martes, 30 de septiembre de 2025
A veinticico años del nacimiento de las Leonas
Durante los Juegos Olìmpicos de Sydnei 2000 el selecciinado femenino de hockey, saliò a la cancha con una leona cosida en la camiseta, a partir de allì, nunca mnàs las dejarìan y serìa el sello del conjunto que en 25 años, ,logrò que el recambio generacional no las afectara y nunca dejò los primeros puestos.
En el cielo y en la Tierra no está pasando lo mismo. Hay nubes a montones oscureciendo la hermosa Sidney cuando aquel jueves olímpico empieza a despertar. Todos son soles, en cambio, en la Villa, donde un grupo de argentinas ve la luz en cada lugar. Esas chicas se preguntan si es verdad que están a punto de jugar una final olímpica después de todo lo que pasaron. Se cruzan, se juntan, se felicitan, sonríen. No están viviendo un día cualquiera. Y ya la Leona que lucen en esas remeras blancas desde hace sólo un puñado de días no es desconocida en la fauna del deporte.
Al día siguiente llega el partido contra Australia. El del oro. Las locales, lideradas por Alison Annan, imponen sus condiciones de entrada. Se ponen rápido en ventaja y a los 3 minutos del segundo tiempo, cuando convierten el 3-0, ya no queda más nada por hacer. La recuperación del complemento no alcanza. La derrota por 3 a 1 deja a las argentinas con la medalla de plata. Pero, de repente, ocurre...
Son un puñado de minutos que pasaron. Dos, cuatro, seis quizá. Ya no importa. Las imágenes le apuntan al corazón. Masotta y García, unidas en el pasado, el presente y el futuro del seleccionado, tienen la vista clavada en el piso. Aymar y Stepnik se abrazan, lloran y hacen de hierro esa amistad nacida en Rosario y forjada en cientos de viajes a Buenos Aires y en cientos de noches en el CeNARD. Rognoni pasa por su cabeza las imágenes de una película y de un año muy difícil para ella. Y no puede disimular la bronca. Pero una escena captura la emoción como una esencia fundamental de ese grupo.
Allá, en el arco que da al alma del Parque Olímpico, la arquera Antoniska llora sin consuelo. De rodillas y sola en la más inmensa de las soledades. Alguna, ya no importa quién, gira la cabeza y la ve. Y sale corriendo a buscarla y a bancarla. Y atrás va otra. Y otra. Y otra más. Entonces el seleccionado argentino de hockey convertido definitivamente en las Leonas, se hace más equipo cuando se forma el racimo humano. El público -australiano en su mayoría- no sabe hacia dónde mirar. Grita por sus Hockeyroos, las flamantes campeonas olímpicas, pero no puede dejar de pasar por alto las imágenes del adversario cargadas de un potente simbolismo. Allí se produce el quiebre. Y la fiesta es argentina.
Hasta que llega el otro momento. El del podio, el que se ganaron. Una a una es nombrada. Y una a una recibe su medalla aquel 29 de septiembre de 2000. Entonces los pechos se hinchan y están a punto de reventar por un orgullo inmenso. Recuerdan las mañanas heladas de los entrenamientos del profe Luis Barrionuevo, los masajes y los cuidados de Sergio Lemos y el doctor Francisco D’Angelo, la organización de la jefa de equipo Claudia Médici, las charlas eternas con la psicóloga Nelly Giscafré y la sabiduría de Sergio Vigil y Gabriel Minadeo para plantear de la mejor manera cada partido.
Allá van Mariela Antoniska y Paola Vukojicic, Cecilia Rognoni y Magdalena Aicega, María Paz Ferrari e Inés Arrondo, Jorgelina Rimoldi y Anabel Gambero, Ayelén Stepnik y Luciana Aymar, Karina Masotta y Vanina Oneto, María de la Paz Hernández y Mercedes Margalot, Laura Maiztegui y Soledad García. Allá van las Leonas fundacionales. Las que empezaron a hacer historia hace 25 años. Las que pusieron la semilla del mejor equipo femenino argentino de todos los tiempos. Las que se subieron al primero de seis podios olímpicos. Pero, sobre todo, las que les marcaron un camino a las que vinieron después. Y eso importa más, mucho más, que la gloria de Sidney.
