domingo, 13 de enero de 2019

Día Internacional del Holocausto: “Lo que se asesinó en los campos de exterminio no fue sólo gente, hubo un intento de erradicar la cultura judía, una tradición que proveyó una de las columnas de la civilización moderna (Prof Yehuda Bauer)

El Prof Yehuda Bauer en su libro “Reflexiones sobre holocausto”,  marca la excepcionalidad de la Shoá (el holocausto judío):”no tuvo precedentes”, asimismo en su rol de educador e investigador lamenta que el negacionismo como el antisemitismo y otros genocidios sean parte de la humanidad aún después de 1945."Finalizada la segunda guerra  nuestra expectativa era que se hubiera convertido en una advertencia, no en un antecedente”, sin embargo, añade  “se ha probado nuestro error. Se ha vuelto un precedente y fue seguido por otros genocidios. ¿Qué significa esto para la humanidad? ¿Qué significa para las Naciones Unidas? ¿Qué haremos respecto de las Naciones Unidas?.

De inmediato interroga si aún más de setenta año después la advertencia antes mencionada todavía es posible “¿Hay posibilidad de éxito si intentamos prevenir genocidios usando nuestra comprensión de aquel paradigmático de los judíos y su comparación con otros que han sucedido después?
Luego Bauer historioriza los antecedentes  del surgimiento de Hitler y el nazismo, qué y cómo se llegó a esa situación en Alemania primero y en Europa después “En nombre de aquella utopía de un nuevo mundo racista y maravilloso, la gran mayoría del pueblo alemán fue persuadida de abandonar su moralidad aceptada e integrar el proceso necesario para que se cometieran vastos asesinatos”. Esos asesinatos, añade Bauer :”  incluyeron al menos tres genocidios: el de los polacos, los roma (gitanos) y los judíos.

En un  llamado claro a reflexionar, Bauer , pide “ Jamás debemos olvidar que las utopías matan; las utopías radicales y universalistas, como el nacionalsocialismo, el comunismo y los radicales que apoyan –hoy– el terrorismo global, matan radical y universalmente”.

Al campo de concentración más grande,  Auschwitz s, lo denomina “el símbolo del mal “ y como tal, el emblema máximo  de la barbarie nazi, en tanto , para el pueblo judío es el” mayor cementerio del mundo, un cementerio sin tumbas”. 

En su escrito, Bauer analiza  la Shoá, enfatizando que lo que se  asesinó  en los campos de exterminio no fue sólo gente, la realidad es que hubo  un “ intento de erradicar la cultura judía, una tradición que proveyó una de las columnas de la civilización moderna. Una es la especificidad del destino judío, la otra contiene implicaciones universales; son dos lados de una misma moneda, los judíos fueron las víctimas específicas del genocidio”.

Ahonda Bauer , Holocausto, tuvo  “implicancias que son universales porque quién sabe quién puede ser “los judíos” la próxima vez”, retoma así la idea qué fue un antecedente y no una advertencia para el mundo.

Traza Bauer un paralelismo entre  la Shoá y otros genocidios:” El sufrimiento de las víctimas es el mismo, se repitieron   asesinatos homicidios de niños, torturas,  violaciones ,  hambre, enfermedades y  humillación, fueron hilos conectores en todos  los asesinatos masivos, sin  gradaciones.

Finaliza Bauer , ratificando que la repetición es posible,  si en el pasado se pagó un precio muy pesado, se sienta un precedente de lo qué puede ocurrir , si se dejan de lado los principios morales básicos”.

Lamenta Bauer que en la actualidad  las políticas que se  basen en consideraciones morales y cuya aplicación carece de  prácticas.

