domingo, 12 de noviembre de 2023
El Pogrom de Noviembre , Kristallnacht hizo evidente, para aquellos que estaban dispuestos a ver y entender, que la Solución Final se convertiría inevitablemente en una realidad.
El mal en su forma más cruda fue desenmascarado sin vergüenza, un premonitorio escalofriante para la destrucción de la judería europea.
La mayoría de las veces, el mal se cubre con alguna forma de justicia aparente. Lenin, Stalin, Pol Pot y el Presidente Mao mataron a millones por lo que afirmaron eran "causas justas" que beneficiarían a la humanidad. Muchos en el mundo musulmán enmascaran su comportamiento malvado y terrorismo con el manto de la religión y la fe.
Sin embargo, hasta cierto punto, el comportamiento brutal y malvado de los nazis y alemanes hacia el pueblo judío fue una excepción a esta regla. Aquí estaba el mal en su estado más puro, desenmascarado y sin vergüenza, sin excusas ni justificación alguna. Así como la barbarie ejecutada por Hamás el 7 de octubre de 2023, esta clara revelación del mal quedó expuesta de forma abierta en todo el mundo en la noche de Kristallnacht, la "noche de los cristales rotos".
Sinagogas incendiadas hasta los cimientos, judíos asesinados y arrestados y enviados a campos de concentración, tiendas y hogares judíos destruidos y vandalizados, todo esto ocurrió en esa oscura noche de noviembre de 1938. En aquella noche se hizo evidente, para aquellos que estaban dispuestos a ver y entender, que la Solución Final se convertiría inevitablemente en una realidad.
Kristallnacht fue el evento crucial en la destrucción de la judería europea. La única pregunta después de la Kristallnacht era si se podía hacer algo para salvar a la judería europea del desastre planificado que Hitler y sus cómplices deseaban infligir al pueblo judío.
Desafortunadamente, la respuesta práctica a esta cuestión de vida o muerte resultó ser de impotencia y casi rendición. Así, la Kristallnacht debería haber quitado las vendas de los ojos del mundo occidental sobre lo que les esperaba unos pocos meses más tarde por parte de Alemania: una guerra mundial que destruiría decenas de millones y arrasaría Europa por generaciones. Parte de la tragedia de la Kristallnacht es que no envió la llamada de atención necesaria a aquellos que aún podrían haberse enfrentado a Alemania. Y así llegó la tragedia.
Guerra contra Dios
No fue un evento aleatorio que se destruyeran sinagogas y se profanaran los rollos de la Torá. El régimen nazi en Alemania era básicamente anti religión y anti Dios, y el pueblo judío representaba —y todavía representa— la fe y el temor a Dios. Los judíos individuales, a pesar de que millones de ellos habían abandonado la práctica y la fe judías, quedaron atrapados en la red de la fe y la tradición judía de la Torá. Hitler afirmó que el problema judío era genético y no de caracter individual.
La mayoría de los judíos en Alemania estaban asimilados y se comportaban como orgullosos alemanes que anteponían su germanidad a su ascendencia judía. Pero la judaicidad nunca puede separarse de la Torá, y si había judíos que no entendían esto, los nazis ciertamente sí. Kristallnacht fue un ataque contra el judaísmo, contra la Torá, contra Dios mismo, por decirlo de alguna manera. Los judíos siempre fueron perseguidos no por su comportamiento personal o fallos humanos, sino por la fe y el sistema de valores que representan.
El judaísmo fue la antítesis de todo lo que el nazismo y su barbarie representaban. Y por lo tanto, Kristallnacht marca el comienzo de esa guerra total contra el judaísmo, el pueblo judío, la Torá y el Dios de Israel. Y podemos decir de Kristallnacht lo que el gran mártir de tiempos romanos, Rabi Janina ben Teradyón, dijo del rollo de la Torá en el que fue envuelto y quemado vivo: "Los pergaminos y la piel pueden quemarse hasta convertirse en cenizas, pero las letras de la Torá aún flotan en el aire". Las sinagogas y los rollos de Torá de los judíos de Alemania se redujeron a cenizas y los judíos fueron asesinados, pero las palabras y valores de la Torá y las almas de los asesinados aún flotan en el aire, y aún plantean dilemas morales en la conciencia colectiva.
Fuego que construye
Kristallnacht nos exige fortalecer nuestros lazos con el judaísmo y mantenernos firmes en defensa de los valores y la vida de los judíos en todo el mundo y en defensa del estado judío. Es terriblemente trágico que Hitler obtenga una victoria póstuma sobre la Torá y el pueblo judío. Decir "nunca más" es ilusorio y de por sí impráctico. Solo las acciones y esfuerzos constructivos pueden garantizar el "nunca más" como una realidad.
Cada judío tiene la responsabilidad hacia sí mismo y hacia el futuro de su familia, así como hacia la historia y el destino judío, de fortalecer su apego al judaísmo y al pueblo judío.
Los fuegos de la "noche de los cristales rotos" deben convertirse en el fuego vivo del judaísmo y de la vida judía dentro de las almas del pueblo judío. El fuego destruye y el fuego calienta; puede ser constructivo o destructivo. Esas elecciones siguen estando en nosotros. Kristallnacht y sus eventos centran nuestra atención en estas elecciones.
Wein, Berel (2023);" La inquietante lección de Kristallnacht en la actualidad", A Ish Latino.com
09/11/2023
https://aishlatino.com/la-inquietante-leccion-de-kristallnacht-en-la-actualidad/?src=ac
jueves, 2 de noviembre de 2023
ESPERANDO EL TREN , UNA OBRA SOBRE LAS ESPERANZAS Y DESILUISIONES POLITICAS Y SOCIALES EN UN PUEBLO SOLITARIO
Esperando el tren, con dirección de Manuela Serrano Bruzzo, marca las esperanzas y desilusiones políticas y sociales en un pueblo solitario, donde un vendedor ambulante se enfrenta a sus peculiares habitantes mientras esperan un tren que represente un cambio, explorando la lucha constante por llenar un vacío profundo.
Una obra de Ricardo Hana
Un elenco genial! Lourdes Cerdán/ Juan Salamone/ Miguel Angel Atilio Farina/ Tuco Turleone.