Fuente: Ryan, M..A 25 años de la histórica medalla olímpica del hockey femenino: nacieron en Sidney 2000 y son Las Leonas para toda la vida, Clarìn 29 de Septiembre de 2025
viernes, 12 de septiembre de 2025
Dìa del Bibliotecario: la Bibloteca Un refugio humano en la era del ruido
El Día del Bibliotecario celebra un acto revolucionario tejido con paciencia que hoy, frente a la intoxicación masiva y el odio algorítmico, cobra renovada actualidad. Libros, memoria y conocimiento.
Cada 13 de septiembre, al conmemorarse el Día del Bibliotecario en Argentina, se activa una memoria poderosa y serena. No es solo el reconocimiento a una profesión, sino la celebración de un acto revolucionario tejido con paciencia. Ese día, en 1810, en el fragor de la gesta independentista, la Primera Junta de Gobierno creó la Biblioteca Pública de Buenos Aires. En medio de la incertidumbre, los revolucionarios entendieron que la verdadera batalla no se libraba solo en los campos de combate, sino en el terreno, más resbaladizo y decisivo, de las ideas y el tiempo necesario para cultivarlas.
Mariano Moreno, el secretario de Gobierno, fue el arquitecto de esta visión. Para él, la libertad era inseparable del acceso al conocimiento. La creación de la biblioteca, junto a la Gazeta de Buenos Ayres y la traducción de El contrato social de Rousseau, no eran meros caprichos culturales; eran los pilares de un nuevo orden en el que el conocimiento tenía un lugar central. Eran «signos de ilustración y un medio seguro para la conservación y el fomento de las ciencias y las artes». Moreno, designado protector de la nueva institución, veía en los libros un arsenal más poderoso que cualquier cañón. En La Gazeta del 13 de septiembre, argumentaba: «La Junta (…) llamará en su socorro a los hombres sabios y patriotas, que reglando un nuevo establecimiento de estudios, adecuado a nuestras circunstancias, formen el plantel que produzca algún día hombres que sean el honor y gloria de su patria». La biblioteca era ese plantel, el crisol donde se forjaría, con la lentitud necesaria, el ciudadano de la república por nacer.
Este acto fundacional adquiere su dimensión épica cuando se lo contrasta con otros momentos del pasado. La historia humana es también la historia de una lucha feroz por la memoria. La biblioteca de Alejandría, faro del conocimiento antiguo, sucumbió al fuego, un recordatorio eterno de que la barbarie siempre ve en el libro acumulado a su enemigo. Los autos de fe de la Inquisición, las piras nazis con obras «degeneradas» donde las llamas consumieron a Thomas Mann, Sigmund Freud y Stefan Zweig, los bombardeos sobre la Biblioteca Nacional de Sarajevo en 1992: son episodios de una misma pulsión, la de silenciar las voces discordantes, homogenizar el pensamiento y enterrar la evidencia de que otros mundos son posibles. Por contraste, la decisión de Moreno es su antítesis radical: en lugar de quemar libros, fundar una biblioteca. En lugar de restringir, abrir. En lugar de embrutecer, educar.
Esta pulsión destructiva tuvo un capítulo trágico y cercano en nuestra historia. Durante la última dictadura militar, el terror se ejerció también sobre las bibliotecas privadas. Familias enteras, ante el horror de los allanamientos, optaron por enterrar sus colecciones de libros en patios y jardines, escondiendo bajo tierra lo que consideraban más preciado: el pensamiento crítico, la literatura prohibida, las ideas peligrosas. Esas bibliotecas sepultadas eran un acto de resistencia silenciosa, un testimonio concreto de que cuando el pensamiento es perseguido, se vuelve subterráneo, pero no muere. Espera, entre la tierra húmeda, el momento de ser desenterrado, de volver a la luz. Esta imagen potentísima habla del libro como objeto subversivo, tan peligroso que debe ser literalmente enterrado para protegerlo, y tan valioso que merece ser desenterrado para construir futuro.
