lunes, 22 de agosto de 2022
Estados Unidos: prohibieron el Diario de Ana Frank Ilustrado en Texas
El distritito escolar de Fort Worth en Texas (Estados Unidos) ordenó a los colegios que eliminen una adaptación ilustrada de “El diario de Ana Frank”.La decisión la comunicó el martes una representante del distrito mediante un correo electrónico y tras el cuestionamiento de un grupo de padres.
Jennifer Price, directora ejecutiva del distrito, escribió: “Para el final de hoy, necesito que se retiren todos los libros de la biblioteca y de las aulas”.
Según informó The Times of Israel, la medida de eliminar libros está hace tiempo y la implementaron luego del pedido de padres activistas conservadores que cuestionan los textos porque tienen contenido compatible con LGBT. Tras el hecho, Laney Hawes, mamá de un estudiante, dijo: “Es asqueroso, es devastador. Es una prohibición ilegítima de libros, no hay forma de evitarlo”.
“Me siento mal por los maestros y los bibliotecarios”, sentenció la mujer que se mostró disconforme con la medida.
Por su parte, el distrito informó que “le está pidiendo a los bibliotecarios y al personal que revisen los libros que fueron cuestionados el año pasado para determinar si cumplen con los requisitos de la nueva política”.Además, añadió: “Los libros que cumplan con las nuevas pautas serán devueltos a las bibliotecas tan pronto como se confirme que cumplen con la nueva política”.
Según la reglamentación actual, cualquier padre, empleado o residente de la zona puede impugnar un libro.
Fuente Vis a Vis
lunes, 15 de agosto de 2022
El pediatra Florencio Escardó, la importancia de la sopa y la sala 17 donde los chicos se curaban más rápido
Se cumplió ayer un nuevo aniversario del nacimiento del médico mendocino que revolucionó la pediatría. Fue un prolífico autor de trabajos de medicina así como de cuentos, poesía y columnas periodísticas. Fue un impulsor de ideas que iban a contramano de las corrientes que regían la medicina a mediados del siglo veinte. Insistía que al niño había que escucharlo.
Lo repetía hasta el cansancio. Le costó porque fue una larguísima lucha de más de treinta años. Logró que en la Sala 17 del Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez las madres pudiesen acompañar a sus hijos. Debió enfrentar la resistencia de los médicos más viejos, incluso de las enfermeras y los asistentes que no querían saber nada con la presencia de las mujeres. Solo estorbarían. Al joven Florencio Escardó, entonces un médico de 22 años, le partió el alma la primera vez que entró a la sala. Recordó una fila de quince camas a su izquierda y otra igual a su derecha, todas ocupadas con criaturas postradas. Algunas casi no se movían, otras lloraban intermitentemente y muchas pujaban por embocar su boca en una boquilla conectada a una mamadera, que colgaba de un sostén de alambre arriba de la cama. Nadie les prestaba atención.
“¿Cómo alguien puede aprender pediatría si no está al lado la madre?”, se preguntaba. Descolocaba a sus alumnos en los exámenes orales preguntándoles cómo se cocinaba una sopa. Para él, era imposible que el médico pudiera acercarse a la madre si desconocía cómo hacerla. Era un médico que se apartaba de los cánones de la época, señalado por aplicar prácticas de atención poco tradicionales por los tiempos que se vivían.}
Gracias a que las madres pudieron estar con sus hijos, el período de internación de los niños bajó de 25 a 5 días. La reacción fue esperable y caótica: todas las madres querían que sus hijos fuesen internados en la Sala 17 y no en las otras donde su ingreso solo era permitido de 17 a 19 horas, cuando se habilitaba el ingreso de las visitas. Los médicos más antiguos lo culpaban de convertir el lugar en una romería, aunque nunca pudieron rebatir sus argumentos. Estaba convencido de que la comprensión era una de las formas de curar.
Resulta complicado contar la vida de este profesional que usaba trajes no siempre a la moda y que lucía su infaltable moñito. Posee muchas facetas, todas ricas, interesantes y que, según él, se complementaban. Se corre el riesgo de que si algo queda fuera de la enumeración, se cometería una injusticia. Había nacido en Mendoza el 13 de agosto de 1904. Su papá Florencio Escardó Anaya era despachante de aduana, su mamá se llamaba Telésfora Taborda Giralt y él decidió ser médico tal como lo había sido su abuelo, que se había desempeñado como cirujano.
Escardó fue mucho más que un médico. Fue periodista, escritor, maestro. Decía que si no hubiese sido humanista, no podría haber ejercido la profesión de médico, a la que definió como “muy triste”. Decía que el médico debía ser humilde en su saber y orgulloso de su misión.
A los cuatro años vino con sus padres a Buenos Aires. Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires y el 20 de junio de 1929 se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires y tuvo el honor que su título esté firmado por el rector Ricardo Rojas. Su tesis fue sobre la enfermedad celíaca. Se autodefinía como una suerte de becario de la comunidad, ya que ésta con sus impuestos le había pagado todos sus estudios. En 1942 ganó el concurso de profesor adjunto en Pediatría.
A mediados de la década del ‘50 hubo un vigoroso movimiento cultural encarado por sectores medios. La Universidad de Buenos Aires, las revistas, los semanarios y una creciente comunidad de psicoanalizados fueron ámbitos donde surgió un público nuevo que se apropió de las pautas de modernidad. Una pieza fundamental en este movimiento se ocupó de la familia que, hasta la década del ‘60 no se apartaba del modelo de padre-madre-hijos; matrimonio y división de roles. Este modelo fue puesto en el banquillo por psicólogos y pediatras. Uno de ellos fue el doctor Florencio Escardó.
