Josef Mengele, "El Dr.Muerte", uno de los cerebros de la maquinaria nazi, recibió resguardo en Argentina luego de terminada la Segunda Guerra Mundial. Llegó con la protección de la Cruz Roja en 1949 durante el gobierno de Juan Domingo Perón , admirador y estudioso de los régimenes totalitarios de Hitler y Mussollini, de quienes copió la forma de manipulación de las masas.
Recién en 1960 la población de nuestro país supo de su existencia cuando llegó el pedido de extradición de la República Federal de Alemania.
Desde entonces se publicaron sobre el siniestro médico centenares de libros y miles de artículos periodísticos de toda naturaleza. Ninguno, hasta ahora, se refirió a cosas tan simples como explicar para quién hacía ¿su trabajo?.
Uno de los investigadores sobre la presencia nazi en Argentina, fue Carlos de Nápoli, durante 30 años relevó todo tipo de información y tuvo acceso en el Archivo General de la Nación al dossier secreto de Josef Mengele. Este hallazgo, junto con documentos existentes en la República Oriental del Uruguay, ofrece evidencia de que el criminal nazi fue un protegido del gobierno alemán: las autoridades de su país no querían verlo sentado en el banquillo de los acusados, relatando las experiencias pseudocientíficas encargadas por laboratorios farmacéuticos alemanes. Y para ampararlo crearon la imagen de una persecución que en realidad fue inexistente.
Este libro imprescindible revela cómo Mengele jugó las cartas ocultas obtenidas en Auschwitz y cuál fue la trama de su encubrimiento, para comprender por qué no hubo justicia terrena para "El Ángel de la Muerte".}
Fuente De Napoli, Carlos ," Mengele", Javier Vergara Editores, Buenos Aires, 2017
miércoles, 25 de octubre de 2017
EN ARGENTINA SE COMPRENDIÓ CON RÁPIDEZ LA IMPORTANCIA DE LA REVOLUCIÓN RUSA, PARECÍA EVIDENTEPQUE EL VIEJO MUNDO: SU SOCIEDAD , ECONOMIA Y SISTEMAS POLÍTICOS, HABÍAN PERDIDO EL MANDATO DEL CIELO
La Revolución Rusa de 1917 conmovió al mundo. Sus ecos llegaron a la Argentina en un período convulsivo de su historia, con huelgas combativas y la feroz represión de una élite que entró en pánico. Fueron los efímeros "tiempos rojos", y nadie resultó indiferente a ellos. En el Estado, la gran prensa, los círculos influyentes de la economía, la Iglesia y las derechas hubo una reacción, y en el movimiento obrero y las izquierdas, otra muy diferente. Socialistas, anarquistas y sindicalistas oscilaron entre el distanciamiento y el apoyo crítico. El Partido Comunista surgió en adhesión a la insurrección bolchevique y en vínculo con la Komintern, con sede en Moscú.
Fuente: Camarero, Hernán: " Tiempos Rojos", Sudamericana ( Buenos Aires, 2017).
http://www.megustaleer.com.ar/libro/tiempos-rojos/AR27612/fragmento/
En " tiempos rojos", el historiador Hernán Camarero revisa la dinámica del proceso iniciado en Petrogrado y su impacto en el país gobernado por Yrigoyen.
Tiempos rojos aporta una reconstrucción detallada y novedosa, y también aborda la simpatía que la Revolución concitó en el mundo intelectual y cultural, donde incluso un joven Jorge Luis Borges mostró entusiasmo por la gesta maximalista.
Hace cien años, a mediados de marzo de 1917, la ciudad de Buenos Aires se preparaba para el fin de un verano convulso. En los barrios quedaban atrás los ecos de las picarescas murgas de Carnaval, y la actividad laboral y educativa estaba en plena reactivación. Los grandes diarios ofrecían el balance de los cinco meses transcurridos desde la asunción del nuevo gobierno, presidido por Hipólito Yrigoyen.
Tiempos rojos aporta una reconstrucción detallada y novedosa, y también aborda la simpatía que la Revolución concitó en el mundo intelectual y cultural, donde incluso un joven Jorge Luis Borges mostró entusiasmo por la gesta maximalista.
Hace cien años, a mediados de marzo de 1917, la ciudad de Buenos Aires se preparaba para el fin de un verano convulso. En los barrios quedaban atrás los ecos de las picarescas murgas de Carnaval, y la actividad laboral y educativa estaba en plena reactivación. Los grandes diarios ofrecían el balance de los cinco meses transcurridos desde la asunción del nuevo gobierno, presidido por Hipólito Yrigoyen.
La Argentina estaba fraguando un cambio político de cierta envergadura: el líder de la Unión Cívica Radical, una particular y masiva fuerza partidaria que pretendía asumir la gestión del Estado perfilándose como una suerte de alternativa burguesa democrática y de base popular, había puesto fin a tres décadas de régimen conservador. El nuevo presidente buscaba ampliar las bases de sustento de su administración con el diseño de un estilo diferente de gestión, de carácter más “plebeyo” y paternalista, cercano a los sectores medios y tratando de vincularse con la clase obrera. El mundo agroexportador, base de la estructura económica del país, crujía desde 1913, tras el impacto de los conflictos armados que anticiparon la Primera Guerra Mundial y afectaron el funcionamiento del sistema capitalista internacional. Una profunda recesión se había extendido a partir de entonces en el que era presentado aún como el promisorio país del trigo y de la carne.
Como en muchos otros países, en la Argentina se comprendió con rapidez la importancia de los hechos que los diarios difundieron. Prácticamente todos los órganos de prensa editados en Buenos Aires y otras grandes ciudades del país el 16 de marzo de 1917 (3 de marzo según el calendario ruso) dedicaron sus tapas o algunas de sus principales páginas interiores a cubrir el inicio de la Revolución rusa. La Nación tituló: “Estallido de una revolución en el imperio de los zares”. Informaba que la revuelta estaba liderada por “elementos parlamentarios”, quienes desde la asamblea nacional (Duma) estaban constituyendo un nuevo gobierno, en manos de los políticos liberal-conservadores liderados por Mijaíl Rodzianko. Mostraba su júbilo por el cambio, pues lo evaluaba consistente con un rechazo de las fuerzas germanófilas y con un compromiso ahora más firme de Rusia en la guerra, en alianza con Francia e Inglaterra. El periódico fundado por Bartolomé Mitre cerraba su análisis de la jornada: “La revolución rusa merece la simpatía de los liberales de todo el mundo”.
Otro importante diario de la capital argentina vinculado al poder económico, La Prensa, informaba ese mismo día bajo el gran título “Movimiento revolucionario en Rusia”. De la cobertura de este medio surgía la imagen de una monarquía ya muy dificultada para organizar una sucesión pactada, aunque también se evaluaba la posibilidad de la regencia del gran duque Mijaíl. Si bien señalaba con agrado que los elementos “reaccionarios y germanófilos” habían sido derrotados, advertía: “Las informaciones de origen aliado insisten en el carácter antialemán del movimiento y en la actitud belicosa de sus jefes, mientras las noticias que vienen de Alemania parecen indicar que la revolución fue determinada principalmente por el problema de la alimentación”.
Ese mismo día, desde un espacio diferente, el diario del Partido Socialista, La Vanguardia, de gran influencia entre trabajadores y sectores populares, comenzó a informar a sus lectores. “La revolución rusa” fue el título que acompañó de allí en más varias tapas del periódico o algunas de sus principales páginas: “Ayer llegaron tal vez las informaciones más altamente significativas de esta terrible hecatombe europea. La revolución rusa, dirigida contra los oligarcas de Petrograd, no es más que un caso del principio democrático que va infiltrándose paulatina pero eficientemente en todas las capas sociales de todas las naciones”. Los socialistas identificaban el origen de la revuelta en el intento autocrático de clausurar la Asamblea, la cual había optado por poner fin a los “vejámenes” y “desplantes” del emperador.
