lunes, 12 de marzo de 2018

El gobierno de Macri dejará una Argentina más desigual y egoísta, se mueve dentro de los límites de la democracia; reducirlo a una versión de la dictadura o del menemismo no ayuda a captar su complejidad ni a entender u eficacia

Puede resultar incómodo, irritante y hasta doloroso, pero entender que el macrismo pelea y por momentos gana la subjetividad de los argentinos es fundamental para explicar su éxito. Aunque hasta el momento las miradas críticas han hecho algunos planteos pertinentes y valiosos, mi impresión es que no alcanzan para explicarlo, y que no se proponen superar el rechazo que les produce sino reforzarlo. Por eso aquí intento un abordaje distinto, que no apunta a denunciar al macrismo o desenmascarar la perversidad de su alma verdadera sino a explorar los motivos que hicieron que una parte importante de la población se decidiera a apoyarlo. Este es por lo tanto un libro sobre el gobierno pero también sobre la sociedad.
El de Macri es un gobierno de derecha, que dejará una Argentina más desigual y egoísta, menos popular y solidaria. Pero se mueve dentro de los límites de la democracia, y reducirlo a una versión de la dictadura o del menemismo no ayuda a captar su complejidad ni a entender su eficacia.”
Por qué es un libro sobre el ascenso y la consolidación del macrismo, pero también sobre el rápido declive kirchnerista, que comenzó cuando Cristina obtuvo su reelección con el 54% de los votos y eso, que era una realidad contingente, se entendió como un dato tallado en piedra.
Con un estilo singular, que combina entrevistas periodísticas y anécdotas personales con una argumentación impecable y sólida, José Natanson ha escrito un libro irreverente y despiadado, nunca neutral, que se atreve a hacer algo inédito: pensar sin reforzar creencias previas, ni siquiera las del autor. No importa de qué lado de la grieta estés: va a incomodar tus certezas.

Natanson , José ¿por qué? la rápida agonía de la argentina kirchnerista y la brutal eficacia de una nueva derecha, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2018http://www.sigloxxieditores.com.ar/fichaLibro.php?libro=978-987-629-804-9

Las nuevas derechas supieron descartar sus rostros más violentos y “cambiar de piel”, embanderándose con la defensa de los sectores populares y un ideal de nación amenazada, que ve a inmigrantes, pobres y los jóvenes de barrios periféricos como responsable de la crisis económica y socia

Un fantasma recorre el mundo de hoy, y sin duda no es el comunismo, sino una nueva derecha que gana espacios en Europa, los Estados Unidos y América Latina y que, ya sea por rechazo o perplejidad, casi nadie entiende. El historiador Enzo Traverso –genial analista de las ideas contemporáneas– pone la lupa sobre las nuevas caras de la derecha que, atentas a las fluctuaciones de la opinión pública, jugaron como nunca antes la carta de la institucionalidad democrática y de los valores republicanos para conquistar a los electores. En pleno ascenso, estos movimientos supieron descartar sus rostros más violentos y “cambiar de piel”, embanderándose con la defensa de los sectores populares y un ideal de nación amenazada, que ve al otro (el inmigrante, el pobre, los jóvenes de barrios periféricos) como responsable de la crisis económica y social.

En un lenguaje accesible para todos y con enorme osadía política, Traverso traza en este libro una guía imperdible acerca de la “nueva derecha”, así como de su correlato: el vacío de poder del sistema de partidos tradicionales, que han perdido sus bases sociales y también sus discursos identitarios. Así, reconstruye las paradojas de un escenario en que líderes como Emmanuel Macron o Donald Trump se valen de sus carismas personales o mediáticos –y, muy especialmente, de los defectos de sus adversarios– para ascender sin necesidad de demostrar méritos propios.

A lo largo de estas páginas, que comienzan con un prefacio escrito especialmente para la presente edición considerando el contexto de América Latina y en especial de la Argentina, Traverso desmenuza las palabras que solemos utilizar para describir los fenómenos políticos y propone nuevos nombres para nuevas realidades. El resultado es una formidable descripción de un mundo en plena transición y el esbozo de una salida posible, bajo la forma de un populismo de izquierda capaz de defender el bien común sin mesianismos.

Traverso , Enzo las nuevas caras de la derecha, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2018.


sábado, 10 de marzo de 2018

La educación tiene una importancia decisiva para enseñar a pensar, enseñar a aprenderenseñar a desarrollar al máximo el espíritu crítico y liberar la creatividad, condición indispensable para sustraerse a cualquier tipo de dependencia ( Raúl Alfonsín, programa educativo)

En 2004, el ex presidente Raúl Alfonsín plasmó en Memoria Política su visión sobre su su gestión como jefe de gobierno, sirviendo tanto como análisis de los seis primeros años de democracia así como el testimonio directo del principal actor político de la Argentina entre 1983 y 1989. Advierte que se venía a restaurar la República, a sentar las bases para el progreso y el desarrollo de una sociedad para proyectarse hacia el futuro, para construir la democracia como sistema de vida y de convivencia.