Como cierre el catedrático, eligió reproducir sus palabras pronunciadas en 1998 ante el  Bundestag , el parlamento alemán, remarcando su identidad como judío “Vengo del pueblo que entregó los Diez Mandamientos al mundo”, a su vez uniendo el antecedente y  la realidad estima que a los diez mandamientos originales , bases de la convivencia humana”. A ellos  habría que agregarles  otros tres mandamientos: no serás un perpetrador, no serás una víctima y nunca, pero nunca jamás, serás un observador indiferente”. Bauer sintetiza así  tres principios que permitieron que la Shoá se haya consumado, los perpetradores que torturaron, hambrearon y humillaron a la víctimas en virtud que hubo una gran parte del mundo que optó por mirar a otro lado, siendo cómplice con la indiferencia”

Bauer, Yehuda ( 2013) , Reflexiones sobre el Holocausto”, E.D.Z. Nativ Ediciones, , Jersusalem.

domingo, 6 de enero de 2019

Aprovecho a decirles a los responsables que no es necesario hacer tantos despelotes juntos, piensen que durante los últimos cincuenta años una verdadera legión de gobernantes y funcionarios dieron lo mejor de sí para hacer pelota al país (Tato Bores, 1991)

¿Qué nos sucede a los argentinos que desde 1957 (el año en que Tato se inició en TV con sus ácidos comentarios sobre la política, sus protagonistas y los gobernados), los temas no cambian, se repiten y se reiteran de una manera casi obsesiva?, se preguntaba  el periodista Carlos  Ulanovsky en 2002 .

Una y mil veces ante determinadas circunstancias de la actualidad política argentina surge la pregunta ¿qué hubiera dicho Tato Bores?, o bien aparece de inmediato un vídeo donde su monólogo emitido hace 30, 40 o 50 años, reitera la situación. No fue un profeta, ni un vidente, sí  el más brillante analista de la actualidad argentina, un hombre disfrazado de frac, anteojos, un moño, un despeinado peluquín y en clave de humor inteligente, nos hace ver que Argentina vive en un círculo vicioso y que todo vuelve, solamente cambian los  protagonistas.

Un claro ejemplo lo da sobre  las privatizaciones , en 1991 Tato Bores, afirmaba: “Antes el Estado, cuando manejaba estas empresas, le sacaba guita al usuario para dársela a las empresas privadas que le vendían cosas al Estado. En cambio, ahora, estas empresas privadas le sacan directamente la guita a la gente, sin tener que pasar por el Estado. O sea que se eliminaron intermediarios. ¿Verdad?".

En forma parecida, también en 1991, reclamaba Tato Bores :"En mi calidad de Actor Cómico de la Nación y Primer Monologuista Diplomado del País debo aclarar algo: así no se puede laburar... Hay demasiados temas, demasiados bolonquis. No doy abasto. Les juro que a veces pasan tantas cosas en el medio, se dio vuelta tantas veces la tortilla, que el que dijo algo al rato dice todo lo contrario, que el que estaba y dijo que no iba a renunciar, ya renunció. (...) .Por eso quiero aprovechar para decirles a los responsables que no es necesario hacer tantos despelotes juntos. Y tan rápidos. Piensen que durante los últimos cincuenta años una verdadera legión de gobernantes y funcionarios dieron lo mejor de sí para hacer pelota al país y lograr que estemos mal...”.

Las coincidencias y  críticas guardan una similitud lamentable (por lo repetitiva) con la realidad, éste último monologo data de agosto de 1991 cuando gobernaba el país Carlos Menem, la brutal actualidad que acosa al país es semejante, por eso sigue asombrando la vigencia de Tato  a 23 años de su partida, porque como dijera su hijo  Sebastián impacta ver que  "todo se repite en forma circular. Si se lo escucha a mi viejo en los '60 hablando de los jubilados o las elecciones, se entiende que la calesita vuelve a pasar

Fuentes:
Blejman, Mario Nada se pierde, todo se transforma, Página 12, 30 de Marzo de 1999.

Ranzani, Oscar, : Tato, el cómico que pudo ver el futuro, Página 12, 26 de Junio de 2002 .


Respighi, Emanuel: Para homenajear a Tato, nada mejor que... Tato Página 12,27 de Abril de 2002 .