Le Courrier de la Plata, el tradicional e importante diario de la colectividad francesa publicado en la ciudad porteña, informó a sus lectores en el mismo sentido, saludando la revolución de la libertad en la tierra de los zares, pero sumamente interesado en destacar que los nuevos gobernantes habían prometido que Rusia cumpliría con la alianza militar y seguiría combatiendo a Alemania.
Ni los argentinos que recibieron las noticias y en su mayoría aprobaron esos primeros acontecimientos, ni los protagonistas en Rusia, imaginaron entonces lo que sucedería a lo largo de ese azaroso y agitado año. El zarismo fue reemplazado por el Gobierno Provisional de las clases dominantes, en el que pronto se destacó la figura de Alexander Kérenski. Fue el primer ministro de un régimen que nunca se estabilizó: no consolidó una república democrática a través de una asamblea constituyente, ni sacó a Rusia de la guerra que seguía desangrándola, ni avanzó en la redistribución de la tierra tal como anhelaban las masas campesinas, ni concedió el derecho a la autodeterminación de los pueblos oprimidos por la autocracia, ni otorgó las mejoras que le reclamaba la combativa clase obrera. Y todo ello a pesar del respaldo más o menos abierto que recibió de amplios sectores de las izquierdas moderadas.
Primero de modo gradual, luego de manera más pronunciada, Rusia fue ingresando en una inédita situación de doble poder, ante la emergencia de un polo de organización social y política alternativa, representado por los sóviets, consejos de delegados de trabajadores, soldados y campesinos. A ello se agregó otro dato crucial: la existencia de la fracción socialdemócrata de los bolcheviques (también conocidos como “maximalistas”), liderada por Vladímir Ilich Uliánov, apodado Lenin, quien conformó un partido orientado a profundizar la revolución, en declarada perspectiva hacia un horizonte socialista, a la vez que planteó el inmediato fin de la guerra y el retiro de Rusia de la misma. Y propició la toma insurreccional del poder por el proletariado, primer paso de un proceso diseñado en escala internacional sobre los escombros y las penurias que la guerra dejaba en Europa.
Como en muchos otros países, en la Argentina se comprendió con rapidez la importancia de los hechos que los diarios difundieron. Prácticamente todos los órganos de prensa editados en Buenos Aires y otras grandes ciudades del país el 16 de marzo de 1917 (3 de marzo según el calendario ruso) dedicaron sus tapas o algunas de sus principales páginas interiores a cubrir el inicio de la Revolución rusa. La Nación tituló: “Estallido de una revolución en el imperio de los zares”. Informaba que la revuelta estaba liderada por “elementos parlamentarios”, quienes desde la asamblea nacional (Duma) estaban constituyendo un nuevo gobierno, en manos de los políticos liberal-conservadores liderados por Mijaíl Rodzianko. Mostraba su júbilo por el cambio, pues lo evaluaba consistente con un rechazo de las fuerzas germanófilas y con un compromiso ahora más firme de Rusia en la guerra, en alianza con Francia e Inglaterra. El periódico fundado por Bartolomé Mitre cerraba su análisis de la jornada: “La revolución rusa merece la simpatía de los liberales de todo el mundo”.
Otro importante diario de la capital argentina vinculado al poder económico, La Prensa, informaba ese mismo día bajo el gran título “Movimiento revolucionario en Rusia”. De la cobertura de este medio surgía la imagen de una monarquía ya muy dificultada para organizar una sucesión pactada, aunque también se evaluaba la posibilidad de la regencia del gran duque Mijaíl. Si bien señalaba con agrado que los elementos “reaccionarios y germanófilos” habían sido derrotados, advertía: “Las informaciones de origen aliado insisten en el carácter antialemán del movimiento y en la actitud belicosa de sus jefes, mientras las noticias que vienen de Alemania parecen indicar que la revolución fue determinada principalmente por el problema de la alimentación”.
Ese mismo día, desde un espacio diferente, el diario del Partido Socialista, La Vanguardia, de gran influencia entre trabajadores y sectores populares, comenzó a informar a sus lectores. “La revolución rusa” fue el título que acompañó de allí en más varias tapas del periódico o algunas de sus principales páginas: “Ayer llegaron tal vez las informaciones más altamente significativas de esta terrible hecatombe europea. La revolución rusa, dirigida contra los oligarcas de Petrograd, no es más que un caso del principio democrático que va infiltrándose paulatina pero eficientemente en todas las capas sociales de todas las naciones”. Los socialistas identificaban el origen de la revuelta en el intento autocrático de clausurar la Asamblea, la cual había optado por poner fin a los “vejámenes” y “desplantes” del emperador.
Le Courrier de la Plata, el tradicional e importante diario de la colectividad francesa publicado en la ciudad porteña, informó a sus lectores en el mismo sentido, saludando la revolución de la libertad en la tierra de los zares, pero sumamente interesado en destacar que los nuevos gobernantes habían prometido que Rusia cumpliría con la alianza militar y seguiría combatiendo a Alemania.
Ni los argentinos que recibieron las noticias y en su mayoría aprobaron esos primeros acontecimientos, ni los protagonistas en Rusia, imaginaron entonces lo que sucedería a lo largo de ese azaroso y agitado año. El zarismo fue reemplazado por el Gobierno Provisional de las clases dominantes, en el que pronto se destacó la figura de Alexander Kérenski. Fue el primer ministro de un régimen que nunca se estabilizó: no consolidó una república democrática a través de una asamblea constituyente, ni sacó a Rusia de la guerra que seguía desangrándola, ni avanzó en la redistribución de la tierra tal como anhelaban las masas campesinas, ni concedió el derecho a la autodeterminación de los pueblos oprimidos por la autocracia, ni otorgó las mejoras que le reclamaba la combativa clase obrera. Y todo ello a pesar del respaldo más o menos abierto que recibió de amplios sectores de las izquierdas moderadas.
Primero de modo gradual, luego de manera más pronunciada, Rusia fue ingresando en una inédita situación de doble poder, ante la emergencia de un polo de organización social y política alternativa, representado por los sóviets, consejos de delegados de trabajadores, soldados y campesinos. A ello se agregó otro dato crucial: la existencia de la fracción socialdemócrata de los bolcheviques (también conocidos como “maximalistas”), liderada por Vladímir Ilich Uliánov, apodado Lenin, quien conformó un partido orientado a profundizar la revolución, en declarada perspectiva hacia un horizonte socialista, a la vez que planteó el inmediato fin de la guerra y el retiro de Rusia de la misma. Y propició la toma insurreccional del poder por el proletariado, primer paso de un proceso diseñado en escala internacional sobre los escombros y las penurias que la guerra dejaba en Europa.
Los hechos se precipitaron a partir del 24 de octubre, cuando miles de “guardias rojos”, soldados y marineros, bajo el control del Comité Militar Revolucionario conformado por el Sóviet de Petrogrado (dirigido por León Trotsky), lograron ingresar al Palacio de Invierno y derrocaron al gobierno de Kérenski. El poder había quedado en manos de los sóviets bajo la hegemonía de los bolcheviques. La mayor revolución social y política del siglo XX entró en una nueva fase, declarando su deseo consciente de ensayar la primera transición al socialismo.