Dirección de Manuela Serrano Bruzzo
Las funciones: los viernes a las 21hs desde el 13 de octubre en Teatro del Artefacto: Sarandí 760 - CABA.ç
Fuente: Andrea Feiguin/Te hago la prensa.
lunes, 23 de octubre de 2023
En la guerra contra el Hamàs se ha perdido el sentido de los límites de la humanidad, Hamás es Stalin, es Hitler, es el Daesh, es el mal ( Pilar Rahola)
Empiezo este artículo con una desesperanza que me paraliza. Aunque siempre me he sentido cómoda en el territorio de la palabra y nunca he rehuido una esgrima dialéctica en la defensa de mis convicciones, estos días tan terribles me han dejado sin aliento.
Tengo la impresión de que la locura gana terreno a la razón, y de que no hay faros que pongan luz a tanta oscuridad.Todo lo que ha pasado y las reacciones que mucha de la gente que conozco ha tenido nos vierten a un vacío moral y a una podredumbre intelectual que nos retratan como una sociedad muy enferma. Se ha perdido el sentido de los límites de la humanidad y, en la confusión, el mal puro se ha hecho camino, banalizado por unos, justificado por otros; incluso, en algunos casos, aplaudido. No reconozco mi país, ni la civilización a la cual pertenezco, ni reconozco el rostro de muchos amigos.
¿Qué más habría tenido que hacer una ideología perversa, cruenta y terrorífica, para que algunos dejaran las consignas y las pancartas y, sencillamente, expresaran su dolor? ¿No habían violado a suficientes mujeres, no habían matado a suficientes bebés, no habían masacrado a suficientes familias enteras, no habían cazado suficientes jóvenes como si fueran conejos? .
¿Qué más habría tendio que hacer la ideología del mal, camuflada bajo una causa que usa y violenta, para que algunos de mis amigos, de mis colegas, de mi sociedad se hubieran horrorizado? ¿A cuánta más gente habría tenido que masacrar Hamás, para que una vida judía valiera la pena?. De hecho, es una pregunta muy ingenua. Al fin y al cabo, la mayoría de todos estos que levantan la bandera palestina a diestro y siniestro, y claman contra el Estado de Israel, convertido en el monstruo de todas las monstruosidades, nunca se han preocupado por el sufrimiento de los ciudadanos del Yemen, o de las mujeres de Afganistán, o de los torturados pueblos del Sahel, o de entender el enorme sufrimiento que también acumula el pueblo de Israel.
Como dice el filósofo Alejo Schapire, el colapso de la URSS y el fracaso brutal del modelo económico comunista mutó el sujeto histórico de la izquierda más dogmática, y el obrero como oprimido por antonomasia fue sustituido por el musulmán en Occidente, y por el palestino en todo el mundo. "La alianza islam-izquierda ya es un lugar común", añade, y los ejemplos recorren la piel de la izquierda, desde el chavismo pro Hizbulá, o los vínculos de la ultraizquierda argentina con Irán, o las proclamas incendiarias del Petro colombiano, el Morales bolivariano o el Podemos español.
El problema es que estas posiciones extremas han ido contaminando la izquierda más razonable, que acaba quedando catatónica e incapaz de vertebrar un relato propio. Sea como sea, la causa palestina se ha convertido en el sustituto de viejas consignas y en el bálsamo de todas las frustraciones acumuladas. El póster del Che Guevara ha mutado en la kefia palestina y esta mutación es capaz de digerirlo todo, matanzas, masacres, violaciones, cacerías, el fin de la civilización, en un proceso de banalización del terrorismo que destruye toda conmiseración. Y siempre encima de una montaña ingente de mentiras, manipulaciones y falseamiento de la realidad. Aparte de aplicar el triplete fatídico: deslegitimación de la propia existencia de Israel, justificación de la violencia de sus enemigos y demonización permanente de todo lo que hacen para defenderse. ¿Quiere decir eso que los palestinos no son las víctimas? De ningún modo. Son víctimas y estos días serán terribles para ellos. Y merecerán nuestro horror y nuestro dolor.
¿Pero de quiénes son víctimas? De todos los que los utilizan. De los países árabes, que nunca quisieron un estado palestino cuando podían haberlo creado. ¿O tenemos que recordar que del 48 al 67 Jordania y Egipto ocupaban parte de Israel y nunca se preocuparon de los palestinos? De hecho, todas las guerras contra Israel no fueron por los palestinos, sino para destruir un estado judío y quedarse el territorio. Víctimas, los palestinos, de sus líderes, que nunca quisieron firmar ninguna paz. Víctimas de las ideologías islamistas, que nunca han querido un estado palestino, sino que usan la causa para imponer su locura islámica. Víctimas de los intereses geopolíticos, con un Irán que oprime y mata a su propia gente, y que utiliza la causa palestina para consolidar su posición en Oriente Medio y en todo el mundo musulmán. Y víctimas, víctimas dolorosas de sus organizaciones yihadistas, que los vierten a un ciclo de violencia demoníaco que no tiene ninguna salida. Víctimas de un Hamás que sitúa sus lanzaderas de misiles en hospitales y escuelas, que adoctrina a sus hijos en el odio más puro y que utiliza a su población como escudo humano.Como pasará ahora. ¿O alguien se imaginaba que Israel no entraría en Gaza para intentar acabar definitivamente con Hamás, después de que hayan penetrado en Israel, hayan masacrado su población de la manera más brutal y hayan causado lo que la escritora francesa Sabine Huynh dice "un Bataclan elevado a 1.000", y Bernard-Henri Lévy tilda de "pogromo árabe"? Y así, con la trampa de Hamás montada, el ciclo de violencia, terror y muerte continúa y continúa.Y continuará todavía más si aquellos que tendrían que diferenciar una causa noble, como es la creación de un estado, con las organizaciones terroristas más abyectas, banalizan completamente el daño que hacen.
No es cierto que todos estos que levantan la bandera palestina defiendan a los palestinos. Al contrario, no condenando la maldad extrema de Hamás o la yihad o el resto de yihadistas, abandonan completamente los palestinos a sus manos. Es tal el vacío moral de esta izquierda que ha perdido todo sentido de la humanidad, que se han convertido en su peor caricatura: simples peones de una ideología totalitaria.Hamás es Stalin, es Hitler, es el Daesh, es el mal. Y es un mal que nos amenaza a todos. La ceguera de los que banalizan, justifican o los aplauden nos dejará ciegos a todos.
