domingo, 1 de noviembre de 2020

Noche de los Cristales Rotos, Pogrom de Noviembre de 1938 ,frente a la pasividad de las potencias occidentales con respecto a la constante violación de los derechos de los judíos en Alemania, se aprovechó el incidente de París como cortina de humo para iniciar un pogromo a gran escala ( Óscar Hernández, 2010)

Desde 1933, numerosas leyes habían sido dictadas para restringir la actividad económica y ocupacional de los judíos. El 7 de noviembre, un joven judío disparó a un diplomático en la embajada alemana en Paris. Para Goebbels, el tiroteo en París fue una oportunidad para incitar a la población alemana contra los judíos y lanzar un pogromo, conocido como la Noche de los Cristales Rotos. En la noche del 9 de noviembre, por todo el Reich, los comercios judíos fueron victimas de la S.A. Los cristales fueron rotos y sus contenidos arrojados a la calle. Decenas de sinagogas fueron quemadas y miles de judíos fueron recluidos en campos de concentración. La brutalidad de los sucesos fue el primer paso hacia la Solución Final. A pesar de todas las medidas implantadas desde 1933, las autoridades alemanas seguían sin solucionar el problema judío, ya que todavía quedaban cerca de medio millón en el Reich. Hitler y sus subordinados necesitaban de una ocasión propicia para iniciar una política más contundente, que acabase de una vez por todas con el problema judío. La ocasión se presentaría el 7 de noviembre de 1938, cuando un desconocido asaltó la embajada alemana en París y hería de gravedad a uno de los funcionarios. Ese desconocido era Herschel Grynszpan, un judío de 17 años que había pasado clandestinamente a Francia en 1936. ¿Qué motivo había conducido al joven Grynszpan a realizar tal acto? .Tras permanecer dos años clandestinamente en un ático de la ciudad parisina, tratando de evitar a las autoridades francesas, el día 3 de noviembre de 1938, Herschel recibió una carta de su hermana Berta, donde se podía leer: “a las 9 de la noche del jueves llegó a nuestra casa un policía informándonos que debíamos presentarnos en la comisaría con nuestros pasaportes. Nos llevaron como estábamos a la estación de policía. Pusieron en nuestras manos una orden de expulsión diciendo que debíamos salir de Alemania antes del 29 de octubre”. La orden a la que hacía referencia la carta de Berta había sido promulgada por el mismo Führer el 18 de octubre, ante la pasividad que demostraron los países democráticos durante la conferencia de Evian. La resolución del Führer determinaba que unos 12.000 judíos debían abandonar el país antes de dicha fecha. Entre ellos se encontraba la familia del joven, quien decidió vengar a su familia y denunciar al mundo las injusticias por las que pasaba el pueblo judío en la Alemania nacionalsocialista. El funcionario que recibió los disparos era Ernst vom Rath, un joven de 29 años que se había afiliado al partido nazi en 1932 y había iniciando una carrera diplomática que le había llevado a desarrollar funciones en el Ministerio de Relaciones Exteriores en Bucarest, Calcuta y París, donde se había instalado definitivamente. Poco pudieron hacer los médicos. Tras permanecer dos días en el quirófano, las graves heridas que había sufrido (bazo, estómago y páncreas) acabaron con su vida el día 9 de noviembre a las 04: 35 horas de la madrugada. Los éxitos conseguidos por Alemania en política exterior (anexión de Austria en marzo de 1938, apoyo a la causa franquista, el fracaso de la Conferencia de Evian, la cuestión de los sudetes) y ahora, el asesinato de vom Rath a manos de un judío, dieron a las autoridades nazis la confianza necesaria para iniciar una acción más “despiadada y directa” contra la población judía. El pogromo del día 9 de noviembre, que pasaría a la historia como Kristallnacht, por la cantidad de cristales rotos que cubrían las aceras de las ciudades alemanas procedentes de los comercios, casas, sinagogas y fábricas de judíos, estuvo dirigido y coordinado desde las más altas esferas del poder. Por orden del propio Hitler, la acción se coordinaría a través del ministerio de Propaganda, dirigido por el doctor Joseph Goebbels. El ministro supo aprovechar la coyuntura para organizar una verdadera “caza de judíos”. La primera decisión de Goebbels fue retrasar intencionadamente la noticia de la muerte de vom Rath hasta la noche, para que coincidiese el 15º aniversario del fallido pustch de 1923 en Munich. En ese momento, la ciudad se encontraba repleta de militantes nazis de toda Alemania, que habían acudido a la ciudad para escuchar el discurso que pronunciaría el Führer esa misma noche. A la vez que los camaradas de Hitler se reunían en Munich, se celebraba en toda Alemania el 20º aniversario del tan denostado acontecimiento conocido por los grupos ultraderechistas como “la puñalada por la espalda” o los “criminales de noviembre”, que simbolizaba la derrota de Alemania en la Gran Guerra y la posterior proclamación de la República de Weimar A las 20:00 horas, mientras en Berlín las secciones de la SS ultimaban los preparativos de la operación, y los últimos militantes ocupaban los escasos huecos que había libres en la cervecería, apareció en escena Hitler. El Führer, en lugar de dirigirse hacia el estrado, se sentó junto a las figuras del partido que habían acudido y cedió su lugar al ministro Goebbels. La cesión del discurso por parte del Führer a su ministro de Propaganda estaba pactada de antemano. Unos minutos antes, el ministro había informado al Führer que la noche anterior habían estallado unos disturbios anti-judíos en Hesse y en Magdeburgo-Anhalt, como consecuencia del atentado de París. Goebbels pretendía aprovechar la atmósfera de resentimiento entre los militantes para iniciar una operación de “escarmiento” contra la población judía de Alemania., por lo que solicitó a Hitler iniciar él mismo el discurso inaugural, a lo que Hitler respondió afirmativamente y dirigiéndose a Goebbels le dijo: “contén a la policía, pero la SA tiene permiso para actuar […] Los judíos deben sentir por fin la furia del pueblo”. Con luz verde por parte de Hitler, Goebbels se dirigió a su público: “Ernst vom Rath fue un buen alemán, un leal sirviente del Reich. ¿Debería deciros que le pasó? Fue disparado!” Los murmullos entre el público inundaron la sala. Tras una pausa, Goebbels continuó de forma más contundente: ¿Necesito deciros la raza del sucio canalla quien perpetró este asesinato? Un judío!”