En ese marco, la construcción democrática era una deuda en casi todos los estratos de la sociedad, hecho que se reflejaba en la Universidad y la ciencia que acarreaban un extenso período de destrucción iniciado con la "noche de los bastones largos" de 1966 con Onganía donde fue permanente la violación de la autonomía universitaria, de persecución política e ideológica de docentes y estudiantes, conllevando a la decadencia de la calidad educativa.

Como etapa de transición era necesario atravesar un proceso de normalización que, destacaba Alfonsín, acorde a lo ocurrido en la sociedad, puso fin a las discriminaciones políticas que caracterizaron un largo medio siglo de antagonismos. Se crearon así las condiciones requeridas para lograr una mayor eficiencia en la gestión y producción en todas las funciones de la institución. En oposición al autoritarismo y la censura impuestas por la dictadura, el expresidente subrayó que con la recuperación democrática en la universidad floreció una mirada amplia:” Se concibió la universidad como centro de gravedad de la cultura, entendida ésta como el modo de vida de nuestra sociedad, debiendo para ello convertirse en el motor del desarrollo de la ciudadanía y de la democracia, del progreso y el desenvolvimiento social y económico”.

En 2004, Alfonsín, recordaba la que la producción de ciencia fue objeto de consideraciones especiales. Fue necesario reestructurar y crear mecanismos y organismos necesarios para el cumplimiento de esas finalidades, tal como lo requería un mundo cada vez más dependiente de la ciencia, se tomó la frase "la única revolución industrial posible es la inteligencia" a través de la "innovación tecnológica como producto de la educación" y la universidad asumió este desafío.

A diez años de la esperanza, reflexionaba Alfonsín :” El sendero fue trazado y hoy, pese a los magros presupuestos que obligan a sus miembros a trabajar con un verdadero espíritu de sacrificio y amor por su tarea, la universidad "hace camino al andar".

La política científica y tecnológica, fue uno de los pilares del gobierno alfonsinista, tal como lo expresara en su mensaje inaugural:” Nuestro tiempo exige que los gobiernos atiendan como asunto de primordial relevancia el desarrollo del saber científico puro y de sus aplicaciones tecnológicas". Para encauzar esta acción, considerada impostergable, se creó la Secretaría de Ciencia y Técnica dependiente de la presidencia, cuya finalidad fue la de coordinar estas actividades entre el Estado y otros sectores, con el fin de utilizar e incrementar en grado óptimo el patrimonio nacional constituido por las inteligencias y los conocimientos de millares de especialistas, muchos de los cuales se [encontraban] radicados en el exterior por falta de oportunidades intelectuales en el país o para eludir absurdas discriminaciones.” No sólo estimularemos [...] las tareas de nuestros sabios e investigado - res, sino que corregiremos las prácticas discriminatorias del pasado; [...] en la selección y formación de recursos humanos dedicados a la labor científico-técnica sólo se atenderá a la idoneidad y la capacidad profesional”, reiteró .


A la cabeza de la Secretaría, estuvo el prestigioso científico Manuel Sadovsky, con quien coincidimos, explicó Alfonsín que la ciencia y la tecnología debían ser consideradas elementos básicos para un desarrollo independiente de la sociedad, debiendo nuestra inteligencia ponerse al servicio de las grandes prioridades nacionales y servir para romper la dependencia mental, que es la más grave”. “Esta dependencia ha determinado comportamientos sociales negativos o ineficientes que constituyen algunas de las causas principales del enorme retroceso comparativo de nuestro crecimiento económico y de muchos aspectos de nuestro desarrollo general”.

Por eso tiene una importancia decisiva la educación para enseñar a pensar, enseñar a aprender y, en todos los casos, enseñar a desarrollar al máximo el espíritu crítico y liberar la creatividad, condición indispensable para sustraerse a cualquier tipo de dependencia. Estos elementos están en la base de la naturaleza del pensamiento científico y formaron parte de los fundamentos de la política desarrollada.

Una tarea de primera importancia fue la reestructuración y el saneamiento del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).” Era imperioso corregir graves desviaciones producidas en el período de gobierno anterior, tanto en la concepción como en el funcionamiento del él. Por ello, esta institución y también las universidades debieron comenzar por normalizarse para reconstituir sus organismos participativos de gestión. Se procedió a la incorporación de alrededor de doscientos investigadores que habían sido segregados, de los cuales gran parte fueron repatriados desde el extranjero, adonde habían emigrado o estaban exiliados. Se reconstruyeron sus vínculos con la universidad, "institución de la cual depende como el ave depende del aire para volar", renovándose una relación simbiótica traducida en el sistema de subsidios, de equipamiento, de formación de posgrado, de colaboración de los investigadores en las tareas universitarias, de planeamiento y de iniciativa de los recursos humanos.


