jueves, 8 de octubre de 2026
Seguir sin Messi
El adiós a la Selección Argentina fue una conversación abierta con la multitud. Un mensaje colectivo y personalizado. Una noche con Messi tras 20 años de conexión emocional de toda una generación.
Dos décadas sin pausa en la elite del fútbol, y ahí va Messi, a los 39, en un partido sin nada para ganar o perder, corriendo una pelota para que no se pierda por el fondo de la cancha. La grandeza incomparable de un futbolista ahora iluminada en ese sprint para dejar la pelota justito clavada en el corner; como cuando hacemos esas carreras absurdas contra otro en la vereda, sin que ese otro se entere. La satisfacción de vencer motivada por el desafío interno.
Espíritu amateur dirán algunos. Fiereza competitiva hasta el último suspiro dirán otros. Mil formas de llamarlo. Es una nueva síntesis de Messi y su compromiso con el fútbol como juego, arte y espectáculo.
La noche del adiós de Messi a la Selección Argentina obliga a apagar las imperfecciones del acontecimiento y otros detalles que pasamos por alto con total intención. La idea es quedarnos con Messi y su conexión emocional con la multitud. Diez minutos de discurso que se explican solos.
Messi llegó a la Selección como un chico callado y se va suelto y locuaz. Le puso nueva firma a una pieza narrativa que tomó cuerpo en el andar, y se convirtió en un match momentum incorporado a los hitos de los que consiguen cambiar el curso de la historia de aquello que hacen.
Para seguir con este newsletter, primero hay que leer lo que se vio. Esto es lo que Messi dijo:
Bueno, la verdad es difícil decir algo hoy. Hay muchas, muchas emociones, se me cruzan muchas cosas. Obviamente lo primero que pienso es en mi viejo.
No me queda más que agradecer. Como le dije en la carta de despedida, fue un orgullo muy grande para mí defender esta camiseta durante todo estos más de 20 años. Hasta en los peores momentos que lo hemos pasado y lo he tenido, nunca dejé de luchar, de pelear, de dar el máximo, de querer estar siempre.
El no venir más va a ser un dolor muy grande, te juro que le juro que me gustaría venir toda la vida, porque jugar en la Selección Argentina es lo más lindo que te puede pasar, lo más lindo que te puede pasar.
Como dije, si bien quiero estar toda la vida acá, siento que es el momento. El último Mundial ya fue demasiado todo lo que me tocó vivir. Tuvimos el sueño de cumplir el sueño mío y el de todo el país de volver a ser campeones del mundo.
El último Mundial estuvimos muy, muy cerquita. Y la realidad es que no pasó nada raro como se dice. Dimos todo. El partido con Inglaterra fue un desgaste muy grande para nosotros a nivel de pierna, a nivel emocional fue un desgaste muy grande. Y la realidad es que llegamos con lo justo, que peleamos como lo hicimos siempre, como lo hicimos con esta camiseta con todos los compañeros que me tocó pasar y compartir.
No solo con ellos y con los que estuvieron en la época que nos tocó ganar, sino que antes también lo hicimos, pero lamentablemente no pudimos ser campeones. También estuvimos muy cerquita, pero no tengan duda que todos los compañeros que tuve al lado siempre dejaron todo por esta camiseta, siempre.
Bueno, agradecer a mis compañeros obviamente por este tiempo que me tocó compartir con este grupo, que fue mucho, que me hicieron cumplir el sueño de chiquito, que me hicieron ser campeones del mundo, campeones de América, Finalissima y todo lo que jugamos. Fue un orgullo enorme para mí compartir la cancha y fuera de la cancha con todos ellos. Era salir a competir y competirle a cualquiera porque sabía que tenía guerreros al lado que se dejaban la vida.
No sé, seguramente me olvido de muchas cosas que me gustaría decirles, pero es un momento muy difícil para mí. Voy a extrañar muchísimo jugar acá. Tuve la suerte de ir por todo el país porque me tocó jugar por todos lados, y siempre recibí un cariño enorme de todos, de mi inicio hasta el final. Y nada, soy un agradecido por todo lo que me tocó vivir.