No hay una causa palestina y una israelí, aunque hay un conflicto endémico y complejo. Pero mientras el dominio de la situación lo tenga el islamismo más totalitario, con Irán moviendo los hilos del conflicto, solo hay una causa: la de la civilización contra la barbarie.Yuval Noah Harari ha dicho que con la matanza han vuelto al corazón de las tinieblas, al ground zero, y David Grossman se ha preguntado "quiénes seremos cuando resurjamos de las cenizas". En estos tiempos oscuros, esta pregunta es aterradora.
Publicado en El Nacional.Cat el 15 de octubre de 2023Link https://www.elnacional.cat/es/opinion/tiempos-oscuros-pilar-rahola_1110225_102.html
El legado político de Raúl Alfonsín: fue un hombre fuertemente comprometido con la defensa de los Derechos Humanos, el liberalismo político y los valores del republicanismo democrático; reivindicaba a la política en su sentido más fuerte, buscò un proyecto colectivo de bien común en un marco de respeto a las opiniones diversas y el necesario diálogo social pluralista ( Hernàm Fair, 2010)
El legado político de Raúl Alfonsín, repasa de forma conciso y recorre el legado político del ex presidente Raúl Alfonsín (1983-1989).
Intenta alejarse de ciertos enfoques que, o bien tienden a santificar al dirigente de origen radical, o bien tienden a demonizarlo.
Para ello, analiza brevemente las luces y sombras de su gobierno, colocando el foco en su legado positivo en defensa de la democracia, la recuperación de los valores éticos y los proyectos colectivos en la política y el resguardo de los Derechos Humanos.
El Doctor Raúl Alfonsín (1927-2009), fue presidente de los argentinos durante el período 1983-1989 y símbolo del retorno a la democracia en nuestro país. Como todo hombre político, Alfonsín tuvo sus aciertos y sus desaciertos, sus luces y sus sombras, sus blancos y sus negros. Entre las luces, debemos destacar que desde antes de la llegada del Proceso, defendió la importancia fundamental de los Derechos Humanos. En ese contexto, fue cofundador en 1975 de la Asamblea permanente por los Derechos Humanos y luego se opuso a la trágica Dictadura militar del período 1976-1983. Una vez en el poder, juzgó a la cúpula militar encargada de crímenes de lesa huma
Por un lado, no dudó en confrontar con los sindicatos peronistas y sus intereses burocráticos corporativos a partir del intento de la Ley de Reordenamiento Sindical (Ley Mucci). Por el otro, se opuso, en una primera instancia, a las políticas neoliberales de la Dictadura a partir de un plan de desarrollo neokeynesiano (Plan Grinspun). Finalmente, se enfrentó a la corporación militar derogando la fatídica Ley de Auto amnistía que defendía el peronismo ortodoxo liderado por Ítalo Luer y, en un proceso inédito y no repetido en toda América Latina e incluso en el mundo, enjuició a los cabecillas del Golpe del ´76, aunque señalando, desde antes de su arribo al poder, la necesidad de fijar tres niveles de responsabilidad por los crímenes del “Terrorismo de Estado”. En dicho marco cabe destacar, además, su fuerte discurso crítico del autoritarismo y la intolerancia que reinaba en el país y el necesario respeto a la pluralidad de opiniones y el disenso que son propias del sistema democrático. Además, debemos señalar la desactivación de toda idea de conflicto con Brasil a partir de la conformación de una relación bilateral que sería antecedente del Mercosur (Acuerdo de Foz de Iguazú), la consulta popular y el acuerdo de paz con Chile de 1985 (Acuerdo de Beagle), su crítica al embargo cubano por parte de Estados Unidos y a las nefastas políticas neoliberales de la Dictadura y del binomio Reagan-Thatcher, su oposición casi solitaria a la trágica Guerra de Malvinas de 1982 y al “modelo neoconservador” de Carlos Menem (1989-1999) y su defensa en favor de la Ley del Divorcio (1987), lo que le valió la oposición de los sectores ultraconservadores vinculados a la Iglesia católica.
Entre las “sombras”, debemos señalar, en primer lugar, su imposibilidad de acabar con el largo problema de la hiperinflación y sus sucesivos fracasos, en ese sentido, en el campo económico y social a partir de la aplicación del Plan Austral de 1985 y del Plan Primavera de 1988. Por otro lado, aunque siempre había planteado los tres niveles de responsabilidad, podemos incluir también entre sus sombras las leyes de Punto Final (1986) y Obediencia Debida (1987), que garantizaron la “impunidad” a los oficiales medios y bajos y la firma del Pacto de Olivos de diciembre de 1993, que le permitió a Carlos Menem (1989-1999) reformar la Constitución para ser reelegido como Presidente poco después.