Papel y tinta
Hoy, ese legado se defiende en un nuevo frente. Las redes sociales, aquellas que prometían ser el ágora global democratizada, se han convertido con frecuencia en el escenario de un nuevo tipo de embate: la intoxicación masiva, el odio algorítmico, la posverdad y el deliberado embrutecimiento colectivo. Es la tiranía del tiempo acelerado y la indignación efímera. Frente a este ruido, las bibliotecas públicas ofrecen un refugio a escala humana y un punto de encuentro. Es el espacio donde el acto de lectura –físico, táctil, profundo– devuelve la escala humana al conocimiento. Pasar las páginas de un libro, subrayar una frase, perderse en una digresión: son ritmos anticuados que constituyen, precisamente, la cura para la velocidad enfermiza. Por más valiosos que sean los recursos digitales –y sin dudas lo son–, nada reemplaza el contacto sensorial con el libro, ese objeto que es vehículo de ideas y testigo físico del tiempo que dedicamos a entenderlas. La materialidad del libro, su peso, su olor a papel y tinta, anclan la experiencia del conocimiento en un ritual pausado que contrarresta la fugacidad de la pantalla.
Moreno, en su texto «Sobre la libertad de escribir», parece haber intuido el peligro de nuestro tiempo: «Si se oponen restricciones al discurso, vegetará el espíritu como la materia; el error, la mentira, la preocupación, el fanatismo y el embrutecimiento harán la divisa de los pueblos, y causarán para siempre su abatimiento, su ruina y su miseria». Las restricciones hoy no son solo decretos, sino la saturación de basura informativa que paraliza el juicio crítico.
Las bibliotecas, por lo tanto, son mucho más que un depósito de libros. Son un acto de resistencia tranquila. Son la herencia viva de Moreno, de los bibliotecarios que custodiaron saberes bajo dictaduras, de las familias que enterraron sus tesoros por miedo y por amor. Son el espacio que preserva la diversidad del pensamiento, que ofrece las herramientas para descifrar el mundo y que, en comunidad, custodia el ritmo pausado y esencial de aprender. Honrar su legado, hoy, es defender estos santuarios de luz y de tiempo contra la oscuridad que avanza, disfrazada de like, de fake news y de odio gratuito. Es entender, como ellos, que sin ilustración no hay libertad, que sin tiempo humano no hay comprensión, y que, sin ambas, no hay patria posible. En un mundo que privilegia la inmediatez y el volumen sobre la profundidad y la reflexión, las bibliotecas permanecen como faros de cordura, recordándonos que algunas verdades solo se descubren en silencio, página a página, recuperando el tiempo robado y devolviéndolo a su escala humana.
Fuente: Lorenz. F. Revista Acciòn , 10 de Septiembre de 2025
lunes, 8 de septiembre de 2025
Como abogado durante la dictadura Alfonsín dignificò la profesión cuya único y obstinado objetivo fue siempre encontrar justicia
En el Día del Abogado, las figuras de Raúl Alfonsín, Genaro Carrio, Augusto Conte, Emilio Mignone y otros profesionales del derecho adquieren relevancia. Como cada 29 de agosto se celebra el Día del abogado. En esos letrados, podría decirse, se corporiza la búsqueda de la justicia.
En el caso del fallecido líder del radicalismo ejerció en toda su dimensión su condición de abogado para reclamar por quienes en la última dictadura militar eran “detenidas por grupos armados que prima facie actuaban con ejercicio de autoridad” y convertían a aquellas personas a las que raptaban de sus casas o en cualquier otra circunstancia en la tétrica y fantasmal figura de ‘desaparecido’.
