 con la primavera democrática alfonsinista
para dedicarse a su profesión de periodista, lamentaba que las escuelas y los hospitales públicos
sigan siendo despreciados” y que , a pesar
que en las campañas políticas se hable de “ayuda a los más necesitados”, en la
práctica, según el periodista :“ Los pobres siguen jodidos, la vida cotidiana
sigue igual de dura, el malhumor sigue igual de malo,y la mugre sigue igual de
sucia ( no se refería solamente a la a
la falta de limpieza, sino a los manejos oscuros de los dueños del poder) y por
sobre todo porque progresaba “ inepcia de los gobernantes” ( ineptitud,
entendida como sinónimo de desdén hacia la ciudadanía, a excepción de
seguidores , acomodaticios y aduladores).
Apenaba que
Argentina, mantenga el mote de “país calesita” y que al igual que el divertimento
infantil, gire, gire y al detenerse se
vuelva al punto de inicio, sin que, quienes toman las decisiones tomen el toro
por las astas y actúen con seriedad. Cansado, arguia: “Seguimos sin creerles y
sin saber qué hacer en cambio: que pasa el tiempo y no produce nada…”.
Su
sinsabor por la falta de progreso, la expresaba diciendo:”Para muchos –en la
calle y fuera de la calle–, el diagnóstico vuelve a estar claro: el sistema
político argentino no funciona. Nos pareció evidente en 2001, pero no supimos
qué hacer con esa convicción y aceptamos -muchos aceptaron- la versión K del
peronismo.
Sin
embargo, Caparrós, argumentaba que el
modelo estaba agotado:” Fracasó en el manejo del país –sus errores constantes,
sus alardes bobos, sus engaños– reaviva el viejo diagnóstico: “los políticos”
–en general– no sirven, no saben hacer lo que dicen que hacen. ( Extiendo las
palabra de Caparrós al macrismo).
Preocupado
por la falta de remedio ( y de paliativo), subrayaba:” Seguimos sin encontrar
un tratamiento: sin saber con qué reemplazarlos. Insistiendo en el lugar común
de que “los políticos” son un desastre pero esperando que aparezca uno que no
lo sea”.
Conocedor
de la realidad, insistía que la calesita seguiría dando vueltas, se detendría
por un período donde nos aferraríamos a que las cosas cambien, para ponernos” a disposición
de cualquier aventurero”, señalaba.
A fines
de 2012, con una elección intermedia para renovar parcialmente las cámaras de
diputados y senadores junto con otros cargos de menor valía y exposición, advertía que no vislumbraba alguien con
capacidad para revertir la realidad “Solo que no hay siquiera aventureros” .
Según su
parecer tampoco lo había en 2003 hasta la aparición de Kirchner …”y aquí estamos”, se lamentaba.
Antes que
Massa rompiera con su triunfo los anhelos de una re reelección de CFK, antes
que se sospeche que Macri , ya lanzado como candidato después de sus dos
cadencias como jefe de gobierno capitalino, podría conseguir que por primera
vez en la Argentina la derecha ganara por derecha, deploraba a la clase política
( a los tres poderes de modo similar), sentía
que , con matices :” el rechazo actual
de la representación se parece mucho al rechazo que había hace diez años, y
tiñe la percepción general de cómo estamos”, reiterando su idea principal ,
existe” Una sensación muy generalizada:
que siempre volvemos adonde estuvimos. Como quien sufre un destino circular,
vicioso.
Apesadumbrado, Caparrós,
subrayaba que Argentina ya no era siquiera
el País Jardín de Infantes” , ahora, enfatizaba “conseguimos inventar –sin
demasiado esfuerzo, puro talento natural– el País Calesita.
Al País
Calesita, remarcaba:” nos subimos de vez en cuando al caballito y nos parece
que galopáramos y que para tenernos contentos a veces nos prestan la sortija, y
que seguimos dando vueltas y más vueltas”.
Culminaba,
en tono lapidario: “Y, a veces, hasta decimos que nos gusta”.
Caparrós , Martín :" País Calesita, El País ( España),10 de noviembre de 2012
http://blogs.elpais.com/pamplinas/2012/11/pa%C3%ADs-calesita.html
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