De este modo se logró poner término a una política corporativa que había encerrado al CONICET sobre sí mismo, y a su vez se puso el conocimiento en relación con la sociedad. Hacia afuera, la institución estableció una vasta red de intercambios. Los proyectos de cooperación con los países latinoamericanos tuvieron una alta prioridad, y hubo igualmente una vinculación importante y creciente con instituciones europeas y de Estados Unidos, y con organismos internacionales. El crecimiento gradual permitió un aumento considerable del número de investigadores, que pasaron de 1.583 en el año 1983 a 2.289 en 1988, y también un incremento de becarios, que siendo 1.763 en la primera fecha, llegaban a 2.159 en el último año considerado.


En 1985, al inaugurar el Observatorio Astronómico de El Leoncito, en la provincia de San Juan, Alfonsín había reiteró: "La tecnología, que es técnica más ciencia, no florece ni funciona en el vado. Tenemos que lograr una industria vigorosa como locomotora del desarrollo cultural el sentido moderno. No es obra de un día ni está al alcance de decisiones voluntaristas desde el poder". En 2004, agregaría :”No puedo dejar de hacer aquí una digresión destacar la importancia y la validez general de esta última afirmación, que involucra a todos los sectores del quehacer nacional, en los que cada uno de los actores es responsable de los caminos que recorremos, y que puede constituirse en un elemento dinamizador o en un escollo o impedimento para marchar en la buena dirección.

Terminado el mandato, Sadosky confesó: "De lo que queríamos a lo que conseguimos hay un trecho, por así decirlo, melancólico".
Alfonsín , si bien apoyó los dichos de Sadosky, prefirió ver el lado positivo :” En mi opinión, se había iniciado "la acumulación que, como él mismo dice, es en realidad un buen sinónimo de lo que comúnmente se llama desarrollo "-

Fuente:
Alfonsín, Raúl :" Memoria política ,transición a la democracia y derechos humanos "Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2004 .


lunes, 5 de marzo de 2018

A 42 años del golpe de Estado: el 24 de marzo nos recuerda cómo se construyen y destruyen órdenes políticos y proyectos y puede llegar a destruirse en lo más básico: la vida (Marina Franco, historiadora)

A 42 años del golpe de Estado del 24 de Marzo de 1976, la historiadora e investigadora Marina Franco , entiende fue una bisagra, dadas que sus implicancias sociales y políticas, siguen muy presentes en el país. Por ello, la función de la fecha debe ser “reabrir una discusión y recordar socialmente qué significa y significó la dictadura para la sociedad argentina”, subraya

Franco señala en relación a la educación en las escuelas, por ejemplo, es importante que la fecha no pase de largo, a los chicos de primer grado se les suele leer un cuento que estuvo prohibido y eso es suficiente para que los chicos construyan socialmente la idea de que no debería haber autores prohibidos, que en algunos momentos de la historia argentina hubo situaciones de cercenamiento de derechos y que la democracia es un valor a defender colectivamente.

Y en cuanto a los adultos, enfatiza que el 24 de marzo no es un mero recuerdo del pasado, si no una instancia de rememoración de algo que sigue presente, que sigue produciendo heridas y cuyas consecuencias vivimos hasta el día de hoy. Además nos recuerda que ese pasado no está saldado, que en la sociedad siempre conviven memorias distintas sobre los hechos conflictivos, pero que debe existir un piso de verdad claro sobre lo sucedido y que sigue habiendo intenciones de cuestionar la importancia de la justicia sobre los crímenes perpetrados. Por otro lado, lo que debe recordarse es un proceso mucho más profundo y complejo que no se limita al 24 de marzo de 1976.

-¿Qué marca ese proceso complejo al que refiere?

La dictadura es para la historia argentina un momento de ruptura, donde se reconfiguraron la estructura social, política y económica hasta la actualidad. Hay una ruptura, pero al mismo tiempo esa ruptura fue posible porque la dictadura formó parte de un proceso político previo. Es decir, el proceso histórico de las décadas previas, de alguna manera, permitió que existiera un 24 de marzo y una dictadura. Por tomar el aspecto más obvio: la represión estatal y la violencia política eran dinámicas estatales, sociales y políticas de muy largo plazo. Esto generó dinámicas políticas y sociales donde el conflicto político adquirió una gravedad extrema y el adversario pasó a ser un enemigo que debía ser eliminado.

-¿Qué responsabilidades le cuadran a la sociedad civil en la caída de Isabelita con el clamor para que los militares se erigieran como "salvadores" de la Argentina?

El 24 de marzo nos recuerda cómo la sociedad construye y destruye órdenes políticos y proyectos y puede llegar a destruirse en lo más básico: la vida. En aquellos años se construyó -como ahora se hace con la idea del delincuente o de la inseguridad-, la idea de que cualquier desafío al orden era subversivo, y eso dio legitimidad para intervenir en pos de restablecer el orden. Necesitamos no sólo recordar por recordar, sino saber cómo un estado de derecho puede destruirse, cuál es la responsabilidad social colectiva cuando se construyen supuestos “peligros” sociales, cuál es nuestra responsabilidad en defender nuestros derechos. En fin, no es la mera efeméride, sino que lo que más interesa o tiene importancia ciudadana es la construcción de derechos y del orden democrático como construcción social, por eso la escuela es tan importante.