. El público presente estalló en improperios y amenazas contra los judíos, mientras Goebbels, observando a su público desde el atril concluyó: “Compañeros, no podemos permitir este ataque de la judería internacional. Nuestra respuesta debe ser despiadada, directa, saludable”, a lo que respondió el auditorio con gritos de ¡Heil Hitler! (Read, 2004). El pogromo había dado comienzo. Kristallnacht El pogromo que se inició esa misma noche se desplegaría en dos direcciones. Las primeras acciones estarían encabezadas por las brigadas de la SA, junto a grupos de civiles, quienes se dedicarían a intimidar, agredir, destrozar y quemar locales y edificios de la comunidad judía. Así, desde la medianoche, los disturbios se sucedían por todo el Reich: “Los edificios judíos fueron destruidos, demolidos o saqueados […] Un joven judío fue herido […] Camas y otros muebles y efectos personales son lanzados a través de las ventanas […]”, escribía el cónsul americano en Leipzig, David Buffum . Por otro lado, mientras las SA se dedicaban a sembrar el terror en todas las ciudades alemanas, las brigadas de la SS se encargarían de los registros en edificios y domicilios y a la detención de las autoridades más destacadas de la comunidad judía. Así, a las 22.45 p.m., después de recibir órdenes por parte del Reichführer Heinrich Himmler, las SS se ponían en marcha. Por su parte, el jefe de la GESTAPO, Heinrich Müller, tras mantener una conversación por teléfono, envió a las 23:55 p.m. un mensaje urgente desde la Prinz-Albrecht-Strasse a todas las comisarías de policía del Reich informando de la necesidad de estar preparados para que en “un margen corto de tiempo se iniciara una demostración contra los judíos”, especialmente contra las sinagogas. Las órdenes eran claras: se debía recoger “todo el material archivístico que exista en las sinagogas (…) para posteriores medidas”, en especial en la sinagoga de Colonia, donde “hay material especialmente importante”5. Este material será fundamental en las detenciones y deportaciones que se produjeron durante los días siguientes al pogromo. Aunque fue durante la madrugada cuando se produjeron los actos más violentos, los disturbios y las detenciones continuaron a lo largo de toda la mañana del día 10. Sí las sinagogas habían sido el objetivo durante la noche, por la mañana la acción se concentró en las instituciones y locales judíos repartidos por las distintas ciudades del país. Un escuadrón de la SS acudió a la Escuela Filantrópica Judía de Frankfurt, donde se encontraba el profesor Ráphael Rosenzweig. El profesor recuerda que “A primera hora de la mañana apareció un grupo de la GESTAPO y comunicó al Dr. Hirsch que debía acompañarlos”. Horas después, el director fue recluido en uno de los campos de concentración habilitados para los detenidos.6 En el orfanato de Dinslaken, cerca de Dusseldorf, su director, Y. S. Herz, también recibió esa mañana la visita de la GESTAPO. Herz recuerda que “A las 9:30 a.m. la campana de la puerta principal sonó persistentemente (…) Abrí la puerta y unos 50 hombres entraron en la casa […] Se dirigieron apresuradamente hacia el comedor y empezaron a destrozar todos los muebles y ventanas […] comenta Herz. “Libros, sillas, mesas, partes de un piano, mapas, etc., fueron tirados a la calle a través de las aperturas en la pared”. La actividad de las SS durante la mañana fue frenética. En algunas ocasiones, los registros iban acompañados de una violencia extrema. En Berlín, Benno Cohn, uno de los líderes de la comunidad judía de la ciudad, rememora aquel día: "A las 6:00 a.m. me llamaron por teléfono. Me dijeron, que en Meineckestrasse, donde estaban las oficinas sionistas, había un grupo de gente […] Me vestí inmediatamente. Lo que tardé en llegar al lugar, la gente estaba ya fuera y mi oficina destruida. La tensión fue intensa durante todo el día, y durante los días siguientes, oí que estaban “cazando” a los judíos en las calles” (Testimonio de Benno Cohn en el juicio de Eichmann . Las mismas escenas se repetían por toda Alemania. "Fuimos con mi señora y mi hermano a Bremen porque se casaba con una señorita de allí", cuenta Rodolfo Hirschfeld, ciudadano de Hamburgo, "pero esa misma noche nos sacaron con violencia del hotel sin darnos explicaciones y nos encarcelaron". Mientras se encontraba preso en Bremen, su fábrica fue atacada. "Todos los vidrios fueron destrozados. Al costado de nuestro negocio corría un canal y los guardias hicieron arrojar toda la ropa al agua". El pogromo se mantuvo activo hasta las 16:00 p.m., cuando Hitler, satisfecho de los resultados, concedió permiso a Goebbels para revocar la orden. La resaca. Durante las 24 horas que duró el pogromo se calcula que unas 7.500 tiendas y 29 almacenes fueron objeto de destrozos e incendios. De todas las sinagogas que había en Alemania, esa noche fueron arrasadas por el fuego cerca de 200 y otras 76 fueron demolidas con dinamita. De igual manera, una decena de centros judíos, capillas de cementerios y edificios pertenecientes a la comunidad judía fueron incendiados o destruidos. Se calcula que unas 171 casas fueron destruidas y unos 30.000 judíos varones fueron arrestados en todo el Reich y confinados en campos de concentración, como el de Dachau o Sachsenhausen. En cuanto a las victimas