Alfonsín peregrinaba sin desmayo por los ámbitos de la Justicia y entre tantos papeles que llevaba estaba la lista de los familiares de esas personas que había sido secuestrada y cuyo paradero se desconocía. “Los recursos de hábeas corpus oportunamente interpuestos a favor de esas personas no han dado resultado alguno. Los órganos del poder público a los cuales se han requerido los informes de ley han contestado en todos los casos que esas personas no están registradas como detenidas”.
Alfonsín no vacilaba y ponía el cuerpo en ese derrotero en procura de establecer en qué lugar se hallaban quienes habían sido secuestrados y estampaba su firma en cada una de los hábeas corpus en los que figuraban los nombres y apellidos de esas personas que la dictadura había bautizado como ‘desaparecido’. El entonces líder radical no reparaba en si este o aquel era radical o no. Sólo le bastaba saber que había sido cercenada su libertad y emprendía con enjundia ese peregrinar por dependencias policiales y judiciales.
“Como Anexo I de este escrito acompañamos una nómina de los desaparecidos en cuyo directo interés actuamos con la indicación de la fecha de su desaparición y de los trámites judiciales realizados en relación con cada uno de ellos”, rezaba uno de los tantos escritos que Alfonsín presentó, en este caso acompañado por otros letrados. Y completaba: “Como Anexo II acompañamos una nómina de otras personas desaparecidas en circunstancias semejantes. Son cuatrocientos trece casos con correspondientes datos”, reflejaban los escritos.
Con el retorno al imperio de la democracia liderada por Alfonsín en 1983 pudo conocerse la verdad y hubo justicia. Los responsables de atroces violaciones a los derechos humanos que se habían cometido durante la dictadura debieron enfrentar el llamado ‘Juicio a las Juntas’ en el que fueron condenados. Pero Alfonsín ya hacía tiempo que como abogado había cargado sobre sus hombros una lucha que dignificaba la profesión del abogado cuya único y obstinado objetivo es siempre encontrar Justicia.
Fuente: r
Leandro Pablo Vivo. "Los abogados que enfrentaron a la Dictadura", Nuevos Papeles, 30 de agosto de 2025.
domingo, 7 de septiembre de 2025
Para Sarmiento “La escuela pública es parte del orgullo nacional, un espacio que garantiza derechos y distribuye la riqueza simbólica de nuestro país ( Dra. María Luz Ayuso, 2024)
María Luz Ayuso, maestra, licenciada en educación y doctora por la Universidad de Buenos Aires. Es docente de Historia General de la Educación en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, e investigadora del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación de la misma facultad, dio su punto de vista sobre Sarmiento y su rol en la educación,
El padre del aula
“Sarmiento fue el principal impulsor de una educación para todos y todas, en una sociedad que estaba en profunda transformación. A través de la educación se propiciaba la igualdad social, y se ocupaba de formar al ciudadano para la nación que se estaba formando”, comentò Ayuso.
“Uno de los elementos discursivos en educación más atacado es el sujeto en el cual pensaba, un sujeto ideal que se alejaba en mucho al sujeto real de nuestro territorio en esa época”.
Sarmiento tenía ideas muy progresistas para su tiempo, y otras diametralmente opuestas. La educación debía ser para todos , igualaba de forma completa a mujeres y hombres, algo polémico para la época. Pero a la vez, dejaba fuera a los indígenas, a quienes no consideraba siquiera dignos de ser educados.
Cuando Sarmiento se exilia en Chile, por su oposición al régimen de Rosas, de allí lo envían a Estados Unidos a estudiar el sistema educativo de esa nación en ciernes. También viajó por diversos países de Europa. Esa experiencia Sarmiento la vuelca en sus diversos libros, pero principalmente en “Viajes por Europa, África, y América” y en “De la educación popular”, ambos de 1849.