Se orientó a las cuestiones psicoemocionales y sociales de la pediatría. A “Su Majestad, el Niño”, como lo denominaba, había que escucharlo. Fue jefe de la Sala 17 del Hospital de Niños del Gutiérrez desde el 25 de septiembre de 1957 hasta su jubilación, en 1969. Primero ejerció como interino y luego concursó el cargo y lo ganó.
Cuando se recibió de médico, hizo un viaje de perfeccionamiento en Francia e Italia y en 1934 entró al hospital de Niños. Ese mismo año se inició como docente y renunció a sus cargos en 1946.
Para perfeccionarse, estudió dos años sociología.
En la famosa sala, instaló el pabellón de psicología y una sala de terapia para grupos. Fue el primero en introducir a psicólogos porque definía al bebé como un ser biológico y social. En la década del 60 el servicio llegó a contar con 30 psicólogos. En esa época conocería a una de sus esposas, Eva Giberti. Además fundó en el hospital una Escuela para Padres, donde sus alumnos hacían prácticas en el hospital y en lugares como la Isla Maciel. Armó el primer laboratorio de Bacteriología Pediátrica y creó la residencia de Psicología Clínica. Llegó a director del Hospital Gutiérrez.
En la veintena de libros que escribió sobre su especialidad, insistía en que había que revisar integralmente a la persona y que se debía consultar a un solo profesional. Sostenía que el que tenía dos médicos tenía medio médico y el que tenía tres, no tenía ninguno.
En la facultad de Medicina, donde había comenzado como ayudante en la cátedra de Pediatría, llegó a la titularidad. En 1958 fue electo decano de la Facultad de Medicina de la UBA y vicerrector, cargo que ejerció desde el 30 de diciembre de 1957. También en el ámbito universitario pateó el tablero. Dispuso que los colegios preuniversitarios Nacional de Buenos Aires y Carlos Pellegrini fueran mixtos, una medida que en 1961 escandalizó a más de uno. Debió trabajar duro para imponer la medida.
Cuando dio su última clase en el aula magna de Medicina, recibió una prolongadísima ovación que lo emocionó y que agradeció. En 1976 fue cesanteado en todos sus cargos.
Fue un prolífico autor de libros científicos y de divulgación sobre medicina y pediatría, que incluyó la edición de una Enciclopedia Gastronómica Infantil, e incursionó en diversos tópicos. Admirador de Eduardo Wilde y José Ingenieros, tiene editados libros de poesía, cuentos y el guión de la película La cuna vacía, que cuenta la historia del doctor Ricardo Gutiérrez. Este enamorado de la voz de Carlos Gardel, también escribió la letra de dos tangos, La ciudad que conocí y ¿En qué esquina te encuentro Buenos Aires?”.
Dejó testimonios de su pluma inconfundible en innumerables medios como El Mundo, Crítica, Clarín, La Nación y diversas revistas. Comenzó firmando con el seudónimo “Juan de Garay” y por sugerencia del escritor Nalé Roxlo, adoptó el de “Piolín de macramé”, que se transformó en un clásico. Fue presidente de la Sociedad Argentina de Escritores y miembro de la Academia Porteña del Lunfardo. Con la aparición de la televisión, sus presentaciones en programas eran siempre un éxito, como el ciclo “Volver a vivir”.
Murió el 31 de agosto de 1992. Asomándose a su vida, es claro que fue mucho más de todo lo que fue. “Soy un pensador solitario, poeta, escritor, periodista, actividades que significan el ejercicio de la persona”.
Pignatelli, Adrián ( 2022). " El pediatra Florencio Escardó, la importancia de la sopa y la sala 17 donde los chicos se curaban más rápido" Infobae, Buenos Argentina.
Fuente:
sábado, 13 de agosto de 2022
“San Martín concita el respeto y reconocimiento unámine de los argentinos tan proclives a buscar la antinomia y la confrontación, porque su acción militar y su lucidez política estuveron libres de ambiciones" ( Aurora Ravina )
A fines del siglo XVIII la corona española decide expulsar de América a los jesuitas y casi al mismo tiempo crea el Virreinato del Río de la Plata, en el extremo litoral la población del área conocida como Las Misiones en terrenos ganados a la selva no superaba las 90 mil almas. Precisamente una de ellas es Yapeyú, lugar de nacimiento de nuestro héroe José de San Martín un 25 de febrero de 1778, nieto de un famoso general español que atravesó el Chaco en memorable recorrido e hijo del entonces teniente gobernador del lugar. Vivía la familia en el antiguo colegio de los jesuitas y en 1796 regresarían a España en momentos en que arde Europa ante la presencia napoleónica y la circulación de las ideas revolucionarias. José y otros dos hermanos varones cumplirían el mandato familiar como soldados del rey de
España, pero nuestro San Martín cumplida su instrucción y su iniciática acción militar en la tierra de sus ancestros, quizá conservando en su retina aquellas imágenes de su infancia en lejanas tierras, pero más aún por un sentimiento de convicción revolucionaria que anidó siempre en su espíritu sentirá suya la revolución americana sobreponiéndose a la historia española que por cuna y tradición se le imponían.