mortales se calcula que la cifra asciende a 91 victimas, aunque algunos autores elevan el número a 230 durante el pogromo y unas 2.500 personas en los meses siguientes como consecuencia de las condiciones de vida en los campos de concentración. El éxito de la operación fue tan abrumador que el propio Goebbels lo recoge en su diario: “La acción ha tenido lugar sin problemas”, escribía el ministro. "Diecisiete muertos. Pero no se ha dañado ninguna propiedad alemana” . Sin embargo, el entusiasmo de Goebbels no era compartido por toda la cúpula nazi. Las repercusiones internacionales que pudieran ocasionar los desmanes de las brigadas de las SA durante la noche preocupaban a las altas jerarquías de la política, de la banca y de la industria. Los destrozos ocasionados en los comercios judíos durante el pogromo debían ser sufragados por las compañías aseguradoras alemanas, ya que los comerciantes judíos tenían contratos aseguradores. Según cifras oficiales, se calculaba que los destrozos ascenderían a unos 6 millones de marcos. Además, durante el pogromo se produjeron actos de pillaje en las propiedades de judíos, que las autoridades calcularon en unos 25 millones de marcos, que también debía ser cubierto por las aseguradoras. Las compañías de seguros se levantaron en pie de guerra contra lo que consideraban un ultraje, ya que ellos no estaban dispuestos ha asumir el gasto por los disturbios de la noche anterior. El problema alcanzó hasta las más altas esferas del gobierno. El propio Hitler, preocupado de disgustar a los grandes empresarios alemanes, se manifestó en la misma línea a su ministro de Propaganda: “Deben arreglar por si mismos sus negocios. No se pagará ningún seguro”. Para resolver la situación, el mariscal Hermann Goering concertó una reunión con todos los ministerios, para el día 12 de noviembre, a las 10 a.m. A la reunión acudieron el ministro Goebbels, el representante de la SS, SD, Policía y Gestapo, Reinhard Heydrich, el representante del ministerio de Exteriores, Ernst O. Hernández (2010). Woermann, el ministro del Interior, Wilhelm Frick, el ministro de economía, Walther Funk, el ministro de Finanzas, Lutz Schwerin von Krosigk y el Dr. Hans Fishböck, ministro de Finanzas de Austria. En total acudieron a la reunión unas 100 personas. El objetivo de la comisión era coordinar la cuestión judía en el ámbito económico. Goering, quien estaba encargado de coordinar las medidas a tomar, se dirigió a su auditorio con voz tranquila: “Caballeros, creo que ya hemos tenido bastantes manifestaciones de violencia. No perjudican a los judíos, sino a mí mismo, como máxima autoridad en la coordinación de la economía alemana”. El tono de su voz era calmado pero severo: “Si hoy se destruye una tienda judía y sus bienes son arrojados a la calle, la compañía de seguros tendrá que pagar los daños, algo que ni siquiera afecta a los judíos”. Aunque el principal objetivo del pogromo era conseguir una solución que obligara a los judíos a abandonar Alemania, se determinó que éstos debían emigrar sin sus riquezas y propiedades, que pasarían a manos del Estado o de particulares. En un momento de necesidad económica y de un posible enfrentamiento con las compañías de seguros, las autoridades nazis habían puesto sus ojos sobre la riqueza que poseía la comunidad judía. Tras una pausa, Goering continuó: “No hemos venido simplemente a hablar, sino a tomar decisiones, e imploro a las instancias competentes que tomen las medidas oportunas para eliminar a los judíos de la economía alemana”. Para poner en práctica lo acordado durante la reunión, Goering aprobó una serie de decretos en los que atribuía a los judíos la responsabilidad en el atentado contra vom Rath y en consecuencia por los destrozos ocasionados por la respuesta popular. El decreto publicado con el nombre de Jewish Atonement Fine cargaba a la comunidad judía una multa de 1 billón de marcos, que tenía como finalidad evitar que las compañías alemanas abonasen el gasto. Junto al impuesto, se decretó una ley el 1 de enero de 1939, por la cual se prohibía a los judíos que tuviesen tiendas al por menor o de venta por correo o trabajasen como comerciantes autónomos. Además, los judíos podían ser despedidos con un aviso de sólo seis semanas de antelación y perdían todo derecho a reclamar el subsidio de desempleo o las pensiones de jubilación. A los judíos que habían sido encerrados en los campos de concentración se les obligaba a vender sus propiedades a precios muy reducidos o eran confiscados por la GESTAPO . Todas estas medidas, que habían tomado forma a partir de 1933, buscaban la emigración “voluntaria” fuera de Alemania de la población judía. Durante esos 5 años se aprobaron medidas encaminadas a privar a los judíos de ocupar puestos gubernamentales, mantener relaciones sentimentales con la población alemana, la imposibilidad de desarrollar cualquier actividad económica, etc. Debido a que estas disposiciones no surtieron el efecto deseado por parte de las autoridades nazis, y frente a la pasividad de las potencias occidentales con respecto a la constante violación de los derechos de los judíos en Alemania, se aprovechó el incidente de París como cortina de humo para iniciar un pogromo a gran escala. La Kristallnacht, orquestada por las autoridades nazis, fue mostrada dentro y fuera de Alemania como una respuesta espontánea de la población alemana frente al atentado de vom Rath. Ésa imagen se perpetuó a lo largo de los años, como recuerda el general von Manstein en 1946: "Todos consideramos que fue algo muy desafortunado, pero lo vimos como una parte de un movimiento revolucionario", pero como trasfondo estaba sobre la mesa el problema judío y su pronta solución. O. Hernández (2010). “La Noche de los Cristales Rotos. Una síntesis de los acontecimientos”, Proyecto Clio 36. ISSN: 1139-6237. http://clio.rediris.es