La cobertura de los diarios en Buenos Aires cambió drásticamente su enfoque. Desapareció el anterior consenso favorable a lo ocurrido. Inicialmente, los relatos quedaron ganados por la ansiedad, la confusión y las informaciones contradictorias, pero con el correr de los días la Revolución de Octubre fue manifestándose en las páginas de la prensa dominante como una suerte de hecho aberrante, un golpe de Estado subversivo y proalemán. En La Nación fue aflorando el desprecio hacia los insurrectos: “Los maximalistas no son sino los socialistas ultras, los internacionalistas, que persiguen dos propósitos: en lo interno, dar al país una organización social marxista; en lo externo, resucitar la Internacional para imponer sus doctrinas al mundo, después de hacer la paz en forma concorde con esas doctrinas”. La Prensa hablaba de los “bolshevikis” que se habían levantado en armas contra el gobierno y titulaba: “Un golpe de Estado en Rusia”. Al igual que La Nación, inicialmente creyó que todo acabaría pronto, revelando fantasiosas ofensivas de centenares de miles de soldados dirigidos por Kérenski, listo a recuperar el poder: “El fracaso definitivo del movimiento de los ‘bolshevikis’ es sólo una cuestión de días, y tal vez de horas”. El diario El Pueblo, vocero del tradicionalismo católico, que alcanzaba tiradas masivas en aquellos años en Buenos Aires, ya el viernes 9 afirmaba: “La anarquía es hoy quien gobierna, o para mejor decir, quien desgobierna en Rusia. La ‘santa revolución libertadora’ va siendo una ironía sangrienta. Mírese el mundo en el espejo de Rusia. El socialismo hecho gobierno ha servido allá para entregar a Rusia vencida y anarquizada a merced de la nación con la que estaba en guerra. Idéntico fracaso obtendrá en todas partes”. También la prensa de las colectividades editada en la ciudad porteña registró con preocupación los eventos rusos. Para los diarios franceses se trataba de una pésima noticia, toda vez que los bolcheviques anunciaban el retiro del país de la guerra. Le Courrier de la Plata indicaba su repulsa al levantamiento de los “exaltados socialistas”, una facción sectaria y “contraria al sentido primitivo mismo de la revolución”. Le Journal Français, que comenzó a editarse el 15 de noviembre también en Buenos Aires, hacía una denuncia aún más radical que el otro periódico sobre la conquista del poder por parte de los maximalistas.
La Vanguardia, por su parte, también caracterizó lo ocurrido en Rusia durante esos días como una asonada o golpe de Estado de los bolcheviques. Los socialistas despertaron expectativas de que los “agitadores Lenine y Trotsky” fueran expulsados del poder por parte de Kérenski y el general Kornílov. Diez días después de la toma del Palacio de Invierno, el diario del PS se solazaba: “La población parece retirar su confianza a Lenin y a Trotsky [...] la demostración de autoridad de los ‘bolsheviki’ disminuyó en forma considerable”.
El eco de la revolución fue muy distinto en los ámbitos obreros y populares, así como en la vanguardia cultural e intelectual. La perspectiva abierta en octubre de 1917 fue reivindicada por la fracción de los internacionalistas que estaban escindiéndose del PS para conformar un nuevo partido de pretensiones revolucionarias. Comenzaron a abrazar la causa de los sóviets desde su periódico La Internacional, y en enero de 1918, en el manifiesto de conformación del Partido Socialista Internacional (PSI), lo expresaron con claridad. Con el tiempo, esta nueva corriente encontró en la Revolución rusa la matriz donde afincar su identidad, su programa y sus formas de organización. La Rusia que abatía el poder de la opresión también generó una espontánea adhesión en las filas del anarquismo. Durante los primeros años, antes de comenzar a oponerse más marcadamente a las medidas de los bolcheviques, parte de los agrupamientos libertarios locales y sus periódicos siguieron con simpatía ciertos aspectos del curso general de la revolución, con distintos grados y énfasis. También entre los sindicalistas revolucionarios surgieron posiciones a favor del proceso soviético.
En el siguiente lustro, tras la formación del Consejo de Comisarios del Pueblo que asumió la dirección de la “dictadura del proletariado”, la Revolución emprendió la construcción del régimen soviético. Durante un puñado de años se adoptó un conjunto de medidas que implicaron una transformación global y radical: en todos los niveles de la economía, la sociedad y la política; en cuanto a las relaciones exteriores y el principio de autodeterminación de los pueblos; en el universo de los derechos civiles, sociales y de la mujer; en la educación, la cultura y el arte, con la explosión de una creatividad única de las vanguardias; en las prácticas de sociabilidad y en la familia; en la relación entre los sexos y hasta en el sexo mismo. Todo ello ocurrió en el contexto de una feroz guerra civil entre diferentes bandos, que incluyó la invasión de varios otros ejércitos de países y potencias imperiales. En todos los sentidos posibles, Rusia dejó de ser la misma. Y ello se proyectó al mundo, pues los bolcheviques concibieron su revolución como un capítulo dentro de una transición al socialismo de escala planetaria: de allí la importancia que le otorgaron a la fundación, en 1919, de la Internacional Comunista (IC) o III Internacional, también conocida como Komintern (abreviatura en ruso de Kommunistícheskiy Internatsional). Durante sus primeros años, esta entidad se convirtió en una de las experiencias de coordinación y articulación de fuerzas políticas a nivel transnacional más ambiciosas de la historia moderna.
La cobertura de los diarios en Buenos Aires cambió drásticamente su enfoque. Desapareció el anterior consenso favorable a lo ocurrido. Inicialmente, los relatos quedaron ganados por la ansiedad, la confusión y las informaciones contradictorias, pero con el correr de los días la Revolución de Octubre fue manifestándose en las páginas de la prensa dominante como una suerte de hecho aberrante, un golpe de Estado subversivo y proalemán. En La Nación fue aflorando el desprecio hacia los insurrectos: “Los maximalistas no son sino los socialistas ultras, los internacionalistas, que persiguen dos propósitos: en lo interno, dar al país una organización social marxista; en lo externo, resucitar la Internacional para imponer sus doctrinas al mundo, después de hacer la paz en forma concorde con esas doctrinas”. La Prensa hablaba de los “bolshevikis” que se habían levantado en armas contra el gobierno y titulaba: “Un golpe de Estado en Rusia”. Al igual que La Nación, inicialmente creyó que todo acabaría pronto, revelando fantasiosas ofensivas de centenares de miles de soldados dirigidos por Kérenski, listo a recuperar el poder: “El fracaso definitivo del movimiento de los ‘bolshevikis’ es sólo una cuestión de días, y tal vez de horas”. El diario El Pueblo, vocero del tradicionalismo católico, que alcanzaba tiradas masivas en aquellos años en Buenos Aires, ya el viernes 9 afirmaba: “La anarquía es hoy quien gobierna, o para mejor decir, quien desgobierna en Rusia. La ‘santa revolución libertadora’ va siendo una ironía sangrienta. Mírese el mundo en el espejo de Rusia. El socialismo hecho gobierno ha servido allá para entregar a Rusia vencida y anarquizada a merced de la nación con la que estaba en guerra. Idéntico fracaso obtendrá en todas partes”. También la prensa de las colectividades editada en la ciudad porteña registró con preocupación los eventos rusos. Para los diarios franceses se trataba de una pésima noticia, toda vez que los bolcheviques anunciaban el retiro del país de la guerra. Le Courrier de la Plata indicaba su repulsa al levantamiento de los “exaltados socialistas”, una facción sectaria y “contraria al sentido primitivo mismo de la revolución”. Le Journal Français, que comenzó a editarse el 15 de noviembre también en Buenos Aires, hacía una denuncia aún más radical que el otro periódico sobre la conquista del poder por parte de los maximalistas.
La Vanguardia, por su parte, también caracterizó lo ocurrido en Rusia durante esos días como una asonada o golpe de Estado de los bolcheviques. Los socialistas despertaron expectativas de que los “agitadores Lenine y Trotsky” fueran expulsados del poder por parte de Kérenski y el general Kornílov. Diez días después de la toma del Palacio de Invierno, el diario del PS se solazaba: “La población parece retirar su confianza a Lenin y a Trotsky [...] la demostración de autoridad de los ‘bolsheviki’ disminuyó en forma considerable”.