Dice Mitre en su Historia: “San Martín, al regresar a la paria, era un hombre oscuro y desvalido, que no tenía más fortuna que la espada ni más reputación que la de un valiente soldado y un buen táctico”. Fue extraño el influjo que lo lleva a adoptar su inquebrantable decisión de prestar su espada y su ingenio para la liberación del continente.
¿Cómo abordar la figura multifacética de San Martín desde la cultura de este siglo XXI sin caer en exageraciones ni simplificaciones? ¿Como el héroe providencial? ¿Como el Padre de la Patria que nos enseñaron en los festejos escolares? ¿Como figura de corte castrense por influencia cultural en un país de tradición militarista que se impuso por la fuerza a la legalidad constitucional? ¿Como hombre de gobierno a partir de su acción gubernativa en la provincia de Cuyo y posteriormente en los inicios del Perú independiente? ¿Como estadista de visión continental que entendió que debía afrontar notables sacrificios que aseguraran el éxito final de la empresa libertadora? ¿Como punto de referencia inicial de un proyecto auténticamente liberador, nacional y democrático?
En la obra de San Martín encontramos el fundamento y apoyo del proceso independentista que – de no ser por su oportuna y acertada participación – quizá no se hubiera concretado.
De allí que el derrotero de la definitiva independencia de nuestra Patria esté íntima y definitivamente relacionado con la misión sanmartiniana.
Ejemplo de ello es la campaña de San Martín en Cuyo en procura de constituir un ejército que liberara a Chile y por mar llegar a Perú.
Ambas cuestiones, la declaración de la Independencia y la actuación americana de San Martín se enlazan estrechamente y son de particular relevancia para comprender nuestra trayectoria histórica y para asociar como corresponde estos hechos a nuestro sentido de identidad nacional y americana. Ambos son interdependientes y no deben ni pueden ser vistos separadamente.
La conmemoración de la muerte del general San Martín el 17 de agosto tomó a lo largo del siglo XX una tradición que se consustancia fundamentalmente con lo castrense. Desde la recuperación de la democracia que cumplirá en pocos meses una feliz continuidad de treinta años fue necesario ir dotando la efemérides de atributos cívicos que, además de glorificar al eximio hombre de armas que fue San Martín, permitieran registrar sus cualidades personales, culturales y políticas, que lo muestran en una dimensión aún más relevante y significativa.
En efecto, hay una convención o acuerdo con su figura en el sentido de reconocerlo como Padre de la Patria, y no hay historiador que se haya atrevido con su simbología.
La fecha que se elige, es la cifra de muchas otras, como en el caso de Belgrano, porque suma avances y retrocesos, heroísmos y fracasos, adhesiones y rechazos, pero en definitiva marca un camino seguro en el destino americano, el de forjar la independencia de las naciones nuevas.
La figura de San Martín resulta así agigantada, no sólo por sus acciones militares sino también por su preocupación en el exilio por proteger nuestro destino independiente.
Aquí habría mucho más que agregar, y sobre todo referido a la unidad continental, fundiendo su gestión con la de Simón Bolívar en la lucha contra el común enemigo español, dando la verdadera dimensión ciclópea de su determinación para vencer a la naturaleza en el paso de los Andes que fue una auténtica odisea y recorrer por mar el camino para atacar el corazón de la resistencia goda.
La tradicional apatía e ignorancia que respecto de la gesta bolivariana impuso oportunamente cierto discurso oficial, que consta también en las interpretaciones de nuestros primeros historiadores, en buena hora que sea revisada y corregida para dimensionar la verdadera realidad americana en la que San Martín cumplió un rol fundacional.
San Martín no sólo sale de esa confrontación engrandecido, sino pleno de sentido en todo su accionar, en su determinación de seguir el plan de guerra, y en su renuncia final, ante el juego de poder en el que con generosidad e inteligencia no busca imponerse. Esta es una veta que es necesario explorar, y que dará calibre y densidad a ese héroe americano que ha sido San Martín, pero para ello será bueno dejar de lado la retórica y retomar, paso a paso, sus actuaciones y su dimensión de argentino que pulsó todas las cautelas y los temores de nuestra nación incipiente, sin rebajar su entusiasmo y poniendo siempre la voz de aliento y de concordia que la historia refrenda en un desapasionado registro actual.
Tanto la fecha sanmartiniana que evocamos el día de hoy, como la del 9 de julio, sólo adquieren significación en la medida que se remonta la óptica y la consecuencia al ámbito latinoamericano. Ninguna otra ocasión tiene esas mismas resonancias. Y por cierto que ambas están como decíamos estrechamente relacionadas.