domingo, 25 de octubre de 2020

25 de octubre de 1997, el día que Maradona colgó los botines sin saberlo

Jugó su último partido en un Superclásico el 25 de octubre de 1997 El día que Maradona colgó los botines sin saberlo En la victoria 2-1 de Boca sobre River, el Diez disputó sólo 45 minutos y fue reemplazado; nadie en el Monumental podía imaginar su retiro. Por Fabio Lannutti "Con todo el dolor del alma, ha llegado el momento de anunciar mi retiro. Se terminó el jugador de fútbol. Nadie está más triste que yo", fue el lacónico mensaje que Diego Armando Maradona lanzó por radio cuatro días después de jugar su último partido en Boca como futbolista profesional, nada menos que ante River y en un Monumental repleto. Nadie, ni siquiera el propio protagonista, imaginó que aquel Superclásico del 25 de octubre de 1997 sería su canto del cisne. Un canto desaforado y feliz, porque pese a que estuvo apenas 45 minutos en cancha, el Xeneize pudo darlo vuelta y ganó 2-1. Pero el hecho relevante estuvo enmarcado por un magno evento: el pueblo argentino fue testigo de los últimos pases de magia del máximo símbolo de la redonda, dueño de una de las carreras más brillantes que se hayan visto en la historia del fútbol, matizada también por momentos oscuros. En ese caluroso sábado por la tarde hubo incesantes cantitos cruzados porque, claro, los hinchas visitantes podían ir a la cancha. Y los tesoreros de River se frotaban las manos, porque la recaudación superó el 1,1 millón de dólares. Pero la jornada en Núñez comenzó con un momento muy emotivo: se cumplían nueve meses del ominoso asesinato de José Luis Cabezas, y familiares y colegas desplegaron una bandera con los ojos del fotógrafo para exigir justicia. Atada con globos negros, la dolorosa mirada inscripta en esa bandera se elevó al cielo. El silencio, compartido por ambas hinchadas, fue conmovedor. Se definía la punta del Apertura: River llegaba a la fecha 10 como líder con 22 unidades, una más que Boca, que tenía una racha de siete años sin derrotas en la casa de su máximo rival. El capitán Maradona arengó a sus compañeros en la boca del túnel y salió al campo de juego a capear los atronadores silbidos de unos 50 mil hinchas millonarios que colmaban las tribunas del Monumental. El apoyo incondicional que partía desde la tribuna Centenario, copada por 10 mil fanáticos boquenses, volvió a estremecerlo. Y entonces sobrevino un momento incómodo en el banco local, cuando el Diez se acercó al trotecito para estrechar la mano del entrenador Ramón Díaz, un compinche futbolístico de antaño, luego devenido enemigo enconado. River pisó el césped con Burgos; H. Díaz, Ayala, Berizzo, Placente; Monserrat, Astrada, Berti; Gallardo; Rambert y Salas. Por su parte, el DT Héctor Veira alistó a Córdoba; Vivas, Bermúdez, Fabbri, Arruabarrena; Toresani, Cagna, Solano; Maradona; Latorre y Palermo. Pero Diego ya estaba disminuido físicamente y su fútbol no pesó en el partido. A falta de cinco minutos para el entretiempo, lejos de la jugada, algo errático y poco participativo, el astro tuvo que digerir que el chileno Salas se la baje de cabeza a Berti y que el ex volante de Boca, con un letal zurdazo cruzado, convirtiera el 1 a 0. Con el triunfo parcial de River por la mínima, la sorpresa llegó cuando todo estaba listo para el complemento. Ante el asombro general, Maradona no estaba ya entre los once de Boca. El Bambino Veira puso en su lugar a Claudio Caniggia. Y aunque la creencia popular asegura que su reemplazante fue Riquelme -en un simbólico traspaso de la Nº 10 xeneize-, en la planilla aquel Román de apenas 19 años ingresó en verdad por Nelson Vivas. Ya sin su capitán en la cancha, Boca igualó el trámite apenas 120 segundos después de reanudado el juego por intermedio de Toresani, quien recibió un magnifíco pase de Latorre que el ex volante millonario definió con "tres dedos" ante la salida desesperada de Burgos. Era el 1 a 1 y aún faltaba el dulce para la hinchada xeneize. Porque el visitante dio vuelta el encuentro con un Palermo de cabeza platinada que iniciaba así su tradición de marcarle a River. Bajo la persistente llovizna que tornaba épico el escenario, aquel inolvidable cabezazo del 9 -luego de que el Patrón Bermúdez cortinara a Burgos y de que la pelota se colara junto al palo derecho- le entregaba a Boca el definitivo 2-1, en medio de los airados reclamos al árbitro Horacio Elizondo de todo el conjunto local, que pedía falta del colombiano al Mono. El final del partido desató la locura de Maradona, que regresó al campo con el torso desnudo luego de ver el partido en el vestuario y, fiel a su estilo, cargó a los hinchas riverplatenses. Luego regaló otra de sus frases para la posteridad: "Boca jugó a lo Boca y River jugó a lo River. Ellos hicieron un gran primer tiempo, pero en el segundo se les cayó la bombacha". Pese a que el Diez se iría exultante y vencedor de Núñez (hasta declaró que pensaba en jugar hasta los 40 años), tres días después del partido comenzó a circular el rumor de que había dado positivo en un control antidoping. Y que debido a la amargura y la preocupación, su padre había fallecido. "Le había prometido a mi viejo que no le iba a dar disgustos ni motivos que dañaran su salud. Lo que se dijo con respecto a él fue una canallada", aseguró el ídolo que, harto de los dimes y diretes sobre su persona y su familia, decidió anunciar su retiro luego de 704 partidos, 360 goles y 11 títulos que llevaron el fútbol a su máxima expresión. Y aunque muchos creían que sólo se trataba de una finta más, lo cierto fue que el mejor jugador de la historia había dejado sus últimas pinceladas en aquella tarde de sábado en el Monumental. Al día siguiente, 30 de octubre, Diego cumplió 37 años. Pero no había mucho para festejar. Por si fuera poco, el pueblo futbolero se quedaba sin las genialidades del Diez campeón del mundo con la Selección Argentina en México '86 y subcampeón en Italia '90. Nada fue igual sin él en la cancha, porque dejó un hueco insondable que a la fecha se empecina con mantenerse vacío. Lannutti, Fabio: "El día que Maradona colgó los botines sin saberlo", Página 12, 25 de Octubre de 2020

La asunción de Alfonsín trajo las propuestas de cambio y renovación que aún hoy siguen siendo las más viables para quienes desean una Argentina moderna y justa, democrática y republicana ( Rogelio Alaniz, 2015)