El eco de la revolución fue muy distinto en los ámbitos obreros y populares, así como en la vanguardia cultural e intelectual. La perspectiva abierta en octubre de 1917 fue reivindicada por la fracción de los internacionalistas que estaban escindiéndose del PS para conformar un nuevo partido de pretensiones revolucionarias. Comenzaron a abrazar la causa de los sóviets desde su periódico La Internacional, y en enero de 1918, en el manifiesto de conformación del Partido Socialista Internacional (PSI), lo expresaron con claridad. Con el tiempo, esta nueva corriente encontró en la Revolución rusa la matriz donde afincar su identidad, su programa y sus formas de organización. La Rusia que abatía el poder de la opresión también generó una espontánea adhesión en las filas del anarquismo. Durante los primeros años, antes de comenzar a oponerse más marcadamente a las medidas de los bolcheviques, parte de los agrupamientos libertarios locales y sus periódicos siguieron con simpatía ciertos aspectos del curso general de la revolución, con distintos grados y énfasis. También entre los sindicalistas revolucionarios surgieron posiciones a favor del proceso soviético.
En el siguiente lustro, tras la formación del Consejo de Comisarios del Pueblo que asumió la dirección de la “dictadura del proletariado”, la Revolución emprendió la construcción del régimen soviético. Durante un puñado de años se adoptó un conjunto de medidas que implicaron una transformación global y radical: en todos los niveles de la economía, la sociedad y la política; en cuanto a las relaciones exteriores y el principio de autodeterminación de los pueblos; en el universo de los derechos civiles, sociales y de la mujer; en la educación, la cultura y el arte, con la explosión de una creatividad única de las vanguardias; en las prácticas de sociabilidad y en la familia; en la relación entre los sexos y hasta en el sexo mismo. Todo ello ocurrió en el contexto de una feroz guerra civil entre diferentes bandos, que incluyó la invasión de varios otros ejércitos de países y potencias imperiales. En todos los sentidos posibles, Rusia dejó de ser la misma. Y ello se proyectó al mundo, pues los bolcheviques concibieron su revolución como un capítulo dentro de una transición al socialismo de escala planetaria: de allí la importancia que le otorgaron a la fundación, en 1919, de la Internacional Comunista (IC) o III Internacional, también conocida como Komintern (abreviatura en ruso de Kommunistícheskiy Internatsional). Durante sus primeros años, esta entidad se convirtió en una de las experiencias de coordinación y articulación de fuerzas políticas a nivel transnacional más ambiciosas de la historia moderna.
http://www.megustaleer.com.ar/libro/tiempos-rojos/AR27612/fragmento/
martes, 24 de octubre de 2017
HAY UN SOLO CAMINO: DEMOCRACIA O TOTALITARISMO, ES DECIR, DESARROLLO O DECADENCIA, SÓLO EL DIÁLOGO SIN IMPOSICIONES LOGRARÁ SER EL FUNDAMENTO PARA UN ORDEN SOCIAL JUSTO ( RAÚL ALFONSÍN, 1980)
Con la elección de Alfonsín como presidente argentina el 30 de Octubre de 1983 ,empezaba una nueva etapa en Argentina y una necesaria refundación , el retorno a la democracia y el fin de la de la dictadura , significó demostrarles a los militares que " las urnas no están bien guardadas" sino en especial porque se hizo necesario refundar literalmente el país. Poner en vigencia nuevamente la Constitución ( había sido reemplazada por el Acta del Proceso que daba luz verde a las desapariciones y torturas), liquidar el poder del partido militar, recomponer las instituciones. Como sostuvo Jorge Kehiayan en 2016 Los siete años de dictadura militar habían logrado anestesiar a una importante parte de la sociedad. "Entre exilios y desapariciones había “eliminado” a un supuesto enemigo" En ese contexto surge la figura de Alfonsín, el candidato que mejor la demanda de salir de la oscuridad y unir las partes de un rompecabezas que estaba desarmado.
Había recibido Alfonsín, en palabras de Edgardo Mocca, "una herencia que unía la criminalidad estatal con una profunda reestructuración económica, social y cultural de nuestro país: la desindustrialización de la economía, el fortalecimiento de los grupos financieros, la pauperización y el abandono social de grandes masas de personas, el debilitamiento de la clase trabajadora y de sus organizaciones sindicales constituían el marco en el que recuperábamos la democracia política. La idea misma de Estado era pensada con desconfianza y temor después de su empleo como maquinaria de persecución y muerte".
Fracasó en la política económica . No supo y no pudo enfrentar y desmantelar a las corporaciones económicas que , beneficiadas por la "pata civil" de la dictadura, es decir Martínez de Hoz, los hermanos Alemann y Domingo Cavallo que se negaron a abandonar el status quo , los beneficios recibidos) ,al sindicalismo que le hizo 14 paros generales ( muchos de ellos se aliaron con Menem y se callaron ante las privatizaciones y contratos basuras).Cometió un error grave: las leyes de obediencia debida y punto final ( producto de la negativa de los militares a su juzgamiento , dado que, repetían , habían librado una " guerra sucia" contra la subversión)., leyes en las que luego Menem , se apoyó para, bajo el eufemismo de la pacificación nacional dictar los indultos .
De todos modos, Alfonsín mantuvo su coherencia en su política democrática. Tres años antes de la huída de la dictadura, en 1980 volcó en el libro“Cuestión Argentina”, sintetizando sus ideas y proponiendo el camino seguro para el abordaje de una democracia duradera pero también efectiva, eficaz y conducente para el desarrollo del país y el bienestar del pueblo argentino", recordaba Carlos D. Luque en 2010 en el diario El Litoral.
Decía Alfonsín: “La democracia no es un lujo. Es la primera condición. Pero es cierto, debemos explicar por qué a pesar de los graves acontecimientos producidos entre 1973 y 1976 ( se refería por un lado a la creciente violencia que tuvo como partícipes principales a los grupos guerrilleros: Montoneros , la izquierda peronista; la Triple A, la derecha ´peronista y el ERP, de extracción marxista. Por el otro a la falta de control de Perón, , considerado el Salvador de la patria hacia la violencia; la designación de una incapaz Isabel Perón como presidenta y la falta de apoyo de sectores de la sociedad civil y política que "golpearon las puertas de los cuarteles), hoy -y aún más hoy- nosotros exigimos la vigencia de la democracia”.
Sus principios rectores expresados en el libro fueron “Es la primera condición para los trabajadores argentinos que únicamente con el diálogo democrático y sin imposiciones lograrán tener el fundamento para un orden social justo”.
Criticaba y llamaba a la reflexión a "los sectores medios entre los que muchos pensaron que les convenía cambiar las garantías democráticas por una mal entendida ‘protección’, y hoy ya han comprobado que el remedio fue peor que la enfermedad”. Así como a los los jóvenes, quienes reiteradamente ven frustradas sus aspiraciones por una sociedad que los margina y los rechaza. Con ellos podremos dialogar nuevamente sobre la democracia como fundamento de una sociedad abierta y moderna que asegure la igualdad real de oportunidades”.
Culminaba la introducción remarcando los aciertos del gobierno de Illia, derrocado por la Revolución Argentina y el general Onganía, predecesor en ideas y actos del Proceso de Reorganización Nacional:“En este libro voy a hablar claro para reivindicar a esa democracia (y me refiero a la democracia de 1963-1966, esa que no tuvo ni detenidos políticos ni presos gremiales, que no recuerda un solo desaparecido, un solo ausente. Esa Argentina en la que los asalariados participaban crecientemente del ingreso nacional, que poseía una universidad floreciente y una prensa libre). Ese es el ejemplo, esa es la Argentina posible".
“Y si el argumento de que es justa no fuera suficiente, demostraremos también que es más eficaz para alcanzar el desarrollo de nuestro pueblo. Y a quienes no les importe que sea justa y eficaz y la descarten por cálculo o interés personal que cierren ya este libro. Estas reflexiones no son para ellos, los únicos enemigos de la Argentina”.