Porque San Martín tiene toda la apostura del héroe de epopeya, no tanto por su decisión de tomar parte de la lucha por la independencia argentina, sino porque desde el primer momento lo vió como un movimiento de alcance continental. Y por eso mismo comprendió que los combates que había dirigido, con diversa suerte pero con auténtico heroísmo, el general Manuel Belgrano en el Alto Perú no habían sido decisivos no tanto por los avatares de los ejércitos y las geografías, como por la misma ubicación de la lucha, en lo que hoy se calificaría de ámbito geopolítico. El Alto Perú era un espacio que siempre había cuestionado su dependencia del Virreinato del Río de la Plata. De modo que la producción minera, el número y calidad de su población, y su conciencia de poderío lo hacían altamente autónomo con respecto a todas las demás regiones. San Martín llegó a verlo a Belgrano, maltrecho después de algunos combates, pero supo discernir dónde estaba el riesgo y la contrariedad. Respaldó totalmente a Belgrano – a quien juzgó como “el mejor que tenemos en la Patria” - pero a partir de esa inspección suya no hubo dudas: quien debía y podía seguir la lucha contra los españoles sólo podía ser el general Martín Miguel de Güemes y sus soldados gauchos, el único que mediante la guerra de guerrilla podía aprovechar el conocimiento del terreno y eludir la confrontación con ejércitos que las fuerzas criollas no estaban en grado de ofrecer. De ahí en más quedó a cargo de esos bravos la defensa del norte. Pero todavía quedaba el proyecto decisivo: cruzar los Andes, liberar a Chile y alcanzar por mar a los godos en el corazón de su poderío, el Perú de los virreyes que seguía sin enterarse siquiera de los esfuerzos libertadores emprendidos por las Provincias del sur y por las fuerzas de Bolívar en Nueva Granada. De modo que el riesgo y el diseño fue enteramente continental desde el vamos, y así solamente puede comprenderse que San Martín, mientras se empeña en preparar un ejército aguerrido y bien pertrechado en el próspero Cuyo que pone todo su esfuerzo en combinar eficacia y adiestramiento, en el mismo momento, escribe a los congresales reunidos en Tucumán y los urge sin miramientos a que se proclame la independencia de las Provincias Unidas, sin dilación y sin ambajes. La hora ha llegado y no caben los circunloquios. En eso estaban desde 1810, cuidando las expresiones, enalzando a Fernando VII como la figura del buen rey español en desgracia, retardando la exhibición de la bandera que ha creado Belgrano a orillas del Paraná para no concitar eventuales iras y por fin titubeando en una declaración tajante que quizás los enemistara con los poderes europeos que desde la derrota de Napoleón en Waterloo en 1815. Pero había que sacar fuerzas de la flaqueza, solamente reiterando la importancia de ser libres, seguridad y fuerza que se pierde en la medida que se contempla demasiado la ubicación de los poderes y se somete la decisión entera y valiente de ser libres. Es pues San Martín el hombre de la espada, la autoridad y la discreción, el más entusiasta defensor de que la lucha debe seguir a cara descubierta, sin máscaras ni tapujos, y a punta de espada si es necesario hacer frente al europeo represor. Porque ya a partir de la organización de los estados europeos, hay que esperar acciones conjuntas, decisiones meditadas y retempladas en la derrota de Napoleón el hombre más odiado por los poderes reales y todo aquello que pusiera en duda su legitimidad. La radicalización de la revolución es un hecho, como una especie de confirmación de la argentinidad y una refirmación de la vocación de ser América libre, conquistando la independencia política.
Es un momento dramático para los patriotas americanos, porque por doquier se está en repliegue ante el avance godo y porque los sucesos europeos restan la esperanza que hasta entonces los había nutrido. Pero por eso mismo es tan grande San Martín, en su vocación libertaria y de lucha, en su respaldo a la independencia clara y definitiva.
La rememoración de la gesta del cruce de los Andes, con los medios de la época y el protagonismo de todo un pueblo, será para siempre digno de venerar por la capacidad de planificación y dirección estratégica militar. Pero la confianza en el resultado de la lucha, su definición de los objetivos, su diafanidad de miras, es sin duda su gloria más imperecedera, y la que lo acompañará hasta su muerte.
El hecho de que después de proclamar la independencia del Perú, San Martín decida abandonar la finalización de la gesta de armas a cargo del otro gran libertador que fue Bolívar, será siempre un tema en debate, en la medida que la estrechez de miras de generaciones posteriores no supo o no quiso ver que las opciones de un buen ciudadano son muchas, frente a las encrucijadas de su patria y a su participación en el destino común.
Aurora Ravina que por muchos años enseñó historia en este Colegio, sostiene que “San Martín concita el respeto y reconocimiento unámine de los argentinos tan proclives a buscar la antinomia y la confrontación, porque su acción militar y su lucidez política, libre de ambiciones personales espurias, puestas al servicio de la libertad de su país y de América hispana, permiten reconocerlo como un símbolo de la consolidación de los ideales contenidos en los acontecimientos fundadores del decenio de 1810”.
Y Ricardo Rojas escribe que hay en San Martín “una gloria mayor que la de haberse medido con la montaña y con el mar, o haber vencido a las armas españolas con soldados que sacó de la nada. Esa otra gloria más grande es la virtud excepcional en un guerrero, de haber sabido vencerse a sí mismo, haber renunciado a los ascensos, los honores y los premios del triunfo y de haber sabido sobreponerse a la adversidad cuando se eclipsó su estrella”.
Sin duda concordamos con ello y agregamos que la historia minuciosa rescata en el San Martín del ocaso una entrega apasionada a la defensa americana, y en ese mismo sentido seguirá velando por su patria y revalorando la conducta de los gobernantes ante el asedio imperialista europeo.
Los argentinos tenemos que aprender a ver el proceso de la independencia americana como algo que nos ha sido común y sigue siéndolo en la misma medida que tenemos que lograr la plena identificación del ideario que alimentó aquellos días que fijaron nuestra pertenencia como americanos libres.medida que tenemos que lograr la plena identificación del ideario que alimentó aquellos días que fijaron nuestra pertenencia como americanos libres.