Conviene tener presente esa fecha clave para nuestra democracia republicana. Como se recordará, Raúl Alfonsín decidió asumir la presidencia de la Nación el 10 de diciembre de 1983. El acto fue concebido como una jubilosa fiesta popular y el flamante mandatario habló desde el Cabildo, una manera visible de marcar diferencias con la tradición de presidentes hablando desde los balcones de la Casa Rosada. Después de siete años de dictadura, la sociedad ganaba la calle para reivindicar el Estado de derecho. En esa pasión, en esa euforia, en esa alegría, había mucho de esperanza y de ingenuidad. Se suponía que se iniciaba el reinado de la concordia y la justicia. El presidente electo había reiterado en sus discursos que con la democracia se educa, se come y se cura. El concepto era audaz, novedoso y, además, invitaba a creer. La fecha, no por casualidad, coincidía con la de la declaración universal de los derechos humanos. Todavía no se conocían cuáles habrían de ser las decisiones de Alfonsín en la materia, pero se daba por hecho que los culpables de la represión serían juzgados. Los más escépticos o los más conscientes, tenían sus dudas no sólo sobre la viabilidad del juicio, sino sobre la viabilidad misma de la democracia que se inauguraba. En los corrillos de la izquierda -pero no sólo de la izquierda- se suponía que más temprano que tarde los militares regresarían al poder. Medio siglo de intervenciones militares autorizaban esas prevenciones. La fiesta del 10 de diciembre era la culminación de esa otra fiesta popular que significó el triunfo de Alfonsín el 31 de octubre. El resultado de las urnas había sido sorpresivo. Por inercia, por hábito, se creía que el peronismo sería el ganador de la contienda. En las usinas radicales siempre se dijo que el único que tenía confianza en la victoria radical era Alfonsín. La derrota de los militares incluía la derrota del peronismo y del sindicalismo forjado en esa tradición. El pacto sindical-militar denunciado por Alfonsín durante la campaña no necesitó ser probado en los Tribunales; por prejuicio, intuición o certeza intelectual la gente sabía que efectivamente una de las claves del pasado que se intentaba dejar atrás era el acuerdo corporativo entre militares y sindicatos. El peronismo pagó en 1983 los estropicios políticos e institucionales de los tiempos de Isabel y López Rega. Nunca se sabrá hasta dónde la célebre quema del féretro auspiciada por Herminio Iglesias precipitó la derrota. En principio, se dice que Alfonsín ganó las elecciones recitando el Preámbulo de la Constitución Nacional. Diez años antes en la misma Plaza de Mayo las multitudes coreaban consignas festejado la muerte de Aramburu. Siete años de dictadura con sus pesadillas materializadas en los centros clandestinos de detención habían promovido un singular aprendizaje. También se dijo que la democracia se precipitó en la Argentina después de la derrota militar en las Malvinas. Algo de verdad hay en ese enunciado. Los militares que se habían constituido en el paradigma del orden y el miedo mordían el polvo de la derrota no en manos de los ejércitos populares de la izquierda populista, sino en manos de los ejércitos imperiales. Los mismos que habían salido de los cuarteles para librar una cruzada contra el comunismo y la defensa del Occidente cristiano, ahora eran derrotados por la coalición política militar anglosajona, representativa de los intereses que los generales criollos habían prometido defender. No va a concluir allí el asombro de los entorchados: dos años después, un tribunal integrado por jueces “burgueses” los juzgarán y los condenarán con la adhesión mayoritaria de una sociedad que en su momento había consentido y, en algunos casos aplaudido, la represión ilegal. Más allá de las consignas, los actos y los discursos, lo cierto es que Alfonsín llegaba al poder con un programa de realizaciones considerado hoy como el más completo que se presentó en la Argentina en el último medio siglo. El entusiasmo de la multitud por la celebración del 10 de diciembre se correspondía con esta intuición. La Argentina dejaba atrás una pesadilla autoritaria y se abría hacia una democracia republicana que prometía libertades públicas y justicia social, superando la antinomia de libertades con injusticia o justicia con autoritarismo. La racionalidad democrática, la voluntad de introducir reformas progresivas, eran las claves de los cambios abiertos hacia el futuro. Ni revolución social ni retorno al pasado. Se trataba de afrontar los nuevos desafíos de la época recuperando aquellas tradiciones democráticas que nos podían enorgullecer como argentinos: en esa recuperación estaban los nombres de Yrigoyen y Perón, pero también los de Lisandro de la Torre, Juan B. Justo y Alfredo Palacios. Se acepta que el 10 de diciembre fue una fiesta popular y el inicio de un ensayo democrático trascendente que, como la experiencia demostró luego, habrá de mantenerse a pesar de las dificultades, las deserciones y los sabotajes. Lo que se acepta menos es que esa renovación democrática fue encarnada por un partido y un candidato que propuso a la sociedad un programa de realizaciones alternativo y superador de las experiencias y desencuentros del pasado. Acá no había ni “relato” ni “modelo”, sino propuestas de cambio y renovación que aún hoy siguen siendo las más viables para quienes desean una Argentina moderna y justa, democrática y republicana. Las primeras medidas de Alfonsín apuntaron a marcar un antes y un después en la política argentina. La reforma del Código de Justicia Militar y el juicio a las cúpulas militares y a las cúpulas de la ultraizquierda daban cuenta de esa ruptura con el pasado. La reforma sindical prometía democratizar los sindicatos y poner punto final a una burocracia corrompida, autoritaria y, en más de un caso, cómplice del terrorismo de Estado. Elecciones democráticas, representación de las minorías, periodicidad en los mandatos, pluralismo político, descentralización y ampliación del rol de las comisiones internas, daban cuenta de un programa de realizaciones en el mundo del trabajo que -dicho sea de paso-, aún se mantiene pendiente, porque todos recordarán que la reforma fue derrotada en la Cámara de Senadores por el voto de uno de aquellos sátrapas de provincias feudales que hasta último momento estuvo esperando recibir “una oferta monetaria” para cambiar el voto. El Juicio a las Juntas Militares revelaba hasta dónde se proponía avanzar el nuevo gobierno para sancionar a los responsables del terrorismo de Estado; el fracaso de la reforma sindical ponía en evidencia los límites de ese reformismo, la resistencia que las corporaciones iban a levantar para impedir los cambios. La inflación, la deuda externa, el descalabro de las cuentas públicas, eran asignaturas pendientes a las que el gobierno se proponía corregir sin saber a ciencia cierta cuáles deberían ser los caminos y los instrumentos para hacerlo en un tiempo histórico singular donde el capitalismo y las relaciones económicas y financieras en el mundo estaban cambiando aceleradamente. Lejos de esas amargas cavilaciones, aquel 10 de diciembre el pueblo celebraba la recuperación de la libertad y de la fe en un político y en un sistema. Después, los rigores de la realidad se encargarían de poner las cosas en su lugar, pero ya se sabe que a las fiestas hay que disfrutarlas sabiendo de antemano que si bien no duran mucho, ayudan a vivir y su recuerdo es siempre una imagen cargada de luz y esperanza. Fuente: Alaniz, Rogelio: "El 10 de diciembre de 1983", http://rogelioalaniz.com.ar, 3 de Diciembre de 2015