“¿Quién fija en una democracia los límites del disenso? Nadie más que el pueblo a través de sus representantes. Sólo los autócratas establecen los límites de la libertad para los demás. No nace una democracia sana con una libertad coartada. Por lo demás, esos límites ya se establecieron. Están en la Constitución Nacional (como si fuera poco). No hace falta más”, subrayaba el también fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos en 1975.
Consultado por qué consideraba que su propuesta sería eficaz, Alfonsín respondió “Voy a contestar de una manera sencilla. No soy un analista político, soy un político. Estas no son las ideas de un observador. Son las decisiones de un actor”. Luego con vehemencia añadió “Se quiere una democracia fuerte, ¿verdad? Aquí hay un camino. A mi juicio, el único posible. Quienes tengan otras soluciones, que rápidamente las expresen en forma pública al país”.Advertía en 1980 quien sería derrocado por un golpe económico cuya cabeza visible fue Carlos Menem ..."Podrá haber otras soluciones, pero decisión a tomar hay una sola: democracia o totalitarismo, es decir, desarrollo o decadencia, no hay tiempo que perder, ya está casi agotado. Yo mismo que propongo estas ideas no sé por cuánto tiempo más tendrán validez".
Enfatizaba su proposición con un anhelo ( ndr: que a la luz de la realidad actual, entiendo no ha sido leído ni comprendido) “Sabremos, por fin, lo que quiere decir democracia, porque ya no será un slogan impunemente manoseado, ni una enfermiza competencia por el voto del pueblo, sino una forma de vida y filosofía, que impone la obligación de proteger la dignidad del hombre frente a los abusos de poder del Estado y del poder económico y, en última instancia, la única forma de garantizar el desarrollo nacional”.
Cerraba Luque su artículo dejando claro que el expresidente había sido falible, sin embargo se hacia necesario " Reivindicar a Raúl Alfonsín, como bien ha dicho Gargarella, no implica hacer un culto de la austeridad o de la pobreza sino elogiar la presencia, imprescindible en lo que a mí concierne, de ciertas ataduras morales de la grandeza de un hombre que lo único que hizo fue hacer un culto de la política".
Fuentes:
Luque, C.La democracia según el pensamiento del doctor Raúl Alfonsín", El Litoral ( Corrientes)31 marzo 2010
http://www.ellitoral.com.ar/131116
Kehiayan, J. "
Democracia para construir, diario Armenia, 18 de Octubre de 2016
http://www.diarioarmenia.org.ar/democracia-para-construir/
Fuentes:
Luque, C.La democracia según el pensamiento del doctor Raúl Alfonsín", El Litoral ( Corrientes)31 marzo 2010
http://www.ellitoral.com.ar/131116
Kehiayan, J. "
Democracia para construir, diario Armenia, 18 de Octubre de 2016
http://www.diarioarmenia.org.ar/democracia-para-construir/
Mocca, Edgardo"Treinta años después", Página 12, 3 de Noviembre de 2013
https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-232779-2013-11-03.html
https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-232779-2013-11-03.html
jueves, 19 de octubre de 2017
EN ARGENTINA EL DIAGNÓSTICO VUELVE A ESTAR CLARO, EL SISTEMA POLÍTICO NO FUNCIONA, SEGUIMOS SIN CREERLES Y SIN SABER QUE HACER PARA QUE CAMBIE, ESTAMOS INMERSOS EN UN CIRCULO VICIOSO, MUY VICIOSO ( MARTÍN CAPARRÓS, 2012)
Martín
Caparrós en su columna de Noviembre de
2012 , trazaba su visión de la Argentina, con dolor observaba que estábamos inmersos
en un” Círculo vicioso, muy vicioso” y
era asimismo una forma de volver siempre
adonde estábamos”, cíclicamente se volvía a fojas cero, al punto de partida (él
pone el acento sobre el gobierno K que
se acercaba a cumplir diez años en el gobierno, aunque seguía soñando
con un “ proyecto nacional y popular”
como mínimo hasta el 2019 con Cristina Fernández en el sillón de
Rivadavia).
Pasaban los años y Argentina
volvía a chocar con lo mismo. Las quejas
se repetían, los sucesos también , los debates
tampoco variaban ” Que vuelve la inflación, que vuelven las curritos con
el dólar, que la luz se corta cada vez que hace calor, que el agua falta cada
vez que hace falta, que el agua sobra porque faltan las obras, que los trenes
no andan porque son para pobres”.
Las
quejas apuntaban a distintos grupos de poder:… “.los sindicalistas se pelean
por la guita, que los empresarios se pelean por la guita, que los gobernantes
la levantan con pala”.
Retomaba
Caparrós en su análisis y observaba que los discursos se quedaban en eso, en mera retórica
y son los mismos que hace quince años”.
Exiliado en
Europa durante la dictadura, Caparrós se volvió a afincar en Argentina en 1983 con la primavera democrática alfonsinista
para dedicarse a su profesión de periodista, lamentaba que las escuelas y los hospitales públicos
sigan siendo despreciados” y que , a pesar
que en las campañas políticas se hable de “ayuda a los más necesitados”, en la
práctica, según el periodista :“ Los pobres siguen jodidos, la vida cotidiana
sigue igual de dura, el malhumor sigue igual de malo,y la mugre sigue igual de
sucia ( no se refería solamente a la a
la falta de limpieza, sino a los manejos oscuros de los dueños del poder) y por
sobre todo porque progresaba “ inepcia de los gobernantes” ( ineptitud,
entendida como sinónimo de desdén hacia la ciudadanía, a excepción de
seguidores , acomodaticios y aduladores).
Apenaba que
Argentina, mantenga el mote de “país calesita” y que al igual que el divertimento
infantil, gire, gire y al detenerse se
vuelva al punto de inicio, sin que, quienes toman las decisiones tomen el toro
por las astas y actúen con seriedad. Cansado, arguia: “Seguimos sin creerles y
sin saber qué hacer en cambio: que pasa el tiempo y no produce nada…”.
Su
sinsabor por la falta de progreso, la expresaba diciendo:”Para muchos –en la
calle y fuera de la calle–, el diagnóstico vuelve a estar claro: el sistema
político argentino no funciona. Nos pareció evidente en 2001, pero no supimos
qué hacer con esa convicción y aceptamos -muchos aceptaron- la versión K del
peronismo.
Sin
embargo, Caparrós, argumentaba que el
modelo estaba agotado:” Fracasó en el manejo del país –sus errores constantes,
sus alardes bobos, sus engaños– reaviva el viejo diagnóstico: “los políticos”
–en general– no sirven, no saben hacer lo que dicen que hacen. ( Extiendo las
palabra de Caparrós al macrismo).
Preocupado
por la falta de remedio ( y de paliativo), subrayaba:” Seguimos sin encontrar
un tratamiento: sin saber con qué reemplazarlos. Insistiendo en el lugar común
de que “los políticos” son un desastre pero esperando que aparezca uno que no
lo sea”.
Conocedor
de la realidad, insistía que la calesita seguiría dando vueltas, se detendría
por un período donde nos aferraríamos a que las cosas cambien, para ponernos” a disposición
de cualquier aventurero”, señalaba.
A fines
de 2012, con una elección intermedia para renovar parcialmente las cámaras de
diputados y senadores junto con otros cargos de menor valía y exposición, advertía que no vislumbraba alguien con
capacidad para revertir la realidad “Solo que no hay siquiera aventureros” .
Según su
parecer tampoco lo había en 2003 hasta la aparición de Kirchner …”y aquí estamos”, se lamentaba.