Colegio Nacional Buenos Aires (2013): " Palabras del Profesor Diego Barovero en el acto del 163 aniversario del fallecimniento del general San Martín. Buenos Aires.
jueves, 7 de julio de 2022
CON EL ATENTADO A LA AMIA, BUENOS AIRES DEJÓ DE SER UNA CIUDAD PARA CONVERTIRSE EN UN CAMPO DE BATALLA ( 2014)
Las imágenes se reiteran, casi calcadas, una y otra vez. El plano muestra una escena de guerra. Son personas, sanas, que ayudan a otras, heridas. El contexto es el peor que puede haber en una ciudad viva. Escombros, humo, alarmas que suenan histéricamente, gritos y pedidos de auxilio, que se oyen a lo lejos, lanzados desde distintos lugares. Son los primeros momentos del peor atentado en la historia de la Argentina, el que sufrió la AMIA.
El 18 de julio de 1994 a las 9.50 hacía mucho frío. El invierno porteño transitaba su rutinaria armonía laboral, tal como sucede cada día hábil.
A las 9.53 la habitualidad de una crónica urbana simple y cotidiana dejó paso al peor de los relatos posibles en una sociedad libre de guerras: un masivo atentado terrorista volvía a suceder en el corazón de Buenos Aires. A partir de ese segundo todo fue diferente.A esa hora una bomba destruyó a la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina. Ochenta y cinco personas murieron. La sede de Pasteur 633 quedó reducida a escombros en segundos, debido a la fuerte potencia del explosivo. Pasteur se transformó en una guardia al aire libre, con heridos por todos lados, ventanas estalladas, edificios rotos y gente desorientada.
"Fue un ruido muy profundo, muy sordo. Inmediatamente después de la explosión la confusión es tan grande que uno no sabe bien qué fue lo que pasó. Se levantó una gran polvareda y un profundo olor a azufre", relató Jorge Beremblum, uno de los sobrevivientes, en un video que se mostró durante una instalación artística documental que se hizo para conmemorar los 19 años de la explosión.
Sirenas. Gente que comienza a llegar desde distintos puntos de la Ciudad. Ambulancias. Personas que están tiradas en la calle. Gritos. Heridos que, como pueden, se arrastran para ser atendidos. Escombros. Ciudadanos que lentamente comienzan a juntarse anárquicamente para sacar los enormes bloques de cemento destrozados que quedaron desperdigados y así poder rescatar a los cientos de atrapados que hay. Pocos policías.
"Recién a las 12.15 se realiza el primer vallado, para permitir el ingreso de ambulancias entre cientos de voluntarios, policías uniformados y de civil, espías, curiosos y periodistas. Se pedía por mayor presencia policial , baldes y barbijos. Se gritaba pidiendo silencio para poder detectar víctimas entre los escombros se registran en todas las transmisiones de la televisión", describe el libro Cortinas de humo, de los periodistas Joe Goldman y Jorge Lanata.
La imagen era repetitiva: los voluntarios que ayudaban a los agentes policiales a liberar de escombros el lugar para rescatar a la gente lastimada, mientras las ambulancias y patrulleros se llevaban a los heridos al hospital.
Toda esa situación pareció empeorar aún más cuando, en el medio de la transmisión especial que estaba realizando Telenoche desde la calle Pasteur, unos escombros del techo del edificio colapsado se desplomaron contra los bomberos que trabajaban allí, algunos de los cuales resultaron heridos. "¡Cuidado, cuidado!", gritó desencajado César Mascetti, el conductor del noticiero, aunque ya era un hecho el accidente.
Los días, meses y años siguientes transcurrieron en el medio de la confusión por lo que pasó. Que fue un coche bomba. Que fue un explosivo que estaba en un volquete. La conexión con Siria. La implicancia de Irán. La participación de espías entre los que estaban inmiscuidos varios policías de la Bonaerense. Un juicio nulo. Las diferencias entre los familiares. Los insultos a los funcionarios en los actos conmemorativos. La comisión en el Congreso creada solo para investigar el atentado. El memorándum firmado con Irán.
Pero nada de lo que se hizo a lo largo de estos 20 años podrá volver a traer la normalidad que había antes de ese segundo maldito. Ese momento del 18 de julio de 1994 a las 9.53, cuando la ciudad de Buenos Aires dejó de ser una ciudad para convertirse en un campo de batalla.
Pazos, Martín (2014). A 20 años del atentado a la AMIA: crónica de un día de guerra. TN .com.ar , Buenos Aires, Argentina.
miércoles, 22 de junio de 2022
LA INDEPENDENCIA ES AQUELLA CONSTRUCCIÓN COLECTIVA , UN PROYECTO QUE TRASCIENDE LOS TÉRMINOS PERSONALES ( PROF. SILVIA MERENSON, 2013)
En 2013 desde la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) se proponían debatir sobre el 9 de Julio , planteando las siguientes preguntas. ¿Qué significa la independencia económica, científica, política y educativa? . Algunos de los académicos de la casa reflexionaron sobre la importancia de la emancipación en sus respectivas disciplinas y áreas de trabajo.
“Independencia es el primer eslabón en la cadena del deseo que nos devuelve a nosotros mismos”, decía el rector Carlos Ruta.