lunes, 12 de octubre de 2020

La selección "fantasma" que ganó en Bolivia en 1973: planificación del cuerpo técnico, triunfo de los jugadores en la altura y desidia dirigencial

Ante un nuevo Argentina- Bolivjia, surgen distintos recuerdos, el falso corte de Julio Cruz en 1997 , cuando recibió un golpe en uno de sus pómulos y un rato más tarde apareció con un corte en el otro, fue un bochorno, una jugada con mucha mala leche, de Daniel Passarella que dias antes se habia pronunciado en contra de tener que jugar en la altura y lo había definido como “inhumano”. El Kaiser era uno de los propulsores de que prohibieran a aquella ciudad como sede para la competición. Otro recuerdo amargo fue en Abril de 2009jm, Maradona ya era el director técnico con el que Julio Grondona, eligió para potenciar el marketing en lugar del fútbol , Fue la primera y única vez que la Selección recibió seis goles en un partido de Eliminatorias del Mundial y por lejos la más abultada a manos de Bolivia, lejos de respetar la altura o realizar una planificación acorde a la altura , Maradona antes de emprender vuelo a Bolivia insistió en relativizar el impacto de los 3.577 metros sobre el nivel del barrio Miraflores, de La Paz, sus palabras le jugaron en contra, Argentina perdió 6-1. Fue la primera y única vez que la Selección recibió seis goles en un partido de Eliminatorias del Mundial y por lejos la más abultada a manos de Bolivia. Un caso distinto fue el de 1973. con una planificación seria y pensada desde el cuerpo técnico , pero ninguneada por la conducción de la AFA, la Selección argentina “alternativa”, posa como fantasmas antes de jugar con Bolivia por eliminatorias. Como sostenpia el Gráfico en 2017 Pasaron padecimientos y fueron ninguneados por la conducción, pero ganaron igual. Para afrontar el partido frente a Bolivia en La Paz por la eliminatorias para el Mundial de Alemania 1974, el DT de Argentina Omar Sívori decide que un grupo de jugadores, aparte de los titulares de la Selección, se prepare en la altura bajo las órdenes de Miguel Ubaldo Ignomirielo. Finalmente la Selección fantasma logró su objetivo, venció a Bolivia con gol de Fornari y aseguró gran parte de la clasificación para el Mundial de Alemania de 1974. La Selección argentina que trabajó en la altura tuvo sentido del humor para posar así en el vestuario para el fotógrafo Lucio Flores del diario “Hoy” de La Paz. En una nota de El Gráfico tiempo antes del partido, durante el proceso de preparación, el periodista Carlos Ares viendo los sufrimientos y el nulo reconocimiento que tenían tanto de la conducción de la AFA, de la prensa, de la mayoría del público y del mismo SÍvorí, la llama “La Selección fantasma” y con esa denominación pasó a la historia. LO MEJOR QUE TENEMOS La Victoria alcanzada en Bolivia deja tres cuartas partes de la clasificación para el Mundial de Alemania en poder del fútbol argentino. Pero al tiempo que saludamos al resultado conseguido, un deber de conciencia nos obliga a meditar nuevamente sobre los errores cometidos en la conducción del seleccionado nacional. En ese sentido, le pedimos que preste atención a palabras de José María Otero, un hombre de EL GRÁFICO, que ha seguido de cerca el proceso de preparación y ejecución de estas eliminatorias, que llegan desde La Paz a nuestra mesa de trabajo en un despacho fechado en la mañana del último domingo, pocas horas antes del partido con Bolivia: “Lo que sigue sin carburar ni medianamente bien es la conducción. Claro, es fácil de silenciar todo ante los triunfos y después destapar la olla si no nos clasificamos. O, de lo contrario, ponerles una corona de laureles desde el capitán hasta el portero de la AFA y olvidar los malos tragos, una vez logrado el gran objetivo”. Estos conceptos, a los cuales adherimos, se incluyen en una nota dedicada a la guerra de nervios que debió soportar la llamada “selección fantasma” antes del encuentro del domingo. Y no era guerra de nervios desatada por enemigos de afuera, por gente de Bolivia o de Paraguay que trataba de generar tensiones dentro del plantel argentino para sacar sus beneficios. Era guerra de nervios artificialmente fabricada por quienes tienen en sus manos la conducción. Era guerra de nervios llevada por las cabezas visibles de AFA y la selección contra un grupo de jugadores que no permitieron, con su trabajo silencioso y perseverante , con el espíritu de cuerpo y la fortaleza físico-moral adquiridos en su carácter de “selección fantasma”, ganar dos puntos decisivos para la clasificación en el altiplano boliviano. Coincidimos con nuestro enviado a La Paz: las victorias suelen borrar todos los errores cometidos. Pero no debemos, no queremos permitir que esa historia se repita. Porque seríamos injustos con los verdaderos artífices del resultado conseguido en Bolivia: LOS JUGADORES. Ellos, los que salen a jugar y a jugársela, sin ese apoyo logístico que debe tener toda selección bien preparada y organizada, al contrario, soportando la crisis de acefalía que venimos palpando desde antes de iniciarse la ronda eliminatoria, siguen siendo LO MEJOR QUE TENEMOS. Y no lo decimos con demagogia. Lo afirmamos con realismo, resignación y no poca vergüenza. Hasta la próxima... FONTANARROSA. Fuentes: A 11 años del humillante Bolivia 6 - Argentina 1, Ty C Sports, 1 de Abril de 2020 Se cumplen 23 años del escándalo de La Paz: el Bolivia-Argentina y el corte de Cruz, Ty C Sports, 2 de Abril de 2020 1973. La Selección fantasma Por Redacción EG · 26 de marzo de 2017