Antes que
Massa rompiera con su triunfo los anhelos de una re reelección de CFK, antes
que se sospeche que Macri , ya lanzado como candidato después de sus dos
cadencias como jefe de gobierno capitalino, podría conseguir que por primera
vez en la Argentina la derecha ganara por derecha, deploraba a la clase política
( a los tres poderes de modo similar), sentía
que , con matices :” el rechazo actual
de la representación se parece mucho al rechazo que había hace diez años, y
tiñe la percepción general de cómo estamos”, reiterando su idea principal ,
existe” Una sensación muy generalizada:
que siempre volvemos adonde estuvimos. Como quien sufre un destino circular,
vicioso.
Apesadumbrado, Caparrós,
subrayaba que Argentina ya no era siquiera
el País Jardín de Infantes” , ahora, enfatizaba “conseguimos inventar –sin
demasiado esfuerzo, puro talento natural– el País Calesita.
Al País
Calesita, remarcaba:” nos subimos de vez en cuando al caballito y nos parece
que galopáramos y que para tenernos contentos a veces nos prestan la sortija, y
que seguimos dando vueltas y más vueltas”.
Culminaba,
en tono lapidario: “Y, a veces, hasta decimos que nos gusta”.
Caparrós , Martín :" País Calesita, El País ( España),10 de noviembre de 2012
http://blogs.elpais.com/pamplinas/2012/11/pa%C3%ADs-calesita.html
sábado, 14 de octubre de 2017
LOS CANDIDATOS SE HALLAN AHOGADOS EN DISPUTAS QUE NO SE CONDICEN CON DIFERENCIAS PROGRAMÁTICAS, SINO EN UNA LUCHA INTESTINA DE EGOS PERSONALES
Las campañas electorales desde los 90 ya no se dirigen a un votante, los candidatos y sus asesores comunicacionales variaron su estrategia para convertir al electorado en un" producto" (similar a cualquier campaña publicitaria).
En ese marco, a días de realizarse las elecciones nacionales legislativas de 2013 (centrado en diputados nacionales y senadores , en algunos lugares se eligieron autoridades provinciales y municipales también, siempre a nivel Legislativo, Corrientes y Santiago del Estero eligieron además a su nuevo gobernador y vice) el diario La Voz de Córdoba, entrevistó a especialistas en comunicación a fin de analizar los mensajes y su impacto de las propagandas políticas en los medios. Tal como ocurre hoy, en 2013, los expertos coincidían en la poca originalidad: " La campaña se basa en asuntos que no corresponden a un diputado nacional.", aseguraban.
Los televidentes y oyentes estaban sometidos a un "bombardeo", es decir un palabrerío constante y aturdidor, los avisos se repetían constantemente sin que se emitiera un contenido claro y coherente, el único objetivo era captar votos, sin ideas, apenas apelaban a tocar alguna fibra emocional de los posibles votantes.
En dialogo con La Voz , los especialistas en comunicación política Damián Pertile, Alejandra Martínez y Sebastián Cúneo enfatizaron la sobre existencia de lugares comunes sin grandes aciertos.Reiteraban en su opinión que se recurre a mensajes que no tienen que ver con lo que se podría hacer en caso de lograr una banca en el Congreso Nacional. La no propuesta era el resultado ganador.
Pertile, docente de las cátedras de Asuntos de Gobierno y Gestión de Prensa en la Universidad Siglo 21, s de ahondó " El mensaje que se está construyendo no es uno que vaya necesario de la mano de la banca de diputado. Volviendo a la vacuidad de propuestas, subrayaba “No se vislumbra cómo un diputado puede resolver el problema la Nación”.
En tanto, su colega Cúneo, docente en la cátedra de Publicidad y Propaganda de la Universidad Blas Pascal, añadió que a la falta de claridad había que agregarle la existencias de estrategias confusas , se advertía asimismo una lucha de egos:" “Hay una regionalización de egos", se corrió el eje de lo que tiene que ser una campaña nacional ante lo cual el electorado está confundido. Es una pelea donde no queda en claro lo que se juega”.
Guerra de avisos poco originales y con audiencias “aturdidas”, La Voz ( Córdoba, Argentina), 21 de Octubre de 2013
La vida como una lucha de Egos, Portal OACA,18 Diciembre 2012
http://www.portaloaca.com/opinion/6638-la-vida-como-una-lucha-de-egos.html
¿Qué te pasa oposición? EL loro político 30-11-2014
En ese marco, a días de realizarse las elecciones nacionales legislativas de 2013 (centrado en diputados nacionales y senadores , en algunos lugares se eligieron autoridades provinciales y municipales también, siempre a nivel Legislativo, Corrientes y Santiago del Estero eligieron además a su nuevo gobernador y vice) el diario La Voz de Córdoba, entrevistó a especialistas en comunicación a fin de analizar los mensajes y su impacto de las propagandas políticas en los medios. Tal como ocurre hoy, en 2013, los expertos coincidían en la poca originalidad: " La campaña se basa en asuntos que no corresponden a un diputado nacional.", aseguraban.
Los televidentes y oyentes estaban sometidos a un "bombardeo", es decir un palabrerío constante y aturdidor, los avisos se repetían constantemente sin que se emitiera un contenido claro y coherente, el único objetivo era captar votos, sin ideas, apenas apelaban a tocar alguna fibra emocional de los posibles votantes.
En dialogo con La Voz , los especialistas en comunicación política Damián Pertile, Alejandra Martínez y Sebastián Cúneo enfatizaron la sobre existencia de lugares comunes sin grandes aciertos.Reiteraban en su opinión que se recurre a mensajes que no tienen que ver con lo que se podría hacer en caso de lograr una banca en el Congreso Nacional. La no propuesta era el resultado ganador.
Pertile, docente de las cátedras de Asuntos de Gobierno y Gestión de Prensa en la Universidad Siglo 21, s de ahondó " El mensaje que se está construyendo no es uno que vaya necesario de la mano de la banca de diputado. Volviendo a la vacuidad de propuestas, subrayaba “No se vislumbra cómo un diputado puede resolver el problema la Nación”.
En tanto, su colega Cúneo, docente en la cátedra de Publicidad y Propaganda de la Universidad Blas Pascal, añadió que a la falta de claridad había que agregarle la existencias de estrategias confusas , se advertía asimismo una lucha de egos:" “Hay una regionalización de egos", se corrió el eje de lo que tiene que ser una campaña nacional ante lo cual el electorado está confundido. Es una pelea donde no queda en claro lo que se juega”.
Es posible acá tomar la publicación del portal OACA " Se trata no perder la imagen o el ego o lo que se llama rol en el juego que se ha convertido las relaciones, perder la imagen creada o el rol significa ser el dominado y el perdedor o fracasado. La lucha entonces pasa a un primer plano en las relaciones, confrontando al hombre en una guerra sin fin con sus semejantes y anulando el espíritu de cooperación convivencial que se pueda dar.Es entonces cuando la vida para el hombre se convierte en una lucha de egos o una guerra de todos contra todos para poder sobrevivir".
Como reflejo de la cita de OACA y asociado las campañas electorales , es posible ratificar que Las campañas se limitan a una lucha entonces pasa a un primer plano en las relaciones, confrontando al hombre en una guerra sin fin con sus semejantes y anulando el espíritu de cooperación convivencial que se pueda dar". Los candidatos actúan ( o sobreactúan intentando no solo captar la atención del ciudadano y ganar su voto, sino esencialmente la búsqueda queda restringida a no perder la imagen". Entonces la campaña para el candidato se convierte en una lucha de egos o una guerra de todos contra todos para poder sobrevivir.
“Al perderse de vista el partido y quedando sólo candidatos –continúa Cúneo– sumado a la comunicación negativa usando las falencias del
contrincante, pierden de vista que su capacidad de gestión no tiene injerencia en lo que se plantea”.
Por su parte, Alejandra Martínez –doctora en Ciencias Políticas y docente en Política y Comunicación en la Universidad Católica de Córdoba– remarcaba que la campaña carece de originalidad y creatividad: “Se repiten los argumentos típicos, como la conflictividad escalonada
hacia arriba. Los candidatos tienden a confrontar con aquel que está
en el gobierno nacional o provincial”..