De modo similar, Carlos Acuña , titular del Programa Estado y Políticas Públicas de la Escuela de Política y Gobierno (EPyG). Investigador principal del CONICET, comenzaba con una cita del politólogo argentino, Guillermo O´Donnell intentando dilucidar el sentido de independencia en las ciencias sociales
Carlos H. Acuña*
Al celebrar el 9 de Julio celebramos la valentía y sentido de una gesta patriótica iniciada en 1810 y que hasta hoy sigue su curso. En este sentido, la independencia no es un evento sino un proceso de construcción de capacidades que muestra idas y vueltas, siempre objeto de una lucha política e ideológica que, ineludiblemente, cruza el debate teórico en las ciencias sociales. Sobre esto Guillermo O’Donnell solía reiterar que era saludable mantener cierta desconfianza hacia las teorías que llamaba “del norte”. No por ser “del norte” sino por el riesgo de construir nuestra realidad social con teorías alejadas del peso de la propia historia. Era una desconfianza fundada en términos teóricos e históricos. Argumentaba que el riesgo con las teorías “del norte” es que algunas se nos presentan como si no tuvieran historia, cuando la historia resulta fundamental en la comprensión de la política y las relaciones sociales. Desde esta mirada, dar sentido histórico, espacial y temporalmente a lo que está pasando, resulta ineludible en la explicación social. Sin este conocimiento no es posible sostener de manera legítima generalizaciones teóricas. O’Donnell decía que la estructura social sintetiza un proceso histórico. Sostenía, de esta forma, que en la producción teórica fuera de la región, hay elementos que sirven y valen para capitalizar en la comprensión de nuestras realidades; y, por otra parte, también hay elementos que se nos presentan sin historia y, en realidad, están materializando supuestos sobre historias y estructuras sociales divorciadas de aquello que tratamos de entender en nuestro espacio-tiempo. Y es aquí donde creo que se juega el sentido de la independencia para las ciencias sociales. Un sentido que entiende a la independencia como capacidad de producir teoría históricamente enraizada y comprometida.
Por su parte, Laura Malosetti Costa, Doctora en Historia del Arte, profesora del IDAES y del Instituto de Investigaciones sobre el Patrimonio Cultural e investigadora CONICET, proponía resaltar la importancia del orden simbólico "El proceso de emancipación y la declaración de independencia respecto de la metrópolis colonial implicó a sustitución de todo un orden simbólico por otro: la creación de imágenes y representaciones de las nuevas ideas, retratos de los líderes revolucionarios, símbolos y emblemas (bandera, escudo, moneda, escarapela, uniformes, etc.). Esa dimensión visual del período de la Independencia, el poder de persuasión de las nuevas imágenes simbólicas y su persistencia en la construcción de ideas y sentimientos de nación, son asuntos que merecen hoy nuevas miradas críticas.
Finalmente,Silvina Merenson, doctora en Ciencias Sociales e Investigadora del Conicet sostenía que el 9 de Julio debía ser una "construcción colectiva".
Supongo que siempre es esperable y resulta políticamente correcto “hablar bien” de cualquier tipo de independencia. En lo personal siento que solo puedo hacer eso si la pienso como producto de una serie de acuerdos y conquistas colectivas. En este punto, no me interesa mucho ser una docente-investigadora independiente en el sentido radicalmente liberal que podría suponer esta expresión. Claro está, valoro profundamente la libertad para decidir sobre qué investigo o sobre qué tema escribiré el próximo artículo, pero creo que la independencia que me moviliza es aquella que se construye entre muchos, aquella derivada de la elección de formar parte de un proyecto intelectual que nos trasciende en términos personales.
Fuente: Reflexiones sobre el 197 aniversario del 9 de Julio de 1816 , Universidad Nacional de San Martín, Buenos Aires, Argentina.
jueves, 9 de junio de 2022
Ana Frank: símbolo contra la barbarie, su mensaje sigue más vigente que nunca ( 2019)
Ana Frank nació el 12 de junio de 1929. Su vida pudo haber sido feliz como la de cualquier jovencita, pero el destino la llevó por un camino tortuoso y a los 13 años tuvo que esconderse con su familia huyendo de la persecución nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Su único delito: ser judía. Sus vivencias quedaron reflejadas en un diario que se ha convertido en un símbolo contra la intolerancia y la discriminación.
Ana Frank y su familia formaron parte de las más de 300 mil personas que se escondieron de la persecución nazi en Holanda en 1940.
La adolescente Annelies, Ana en español, permaneció 761 días, entre el 6 de julio de 1942 y el 4 de agosto de 1944, escondida junto a su familia y cuatro personas más en la casa de atrás del edificio que su padre había alquilado en 1939 para su compañía Pectacon. La Gestapo los descubre y los lleva a campos de concentración. El único sobreviviente fue su padre.
El 12 de junio cumpliría 93 años. Ana nació en 1929, en la ciudad alemana de Fráncfort del Meno y falleció en el campo de concentración de Bergen-Belsen, Alemania en 1945.
En la calle Prinsengracht número 263, en Ámsterdam, a donde había migrado la familia por el odio a los judíos y la mala situación económica, estuvo la primera semana junto con sus papás, Otto y Edith y su hermana Margot.
Una semana después llegaron Hermann, Auguste y Peter van Pels, y cuatro meses después el dentista Fritz Pfeffer. Todos judíos. El grupo contó con seis protectores que los ayudaron a sobrevivir durante el encierro.
El Diario de Ana Frank
Ana Frank era una niña judía que amaba los libros y tenía una gran curiosidad por el mundo que la rodeaba. El día de su cumpleaños número 13, se levantó con gran entusiasmo para ver los obsequios que le habían hecho y entre los regalos, encuentra uno que la emociona mucho: un diario. Sería éste, su compañero durante el período de reclusión, El Diario constituye un conmovedor testimonio de ese tiempo de terror y persecuciones.