Hernán Invernizzi, sostiene que el régimen desarrolló una estrategia de represión, control y producción cultural de alcance nacional - tanto para la cultura como para la educación y comunicación en general. El modelo sostiene , tuvo su basamento en tres pilares: plan económico social, terrorismo de estado y política cultural, cuyo funcionamiento estuvo enlazado uno con el otro. Es decir, que la política dictatorial para la aniquilación de la subversión tuvo la característica de ser concebida como un proyecto sistemático de exterminio de alcance nacional, implementado en todos los ámbitos de la sociedad.

En ese marco, se produce el fenómeno del "desaparecido". Como dueños de la vida ( ya no solamente gobernantes de facto), las Fuerzas Armadas cumpliendo el rol de captores , en colaboración de sus cómplices civiles ( el empresariado y la jerarquía eclesiástica), no sólo se apropiaban de la decisión de acabar con la vida de los cautivos sino que, al privarlos de la posibilidad del entierro, los estaban
privando de la posibilidad de inscribir la muerte dentro de una historia más global que incluyera la historia misma de la persona asesinada, la de sus familiares y la de la comunidad a la que pertenecía.

Por ello, la figura del desaparecido encierra la pretensión más radical de la última dictadura: adueñarse de la vida de las personas a partir de la sustracción de sus muerte,la Junta Militar aparte de imponer un sistema, también impuso su propio lenguaje. De este modo y para encubrir las acciones de secuestro, tortura y asesinato de ciudadanos, inventaron la figura de “Los desaparecidos”. Con este eufemismo sostuvieron que en lugar de víctimas había gente que desaparecía por propia voluntad.
Como reflexiona Laura Bonaparte, madre de Plaza de Mayo línea Fundadora, Desaparecidos" es el término creado por las Fuerzas Arnadas y sus cómplices durante el terrorismo de estado para referirse al secuestro - detención, apropiación ilegal de personas, que ellos llevaron a cabo con total impunidad, desde antes aún del 76. Siempre que tuvieron
poder, manotearon la justicia y el tesoro público, asesinaron opositores políticos y mintieron sobre sus crímenes. Esta conducta aberrante, la falta de juzgamiento y castigo, crearon el monstruo de la impunidad, histórica por otra parte, que ha tallado de distintas maneras la subjetividad de todos los habitantes de este país. La justicia desaparecida, el saber desaparecido. Solo preguntas, ninguna respuesta. La imposibilidad de hablar de actos donde la crueldad
humana se despliega, produce efectos siniestros en la educación, en la política, en las diferentes clases sociales. No hay construcción colectiva de la historia. Se da sí una, autoritaria y falsa. Como van a ser juzgados si aquí no hay cuerpos que los señalen en su conducta criminal. Desgajadas las familias, apropiados ilegalmente sus miembros, "desaparecidos" en la terminología del genocida, los N.N. inauguran en su masividad, un nuevo estilo de represión brutal. O en palabras de Schmucler “La desaparición intenta suprimir toda huella, aún la de la voluntad de suprimir la huella”.

Finalmente, como síntesis de la etapa abierta con la dictadura genocida, el terror de Estado, como indican Ramos yVirginia Pisarello fue “un proceso cruel y desconcertante que arrasó con sujetos, identidades y resistencias dentro y fuera de los campos de concentración, el golpe no constituyó una irrupción abrupta, sino que se insertó en una cultura política atravesada por prácticas de violencia estatal y paraestatal, y por la continua alternancia de dictaduras militares y democracias restringidas durante todo el siglo XX.

Sólo recordando, el olvido no retorna. La desaparición intenta suprimir toda huella, aún la de la voluntad de suprimir la huella. Se trata de no olvidar que en la Argentina un espacio de desaparición fue posible. Un espacio que atañe a toda la sociedad y en el que víctimas y victimarios se propician en una coincidencia trágica. No es la “ verdad histórica” lo que intenta olvidarse, sino la responsabilidad de preguntarse porqué el crimen se hizo posible. No lo que ocurrió, sino cómo ocurrió.

Se torna imprescindible , parafraseando a Schmucler:” No olvidar que en la Argentina un espacio de desaparición fue posible. Un espacio que atañe a toda la sociedad y en el que víctimas y victimarios se propician en una coincidencia trágica”. Mediante la educación, la divulgación de testimonios de quienes la padecieron así como los de sus familias y difusión deben ser las herramientas en virtud que No es la ´verdad histórica´ lo que intenta olvidarse, sino la responsabilidad de preguntarse por qué el crimen se hizo posible. No lo que ocurrió, sino cómo ocurrió.