“Al perderse de vista el partido y quedando sólo candidatos –continúa Cúneo– sumado a la comunicación negativa usando las falencias del
contrincante, pierden de vista que su capacidad de gestión no tiene injerencia en lo que se plantea”.
Por su parte, Alejandra Martínez –doctora en Ciencias Políticas y docente en Política y Comunicación en la Universidad Católica de Córdoba– remarcaba que la campaña carece de originalidad y creatividad: “Se repiten los argumentos típicos, como la conflictividad escalonada
hacia arriba. Los candidatos tienden a confrontar con aquel que está
en el gobierno nacional o provincial”..
Como síntesis de lo expuesto anteriormente, aunque en aquel momento se refería a la oposición kirchnerista, hoy vale reproducir los mismos términos haciéndolo extensivo al resto de los participantes de la contienda que se hallan" ahogados en disputas que, a primera vista, no se condicen con diferencias programáticas sino más bien con una lucha intestina de egos personales.
Fuentes:
Guerra de avisos poco originales y con audiencias “aturdidas”, La Voz ( Córdoba, Argentina), 21 de Octubre de 2013
http://www.portaloaca.com/opinion/6638-la-vida-como-una-lucha-de-egos.html
¿Qué te pasa oposición? EL loro político 30-11-2014
sábado, 7 de octubre de 2017
LA OPINIÓN PUBLICA ESTÁ HASTIADA DE AQUELLOS QUE PROMETEN MILAGROS Y SÓLO LOGRAN REAFIRMAR LA SOSPECHA DE ENGAÑO( 2003)
La historia argentina, se sabe, se repite constantemente, apenas si van
decantando los políticos por una cuestión de edad, cuando el ciclo vital se
agota (aunque en algunas ocasiones permanecen en sus cargos ad eternum con
foros o bien pasan a un segundo plano y pocos recuerdan quién fue.
Para corroborar las casi inexistentes
variaciones vale rescatar lo escrito por Rosa Elena Núñez en su trabajo para la Universidad de San Juan analizando las elecciones de 2003 (donde nacería a nivel nacional el kirchnerismo y comenzaría a tomar fuerza el Frente Compromiso para el Cambio (origen y primer nombre del actual partido gobernante
del presidente Macri).
Para Nuñez,
la realidad argentina, dada la obligatoriedad del voto estaba en 2003 marcada a
fuego por representaciones que separan entre un pasado negro que no debía
repetirse, “la vieja política” y “los viejos políticos”, y un futuro promisorio
de una “nueva política” y unos “nuevos políticos”.
En
los discursos de campaña y en las representaciones expresadas por la gente sobresalía
la imagen del viejo político corrupto e incapaz de gobernar, más preocupado por
la deuda con las entidades crediticias extranjeras y por los capitales del
establishment que por las muertes por desnutrición infantil, las condiciones
precarias de vida de millones de argentinos desocupados y las bajas
remuneraciones de los asalariados, especialmente de los jubilados y pensionados (
queda claro que poco a cambiado y que a pesar de la intervención de gurués del
marketing y la aparición de redes sociales que multiplican la publicidad y los
discursos en campaña) en el “imaginario
colectivo de la ciudadanía contemplaban la esperanza, una vez más, de un
político ideal caracterizado por la honestidad, la capacidad de gestión y la
sensibilidad por los sectores más vulnerables de la población.
Sin
embargo, la recepción no cambió en 15 años:” La percepción de la gente que
había vivido una historia plagada de engaños, receptaba los mensajes salvadores
de los candidatos como promesas mágicas, imposibles de cumplir, sin sustento
real en los mecanismos capaces de concretarlas, sobre todo a corto plazo, trajo
aparejada una configuraron negativa de la política en la gente y si bien han
intentado revertir esa imagen apelando a un pasado idílico que de la mano de
ellos volvería , olvidan que la opinión pública está hastiada de aquellos que
prometen milagros, y sólo logran reafirmar la sospecha de engaño.
Nuñez,
busca sacar las vendas de los políticos y marketineros para que innoven y
terminen con lugares comunes y discursos perimidos, con anzuelos que ya nadie
se va a tragar:” Mostrar al candidato como el único salvador, prometer
soluciones y épocas de bonanza sin explicitar cómo harían para llegar a ellas,
es un método proselitista poco confiable y caduco para la sociedad argentina”.
Nuñez
distingue varios tipos de votos a partir de las representaciones y diferentes
significaciones que han estado presentes en las campañas y cuyos modelos se han
repetido, logrando que el desprecio hacia los políticos aumente así como el
desinterés:
El
voto “utilitario”: es el voto como “moneda de cambio”. La política se percibe
como un “mercado”; los políticos son negociantes y la ciudadanía es una
clientela a conquistar.
Existe
también, señala Nuñez El voto “mágico”: la política es el campo de lo ilusorio,
donde las fantasías de los ciudadanos se concretan por la intervención del
político-mago.
Son
captados por este tipo de voto quienes pertenecen a un tipo de ciudadano
facilista, crédulo, negador de un análisis racional de la realidad.
Un
tercer tipo es el voto “arma”: la política es un campo de batalla en donde la
ciudadanía es vulnerable en períodos de calma y poderosa en época electoral, ya
que el voto es un arma que le permite defenderse de los engaños y abusos de la
clase política.
Con
el que llama “ voto control”: la ciudadanía puede ejercer el contralor del
poder y evitar abusos permitiéndole un espacio de poder a la oposición, en el
juego democrático.
Para quienes son outsiders , es decir que no
provienen directamente del ámbito político , enfatizan “El voto “oportunidad”:
el voto que le permite por primera vez el acceso al poder a un candidato para
que demuestre su capacidad.
Nuñez
añade aquí que la elección de un out sider conlleva una esperanza de cambio en la clase política, aunque
se mantenga el riesgo a sufrir una nueva decepción y no se hallen diferencias
entre “nuevos y viejos políticos”.
Políticos
de todos los partidos que ya han pasado por el oficialismo o la oposición, han
ocupado cargos en el congreso y son parte de un “elenco estable” cuyo
objetivo ha sido desde siempre perpetuarse en el poder , cambiando de partido e
ideología sin sonrojarse, se dirigen a la población pidiendo el voto
“confianza”. Son los “viejos políticos”, como los define Nuñez.
Ellos quieren
seguir instalados en el poder y procuran recuperar la confianza de la gente en
la clase política. Su discurso se construye desde el lugar de No Político, o
Ciudadano Político”, es decir como si nunca hubieran tomado decisiones a
sabiendas que perjudicarían a una parte importante de la población.
En
las campañas aparece asimismo el ” El voto “moral”, un reclamo en el imaginario de todos los actores
de la comunicación política, y hace hincapié en la obligación moral de
participar responsablemente del acto eleccionario”. Al electorado se le pide
responsabilidad y moral, como una obligación. De parte de los políticos y
quienes pergeña la campaña, la obligación solamente existe desde la retórica,
jamás como una promesa que cumplirán. La misión de este tipo de votos está en captar
a apáticos y descomprometidos
Nuñez
subraya que la alusión a este voto en
los distintos discursos es producto de la falta de sanciones legales a quienes,
aún obligados por ley, no votan, o a quienes no se informan suficientemente sobre
los candidatos.
Divide
y triunfarás dice el viejo adagio , Ñunez lo llama “El voto rencor”: actualiza
y mantiene vigentes las discordias, las divisiones político-partidarias, y
también otorgar el voto a cualquiera, menos a aquel candidato que no se desea
ganador. Se asocia a la dicotomía “vieja / nueva” política.
Nuevamente
intentando quebrar la apatía ciudadana y llamando a los políticos a abandonar
el facilismo, a no ponerse el cassette y repetir en forma mecánica, Nuñez concluye:”
los discursos políticos deben nutrirse de las representaciones sociales de la
ciudadanía, configurando mundos posibles que se condigan con la realidad
cotidiana de la gente. Esto significa asumir que la palabra también es acción.