En el Diario, Ana Frank escribe a Kitty, una amiga imaginaria, a ella le cuenta, las peripecias de su vida en el escondite de pocos metros cuadrados. La convivencia de ocho personas, arrancadas de la vida normal, planteaba tantos y tan delicados problemas.
Ana narra el desarrollo de la existencia cotidiana con tal sencillez, fuerza y verdad, lo que le da un toque encantador a esas páginas. En los relatos del Diario, a menudo alegres y divertidos, se percibe el desarrollo intelectual y físico de una muchacha, la variedad de sus problemas, sus estudios y diversiones a pesar de su reclusión, sus relaciones y sus juicios sobre sus familiares y compañeros de aislamiento.También opinaba sobre los hombres en general. Los acontecimientos y fases alternas de la guerra y de la política mundial, tal como lograban llegar a aquel refugio aislado, adquieren un aspecto nuevo y diferente, con diferentes perspectivas.
El idilio que se inicia entre Ana y Peter es espontaneo en sus manifestaciones; la descripción de la pubertad tiene una delicada naturaleza. Los dos jóvenes se enamoraron y la mayoría de las noches la pasaban en la habitación de él, mirando por la ventana las estrellas y la luna.
Esos fueron los momentos más felices que Ana vivió durante su estadía en el escondite. Todos estos episodios los escribía en su diario.
El afecto por un gato parece el símbolo de los vínculos deseados pero imposibles con el mundo externo; las relaciones con los padres muestran gran madurez.
Las alusiones a los problemas judíos son muy raras, aunque inspiradas en una extrema dignidad y firmeza.
Traducido a todas las lenguas y llevado al teatro y al cine, el Diario de Ana Frank se ha convertido en el paradigma de la opresión sufrida en muchos países bajo el nazismo y una evidencia de las condiciones en que millones de personas se vieron obligadas a vivir con la esperanza de escapar al exterminio.
Ana Frank: más vigente que nunca
l 1 de agosto de 1944 Ana termina escribir su diario, pero, el día 4 fueron encontrados por los agentes de la Gestapo, quienes detuvieron a todos los habitantes de la casa y los llevaron a diferentes campos de concentración.
Nanette Konig , una compañera del liceo judío y sobreviviente del Holocausto, se encontró a Ana en una barricada y recordó: “Me costó reconocerla. Estaba reducida a un esqueleto, temblando de frío y llena de piojos”
Su padre, único superviviente de la familia, dio a conocer el Diario al terminar la guerra, y saber que Ana y el resto de la familia habían sido detenidos y confinados en un campo de exterminio. Después de permanecer durante un tiempo en los campos de Westerbork y Auschwitz, Ana y Margot, su hermana mayor, fueron llevadas a Bergen-Belsen. Ambas murieron durante una epidemia de tifus a causa de las terribles condiciones de higiene.
Ana en frases
“¿Alguna vez podré volverme periodista o escritora? Eso espero. Lo espero tanto? porque escribir me permite recordar todo, todos mis pensamientos, ideales y fantasías”.
“Mientras tanto tendré que mantener bien altos mis ideales, tal vez en los tiempos venideros aún se puedan llevar a la práctica”.}
No se nos permite tener nuestra propia opinión. La gente quiere que mantengamos la boca cerrada, pero eso no te impide tener tu propia opinión. Todo el mundo debe poder decir lo que piensa”.
“Tengo la sensación de ser un pájaro enjaulado al que le han arrancado las alas violentamente, y en la más absoluta penumbra, choca contra los barrotes de su estrecha jaula al querer volar”.
“No quiero haber vivido en vano como la mayoría de la gente. Quiero ser útil o llevar alegría a la gente, incluso a las que nunca conocí. Quiero seguir viviendo incluso después de mi muerte”.
"Quiero ser útil o llevar alegría a la gente, incluso a las que nunca conocí. Quiero seguir viviendo incluso después de mi muerte
Ana Frank Vive, Su legado está más vigente que nunca.
Fuente:
Chung, Patricia (2019), https://queleerlibros.com, Caracas, Venezuela
domingo, 29 de mayo de 2022
Iom Ierushalaim, a 55 de la reunificación de Jerusalem, el corazón del pueblo judío.
Se cumplen 55 años de la reunificación de Jerusalem,m cuando en la Guerra de los 6 dias Israel, reconquistó la ciudad Vieja. Es todavía emocionante escuchar al coronel Mota Gur gritando a viva voz: “Har ha Bait be Iadenu”, el Monte del Templo está en nuestras manos, el am Israel, podría retornar a sus sitios sagrados su corazón, como canta Naomi Shemer, al Kotel, el remanente de los dos grandes templos, donde confluyen la historia, la mística y la religión y la cultura.
Fue también emocionante escuchar el shofar por parte del Gran Rabino del Ejército, el Rab. Goren.
A Ierushlaiam siempre se vuelve. “Está por encima de todas nuestras controversias, porque es la capital de la nación. Es la ciudad histórica judía; es la capital del espíritu hebreo, es la capital de la eternidad de Israel. Ella debe ser un ejemplo para todo el país y para todo el pueblo, porque Ierushalaim no pertenece solamente a este país, sino a todo el pueblo judío, afirmaba David Ben Gurión en 1951 a pocos años de la declaración de la Independencia, cuando la ciudad Vieja estaba en manos de los jordanos e Israel partida en dos.