“En su libro Educación popular presenta distintos aspectos del amplio programa de educación que estaba imaginando a través de una educación popular que sería obligatoria, gratuita y sin religión para todos los niños y niñas entre seis y catorce años”, explicó Ayuso.
La educación, antes de las iniciativas de Sarmiento, era para las élites. Con mucha presencia de la iglesia, y generalmente con la ausencia de la mujer. Lo principal, entonces, del legado de Sarmiento, fue el generar una educación normalizada y común para todas
Durante su presidencia construyó más de 800 escuelas, y la cantidad de alumnos pasó de 30 mil a 100 mil, en un país de 2 millones de habitantes.
“Esa escuela común fue toda una batalla cultural que generaría profundos cambios políticos y sociales", subrayò la experta. "Fue el primer momento de gran expansión del sistema educativo argentino junto con la creación y expansión de un sistema de formación de maestras y maestros a través de las Escuelas Normales a cargo del Estado Nacional y distribuidas por todo el país”.
“Cuando Sarmiento estuvo en EEUU conoció a Horace Mann. Él lo ayudaría a llevar adelante su proyecto de implantación y expansión de escuelas normales a través de la llegada de varias maestras y maestros norteamericanos a nuestro territorio. Sarmiento imaginaba que ese contingente de maestras y maestros podía ser difusor de esa de la escuela normal en nuestro territorio y así lo fue”,
“La presencia de las mujeres en la educación es un tema interesante para pensar su lugar en la sociedad de la época. Si bien la presencia de las maestras en las escuelas tiene beneficios económicos, entre los argumentos se entendía que eran más baratas para contratar, también es un acto revolucionario“, sostuvo la historiadora.
“Se estaba pensando en la continuidad que tenían las mujeres en el cuidado de los niños respecto a la crianza, pero al mismo tiempo se está sacando a la mujer de ese espacio donde estaba confinada, que era el espacio doméstico, para ubicarlas en el espacio público, que solía ser exclusivamente para los varones”.
“En esa batalla cultural que realiza la escuela pública argentina, las maestras y maestros ocuparon un lugar fundamental como sujetos difusores de cultura. En los primeros años de formación del sistema, las escuelas normales y los colegios nacionales son para muchos pueblos y ciudades centros culturales con una importante función social”, contó Ayuso.
“El proyecto de la escuela moderna acompaña el proceso de integración social que tenía Sarmiento, en particular, vinculado a los saberes que distribuirían a toda la población: un idioma común, leer, escribir, contar", dijo la historiadora. "También un relato del pasado que dijese “esta es la historia de la nación”, el conocimiento del territorio a través de la geografía, una moral cívica que dejara atrás la moral religiosa del pasado colonial, y también borrando cualquier otra marca cultural”.
“La escuela pública es parte del orgullo nacional, un espacio que garantiza derechos y distribuye la riqueza simbólica de nuestro país, por eso las educadoras y educadores la defendemos, porque donde está la escuela está la patria”, concluyó Ayuso.
Fuente Ayuso, M. L ( 2024) ¿Què Significò Sarmiento para la educaciòn Argentina?, UBA Ciencia, Universidad de Buenos Aires.
lunes, 1 de septiembre de 2025
150 años del "nacimiento" del Polo en Argentina
Hace 150 años, don David Shennan personificaba maravillosamente al animador ferviente e incansable, al hombre que todo lo logra porque pone corazón y entusiasmo, al luchador que convence y arrastra a los amigos en la prosecución de un ideal. Por esos motivos y los que comentamos en los próximos párrafos, le corresponde el calificativo de pionero del polo en la Argentina.
Fue en la estancia Negrette, que Shennan poseía en Ranchos (actualmente General Paz) en la provincia de Buenos Aires, donde se efectuaron los primeros partidos de polo registrados por las crónicas periodísticas; es decir, los primeros encuentros que por su importancia o trascendencia merecieron ser comentados por la prensa, ya que se cree que desde hacía un tiempo se jugaba “polo” en Buenos Aires, en unos terrenos situados en Caballito, aledaños al actual club Ferro Carril Oeste.