Fuente: Rosa Elena A. Núñez Que se vayan todos, representaciones politicas circulantes en las campañas a gobernador y Presidente de 2003, Universidad Nacional de San Juan , Argentina.
martes, 3 de octubre de 2017
LA CLASE POLÍTICA ARGENTINA ESTÁ MARCADA POR LA INOPERANCIA, NO LOGRÓ GENERAR CONSENSOS MÍNIMOS PARA RESPETAR LOS DERECHOS MÁS BÁSCOS DE LOS ARGENTINOS
Escrito a fines de Abril de 2014 , el artículo de la agencia Associated Press, resaltaba tres preocupaciones sobresalientes dentro de la Argentina" La inseguridad ciudadana, la inflación y la pobreza" a las que el gobierno prefería no ver y la oposición las ponía sobre el tapete, pero sin ningún esfuerzo ni propuesta concreta para solucionarlo."
Los opositores se limitan a señalar ´la mala gestión´, agravada por el aumento de la criminalidad, el narcotráfico y la pobreza’ como si la crítica en si misma fuera a solucionar el problema, en el caso de llegar al poder", señalaban. A las declamaciones se hacia necesario agregarle capacidad para ver y crear soluciones, plasmarlas en proyectos y presentarlas puntualmente ante la sociedad", reclamaban.
Se preguntaban con razón hace tres años cuando había ocho candidatos a presidente :" ¿Es justificable que flagelos tan desgarradores para la vida de las personas sean el caballo de batalla de una campaña presidencial sin propuestas claras a efectos de superarlos?.
Observaba la periodista que las mentiras y ocultamiento de la realidad en la que se unían oficialismo y oposición "cansaba al ciudadano común que se alejan cada vez más de los discursos políticos para sumarse a audiencias televisivas o virtuales superficiales, que los alejan del pensamiento comprometido y crítico". Lamentaba además que " La cultura cívica que se pierde, en un mundo que parece no fomentarla, además", aunque aclaraba no es sólo un fenómeno argentino.
Veía la periodista desidia en quienes debían tomar las decisiones, la única prioridad era hablar y hablar y que pareciera que se estaban haciendo cosas, aparentar para ganar votos. Recalcaba que desde la clase dirigente estaba marcada por la inoperancia política que no logró consensos mínimos para respetar los derechos más básicos de los argentinos.
La inseguridad era palpable generando que se casi no exista " El derecho a la vida, a circular sin el miedo de que te maten. A caminar por una de las ciudades más bellas del mundo, como es Buenos Aires, sin el temor de que , quien viene detrás tuyo pueda asaltarte o matarte. ‘Hemos perdido la libertad de circular seguros, al menos los que no contamos con custodia oficial’.
Había que agregarle la pobreza que se visibilizaba en las grandes urbes "Las avenidas más importantes llenas de homeless durmiendo , muchos haciendo sus necesidades en el mismo lugar. Además se notaban grupos enteros de personas sin techo viviendo en las plazas .
De cualquier modo, convivían el relato oficial que sostenía la pobreza pudo haber mermado, pero no ha sido lo suficiente o bien y el de la oposición que sin propuestas concretas reclamaban soluciones o prometian ser los salvadores de la patria cuando arriben a la presidencia ".Dos discursos antagónicos y una realidad que los supera. Ampliamente", como afirmaba la autora en 2014.
Los políticos junto a sus adalides no hacían otra cosa que envolvernos con sus falsos discursos, lograban su cometido :"Así de confundidos pretenden que estemos , cuando en verdad, la realidad se impone frente a nuestros ojos todos los días".
Hace tres años se analizaba y se proponía una solución ( a días de una nueva elección, seguimos esperando"que se concrete "Es imprescindible un saneamiento ético que devuelva a los actores gobernantes su rol de representatividad, de garantes de la transparencia, y la convivencia. Un recambio electoral que garantice no sólo el cambio de personajes sino de la conjunción de políticas públicas que le permitan al Estado continuar con las decisiones acertadas y acentuar su rol en los planos de seguridad, educación , salud y transparencia.
Fuente: Silvia Garnero Argentina: Entre la dura realidad y los discursos negadores", Te Huffington Post, 30 de Abril de 2014
http://www.huffingtonpost.com/silvia-garnero/argentina-dura-realidad-discursos-negadores_b_5243255.html
Los opositores se limitan a señalar ´la mala gestión´, agravada por el aumento de la criminalidad, el narcotráfico y la pobreza’ como si la crítica en si misma fuera a solucionar el problema, en el caso de llegar al poder", señalaban. A las declamaciones se hacia necesario agregarle capacidad para ver y crear soluciones, plasmarlas en proyectos y presentarlas puntualmente ante la sociedad", reclamaban.
Se preguntaban con razón hace tres años cuando había ocho candidatos a presidente :" ¿Es justificable que flagelos tan desgarradores para la vida de las personas sean el caballo de batalla de una campaña presidencial sin propuestas claras a efectos de superarlos?.
Observaba la periodista que las mentiras y ocultamiento de la realidad en la que se unían oficialismo y oposición "cansaba al ciudadano común que se alejan cada vez más de los discursos políticos para sumarse a audiencias televisivas o virtuales superficiales, que los alejan del pensamiento comprometido y crítico". Lamentaba además que " La cultura cívica que se pierde, en un mundo que parece no fomentarla, además", aunque aclaraba no es sólo un fenómeno argentino.
Veía la periodista desidia en quienes debían tomar las decisiones, la única prioridad era hablar y hablar y que pareciera que se estaban haciendo cosas, aparentar para ganar votos. Recalcaba que desde la clase dirigente estaba marcada por la inoperancia política que no logró consensos mínimos para respetar los derechos más básicos de los argentinos.
La inseguridad era palpable generando que se casi no exista " El derecho a la vida, a circular sin el miedo de que te maten. A caminar por una de las ciudades más bellas del mundo, como es Buenos Aires, sin el temor de que , quien viene detrás tuyo pueda asaltarte o matarte. ‘Hemos perdido la libertad de circular seguros, al menos los que no contamos con custodia oficial’.
Había que agregarle la pobreza que se visibilizaba en las grandes urbes "Las avenidas más importantes llenas de homeless durmiendo , muchos haciendo sus necesidades en el mismo lugar. Además se notaban grupos enteros de personas sin techo viviendo en las plazas .
De cualquier modo, convivían el relato oficial que sostenía la pobreza pudo haber mermado, pero no ha sido lo suficiente o bien y el de la oposición que sin propuestas concretas reclamaban soluciones o prometian ser los salvadores de la patria cuando arriben a la presidencia ".Dos discursos antagónicos y una realidad que los supera. Ampliamente", como afirmaba la autora en 2014.
Los políticos junto a sus adalides no hacían otra cosa que envolvernos con sus falsos discursos, lograban su cometido :"Así de confundidos pretenden que estemos , cuando en verdad, la realidad se impone frente a nuestros ojos todos los días".
Hace tres años se analizaba y se proponía una solución ( a días de una nueva elección, seguimos esperando"que se concrete "Es imprescindible un saneamiento ético que devuelva a los actores gobernantes su rol de representatividad, de garantes de la transparencia, y la convivencia. Un recambio electoral que garantice no sólo el cambio de personajes sino de la conjunción de políticas públicas que le permitan al Estado continuar con las decisiones acertadas y acentuar su rol en los planos de seguridad, educación , salud y transparencia.
Fuente: Silvia Garnero Argentina: Entre la dura realidad y los discursos negadores", Te Huffington Post, 30 de Abril de 2014
http://www.huffingtonpost.com/silvia-garnero/argentina-dura-realidad-discursos-negadores_b_5243255.html
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