Al observar que el poder autoritario muta y reaparece, distinto y el mismo cada vez y sus formas se subsumen, se hacen subterráneas para volver a aparecer y rebrotar, considera Tomas Abraham:” Creo que un ejercicio interesante sería intentar comprender como se recicla el poder desaparecedor. Cuáles son sus desintegraciones y sus amnesias; cómo reprime y totaliza, aunque se manifieste en el individualismo más radical. Cuáles son sus esquizofrenias, y cómo se nutre de las falsas separaciones entre lo individual y lo social.

A partir de esta conducta, concluye Abraham, será posible conservar la memoria, encontrar los resquicios y sobrevivir a el poder desaparecedor.

Fuentes:

Abraham , Thomas "Voces Argentinas"

http://www.tomasabraham.com.ar/politica/memoria/vocesargentinas.htm

Laura Bonaparte:" Reflexiones, artistas Plásticos, Ausentes por Desaparición Forzada.Presentes en sus nombres y en su obra."martes 15 de Agosto de 1999.
http://www.desaparecidos.org/arg/voces/ensayos/bonaparte.html

Bocconi,María, 24/03/2016 , Día de la memoria, por la verdad y la justicia,a 40 años del inicio del último golpe de Estado
www.conicet.gov.ar/a-40-anos-del-inicio-de-ultimo-golpe-de-estado/

Ramos , Hugo ; Pisarello, María; Alonso,Luciano y Apaza Luciano: "Sobre la dictadura y otros demonios": KAF > Vol. 1, Núm. 2 (2010),Univ,. Nac.del Litoral, Santa Fe (Argentina)www.bibliotecavirtual.unl.edu.ar/ojs/index.php/KAF/a

Gudelevicius , Mariana (2008). Educación y dictadura. Las primeras medidas en materia educativa del "Proceso de Reorganización Nacional": análisis de la gestión Guzzetti. V Jornadas de Sociología de la UNLP. Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Departamento de Sociología, La Plata

viernes, 2 de marzo de 2018

Olmedo supo desacralizar la vida humana , el comediante se puso a la misma altura que el espectador, como si la estrella "bajara" a la cocina del hombre común y le hablara en su mismo idioma; representó con su humor casi toda la gama de estereotipos argentinos que lo convierten en un símbolo indiscutible del humor y ser nacional


A 30 años de su partida, la figura de Alberto Olmedo resurge en la memoria, especialmente como quien quebró el orden y el formalismo y se animó a mostrar la imperfección de la televisión.

Alberto Olmedo fuera de los escenarios, era también humano e imperfecto, por un lado, dispuesto siempre a pasarla bien y reírse junto con sus amigos, generoso con ellos; pero a diferencia del artista, la timidez era una de sus características principales de su personalidad. Curiosamente, una faceta opuesta a la de sus personajes.

Olmedo fue un artista de la televisión fundamental, manejaba el tiempo del medio y su estilo se adaptaba y salvaba las deficiencias de producción y el ritmo urgente con que se trabajaba en la TV nacional…La improvisación del cómico no cubría un bache: daba continuidad a la secuencia poniéndola en evidencia. Eran momentos esperados por el espectador, no disimulaban nada", resumía en 1988 el sociólogo Oscar Landi, en su texto Para ver a Olmedo, donde por primera vez la academia analizó al "Negro" que poco tenía que ver con lo estructurado, formal, organizado y distante, característico del discurso académico.

Olmedo mismo contó cómo surgió la idea de romper con los estereotipos, con la "perfección" televisiva:” Yo creía que en televisión estaba todo por hacerse, y en un momento descubrí el camino del desparpajo. A través de eso me convertí en un compinche del espectador. Soy el que muestra lo que se oculta o dice lo que nunca se dice. Yo muestro que ese mundo aparentemente brillante esconde alfombras rotas, cameramen mal vestidos y actores con mala memoria que disimulan sus parlamentos entre el decorado." Un día vio a quien fuera uno de sus "socios" en la comicidad, Jorge Porcel en pleno programa con un zapato roto. "Entré -agregó-, interrumpí todo, agarré yo mismo la cámara y mostré: ¿cómo el público iba a perderse eso?".
Carlos Ullanovsky, periodista, investigador y admirador de Olmedo, asegura que su identificación nació al ver a Piluso en los primeros años de su adolescencia" era una especie de inmoral, un mentiroso, un acomodaticio, algo que muchos chicos de esa edad queríamos ser”, recuerda.

La grandeza de Olmedo y su vigencia, radica, según Ullanovsky, en que fue un producto genuino de la tele. En ese sentido, lo reivindico como un gran actor.” Hacía una cosa que no todos hacen: miraba desafiante a la cámara y se animaba a todo; fue el primero que mostró el otro lado, treinta años después nació la palabra ´backstage´. Exponía aquello que nadie mostraba porque parecía inconveniente: los decorados mal pintados, un sillón roto, la media corrida de una vedette. Se mostraba humano, exhibía sus conversaciones pegadas, en las escenografías porque tenía una pésima memoria y aparte era un incorrecto, nunca le gustó estudiar.