El 7 de Junio por la mañana, la orden de ataque fue dada por el jefe de la brigada de paracaidistas, Coronel Mordejai Gur, “Mota- desde el Monte de los Olivos: “Jefes de los batallones de la brigada, nosotros estamos sobre el Monte de los Olivos con vista a la Ir Hatika (la parte que corresponde a la ciudad vieja) de Jerusalén, ciudad que todas las generaciones de nuestro pueblo soñaron y añoraron”…
La intención de nuestra brigada de paracaidistas es conquistar la Ir Hatika y el monte donde se hallaba el templo. Los tanques abrirán el camino a la Puerta de los Leones. El primer batallón atacará seguido por el segundo; el tercer batallón dejará un remanente de sus fuerzas para asegurar el Monte, y el resto apoyará a los demás batallones.“Al finalizar la conquista se llevará a cabo la formación en la plaza del Monte del Templo. ¡Paracaidistas… a Jerusalén!”.
El sueño se hizo realidad, y cada Iehudí volvía a tener su Ierushalaim en su corazón”, como lo expresara el expremier Leví Eshkol
Los relatos sobre la reconquista de Jerusalem , son muchos, la que describe y se hace carne en la foto de los paracaidistas llorando . Uno de esos soldados , manifestaba
...”De pronto escuché un grito: “Estoy viendo el Kotel Hamaarabí!. Provenía del primer soldado que veía el Muro. Todos corrimos tras él y lo vimos, ¡estaba ahí! ¡Tocamos sus piedras nos aferramos aellas y comenzamos a llorar!”. Durante los tres días de lucha por la antigua Jerusalén no recuerdo haber visto soldados llorando, ni siquiera ante la pérdida de queridos compañeros de la unidad.
Ahora, estos muchachos con rostros sin afeitar y ojos enrojecidos por el cansancio de combates interminables, se abrazan y se besan, mientras exclaman sollozando: Ierushalaim es nuestra!
Shalom Rosenberg, un pensador israelí contemporáneo, la retrató xde esta manera :”Ierushalaim es un mosaico de historia y de hombres, hecho éste que prueba que la santidad del lugar no se halla sólo en los libros, o en las piedras, sino en la vida y el corazón del pueblo que ha vivido pensando en ella y que ha luchado por volver a ella. La historia de Ierushalaim es una historia trágica, pero heroica. Trágica por las luchas, guerras, derrotas y destrucciones. Pero heroica, porque testimonia la firme decisión de un pueblo de volver a ella, pueblo que ha perdido batallas, pero que ha sabido ganar la guerra final, la del retorno a Ierushalaim. Ierushalaim es sagrada para las tres grandes religiones de la humanidad. Más mientras que para muchos de ellos es una reliquia, para los judíos Ierushalaim es sagrada como ciudad del presente. El sionismo, observó Martín Buber, es el único movimiento nacional cuyo nombre no es el de una nación, sino de una tierra, o más exactamente de una ciudad: Sión o Ierushalaim. Este simple hecho muestra hasta qué punto se halla unida Ierushalaim a los sueños, las aspiraciones y la vida del pueblo judío en el mundo entero. Ierushalaim es el santuario de los santuarios. Ierushalaim es el corazón del pueblo judío.
Hubo un segundo himno que reflejó el antes y el después del retorno a Jerusalem , Naomi Shemer, la poetisa y compositora autora de “Ierushlaim shel Zhav “ describía a la capital israelí antes de la guerra de los 6 días , con tristeza : “Y en el letargo del árbol y la roca, cautiva en su sopor está la ciudad que solitaria se asienta y en su centro yace un muro”
Para luego de la victoria contra quienes buscaron siempre exterminar al pueblo judío, cantar: “Regresamos a los pozos de agua, al mercado y a la plaza, el shofar llama desde el Templo, en la vieja ciudad Y en las cuevas que hay entre las rocas, miles de soles relucen Nuevamente bajaremos al Mar Muerto por el camino de Jericó
Shemer apela al orgullo de la victoria, a la idealización hecha realidad. Ya no es la Jerusalén que nos reunirá el año próximo: es la concreción del sueño colectivo, y al cantarla somos parte de la victoria del '67.
Emocionados hoy cantamos, Laj Ierushlaim, , anhelando que una nueva luz la irradie y en nuestro corazón sólo existe una canción, es para ti Ierushlaim. Y reafirmamos que es un realidad, no colgamos nuestros violines ,m no la olvidamos y no se pegará nuestra lengua al paladar, Ir ha kodesh shelanu, nuestra ciudad santa
Jazarnu el borot ha-maim la-shuk ve-la-kikar, shofar kore be-har habait, ba-ir ha-hatika.
Retornamos a las cisternas el ashuk y a la plaza, un shofar nos llama desde el Monte del Templo, en la ciudad Vieja.
Ir ha netzaj be iadenu, la ciudad eterna está en nuestras manos, gritamos aquel día, hoy 55 años después seguimos gritando las mismas palabras: Har ha bait ve iadeni, ir ha netzaj be iadenu. El Monte del templo está en nuestras manos, la ciudad eterna, Ierushalaimk shel Zhav, está en nuestras manos. AM Israel Jai.
Fuentes:
Tauber Kaminer, Joé ( 2011)Har Habait Beyadenu: El El monte del templo en nuestras manos. Enlace Judío ( México)
Rosenberg, Shalom Breve Historia de Ierushalaim, citado en ORT Argentina :4/7/2018
Janin, Mariana, “Una poetisa de Israel y del Mundo Judío, Hagshamá s/f Buenos Aires, Argentina
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