El eterno Tato Bores, La Voz (Córdoba)24 de abril de 2012 .

sábado, 15 de diciembre de 2018

Alentar la formación de un electorado atento en el mejoramiento del rendimiento democrático ayudaría a fortalecer la democracia (2014)


El escrito de 2014 del politólogo, investigador y abogado Gerardo Scherlis para El Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) analizaba  cuáles eran las claves  para  mejorar el rendimiento democrático del sistema de partidos argentino” Exige avanzar en reformas que, garantizando que cada partido ganador de elecciones cuente con las herramientas para implementar las políticas públicas de su preferencia y se  impongan límites a la partidización del Estado”. Es decir, que amén de poner ente de su confianza, se abra el debate a los otros sectores y no sea el partido gobernante dueño del Estado.
Qué quería  decir y a quienes incluía “ involucra desde fuertes reformas administrativas para profesionalizar la función pública, pasando por el fortalecimiento de los organismos de control, hasta la instrumentación de normas electorales que restrinjan el uso partidista de los cargos, las funciones y los presupuestos públicos, regular la publicidad oficial, garantizar la independencia política de los medios de comunicación públicos, quitar de manos del ministerio del Interior la gestión de todo el proceso electoral y restringir las designaciones discrecionales de personal son medidas de distinta índole que permitirían limitar la partidización estatal.

Era necesario  alentar los niveles de nacionalización del sistema. Al igual que la cuestión de la relación partidos-estado, el problema de la territorialización tiene múltiples fuentes, desde la descentralización administrativa, pasando por la historia organizativa de los partidos, hasta el diseño institucional del federalismo electoral argentino, aquí podrían propiciarse reformas que promuevan la existencia de organizaciones partidarias más nacionalizadas.

Continuando con su propuesta, Scherlis, entendía que había que  restringir la opción única entre los federalismos latinoamericanos de que partidos con existencia en un solo distrito compitan por cargos en el Congreso federal,  además subrayaba : ay estimular la congruencia en las alianzas electorales en los diferentes niveles de gobierno y entre los distritos o fortalecer las facultades del nivel nacional de las organizaciones serían opciones en este sentido.
Si bien creía que su aplicación, dado el contexto del país  pueden  sonar ilusorias, entendía que  las reformas a la actividad y organización de los partidos afectan directamente a quienes deben llevarlas a cabo, sus protagonistas son  actores racionales que no suelen atentar contra sus propios intereses.
Concluía advirtiendo :” Sin embargo, alentar la formación de un electorado atento a esta situación puede ser un primer paso para que reformas en este sentido puedan ser, al menos, vislumbradas y debatidas.

Scherlis, ” Gerardo  ( 2014) Problemas del sistema partidario argentino: de la estatización a la “peronización  en Desafíos para el fortalecimiento democrático. Gabriel C. Salvia ( comp)- 1a ed. - Buenos Aires : Fundación Cadal; Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Konrad Adenauer Stiftung,

domingo, 2 de diciembre de 2018

La educación democrática para su buen funcionamiento debe basarse en la enseñanza, en la inducción de ideas ,provocar el libre debate de ellas, en contra del dogmatismo y la domesticación ( Raúl Alfonsin, 2006)

En 2006, Alfonsìn , en su ponencia en la Càmara de Diputados en el Debate Sobre Ley de Educación aseguraba que la “educación desempeña un papel central en la construcción de una sociedad democrática, solidaria y moderna, y, por ende, es una de las tareas fundamentales del Estado, aseguraba:"Es función del Estado, agregaba “establecer un sistema educativo que proveyera instrucción y contribuyera a cimentar los valores de la nacionalidad y los derechos humanos. Ello se traduce de manera principal, en el desarrollo de una cultura democrática”.

Subrayaba como uno de los elementos principales “la formación de hombres y mujeres aptos para dar respuestas a los crecientes desafíos de los cambiantes y cada vez más complejos sistemas de producción”.
Alfonsín, resaltaba el valor de “educar para la libertad y de educar para el cambio”.Del mismo modo, a màs de 20 años de ser electo presidente enfatizaba que uno de los mayores desafíos de aquellos años (y prosigue hoy ante el avance del capitalismo salvaje) se hallaba en “ayudar a formar seres libres, responsables y, además, capaces de asumir las nuevas formas de trabajo y convivencia que impone el desarrollo tecnológico de nuestro tiempo, que tiene una importancia fundamental en los gravísimos problemas de desocupación que se han generado”.

Alfonsìn, considerado el “padre de la democracia argentino” ( ndr: cuyos valores hoy son subvertidos) manifestaba que había comprender que existen dos objetivos se vinculan y no pueden ser encarados separadamente. El primero de ellos es “La democracia”, observaba que en ella incluían factores como la cultura, en tanto el segundo era el "orden institucional", cuyo menester era asegurar su propia continuidad asentándose sobre bases de desarrollo y de progreso".