Cuando en los 70 dijo que él creía que en televisión estaba todo por hacerse, descubrió el camino del desparpajo. A través de eso se convirtió en un compinche del espectador. “Soy el que muestra lo que se oculta o dice lo que nunca se dice", reitera.

Al cumplirse veinte años de su partida, Verónica Bonacchi, describió la forma en que Olmedo se metió a través de la televisión en las casas argentinas:" Olmedo, como la clásica leyenda de los payasos de circo, superponía a su melancolía las múltiples máscaras de la risa, del desenfado y de la improvisación. Con ellas entró, cómplice, al lente de la cámara, y por ellas conquistó a ese público que lo siguió fielmente hasta el final. Con ellas fue niño descarriado, chanta, general de una republiqueta muy parecida a la suya, manosanta, trabajador explotado, empleado servil, vivaracho criollo y casi toda la gama de estereotipos argentinos que representó con su humor, a veces burdo, pero sobre todo popular.

Olmedo fue grande y sigue siéndolo porque supo desacralizar la vida humana , el comediante se puso a la misma altura que el espectador, como si la estrella "bajara" a la cocina del hombre común y le hablara en su mismo idioma.

Alberto Olmedo , fue , como escribiera Emanuel Rodriguez en 2013 en el diario La Voz" un abanderado ideal, capaz de llevar ese conjunto de símbolos profanos (la adoración del culo, la puteada como catarsis, la discriminación simpática del gordo y del intelectual) a un ámbito que hasta la década de 1980 era aún considerado como espacio ejemplar de las costumbres cívicas. Olmedo distorsionó ese espacio y generó una empatía singular con su público.

Si bien se lo criticó porque se repetía, porque de alguna forma con sus “chicas” ( con la bebota Adriana Brodsky como mayor exponente) , su fama de buen amigo, el buen recuerdo que había dejado en su barrio natal de Pichincha, en Rosario, y una innegable capacidad para generar alegría lo enaltecen y lo convierten en símbolo perfecto indiscutible del humor y ser nacional.

Cecinini, Azul: "Luces y sombras de Alberto Olmedo". La Nación ,4 de Marzo de 1998 

Stiletano, Marcelo:" Olmedo, el hombre que cambió la lógica televisiva .La Nación 5 de marzo de 2008 

Rodríguez, Emanuel :" Alberto Olmedo: la alegría no se fue".La Voz Marzo 2013

Poblet, Virginia: "La Entrevista, Carlos Ullanovsky"Caras y Caretas, 26 de Febrero de 2018 
Alberto Olmedo | Personalidades | Creativa | Rosario
www.rosario.tur.ar/es/articulos/articulos.php?c=1&s=17&art=143





jueves, 1 de marzo de 2018

Día de la mujer, homenaje s Julieta Lanteri, la primera mujer que logró votar en Sudamérica: libró una larga y única guerra que peleó con uñas y dientes en los tribunales y en las calles de la ciudad , buscando el reconocimiento de la mujer como una persona titular de todos los derechos civiles y políticos


En 1886 logró ser admitida en el Colegio Nacional de La Plata, siendo fue la primera mujer egresada de esa institución. Eso la habilitaba para ingresar a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, pero esa posibilidad estaba vedada a las mujeres. Presentó entonces un recurso ante el decano de la facultad y finalmente se graduó como farmacéutica en 1898 y al recibirse, en 1906, se convirtió en la quinta médica argentina, ganó así su primera batalla.


Su segunda batalla la libró cuando ya egresada, solicitó ser admitida en la carrera docente, pero después de un año el trámite fue rechazado por la universidad porque era extranjera. Julieta Lanteri entonces pidió su carta de ciudadanía, para lo que debió pedir permiso a su marido, y la obtuvo en 1910.


En 1911, la Municipalidad de Buenos Aires llamó a actualizar el padrón ante las inminentes elecciones para concejales. El voto femenino aún no existía; recién fue aprobado en 1947. La convocatoria se hizo "a los ciudadanos residentes en la ciudad que tuvieran un comercio o industria o ejercieran una profesión liberal y pagasen impuestos". Como nada decía sobre hombres o mujeres, Julieta se basó en ese detalle y pidió a la Justicia Electoral ser incluida en el padrón para votar. Y ganó. Fue su tercera batalla.


En noviembre de 1911, Julieta logró votar, varias décadas antes de que se permitiera el voto femenino. El presidente de mesa, Adolfo Saldías, se felicitó por firmar la constancia "del primer sufragio de una mujer en el país y en América Latina".