Los partidos de Negrette son el punto de partida de la historia del polo argentino: tal exteriorización se dio en una serie de encuentros, el primero de los cuales se jugó el 30 de agosto de 1875 en esa hermosa estancia, a raíz de una invitación hecha a un pequeño núcleo de “jugadores” de la Capital Federal.
Protagonizaron este acontecimiento deportivo, dos equipos denominados Ciudad y Campo, donde los polistas de éste último hicieron tres goles en un pequeño lapso de tiempo. Algunos de los hombres de Ciudad no conocían el juego, lo que implica la desigualdad del encuentro. Shennan y su connacional R. King jugaron brillantemente, bien apoyados por sus compañeros. Como todavía no se había tenido en cuenta la implantación de handicaps, los de Ciudad, por sus menores conocimientos, jugaron con un hombre de más.
De esta manera, podemos certificar que el 30 de Agosto de 2025, se cumplieron . 150 años del nacimiento del Mejor Polo del Mundo.
Fuente: Asociaciòn Argentina de Polo
jueves, 28 de agosto de 2025
Los datos que revela la encuesta de la UCA sobre la Feria del Libro de Buenos Aires
Este relevamiento de información, realizado durante la última Feria, muestra
los patrones de comportamiento, hábitos y costumbres de sus visitantes, así como las inquietudes, propuestas y experiencias de los
expositores y participantes del sector.
En el Microcine del edificio San José de la Universidad Católica Argentina se presentaron los resultados de las encuestas realizadas en el marco de la última Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
Estuvieron a cargo de la presentación la responsable del proyecto por la UCA, Paula Marzulli, así como el Presidente de la Fundación El Libro, Christian Rainone y el Director General de la misma, Ezequiel Martínez.
El informe presentado por la UCA
Tiene 4 módulos que están determinados por el universo de encuestados. El primer surge del relevamiento sobre el público asistente y permite conocer los patrones de comportamiento, hábitos y costumbres de los visitantes. El segundo se focaliza en los participantes de las jornadas profesionales, que se realizan durante los días previos a la apertura de la Feria. El tercer y cuarto módulo se centra en la dimensión económica y la satisfacción de los expositores.
El informe presentado por la UCA
Tiene 4 módulos que están determinados por el universo de encuestados. El primero surge del relevamiento sobre el público asistente y permite conocer los patrones de comportamiento, hábitos y costumbres de los visitantes. El segundo se focaliza en los participantes de las jornadas profesionales, que se realizan durante los días previos a la apertura de la Feria. El tercer y cuarto módulo se centra en la dimensión económica y la satisfacción de los expositores.
Información complementaria:
Módulo 1.- Público Asistente: 2024 casos
Objetivo: Describir el público visitante de la Feria del Libro a partir de diferentes variables.
Delimitar su perfil de usuario.
Nivel educacional:
- Superior/Terciario/Universitario incompleto: 27.4%
- Superior/Terciario/Universitario completo: 43.9%
Lugar de residencia:
- Ciudad Autónoma de Buenos Aires: 53.8%;
- Partidos del GBA: 39.1%
Cantidad de visitas:
La mayoría de los entrevistados lo hizo una vez durante los días de semana (81.2%) lo mismo que los viernes/fines de semana y feriados (82.7%).
Tiempo de permanencia:
Entre 2 y 4 horas. Aumenta el tiempo entre los del interior del país y del exterior.
Modalidad de concurrencia: Casi la mitad de los asistentes a la Feria (47.4%) visitó la feria
con su pareja y familia, el 23.5% concurrió con amigos y colegas.
Compra de libros:
Light (aquellos que compraron 1-2 libro) representa el 61.5%.
Medium (entre 3 y 5 libros), 27.9%.
Heavy (más de 6 libros), 10.6 %.