Finalmente, podemos señalar la imposibilidad de controlar al poder sindical y su posterior inclusión en el seno del Gobierno a partir de 1987, con la incorporación de algunos sindicalistas peronistas del gremio de Luz y Fuerza (con Carlos Alderete a la cabeza) en el Ministerio de Trabajo. En ese contexto, si la revalorización de los principios democráticos fue positivo para terminar con el autoritarismo del Proceso, cabe mencionar la desilusión causada por la promesa incumplida de oponerse al “pacto sindical militar”, la utopía deshecha de garantizar que “con la democracia se come, se cura y se educa” y la ruptura del vínculo de representación política iniciado tras la famosa frase “La casa está en orden”, de abril de 1987, y el posterior acuerdo con el Coronel Aldo Rico para garantizar el “perdón” a los militares “carapintadas” que se habían sublevado contra el orden constitucional. Es motivo de fuerte controversia si Alfonsín no pudo, no supo o no quiso enfrentarse fuertemente a los militares y a los sindicatos peronistas y si terminó traicionando a la ciudadanía con su famosas y desafortunadas frases “Felices Pascuas” y “La casa está en orden”. Del mismo modo, se ha acusado a Alfonsín de defender un sistema de democracia “formal” en el que el régimen democrático de gobierno solucionaría todos y cada uno de los problemas, lo que lo habría llevado a dejar a un lado el componente de justicia social propio del peronismo tradicional. Para otros, en cambio, Alfonsín garantizó la democracia, la unidad nacional y la paz social con las llamadas “leyes del perdón” y no pudo hacer nada frente a la presión corporativa de los grandes empresarios (especialmente la Sociedad Rural Argentina), los militares (quienes le hicieron varios levantamientos) y la burocracia sindical (que le realizó 13 paros generales de la mano del gremialista Saúl Ubaldini y se opuso a muchas de sus medidas desde los parlamentarios de extracción peronista en el Congreso). En ese contexto, algunos destacan la fuerte presión de los militares tendientes a realizar un nuevo Golpe de Estado en 1987, o hacen mención al “Golpe de mercado” de febrero de 1989 del sector agroexportador en confluencia con algunos otros sectores del establishment nacional e internacional para desbaratar al gobierno del líder radical. Finalmente, algunos otros señalan la idea de que Alfonsín “pactó” con Menem a fines de 1993 para garantizar una división de poderes más republicana que acercara al país a un sistema de parlamentarismo de tipo europeo en un contexto en el que el triunfo del dirigente justicialista en las elecciones a realizarse en mayo de 1995 presidenciales estaba prácticamente asegurado. No es nuestra intención inmiscuirnos en el detalle de estos largos debates que fueron, son y seguirán siendo motivo de largas y acaloradas polémicas. Lo que queremos destacar es que, con sus aciertos y sus desaciertos, sus virtudes y sus errores, Alfonsín fue un hombre fuertemente comprometido con la defensa de los Derechos Humanos, el liberalismo político y los valores del republicanismo democrático. A diferencia de muchos de los actuales políticos, formados a partir de imágenes construidas desde el marketing electoral y las encuestas de opinión, o con pretensión de ser gerentes dedicados a la “gestión” pública del Estado, como si este fuese una empresa privada que debe maximizar sus ganancias y optimizar la eficiencia, Alfonsín reivindicaba a la política en su sentido más fuerte, como búsqueda de un proyecto colectivo de bien común en un marco de respeto a las opiniones diversas y el necesario diálogo social pluralista. No era una especie de “santo”, como se lo quiso mostrar tras su inmediato fallecimiento desde los grandes medios de comunicación de masas y una porción de la sociedad, quizás intentando redimirse inconscientemente tras haber respaldado el Golpe militar y la “gesta patriótica” de Malvinas.
Tampoco era un “demonio”, como sigue sosteniendo una porción importante de la izquierda nacional y algunos estratos medios. El ex Presidente de origen radical tuvo muchos errores y muchos aciertos, como todo hombre que se digne de tal, pero sobre todo, tuvo fuertes e irrenunciables convicciones políticas. Muchas veces ellas lo obligaron a chocar con la fortaleza de algunas corporaciones que lo llevaron a retroceder. En otros casos, como en el tema económico, fue la propia incapacidad de su Gobierno lo que lo llevó, en gran medida, a entregar el mando unos meses antes de terminar su mandato. Es justo reconocer, de todos modos, más allá de ciertas cuestiones que no supo, no quiso o no pudo hacer, su honestidad intachable en la función pública, cuando desde 1989 en adelante no vemos más que corrupción y enriquecimientos personales en el manejo de la Cosa Pública. Debemos reconocer también su histórica defensa de los Derechos Humanos, no sólo como respeto a la diversidad y el pluralismo de opiniones, a la posibilidad de expresar las disidencias tras décadas de hegemonismo y autoritarismo, sino también en su lucha (no siempre acertada y eficaz) por terminar con la desnutrición, el hambre y las desigualdades sociales (Plan Alimentario Nacional). Un hombre que tuvo el coraje y el valor de oponerse, casi en soledad, a la trágica Guerra de Malvinas de 1982 y de criticar al neoliberalismo de Reagan y de Menem cuando muy pocos lo hacían, si bien terminaría pactando con este último su posibilidad de presentarse a la reelección. Pero además, se trató de un hombre que se atrevió a juzgar a las Fuerzas Armadas, en un contexto sociohistórico y cultural en el que nadie en toda la región latinoamericana, e incluso en todo el mundo, se había animado a realizar hasta entonces. El legado del “Nunca más” no es sólo un par de palabras huecas y sin sentido, sino que simboliza el fin de una época trágica para nuestro país, la época más trágica que hemos vivido y que Nunca más podemos repetir. Esa frase, y el juzgamiento a los militares, adquiere la importancia de que actúa performativamente, en el sentido que le otorga la pragmática de los actos de habla de John Austin, construyendo discursivamente una nueva realidad, del mismo modo que la Declaración de los Derechos Humanos de 1945 inauguró performativamente la vieja idea rousseauniana de que los hombres nacen libres e iguales y deben permanecer como tales. Si bien el reciente Golpe de Estado de Honduras es una amenaza y una alerta importante para la región, parece no existir en la actualidad aquel peligro acechante de que retorne el régimen dictatorial a nuestro país. Además del relativo respaldo al régimen democrático que se observa actualmente en la ciudadanía, los diversos poderes dominantes ya no tienen aquel consenso social necesario para regresar a esa trágica etapa, al menos no en las condiciones de los años ´70. Gran parte de este avance democrático, iniciado con orgullo y tesón por las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y continuado y profundizado por el actual Gobierno, se lo debemos al ex presidente Alfonsín. Es cierto que la democracia sin igualdad social no es una democracia realmente completa y acabada. Alfonsín no logró extender este tipo de democracia institucional al campo social, garantizando la promesa de curar, educar y alimentar al Pueblo.
Su estrecha relación con los grupos más concentrados de la “Patria contratista”, favoreciendo numerosos negociados económicos para este sector, al igual que su trágico final en medio de los saqueos, la hiperinflación y las ollas populares exigiendo comida en un contexto de incremento de la pobreza, la desocupación y la desigualdad social, también forman parte de su innegable legado y cimentarían el profundo cambio político, económico, social y cultural producido con la llegada al poder de Carlos Menem. Dijimos anteriormente que Alfonsín no debe ser beatificado como un santo, tal como se lo ha presentado épicamente desde la gran mayoría de los medios de comunicación de masas tras su fallecimiento. Tampoco debería ser señalado como el Padre de la democracia, ya que hubo muchos “padres” que, como las Madres de Plaza de Mayo y algunos dirigentes políticos de ese entonces, contribuyeron, y mucho, en esta lucha por una sociedad más justa, plural e igualitaria. El presidente Alfonsín cometió también grandes errores políticos. Un legado negativo que no logró controlar e incluso agravó la hiperinflación, que otorgó las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que realizó el Pacto de Olivos con Menem, que no logró extender la democracia al 6/2/23, 11:36 campo de la igualdad social, que defraudó a mucha gente que creía que la democracia de por sí traería consigo justicia social y bienestar para todos, o que se sintió defraudada por el acuerdo con el sector militar a partir de 1987.