En 1912 se promulgó la ley Sáenz Peña de voto universal, secreto y obligatorio para los inscriptos en el padrón. Para evitar que otras mujeres siguieran el ejemplo de Julieta, la inscripción "se basaba en el registro del servicio militar"; por consiguiente, excluía a las mujeres. Julieta inició entonces su cuarta batalla: se presentó ante la autoridad militar para enrolarse. No pudo. Entonces apeló ante el Ministerio de Guerra, pero su recurso fue rechazado. Ella encontró otro argumento, ingenioso como el de 1911: la ley le impedía votar, pero no ser candidata. Y sostuvo ante la Junta Electoral que "la Constitución emplea la designación genérica de ciudadano sin excluir a las personas de mi sexo. La ley electoral no cita a la mujer en ninguna de sus excepciones".


La Junta reconoció que tenía razón: en 1919 se postuló como candidata a diputada. Así, fue la primera mujer candidata en la Argentina ¡aunque no podía votar! Obtuvo el 1% de los votos; todos sus votantes, obviamente, eran hombres. Había ganado su quinta batalla.


En 1921, se dictó una ley que no solo ponía techo al aumento de los alquileres, sino que también los rebajaba. Julieta tenía un inquilino, Agustín Ercolano, que quiso pagar la renta reducida. Julieta se negó. Ercolano entonces depositó judicialmente lo que creía adeudar y demandó a Julieta. Ella alegó que la ley de alquileres afectaba su derecho de propiedad y la cuestionó por inconstitucional. En pocos meses la cuestión llegó a la Corte Suprema, que en abril de 1922 resolvió que "ni el derecho de usar y disponer de la propiedad ni ningún otro derecho reconocido en la Constitución reviste el carecer de absoluto, habiendo confiado al Poder Legislativo la misión de reglamentar dentro de ciertos límites el ejercicio de los derechos que ella reconoce".


En 1926 se dictó una nueva ley de servicio militar. Como el derecho a votar estaba sujeto al enrolamiento en el ejército o la marina, Julieta, "fundada en preceptos constitucionales", pidió alistarse.


En agosto de 1927, el juez de primera instancia dijo que "la ley de enrolamiento se refiere pura y exclusivamente a los ‘ciudadanos argentinos' y de ninguna de sus disposiciones surge y ni siquiera se infiere que se incluya también a la mujer ciudadana".


En mayo de 1928, la Cámara Federal de La Plata confirmó la decisión, porque entre los derechos de la mujer "no figuraba el goce y ejercicio de los derechos políticos ni su inclusión en los registros de enrolamiento".


Julieta dijo que la exclusión de la mujer afectaba "garantías primarias de la Constitución", como la igualdad ante la ley y la inexistencia de prerrogativas de nacimiento, y llevó la cuestión a la Corte, que resolvió en mayo de 1929 .


El tribunal reconoció "que ninguna ley prohíbe en términos expresos la inscripción de la mujer ciudadana en los registros de enrolamiento". Pero "por obvios fundamentos de todo orden, está exenta y aun excluida de ese deber".


La Corte dijo que había que "asignar a las normas la interpretación que dicta el recto sentido de las cosas y la realidad misma" y que "la igualdad ante la ley no tiene carácter absoluto, y si por diversidad de situaciones y circunstancias la igualdad es relativa entre un hombre y otro, debe serlo con igual razón entre un hombre y una mujer, de fundamental disparidad en el orden de la naturaleza".

Julieta perdió. La Corte no le dio la razón. Había sido su séptima batalla.


Varias veces se presentó como candidata en elecciones, con poco éxito, pero ya era una figura pública controvertida.


Acitvista por los derechos de la mujer, fundó el Partido Feminista Nacional, la Asociación de Universitarias Argentinas y, años más tarde, organizó el Primer Congreso Femenino Internacional, el Primer Congreso del Niño a nivel mundial, la Liga Pro Derechos de la Mujer y la Liga por los Derechos del Niño, además de participar en la Liga contra la Trata de Blancas.


Hasta que llegó la batalla definitiva. A partir de 1930, comenzó a recibir amenazas anónimas. El presidente Uriburu había designado a la Legión Cívica (de extrema derecha, de orientación fascista y a la que se le adjudicaba la muerte de varios opositores) "partido único". En febrero de 1932, uno de sus afiliados, David Klappenbach, manejando su automóvil marcha atrás, subió a la vereda de Diagonal Norte y Suipacha, en pleno centro de Buenos Aires, y la arrolló. Julieta murió dos días después.


A pesar de los testimonios, la policía rotuló el caso como "accidente" y borró de los registros el nombre del conductor y los datos del vehículo. La casa de la periodista de El Mundo que denunció las irregularidades fue saqueada por policías de civil?


Las batallas de Julieta fueron episodios de una larga y única guerra que peleó con uñas y dientes en los tribunales y en las calles de la ciudad. Perdió cuando se usó contra ella un arma que nunca había usado: la violencia. Julieta siempre dirimió sus contiendas ante la Justicia.