Temáticas más compradas:
El primero representado por las temáticas: ficción; infantiles, juveniles y didácticos;
biografías, literaturas y estudios literarios.
Una segunda categoría agrupa: filosofía y religión; salud, relaciones y desarrollo personal;
novela gráfica y libros comics; sociedad y ciencias sociales; historia y arqueología,
finalmente divulgación científica.
Por último: arte; estilos de vida, aficiones y ocio; economía, finanzas. Empresa y gestión;
derecho; medicina, enfermería y veterinaria; deportes y ocio al aire libre.
Es un evento inserto dentro de la agenda cultural de la Ciudad de Buenos Aires. Tal es así que supera a cualquier medio que informe y comunique dicho acto. El 68.9% sabe de la Feria del Libro.
Tres Perfiles de Público Lector asistente a la Feria:
Profundo y conocedor: lectura vinculada al aprendizaje, la exploración y el desarrollo
personal. Se trata de lectores motivados por la curiosidad intelectual y el enriquecimiento
cognitivo, que buscan en los textos fuentes de conocimiento y formas de ampliar su
horizonte cultural. Este perfil suele asociarse con altos niveles de capital cultural y con un
compromiso reflexivo con la lectura como forma de construcción del saber y la identidad
personal.
Pragmático: lectura desde una perspectiva instrumental y utilitaria. La lectura se justifica principalmente por motivos prácticos, como la necesidad de información, trabajo o estudio, y se encuentra menos vinculada a la dimensión emocional o recreativa. Social: integrar la lectura como un acto social y cultural. No solo consume textos para el
disfrute individual sino que participa activamente en espacios colectivos de lectura, como clubes o debates, y se interesa por seguir tendencias y recomendaciones sociales.
Módulo 2 - Asistentes a las Jornadas Profesionales: 1728 respuestas.
Objetivo: Conocer motivación de la participación, resultados y satisfacción.
Participaron 6430 profesionales del libro. Mayoritariamente de CABA, GBA e interior de la Provincia de Buenos Aires (74.4%) Interior del País (18%) Del exterior (7.6%).
El 62.3% participó de las capacitaciones. 8 de cada 10 afirmó que la feria le dio
herramientas y contenidos valiosos sobre tendencias y oportunidades del sector.
Módulo 3.- Expositores Comerciales e Institucionales: 236 respuestas.
Objetivo: Dimensionar el negocio.
Proyección estimada de ejemplares vendidos: 1.405.493
Proyección estimada de facturación: 21.353.000.000
Módulo 4.- Satisfacción de los Expositores: 225 respuestas.
Objetivo: Medir el grado de satisfacción de quiénes contrataron stands.
Fuente: Depto. de Prensa Fundaciòn El Libro.
sábado, 23 de agosto de 2025
El fiscal Strassera fue un hèroe cìvico que logrò sentar en el banquillo de los acusados a los amos de la vida y la muerte durante los sangrientos años de la dictadura ( Jaime Rosemberg, 2025)
En “Julio Cèsar Strassera, el hombre gris que gritò Justicia”, escrito por Jaime Rosemberg y publicado por Eudeba, reconstruye la vida y el legado del fiscal que se convirtió en símbolo de la justicia en Argentina tras liderar la acusación en el histórico Juicio a las Juntas de 1985.
Sus palabras en el alegato final del mencionado todavía son un símbolo de la democracia recuperada y se acentúan en momentos en los que el negacinonismo està a la orden del día, el inolvidable nunca más aparece como un mandato ético, expresa Rosemberg..
Los argentinos hemos tratado de obtener la paz fundándola en el olvido, y fracasamos: ya hemos hablado de pasadas y frustradas amnistías. Hemos tratado de buscar la paz por la vía de la violencia y el exterminio del adversario, y fracasamos: me remito al período que acabamos de describir. A partir de este juicio y de la condena que propugno, nos cabe la responsabilidad de fundar una paz basada no en el olvido sino en la memoria; no en la violencia sino en la justicia. Esta es nuestra oportunidad: quizá sea la última. […] Señores jueces: quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: “Nunca más", enfatizò Strassera en el final del Juicio en Septiembre de 1985, del que se cumplirán 40 años.