Como señalara Claudia Hilb en un revelador trabajo, “Alfonsín prometió demasiado”. Sin embargo, sus múltiples errores y desaciertos no pueden hacernos olvidar su fuerte legado a favor de una república democrática en la que todos y cada uno de los ciudadanos podemos expresar libremente nuestras opiniones políticas sin miedo a ser “desaparecidos” por pensar o sentir diferente a lo impuesto desde el poder. Un legado que recuerda la importancia fundamental que adquiere la política, actualmente vinculada a la búsqueda de intereses meramente particulares y a la corrupción, en la búsqueda de un proyecto colectivo que nos permita vivir y proyectar un futuro mejor para nuestra sociedad. Un legado, en suma, en el que las convicciones y las ideas van por encima de los manejos de marketing a partir de la profusión de encuestas y de la visión de una tecnocracia gerencial que, ahora de la mano de la nueva derecha moderna de Macri y De Narváez, hace política desde la antipolítica. Recapitulando, entonces, se trata de un hombre con sus luces y sus sombras, con sus aciertos y sus errores, con sus blancos y sus negros. En este breve ensayo conmemorativo, que no olvida ni quiere olvidar los grandes errores cometidos durante su larga historia política, pretendemos enfatizar su indiscutible legado a favor de la república democrática. En los tiempos actuales de falta de convicciones, de manejo particularista de la Cosa pública, de resabios autoritarios que nos vienen del Proceso y que retornan cíclicamente en el discurso cuasi-fascista de la “mano dura”, de no respeto a las opiniones ajenas, de rechazo e intolerancia al conflicto y a la pluralidad social como constitutivas de la democracia, de candidatos formados en el puro marketing político, o con pretensiones de administrar tecnocráticamente el Estado como si fuese una empresa que debe maximizar las ganancias individuales, el legado positivo de Alfonsín, con sus fuertes convicciones ideológicas, su honestidad intachable y su firme reivindicación de la política, el disenso y el respeto de los Derechos Humanos, debe y merece ser destacado como un ejemplo a seguir para las futuras generacionesHernán.
Fair, Hernàn ( 2010) El legado político de Raúl Alfonsín. Revista Nº9 "TEORIA POLITICA E HISTORIA IV"
jueves, 12 de octubre de 2023
Hamas es violento, codicioso y egoísta, nutre de vuestra sangre mientras evoca el nombre de Alá en vano; utiliza a inocentes como escudos humanos, utiliza mezquitas como arsenales, miente y estafa ( Joan Manuel Serrat)
Se conociò una carta del cantante españoñ Joan Manuel Serrat a los palestinos de Gaza, el artista oriundo de Barcelona critica a la polìtica terrorista y en nombre del Islam, para las muerte y el odio.
Crìtica al grupo Hamas, al decir:" Yo sé que ustedes están hartos de ser mantenidos como rehenes por ese demonio, esa terrible bestia, que está en Gaza, pero también está en Irak, en Afganistán y en todas partes".
Aboga por poner coto a esta situaciòn:" Ustedes son un pueblo destinado a florecer en paz! ¡Su majestuosa historia ofrece abundantes testimonios de creatividad en la literatura, la ciencia, la música".
La carta completa:
> Es con el corazón apesadumbrado que les escribo hoy. Gaza está
> ardiendo. La frontera con Israel está bajo fuego. Niños en ambos lados de la frontera están aterrorizados, traumatizados, heridos en cuerpo y alma. ¡Valiosas vidas se pierden a cada instante! ¡Corre la sangre! ¡Abundan el dolor y las lágrimas!
>
> Lamentablemente eso nos es familiar, demasiado. Estoy sentado en mitad de la noche en mi hogar catalán junto al mar. Ese mar que es nuestro, el Mediterráneo, nuestra cultura, el de nuestro pueblo andariego, el de los sin hogar, los nostálgicos, los constructores, los sobrevivientes.
> Nuestros sueños son como las olas, y dialogan con la luna y las estrellas sobre la eternidad.
>
>Desde ese fatídico día de 1995 cuando asesinaron a Rabin , dediqué gran parte de mi vida pública a cantar y a hablar por la paz entre judíos y palestinos.
Vi el proceso de paz levantarse y caer como los senos de una mujer respirando durante la noche. Vi muchas oportunidades desperdiciadas. Lamentablemente mucha obstinación, ignorancia y estrechez de miradas se cruzaron por el camino. Un absurdo orgullo pisoteó numerosas esperanzas. Canté y hablé. A veces discutí y abracé a extraños. Muchas veces me conmoví hasta las lágrimas e hice los amigos más inesperados. Amigos por quienes cruzaría fronteras bajo fuego para darles protección. Y hoy yo digo esto: tenemos un enemigo común, un enemigo terrible, y tenemos que unirnos para vencerlo. Ese enemigo es el fanatismo, amigos míos. Ese enemigo es el extremismo en todas sus grotescas manifestaciones. Ese enemigo está encarnado por todos aquellos que colocan a D*os por encima de la vida, que pretenden que D*os es su espada y su escudo y que combaten por él. Todos ellos son víctimas de un horrible fanatismo. Yo a menudo hablé contra el fanatismo en mi país, porque lo considero detestable.
Muchas veces arriesgué mi carrera y mi bienestar en esa lucha. Ahora veo el horrible rostro del fanatismo, veo sangre en sus manos y conozco uno de sus muchos nombres: Hamas.
Ustedes conocen a este terrible monstruo. Saben que viola a vuestras mujeres y envilece a las inocentes mentes infantiles.
> Ustedes saben que educa para el odio y la muerte.
> Ustedes saben que es chauvinista y violento, codicioso y egoísta, y que se nutre de vuestra sangre mientras evoca el nombre de Alá en vano, se oculta como un ladrón y utiliza a inocentes como escudos humanos, utiliza mezquitas como arsenales, miente y estafa, y los usa a ustedes como rehenes. ¡Yo sé que eso es verdad y que ustedes lo saben! Pero no pueden hablar por miedo. Pero yo sí puedo hablar.