Concluía que los puntos Estas bases, por su parte, sólo pueden construirse auténtica mente en un régimen de libertad que garantice vastos márgenes a la innovación y a la creatividad individual.

En contra del autoritarismo que había signado los siete años de la dictadura que abandonó el poder el 10 de Diciembre de 1983 y que junto a la violencia y el terrorismo que habían sido parte de la vida cotidiana argentina desde 1966, resaltaba Alfonsín que esos autoritarismos aún aquellos que pretenden conducir procesos de cambio, terminan por inhibir el desarrollo de aptitudes requeridas por la constante evolución del mundo.


Raúl Ricardo Alfonsín, ponderando la educación democrática que para su buen funcionamiento debe basarse en “la enseñanza la inducción de ideas y provocar el libre debate de ellas, para ir de la regimentación a la libre creatividad; del dogmatismo al análisis racional, porque la enseñanza no puede ser domesticación, ni aherrojamiento cultural. Dicho esto sin olvidar la voluntad de los sectores satisfechos, de imponer pautas culturales a los grupos más desprotegidos, propicias a sus intereses, dijo citando a Gramsci.

Finalmente en contra de todo dogmatismo, sofismo y repetición mecánica sin un mínimo de reflexión, enfatizaba:” Educar para la libertad significa emprender una tarea para fortalecer con una cultura democrática al aparato institucional, de modo de sumar a ese ordenamiento externo una subjetividad acorde con él, para que sea vivida, convertida en cultura popular, en hábitos, en rutinas, en contenido permanente de nuestras conductas.

Fuente:
Raúl Alfonsín, discurso sobre la ley de educación, realizada en la Cámara de Diputados ,29 de Junio de 2006.

sábado, 17 de noviembre de 2018

Ana Frank es una maestra de vida, sostiene en el diario su condición de persona en un proceso de deshumanización, además de un gesto de belleza sobre la violencia de un mundo atroz, es la posibilidad de crear ante la muerte, y tal vez también un mensaje de esperanza

El Diario de Ana Frank frente a la rememoración como forma de memoria ,es la evocación de una escritura de resistencia, una ética a través de la palabra, como también es un gesto de belleza sobre la violencia de un mundo atroz, es la posibilidad de crear ante la muerte, tal vez también un mensaje de esperanza, y si bien, no lo podemos saber con certeza, ni tampoco saber si está o está mal, fue con seguridad un acto de resistencia donde no hay inocencia, aquí se unen la resistencia , la belleza y la infancia, reflexiona Emanuel Taub en “De Ana Frank a nuestros días”.

En otro pensamiento, elevando el diario y a Ana y su legado como testimonios de aprendizaje trascendiendo a la muerte que el nazismo impuso sobre ella y el mundo, el educador español Francisco Dominguez, escribe Las tres grandes enseñanzas que me dejó el Diario de Ana Frank. En primer lugar, manifiesta"Ana Frank es una maestra de vida, es la muestra de que el verdadero encierro está en nuestra mente, que jamás valoramos la oportunidad de ver el cielo azul y el respirar aire fresco hasta que ya no la tenemos, que la felicidad está más cerca de lo que nos imaginamos.

Luego resalta la importancia de tener presente a Ana Frank y a su libro a lo largo de la vida, “El Diario de Ana Frank es de esos libros que pueden ser leídos en distintas etapas de nuestra vida y siempre le encontraríamos una enseñanza acorde a las circunstancias que estemos pasando.

El mismo autor, enfatiza lo significativo del diario y de su hacedora:” Las palabras de Ana Frank volcadas en su diario transmiten los sentimientos, anhelos, sueños, temores, valores e ideales de una adolescente en un contexto de persecución, odio, guerra y encierro. Su diario íntimo brinda testimonio del Holocausto y a la vez puede ser pensado como un acto de resistencia junto con otras acciones como: continuar estudiando; conservar esperanzas, proyectos; enamorarse; todo ello implica sostener su condición de persona en un proceso de deshumanización, más aun Ana Frank da testimonio en su diario de la persecución y atrocidades del régimen nazi y se convierte en el símbolo del Holocausto. Se constituye en una advertencia contra el fanatismo y las creencias equivocadas que conducen a la irracionalidad.