Su nombre está unido a la lucha por las garantías constitucionales y los derechos civiles de la mujer. Su cuestionamiento a cuanto afectara sus derechos fue un ejemplo de civismo y de confianza en la Justicia, más allá del resultado.


Negri, Juan Javier;Julieta Lanteri, una pionera del feminismo , La Nación, 22 de Febrero de 2018

lunes, 29 de enero de 2018

El NUNCA MÁS fue la expresión de una voluntad colectiva de cerrar para siempre el largo capítulo de sangre y plomo de la historia reciente argentina

La frase emblema de los comienzos de la renovada democracia, pronunciada por el Fiscal Strassera , de quien se cumplen tres años de su partida , no fue ningún vocablo vinculado al derecho ni tampoco a las formalidades académicas. Utilizó un lenguaje llano , liso y comprensible, tal como lo marcó en el alegato final en el Juicio a las Juntas:" Quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: NUNCA MÁS".

 A  su vez , simbólicamente se transformaba  en el vocero del "pueblo argentino". El era quien elevaba la voz y pronunciaba el Nunca Más, un pedido de a quienes repudiaban las torturas, desapariciones y todas las aberraciones que habían cometido Videla, Massera y Agosti, primeros responsables en cuanto a la jerarquía de mando así como a  Viola .Armando Lambruschini. Graffigna, Galtieri ,Anaya y Lami Dozo, dueños de la vida de los argentinos, "loables" para dar ordenes y librar una "guerra sucia", según su definición, pero cobardes a la hora de defender a sus soldados en el frente de batalla y  faltos de valentía  , ni el básico respeto al muerto tuvieron, desaparecían  personas para que con ellos desaparecieran historias e identidad.

La historiadora Maria Elena Stella, subraya que  el Juicio a las Juntas Militares fue una linea demarcatoria ,la culminación de todo un proceso, pero es, a su vez y fundamentalmente, la piedra basal de todo lo que vendrá después en materia de justicia retroactiva. Las posteriores decisiones políticas, las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida, los indultos del presidente Carlos Menem no pudieron, sino transitoriamente, debilitar la cuestión de los derechos humanos en la Argentina ( ndr disiento con Stella, la memoria de lo sucedido en la dictadura cada vez más tiende a diluirse entre las nuevas generaciones, el paso del tiempo, discusiones  inconducentes que no permiten el debate, sumado a la escasa voluntad política más preocupada en echar un manto de olvidad que en en generar un  interés genuino , son algunos de los factores).

Stella remarca el juicio a las Juntas como un  hito en el cual los militares gozaban aún de poder,  estuvieron cargados de , presiones militares y enormes expectativas por parte de la sociedad y de las organizaciones de derechos humanos, los cuales no hay que olvidar , ni soslayar" dado que los juicios abiertos veinte mas tarde no resultan concebibles sin aquel precedente realizado en un momento cargado de tensiones".

Norma Morandini , resaltó  que "A
quel Nunca Más pronunciado por Straserra en el Juicio a las Juntas  1985  y en donde se respetaron los derechos y garantías de los acusados y acorde a lo que marca la Constitución Nacional, fue posible gracias un proceso gubernamental basado en la decisión de un presidente, que desafió los límites y resolvió juzgar a los responsables  de la nefasta dictadura, brindándoles  las posibilidad de defenderse, mostrando al grandeza de los hombres de bien de que ellos carecían cuando detentaba en poder".

Una síntesis que une la sentencia judicial con el simbolismo de ver a los jerarcas en el banquillo de los acusados, la proporcionó el CEDINCI. "Una escena emblemática de aquella voluntad de reconstrucción democrática, fue  la fotografía que evidenciaba la inversión de poder que el gobierno del pueblo traía consigo. Quienes durante siete años
habían sido los jerarcas de la vida y de la muerte comparecían ahora ante la justicia; y, desde el banquillo de los acusados, escuchaban y obedecían la orden impartida a diario por un ignoto secretario de juzgado ante la entrada de los jueces a la sala: “Señores, de pie”. 
 
Los mismos genocidas , desde el banquillo de los acusados que debieron escuchar el aplauso estridente y sin fin que siguió a las últimas palabras del alegato del fiscal Julio César Strassera: “Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino: " Señores jueces: Nunca más”. Ese Nunca más era, efectivamente, expresión de una voluntad colectiva de cerrar para siempre el largo capítulo de sangre y plomo de la historia reciente argentina.

Fuentes:

Reportaje al  Dr. Julio César Strassera, 17 de octubre de 2000, Diario Judicial.com

 Morandini, Norma:Gracias, Julio César Strassera: 27 febrero, 2015

Stella, María Elena,A un cuarto de siglo, reflexiones sobre el Juicio a lasJuntas Militares en Argentina 
Cuad. Cent. Estud. Diseñ. Comun., Ensayos  no.52 Ciudad Autónoma de Buenos Aires ,mayo 2015.
Políticas de la Memoria n° 14 ,CEDINCI, verano 2013/2014.