>
> Tengo el privilegio de vivir en una democracia donde las mujeres no son objetos, sino ministros, donde un cantante puede decir lo que se le antoja. Yo sé que ustedes no tienen ese privilegio (pero estoy seguro de que algún día lo alcanzarán, inshalla).
>
> Yo sé que ustedes están hartos de ser mantenidos como rehenes por ese demonio, esa terrible bestia, que está en Gaza, pero también está en Irak, en Afganistán y en todas partes. ¡Pero ustedes son un pueblo destinado a florecer en paz! ¡Su majestuosa historia ofrece abundantes testimonios de creatividad en la literatura, la ciencia, la música!
>
> A veces los veo en las calles, haciendo manifestaciones de apoyo a los monstruos, gritando muerte a los judíos, muerte a Israel. Pero yo no les creo. ¡Sé dónde está vuestro corazón! Está donde está el mío, con mis hijos, con la tierra, con el cielo, con la música, con laesperanza. Yo sé que en el fondo de vuestros corazones ustedes desean la derrota de la bestia llamada Hamas que los ha aterrorizado y asesinado, que ha convertido a Gaza en un estercolero de pobreza, enfermedad y miseria, y los ha sacrificado en su sangrienta locura de orgullo y codicia.
>
> Mis hermanos, lloro por ustedes y también por nosotros. Lloro por mis compatriotas que sufren por las bombas de ETA arrojadas en todas partes. Lloro por los soldados secuestrados y muertos, por las familias enlutadas, por la inocencia perdida para siempre. Pero lloro especialmente por ustedes porque conozco vuestro sufrimiento. Sólo espero que Israel pueda hacer la tarea que debe ser hecha y finalmente logre librarlos de este cáncer de fanatismo llamado Hamas. Y espero que un resto de compasión aún exista en sus corazones para que dejen de usarlos a ustedes y sus hijos como escudos humanos.
>
Y quizás tengan una oportunidad de caminar despacio el uno hacia el otro y daros tímidamente las manos, miraos en los ojos llenos de
lágrimas y deciros con voz ahogada: "Shalom, salam. Ya basta. Ya basta, hermano mío".
>
> ¿Quieres un café? Quédate un poco, hablemos, conocemos las palabras y las canciones y sabemos cuál es el camino.
>
Shalom. Salam. Con un corazón quebrado que aún añora el amor. Vuestro amigo, J.M.Serrat
jueves, 17 de agosto de 2023
“La ilustración y fomento de las letras es la llave maestra que abre las puertas de la abundancia y hace felices a los pueblos” ( José de San Martín)
San Martín no se separaría nunca de sus libros. Su pensamiento de liberar a los pueblos del fierro español llevaba paralelamente la idea de crear bibliotecas y escuelas, porque sabía que los españoles le habían quitado el derecho de saber a los criollos, que solo tenían acceso a la literatura ordenada por el reinado de España.
Cuando San Martín se hallaba en Mendoza organizando su glorioso Ejército de los Andes, solicitó al director supremo Juan Martín de Pueyrredón que le enviase una imprenta para estampar proclamas y boletines. Al acceder al pedido, en carta del 18 de noviembre de 1816, Pueyrredón expresaba: “Con la pólvora que saldrá dentro de ocho días, irá también la imprenta que me pidiera en su carta anterior; dicha imprenta sólo debe ser usada al servicio del ejército exclusivamente y no para el uso de los doctores”.
Con la imprenta llegaba también una prensa chica, cincuenta resmas de papel, dos cajas de composición, un barrilito de tinta y ochocientas libras de tipo. El 14 de diciembre de ese año, San Martín acusaba recibo.
Sin embargo, la imprenta no pudo cruzar la cordillera con el ejército pues los impresores que debían manejarla no habían llegado a tiempo. Gracias a esa situación, el 16 de febrero de 1817 el gobernador intendente de Cuyo Toribio Luzuriaga logró estampar el primer impreso que circuló en Mendoza, donde daba a conocer al pueblo la victoria de Chacabuco.
El 26 de febrero de 1817 llegaban a Mendoza los impresores, don Manuel González y Ramón Astorga, quienes de inmediato se dirigieron a Chile para hacerse cargo de la imprenta que pondría en difusión la actividad del Ejército y de su nuevo gobierno patriota e informaría las nuevas órdenes a los distintos organismos gubernamentales y escuelas.
A Buenos Aires, con sus libros
En su traslado de Europa a Buenos Aires en 1811, el Capitán de los Andes trajo consigo su biblioteca (o “librería”, como él la llamaba). Cuando fue nombrado Gobernador de Cuyo en 1814, mandó a traer todos sus libros a Mendoza. Al disponerse a cruzar la cordillera, hizo encajonar todos sus ejemplares, se los llevó a Chile y los depositó en Santiago.
San Martín no se separaría nunca de sus libros. Su pensamiento de liberar a los pueblos del fierro español llevaba paralelamente la idea de crear bibliotecas y escuelas, porque sabía que los españoles le habían quitado el derecho de saber a los criollos, que solo tenían acceso a la literatura ordenada por el reinado de España.
Describir los distintos ejemplares que incluía la biblioteca de nuestro General sería un trabajo para varios artículos.
La Biblioteca Nacional de Chile
Luego del triunfo de Chacabuco, el gobierno chileno le otorgó diez mil pesos en retribución por sus servicios a esa patria, dinero que nuestro General donó para que se pudiera reabrir la Biblioteca Nacional de ese país, que se mantenía cerrada desde 1814 por decisión de las autoridades españolas. También donó gran parte de sus libros a dicha biblioteca.
La Biblioteca Nacional del Perú
Ya instalado como Protector del Perú, el 28 de agosto de 1821 decretó la instalación de la Biblioteca Nacional de ese país. Estaba convencido de que el gobierno español pensaba que la ignorancia era la columna más firme del despotismo y había puesto trabas a las ilustraciones del americano manteniendo encadenado su pensamiento para impedir que conociera su propia dignidad.