Por último la educadora Patricia Daez se refiere a la casa de Ana Frank como museo, es posible unir el espacio recordatorio también a Ana y a su diario cuya misión está en la difusión del el mensaje de resistencia, en coincidencia con Taub citado líneas arriba y a su vez de esperanza y fortaleza enfrentando al prejuicio y buscando desterrar la discriminación en nuestros días.

En síntesis, el diario de Ana Frankl tomando las palabras de Daez:” promueve el mensaje universal humanista de educar para la equidad de derechos y desarrollar en los jóvenes y sus comunidades, actitudes de compromiso social, respeto y responsabilidad sobre otros.



Ana Frank, valores, sueños e ideales que perduran, La Plata, 12 de junio de 2017
http://servicios.abc.gov.ar/lainstitucion/organismos/direccionprovincialplaneamiento/anafrank/ana_frank.pdf

Daiez, Patricia Metáfora y metonimia en la Casa de Ana Frank1 -Argentina Patricia Daiez
http://conti.derhuman.jus.gov.ar/2012/10/6_seminario/mesa_39/daiez_mesa_39.pdf

Dominuz Francisco.“ Las tres grandes enseñanzas que me dejó el Diario de Ana Frank”, 11 de Febrero de 2015 
http://educacion-internacional.blogspot.com/2015/02/las-tres-grandes-ensenanzas-que-me-dejo.html

Taub, Emanuel .La escritura como resistencia: reflexiones sobre el Diario de Ana Frank De Ana Frank a nuestros días: textos y proyectos que construyen convivencia, EUDEBA, Ciudad de Buenos Aires ; 2013; p. 364 - 368

En 35 años de democracia , existe una democracia consolidada a veces más aparente que real, pero nunca desmentido por una proclama o un Estatuto revolucionario


La democracia de 1983 fue de una índole completamente distinta, quizá por el recuerdo cercano de la dictadura militar y sus horrores. El preámbulo de la Constitución, que la acunó, la colocó en la senda del Estado de derecho. Por primera vez se afirmó la institucionalidad republicana, sobre la que se construyó una democracia de ciudadanos, partidos, sufragio competitivo, representación y debate argumentado. La doctrina de los derechos humanos le dio un fundamento ético y el juicio a la Junta fue una suerte de Pacto de la Alianza democrático.
A la vez, la democracia se nos presentó como la panacea, con la que se comía, se curaba y se aprendía. ¿Habría podido consolidarse esta propuesta fundacional sin esa dosis de ilusión, de potencia? No lo creo. Solo que, como ocurre habitualmente, la dura realidad no se modifica solo con democracia. La vieja Argentina seguía en pie, y a medida que comenzaba a manifestarse, se desgastaba la ilusión, principal sostén de un gobierno  lanzado a una aventura casi imposible.
Treinta y cinco años después, ¿que queda de aquella democracia?  Medida con la vara de 1983, hoy todo es decepcionante. Después de diez años de Menem y doce años de los Kirchner, separados por una crisis abismal, nuestro balance es decepcionante. Los gobiernos evolucionaron hacia el decisionismo, que fue derrumbando la institucionalidad republicana. Partidos organizados desde el gobierno invirtieron la lógica democrática y transformaron las elecciones en procesos de producción estatal del sufragio.
El pluralismo, dejó lugar al unanimismo faccioso, alentado desde el Estado pero resistido por una buena parte de la sociedad. Los derechos humanos -maravillosa creación de nuestra sociedad- se convirtieron en una herramienta más de la política facciosa. Todo eso sucedió en un proceso de deterioro estatal, gestión calamitosa y una corrupción que superó todo lo imaginable.
 Cuál es el balance de quienes, munidos con las herramientas del saber histórico, pueden ver un poco más allá de sus experiencias personales 
Con una mirada distante y desapasionada, el balance de lo ocurrido entre 1916 y 2016 es mucho menos negativo. Atrás quedaron los ensayos juveniles de la democracia, y también el largo ciclo de golpes militares, que reiteradamente interrumpieron procesos con los que la democracia pudo haber sido, quizás. La virulencia de los factores desestabilizadores se ha atemperado. En estos treinta y cinco años años las instituciones democráticas han debido arreglárselas solas, y hasta han explorado la vía del "golpe blando", ciertamente nefasta pero de consecuencias menos dramáticas que el golpe militar.
Luego de tres décadas y media, y pese a los desaguisados que tan frescos tenemos, existe hoy una base para la democracia mucho más consolidada que en 1983. Esto es así sin épica, solo por la habituación al sufragio bianual y a un funcionamiento institucional normal, a veces más aparente que real, pero nunca desmentido por una proclama o un Estatuto revolucionario. Y más allá de los discursos facciosos con que algunos los envuelven, los verdaderos  derechos humanos están celosamente custodiados por una opinión pública atenta y sensible.
Hay grandes defectos, pero al menos hay acuerdo en una agenda de reformas, políticas e institucionales. Hay mucho que hacer con el sufragio, con los partidos y con su financiamiento; se hará cuando haya una mayoría -quizás ocasional- a la que estas reformas le convengan, como ha ocurrido siempre. También está en agenda la transparencia institucional, los controles del poder y la posible corrupción, así como una reforma profunda de la justicia. Todo se hará, paso a paso, o a veces con un paso atrás y dos adelante.
No están allí las grandes dudas de nuestra democracia, mediocre pero sólida, sino en su capacidad de recuperar el Estado y reconstruir el instrumento capaz de traducir las iniciativas de los gobernantes en políticas eficaces y sostenidas.
Solo así podemos imaginar una solución -Dios sabe en que plazo- para el más importante problema de nuestra nuestra sociedad: cómo reducir el mundo de la pobreza. La democracia puede convivir con él un tiempo, pero no indefinidamente.