El “Guernica” de Quino: la transición hacia la democracia, a puro arte, en 1982, el ilustrador argentino, presentó dos viñetas con una reintrepretación de la gran obra de Picasso

Cómo dar respuesta al horror. En junio de 1937, a pocos meses del bombardeo a la ciudad vasca de Guernica que dejó centenares de muertos, Pablo Picasso expresó la angustia, el patetismo y el espanto en un famosísimo cuadro de casi tres metros y medio de largo. El Guernica de Picasso se exhibe en el Museo Reina Sofía de Madrid y pararse frente a él es una experiencia que altera los nervios, tal como sucede con Goya y los fusilamientos del 3 de mayo de 1808 o con La balsa de la medusa, de Géricault. Ver esos cuadros, ver especialmente el Guernica, es una manera de poner en presente la tragedia humana. Quino, con una capacidad sobrenatural para mostrar que el humor puede ser una forma del arte, actualizó el Guernica y, con una simplicidad maestra, lo cambió de signo. Para muchos —para todos—, Quino va a ser siempre el “papá de Mafalda”, el señor de anteojos y sonrisa campechana que firmaba durante horas en la Feria del Libro, el que le ponía el punto final a la revista del domingo con alguna ironía, con esos chistes que primero te hacen reír y después te hacen pensar de qué, realmente, nos reímos. A finales de 1982, la Argentina empezaba el lento camino para cerrar la etapa más cruenta de su historia moderna. El gobierno de facto que había impuesto una maquinaria atroz con el terrorismo de Estado mostraba, tras la derrota de la Guerra de Malvinas, resquebrajaduras en su solidez aparente y la democracia aparecía en el horizonte. En ese contexto, Quino hizo uno de sus chistes más perfectos; algunos años después, el original estuvo destacado en una muestra en el Palais de Glace. Con apenas dos viñetas, mostraba la llegada de un nuevo tiempo, el verdadero tiempo del progreso y la armonía. En el primer recuadro, una mujer y una empleada doméstica miran una habitación completamente caótica: hay libros y discos tirados en el piso, botellas vacías en la mesa, una lámpara tiene la pantalla desencajada y los almohadones del sillón están revueltos. En la pared, destaca el Guernica de Picasso. En el segundo, la casa está en orden. Y el cuadro también. Quino se apropiaba duchampianamente de Picasso para dar respuesta al horror con mensaje de múltiples interpretaciones: la habitación como un país en ruinas —como el fin de la fiesta de unos pocos o los despojos que deja tras de sí un grupo de tareas—, la esperanza en el futuro que se avecinaba, la concordia de las clases sociales. Es un chiste hermoso de una persona hermosa que nos enseñó a reír, pero, sobre todo, a pensar. Fuente:Zunini, Patricio, el “Guernica” de Quino: la transición hacia la democracia, a puro arte, Mensuario Identidad ( Uruguay), 9 de Octubre de 2020

lunes, 5 de octubre de 2020

A 20 AÑOS DEL TRIUNFO DE BOCA SOBRE REAL MADRID: LOS JUGADORES ESPAÑOLES NOS MIRABAN POR ARRIBA DEL HOMBRO,BIANCHI NOS DIJO QUE CUANDO NOS TOMARAN EN SERIO , NO IBAN A PODER REMONTAR EL PARTIDO ( JORGE BERMUDEZ, 2020)