El 17 de septiembre de 1822, en Lima, San Martín inauguró la biblioteca, a la cual había donado gran cantidad de sus libros. En uno de los párrafos de su discurso dijo: “La biblioteca es destinada a la ilustración universal, y es más poderosa que nuestro ejércitos para sostener nuestra independencia”.
Cabe recordar aquí aquella triste noticia de que en el incendio soportado por la Biblioteca Nacional del Perú en 1943, de los seiscientos volúmenes que había donado el general San Martín en 1821 solo fueron salvados siete, que contienen su firma y su ex libris [sello o estampilla que indica quien es el propietario de un libro].
Una revolución educativa
Como Protector del Perú, varias fueron las órdenes que dictó para todos los establecimientos educativos, tales como la enseñanza obligatoria de las primeras letras, la incorporación de las lenguas vivas y la instalación de una biblioteca en cada escuela. En todos los conventos regulares existentes en el territorio del Perú ordenó incorporar una escuela gratuita de primeras letras y los prelados tendrían la obligación de hacer un curso para enseñar a sus alumnos. Los docentes debían concurrir a capacitaciones extras cuando el ministerio lo exigiese.
El 23 de febrero de 1822, en el decreto que imponía estas renovaciones educativas, San Martín decía: “La prosperidad de los pueblos está en razón de las verdades que conocen y no de las ideas que adquieren: en los tiempos de agitación, así como en la tranquilidad, las desgracias nacen de la ignorancia de ciertas verdades, que por falta de medios para difundirlas, no solo carece de ellas el pueblo, sino que confunde las nociones inexactas que recibe...”
Educación y sociedad
Cómo le preocuparía la cultura del pueblo a nuestro Libertador que, el 17 de octubre de 1815 —mientras era Gobernador Intendente de Cuyo y formaba su Ejército para el cruce de los Andes— desde el Plumerillo envió una circular a todos los preceptores de las escuelas públicas que, en parte, decía: “La libertad de los pueblos libres es aun despreciada por los siervos porque no la conocen. Nosotros palpamos con dolor esta verdad. La independencia americana habría sido obra de momentos si la educación española no hubiera enervado [debilitado] la mayor parte nuestro genio. Pero aun hay tiempo, los pobladores del nuevo mundo son susceptibles de las mejores luces. El destino de preceptor de primeras letras que usted ocupa le obliga íntimamente a suministrar estas ideas a los alumnos. Recuerde usted que esos tiernos renuevos dirigidos por manos maestras formarán algún día una nación culta, libre y gloriosa. Para excitar el espíritu patriótico en los niños como en el común de las gentes, cumplirá usted, exactamente desde esta semana y todos los jueves, la superior orden de que las escuelas se formen en la Plaza Mayor a entonar la Canción Nacional. Sin educación no hay sociedad: los hombres que carecen de ella pueden muy bien vivir reunidos, pero sin conocer la extensión de los deberes y derechos que los ligan, en cuya reciprocidad consiste su bienestar“.
También la Biblioteca Nacional en Buenos Aires recibió una donación post mortem. Acompañando una carta del 7 de marzo de 1856, desde París, el yerno del Libertador, don Mariano Balcarce, cumpliendo un deseo de su padre político, enviaba al Director de la biblioteca un baúl con libros que habían pertenecido al Libertador.
“Los gobiernos interesados en el progreso de las letras no deben cuidar solamente de que se multipliquen las escuelas públicas, sino de establecer en ellas el método más fácil y sencillo de enseñanza que, generalizándose por su naturaleza, produzca un completo aprovechamiento y se economice el tiempo necesario para la adquisición de otros conocimientos”. José de San Martín, 14 de septiembre de 1822
Fuente: Diarios Los Andes, 17 de Agosto de 2017.
miércoles, 9 de agosto de 2023
HÈROES MUSULMANES DEL HOLOCAUSTO, JUSTOS ENTRE LAS NACIONES ÀRABES, UN FENÒMENO POCO CONOCIDO QUE FUE REAL
Los "Justos entre las Naciones", fueron la luz en la oscuridad del Holocausto. De modo personal, ellos jugaron sus vidas para salvar a judìos. Llama la atenciòn lo sucedido con musulmanes , cuyos paìses fueron colaboracionistas de los nazis. Se destaca entre ellos, Muhammad Amin al-Husayni, el Mufti de Jerusalem, nacido en la capital israelì en 1895 fue un líder nacionalista árabe y un líder religioso musulmán en su calidad de Gran Muftí de Jerusalén. Antisemita acérrimo, encabezó numerosos pogromos contra los judíos durante el Mandato Británico de Palestina, además de convertirse en el principal aliado islámico del Tercer Reich durante la Segunda Guerra Mundial.
Cuando el Centro islámico Hussainiyat Al-Rasool Al-Adham se inauguró en el barrio predominantemente judío de Golders Green en el 2017, ellos prometieron ponerse en contacto con los residentes judíos. En enero del 2019, planeaban lanzar una enorme exhibición sobre los héroes musulmanes que salvaron judíos durante el Holocausto.
Los musulmanes locales se indiganron. Algunos en especial estaban furiosos por el hecho de que el Centro islámico se asociara con Yad Vashem, el museo de recuerdo del Holocausto en Israel. Al enfrentar una feroz oposición, el Centro islámico canceló la exhibición.
Es una lástima, porque la historia que planeaban contar es una historia vital: entre los miles de héroes identificados por Yad Vashem como “Justos entre las naciones” por haber arriesgado sus vidas para salvar judíos, muchos fueron musulmanes. Sus extraordinarias historias merecen ser conocidas.
Aquí hay cuatro musulmanes que arriesgaron sus vidas para salvar judíos durante el Holocausto. No permitamos que los extremistas borren su historia.
Dr. Mohamed Helmy
Mohamed Helmy nació en Sudán de padres egipcios y cuando tenía 21 años se fue a Berlín para estudiar medicina. El Dr. Helmy se asentó en Alemania, eventualmente avanzó en su profesión hasta convertirse en jefe del departamento de urología del hospital Robert Koch en Berlín. Allí, en el año 1933, vio que todos los médicos judíos eran despedidos. Por un tiempo breve, el Dr. Helmy fue encarcelado junto con otros egipcios que vivían en Alemania, pero eventualmente fue liberado y le permitieron seguir practicando la medicina. A pesar del peligro, el Dr. Helmy habló públicamente en contra de las políticas nazis.
uando estalló la guerra y los judíos comenzaron a ser arrestados en Berlín, el Dr. Helmy arriesgó su vida para salvar a una familia. Él era buen amigo de una mujer judía llamada Anna Boros y le dijo que podía quedarse en una cabaña que él tenía en un pintoresco barrio de Berlín llamado Buch. Las autoridades alemanas investigaron al Dr. Helmy varias veces, sospechando que él estaba escondiendo judíos.