Por Luis Alberto Romero , Publicado en Los Andes el 4 de noviembre de 2018.

sábado, 27 de octubre de 2018

Unidos, la revista peronista de los ochenta fue un proyecto identitario, político y cultural que acompañó el derrotero del peronismo de un modo crítico

Martina Garategaray reconstruye en su libro" Unidos, la revista peronista de los ochenta" editado por la Universidad de Quilmes, no sólo la historia de la publicación, sino también la de un grupo de intelectuales peronistas militantes que se habían mantenido leales a Perón en los conflictos que, en la primera mitad de los setenta, dividieron al movimiento que tenía al general como líder. El nombre de la revista que dirigió Carlos Álvarez entre 1983 y 1991 provenía, justamente, de una advertencia de Perón a sus partidarios: “El 2000 nos encontrará unidos o dominados”.


Unidos logró atraer la colaboración de Mario Wainfeld, Horacio González, José Pablo Feinmann, Alcira Argumedo y Oscar Landi, entre otras plumas identificadas con la tradición nacional-popular, para librar el combate ideológico en más de un frente. Por un lado, dentro del propio universo peronista, para reivindicar una idea del peronismo como actor del cambio progresista. Por otro, para luchar contra el predominio cultural y político del progresismo alfonsinista y para denunciar sus límites liberales.


La revista y el grupo que la animaba se inscribirán así en el espacio abierto por la renovación impulsada por Antonio Cafiero a partir de 1980, aunque tratando de preservar un perfil propio. Unidos, la revista peronista de los ochenta analiza las vicisitudes de esta estrategia política e intelectual.


Su autora, doctora en Ciencias Sociales por la UBA, investigadora del Conicet y del Centro de Historia Intelectual de la UNQ, sintetiza la revista Unidos como un proyecto "identitario" y a la vez como :" un proyecto político y cultural que acompañó el derrotero del peronismo pero de un modo crítico. La revista puede ser entendida como una identidad político-cultural, partimos de una noción no esencialista ni totalizadora de la identidad sino todo lo contrario; pensamos las identidades como ese movimiento de inclusión y exclusión sobre el que se definen un nosotros y un ellos, se disputa un pasado, un presente y un futuro en abierta y contingente disputa. Es por ello que, en este libro, más allá de su heterogeneidad compositiva, fue un actor relativamente homogéneo vertebrado sobre su proyecto.

 Garategaray, Martina ( 2018):"Unidos, la revista peronista de los ochenta", Universidad de Quilmes, Buenos Aires