El año 2000 estaba llegando a su fin cuando el 28 de noviembre sucedió un momento inolvidable en la historia de Boca y del fútbol argentino. Aquel día, el club de la Ribera se enfrentó al poderoso Real Madrid en Japón por la Copa Intercontinental coronando un legendario 2-0 en el Estadio Nacional de Tokio.Por un lado, el conjunto 'Merengue' contaba con estrellas como Raúl González, Roberto Carlos y Figo guiados por Vicente del Bosque en el banco de suplentes; por el otro, el 'Xeneize' con figuras como Martín Palermo, Juan Román Riquelme y Marcelo Delgado bajo el mando de Carlos Bianchi. Era el poderoso Real Madrid de los Galácticos, contra un boca mas que bien ensamblado con un Riquelme en su esplendor mandando dentro de la cancha , con la pisada, la gambeta, el amague y el pase gol ; además habia que sumar a un goleador tosco, pero que a la hora de meter la pelota en el arco, no dudaba y en el banco un guía fabuloso que supo armar un engranaje , un equipo sin grandes figuras, pero que en el césped , tiraban todos patra el mismo lado. Ese 28 de Noviembre de 2000, hace 20 años, en la mañana argentina y la tarde en Tokyo ,Boca dejó de lado toda especulación en cinco minutos le ganó el partido al Real Madrid. El Diario Marca así lo describía:Todo comenzó con una notable superioridad por parte del equipo argentino cuando a los 3 minutos, Riquelme apareció para habilitar al 'Chelo' Delgado y este tiró un centro que conectó Palermo para abrir el marcador.Luego, a los 6 minutos, Boca volvió a golpear de la mano de Román y una asistencia exquisita nuevamente para el 'Titán' que no perdonó ante la salida de Iker Casillas para poner el 2-0. Ya en tiempo de descuento, Roberto Carlos convirtió el descuento con un bombazo que no pudo alcanzar para el conjunto español."Nosotros estábamos muy mentalizados. Estábamos formados los dos equipos para salir juntos al campo de juego en el estadio Nacional y Boca estaba como una fiera enjaulada. No veíamos la hora de salir a jugar, teníamos ansiedad, ganas, no parábamos de movernos. A ellos los veíamos que estaban tranquilos. Tenían el apodo de Galácticos y como que salieron a ver qué pasaba. Yo creo que la copa la daban por ganada. Los sorprendimos de entrada y después ya no pudieron acomodarse, más allá que descontaron", reconoció años después Jorge Bermúdez, eje de la defensa de Boca.Cabe remarcar la actuación estelar de Riquelme manejando completamente los hilos del juego, dejando una huella imborrable ante uno de los equipos más grandes del mundo. Recibió una larga lista de ‘palos’ por parte de los medios de comunicación: ‘El Boca hace pagar al Madrid su desidia’, ‘El Madrid cayó de una forma intolerable’, ‘Boca se zampó en un abrir y cerrar de ojos al Madrid’, ‘Por desidia, por desinterés, por entrar distraído al partido y desconectado...’. Fue, en definitiva, una derrota muy dolorosa. El arquero Ilker Casillas, reconoció: Recuerdo la Intercontinental contra Boca en el 2000 que nos costó caro. Ese partido nos enseñó una lección", reconoció Iker Casillas en el 2014, previo a disputar la final del Mundial de Clubes contra San Lorenzo. Al cabo, esa derrota contra el equipo de Bianchi se trató de un aprendizaje para la Casa Blanca. Por su parte, Jorge Bermudez, el defensor colombiano que formara parte de la triada de su país con Oscar Córdoba y Mauricio Serna, reveló una anécdota que marca la inteligencia de Carlos BianchiEl : "los jugadores del Real Madrid nos miraban por arriba del hombro en el túnel, como si no estuviéramos ahí. Pero por suerte, a los 15 minutos ya estábamos ahí, 2-0 arriba. Bianchi nos había dicho que cuando nos tomaran en serio, les íbamos a estar ganando y no iban a poder remontar el partido y así fue". Lo cierto, es que tomando los dichos de Bermudez, boca conservó su humuildad, sufrió pocos sobresaltos y volvió con el jubilo y regocijo de una misión cumplida con creces Los equipos: Boca Juniors: Óscar Córdova; Aníbal Matellán, Cristian Traverso, Jorge Bermúdez, Hugo Ibarra; José Horacio Basualdo, Mauricio Serna, Sebastián Battaglia, Juan Román Riquelme; César Delgado y Martín Palermo. Entrenador: Carlos Bianchi. Real Madrid: Iker Casillas; Geremi Njitap, Fernando Hierro, Aitor Karanka, Roberto Carlos; Claude Makélélé, Iván Helguera, Steve McManaman, José María Gutiérrez (Guti); Luis Figo y Raúl Gonzáles Blanco. Entrenador: Vicente del Bosque. Goles: Martín Palermo para Boca Juniors (Minuto 3' y 6') / Roberto Carlos para el Real Madrid (Minuto 13').Árbitros: Óscar Ruiz (Colombia) asistido por el chino Liu Tiejun y el japonés Noboru Ishiyama.Estadio: Estadio Nacional de Tokio, Japón (65 mil espectadores). Fuente: El día que Boca humilló al Real Madrid, Diario Marca ( España), 26 de Abril de 2020 El Dia que Boca se zampó al Real Macdrid, Mundo Deportivo ( España), 25 de Noviembre de 2018 La última vez que perdió El Boca de Bianchi, el último que volteó a Real Madrid en una final internacional, Matias Bustos Milla, Diario Clarín ( Argentina), 26 de Mayo de 2018 Bermúdez y la orden de Bianchi que los hizo ganar al Real Madrid, diario As ( España) 22 de Mayo 2020

La maravilla del mundo creado por Quino, Mafalda, está triste, pero no temamos por ella: Mafalda no muere, no morirá ( Mario, Mactas)

En la cuna de la clase media urbana de la Argentina, nació en los 60 la niña que leía la realidad con ironía. Mafalda adoró al mundo y el mundo la adoró a ella. Suele decirse de algún creador, en cine, en plástica, en música, en política -que lo hubo y hay-, que permanecerán obras y hechos. Es cierto. Bonito lugar común, no agrede a la verdad. “Morir es una costumbre que suele tener la gente”, escribió para seis guitarras, milonga, Jorge Luis Borges. Y así vino a ocurrir, Quino, a los ochenta y ocho años. Magnífico dibujante y a la vez narrador de historias en pocos cuadritos o a toda página -el hombre muy, muy común vapuleado por lo que podemos llamar un sistema implacable que lo reduce a nada, tembloroso y sin defensa-, trajo a este mundo a Mafalda hacia la mitad de la década de los sesenta. Una década que, como de costumbre, alcanzaba conflictividad política. Una década en la que, como pocas veces, marchaba la economía con números auspiciosos y a la vez con el despelote que la exclusión del peronismo aportaba: fábricas tomadas, inquietud constante y ruidos en los cuarteles entre las facciones del Ejército. "Quino" posa en 2014 junto a su personaje de Mafalda (AP Foto/Natacha Pisarenko, Archivo) "Quino" posa en 2014 junto a su personaje de Mafalda (AP Foto/Natacha Pisarenko, Archivo) Gobernaba el ejemplar médico Arturo Illia y, eso ocurría en otras partes del lado occidental del mundo de entonces, era visible un aire de renovación y optimismo, libertad, oposición a la posibilidad nuclear, cambio de piel. Aquí, en la cuna de la clase media urbana de la Argentina nació por medio de Quino una niña, Mafalda, que leía la realidad con ironía, un poco de miedo, precisión de cronista de una pieza, corazón amoroso, zoquetitos blancos, la boca túnel del enojo, sus amigos diferentes pero queridos. La diversidad de la bondad civilizada y natural. Y así, se dispersó: el mundo la adoró y el mundo fue adorado por ella: en Polonia, en España, en Japón, en Italia. Donde quiera, porque donde quiera que fuera, Mafalda era la divertida y también la dolorosa del espejo del tiempo. Suponemos entre la maravilla del mundo creado por Joaquín Lavado, por Quino, que Mafalda está triste. No temamos por ella: Mafalda no muere, no morirá. Ni siquiera crece. Fuente: Mactas, M. El toque Mactas | La buena noticia es que Mafalda no muere, TN , 30 de Septiembre de 2020