Entonces arregló para que Anna se escondiera con otra familia. “La Gestapo sabía que el Dr. Helmy era nuestro médico de familia”, testificó Anna posteriormente, “y sabían que él tenía una cabaña en Buch, Berlín. Él se las arregló para evadir todos los interrogatorios. En esos casos me llevaba con amigos con quienes me quedaba varios días, presentándome como su prima de Dresden. Cuando el peligro pasaba, yo regresaba a su cabaña… El Dr. Helmy hizo todo por mí debido a la generosidad de su corazón y le estaré eternamente agradecida”.
Sin que Anna lo supiera, el Dr. Helmy incluso obtuvo documentos del Instituto islámico central en Berlín, declarando (falsamente) que Anna se había convertido al islam y se había casado con un hombre egipcio en la casa del Dr. Helmy, porque creyó que eso podría salvarla de la deportación si llegaban a descubrirla. El Dr. Helmy también ayudó a la madre de Anna, Julie, a su padrastro Gerog Wehr, y a su abuela, Cecilie Rudnik, a encontrar refugio con otras familias y los ayudó con problemas médicos durante la guerra. En 1944, los Wehr fueron encontrados e interrogados y ellos revelaron que el Dr. Helmy los estaba ayudando y escondiendo a su hija. El Dr. Helmy corrió a pasar a Anna a otro lugar más seguro y para despistarlos, entregó a las autoridades una carta falsa de Anna diciendo que se estaba quedando con su tía en la ciudad de Dessau.
Anna, sus padres y su abuela sobrevivieron la guerra gracias al Dr. Helmy y a otros berlineses que ayudaron a refugiar a la familia. Anna y sus p arientes se fueron a vivir a los Estados Unidos y de inmediato comenzaron a escribir cartas al senado de Berlín pidiendo que se reconociera la valentía del Dr. Helmy y sus amigos. En el 2013, Yad Vashem nombró a Mohamed Helmy un "Justo entre las naciones" por arriesgar su vida para ayudar a judíos durante el Holocausto.
Salahattin Ulkumen
Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Selahattin Ulkumen, un funcionario civil turco de 30 años, era el cónsul general de Turquía en la isla griega de Rodas. En la isla vivían casi 2.000 judíos, muchos de los cuales podían remontar sus raíces hasta la expulsión de los judíos de España en 1492. La mayoría de estos judíos tenían nacionalidad griega o italiana, pero algunos tenían papeles turcos. Cuando Alemania comenzó a deportar a los judíos de Rodas en 1944, Ulkumen entendió que él podía ayudar a salvar a los judíos turcos de la isla.
Retrato de identificación de Slahattin Ulkumen, cónsul general turco en Rodas.
El 19 de julio de 1944, la Gestapo local ordenó que todos los judíos se reportaran en la estación de tren de la isla. Su destino era el campo de exterminio Auschwitz-Birkenau. Ulkumen se acercó a Ulrich Kleeman, el general a cargo, protestando, le dijo que Turquía era neutral y demandó que todos los judíos con ciudadanía turca –y sus cónyuges– fueran liberados de inmediato.
Ulkumen recordó después que “El comandante alemán dijo que, de acuerdo con las leyes nazis, todos los judíos son judíos y tienen que ir a campos de concentración. Yo me opuse. Le dije que de acuerdo con la ley turca no hay diferencia si el ciudadano es judío, cristiano o musulmán… le dije que reportaría a mi gobierno si él no liberaba a los judíos turcos y que causaría un incidente internacional. Entonces accedió”.
El discurso de Ulkumen era en gran parte inventado: él no tenía ordenes de salvar a los judíos turcos y estaba actuando por su propia iniciativa. Más aún, la ley turca no dictaminaba que los cónyuges de turcos tenían ciudadanía turca. Todo eso lo inventó en el momento. En total, Ulkumen salvó a 13 ciudadanos turcos y otros 40 judíos con conexiones turcas.
En algunos casos, él intervino personalmente para ayudar a judíos individuales a evadir la deportación. Albert Franko estaba casado con una mujer turca. Al saber que él tenía esta conexión turca, Ulkumen hizo bajar a Franko de un tren que ya estaba en camino a Auschwitz. En otro caso, Ulkumen se acercó a una ciudadana turca judía, Matilda Toriel, mientras estaba en fila para reportarse a las oficinas centrales de la Gestapo e insistió que su esposo, quien era ciudadano italiano, también fuera liberado. En total, Ulkumen logró agregar otros 25-30 nombres a la lista de judíos turcos de la Gestapo, insistiendo que esos judíos eran turcos y que simplemente tenían los documentos vencidos.
Después de la guerra, Albert Franko, Matilda Toriel y otros judíos que Ulkumen salvó contaron a Yad Vashem sobre su valentía. En 1989, Selahattin Ulkumen fue reconocido por Yad Vashem como "Justo entre las naciones".
Otros nombres de "Justos de la Humanidad", musulmanes, fueron Khaled Abdul Wahab, un terrateniente rico en el pintoresco pueblo de Mahdia, en Túnez. Él albergó judíos y salvó a mujeres judías de ser atacadas por los soldados alemanes y Lime Bella que en 1943, con 22 años, siendo ama de casa ,vivía con su esposo Destan en la aldea albanesa de Shengjerji. En 1943, durante el mes sagrado para el islam, el Ramadán, 17 judíos escaparon de la ciudad de Tirana al campo, y encontraron refugio en la aldea de Lime. Lime y Destan, como otros musulmanes albaneses, se adherían a un intenso código de honor llamado “besa”, que exige proteger a los huéspedes a toda costa.
Fuentes:r Miller,Yvette Alt(2023).Héroes musulmanes del Holocausto. Ashlatino.com, 4 de Julio de 2023
El Gran Muftí de Jerusalem ¿Entonces, qué debo hacer con ellos? preguntó Hitler…(2022), Radio Jai, Argentina.
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