Sobre el trabajo del “fiscal de la democracia”, opinò en el pròlogo Ricardo Gil Lavedra, su colega y uno de los nueve jueces que integraron el Tribunal Oral en lo Criminal Federal n°1 que Strassera fue un “león” , que no se dejó intimidar por los planteos de la defensa de los genocidas. En tanto, sobre el célebre cierre, el político radical ex Ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación y actual presidente del Colegio de Abogados de la Capital Federal, opinó que fue conmovedor e inigualable.
A su vez, subrayò que se cargò sobre sus espaldas, la “enorme responsabilidad que supuso llevar adelante la enorme responsabilidad de accionar , probar los hechos criminales, conseguir las pruebas avalatorias de las imputaciones”, todo ello requirió un “tremendo desafío”.
Uno de los casos investigados en el juicio las Juntas esw el caso del publicista Marcelo Dupont en Octubre de 1982 en Palermo, Como afirma Sergio Cerdà, uno de los diplomáticos que testimonió en la causa y demuestra el perfil profesional de Strasssera: “ ;La prioridad cuando èl llega, es la lucha contra la impunidad”.
El juicio a las Juntas no tuvo un derrotero fácil, sufrieron amenazas y oposiciones no sòlo de los militarse a los que se estaba juzgando y que. como sostuvo Massera “ Nadie tiene que defenderse por haber ganado una guerra justa, sino también de algunos organismos de derechos humanos que no concordaban con las políticas de Alfonsìn y su adalid Strassera.
Si bien, no todos estuvieron de acuerdo con el trabajo, quienes reconocieron el valor del “fiscal de la democracia” Starssera fue un pilar para la consolidación de la democracia argentina y la concienciación sobre los crímenes de la dictadura.
Y como afirmaba sobre las consecuencias a nivel sociedad de los ocurrido en la Argentina entre 1976 y 1983 con el gobierno militar “La combinación de clandestinidad y de mentira produjo efectos que trastornaron a la sociedad”.
En tanto, Gil Lavedra opinó que “Strassera interpretó de modo extraordinario la demanda de justicia que pedía la sociedad”.
Por su parte, el doctor Arslanian manifestó que “las palabras de Strassera, el cierre de su alegato, fueron una pieza oratoria extraordinaria, pronunciada con una profunda convicción y un sentido ético que caracterizaban sus actos. Cada vez que lo escucho me vuelvo a emocionar, es lo más evocativo que me llevo del juicio”. Además, y en relación al pedido de “silencio en la sala” que formuló en nombre del tribunal cuya presidencia ejercía esa semana, comentó que “era en vano hacer callar a la gente, estalló la sala, todos quedaron altamente conmovidos”.
Por fuera del Juicio a las Jutas, trassera debió luchar contra la pretensión del olvido de los indultos y contra la reescritura de los derechos humanos de los K que intentaron apropiarse de èse tòpico olvidando lo hecho por Alfonsìn.
Sin embargo, Strassera continuó con su lucha y reivindicación de su paperl y del gobierno alfosinista en la búsqueda de justicia, luego de la màs oscura noche màs oscvura que viviera el país a lo largo de su historia.
Comno cierre, vale recurrir a lo remarcado por Rosemberg en alusión al fiscal Strassera, fue un “héroe cìvico que logró sentar en el banquillo de los acusados a los amos de la vida y la muerte durante los sangrientos años setenta.
Fuentes:
Ricardo Gil Lavedra asumió su segundo mandato en el Colegio Público, Colegio Pùblico de Abogados de la Capital Federal, 30/5/2024
Por López Aranguren, E. “:El alegato de Strassera: un hito en la historia argentina”, Diario Publicable 21/3/2024
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