Agradezco todo este tiempo que siempre fui donde fui, siempre la cancha llena, sea el partido que sea, Mundiales, Copa América, estaban en todos lados haciendo un esfuerzo enorme porque sabemos lo difícil que es estar en la cancha, viajar a Mundiales, viajar a Copa América. Y ustedes lo hacen siempre, siempre somos locales en todos lados y eso nosotros lo sentimos.
En este lugar me tocó vivir uno de los días más felices de mi carrera, que fue cuando volvimos a jugar el primer partido después del Mundial. El haber vivido lo que viví ese día no se me va a olvidar nunca más, fue lo más lindo que me pasó, fue hermoso. Hasta el día de hoy veo videos y me emociono. La verdad que ese día va a quedar en la historia mía, de todos ellos, de todos nosotros, de mi familia. Fue algo espectacular, así que muchísimas gracias.
Hoy nuevamente acá, seguramente me toca vivir el día más triste de mi carrera, que es donde le digo adiós a la Selección, adiós a todos ustedes. Lo voy a extrañar, voy a extrañar defender los colores de la Selección. Pero ahora voy a estar de ese lado con todos ustedes, bancando a todos estos chicos y a todos los que vengan, siempre, siempre unidos.
Quedó más demostrado que cuando nosotros nos juntamos y estamos unidos somos más fuertes que cualquiera y superamos cualquier cosa. Van a venir momentos duros seguro, porque no es normal lo que se hizo todo este tiempo. Y en esos momentos duros tenemos que estar nosotros acompañando más que nunca, como le digo siempre a ellos, o le dije la última vez o la última charla: para conseguir objetivos grandes hay que hacer un grupo fuerte, hay que hacer un grupo unido, porque hay gente que quiere ver mal a la Selección, entonces no hay que darle el gusto.
En los momentos duros, los momentos difíciles, es cuando realmente se ve el grupo y cuando se puede salir de momentos o situaciones difíciles. Cuando no hay un grupo fuerte es muy difícil conseguirlo, y ya les digo que nosotros éramos un grupo extraordinario, por eso conseguimos todo lo que conseguimos.
Bueno, sé que la verdad estoy hablando más que nunca. La verdad que no me quiero ir de acá, no quiero dejar la cancha. Solo decirles que los quiero, los voy a extrañar, y soy un agradecido a Dios, como dije, de ser argentino, orgulloso de ser argentino y de haber cumplido el sueño con todos ustedes.
Muchas gracias, los quiero.
El discurso de Messi fue un recordatorio emotivo de que todo, pero todo, siempre es obra de los jugadores. En el repaso mental de todos sus momentos con la Selección, incluyó a los que fueron campeones y los que no.
Messi avisó que cometería olvidos. No hubo menciones a los cuerpos técnicos y mucho menos a los que pueden estar cerca, prácticamente encima, pero quedan del otro lado de la línea de cal. De todos modos, los casi 10 minutos de la charla abierta con la multitud -Messi le habló a la gente: a todos a la vez y a cada uno en especial- no pueden ser evaluados por lo que faltó sino por la profundidad de las palabras que expresaron sentimientos.
Si se repasan esos párrafos, aunque hay menciones explícitas a conquistas, se pueden recordar situaciones particulares que no fueron dichas de manera directa, pero logramos ver la película de Messi en la Selección en su relato: se trata de su propia vida, pero esa experiencia fue colectiva y especialmente generacional.
No pretendo acá hacer un análisis de discurso sino articular ideas desde mi propia emoción en la despedida, y poder dejar claro que Messi en la noche del martes jugó con las palabras y los significado de una manera fabulosa. Fue directo y habló con tachones como en la carta que reveló el anuncio original. Probablemente advertido de ciertas omisiones hubo un mensaje complementario en sus redes sociales.
***
El partido contra Benin fue un amistoso de verdad gestionado ante FIFA para ser clase A, pero tuvo el clima y la pompa de los partidos despedida, cargado de excesos y de superposición de mini tributos dentro del homenaje general.
El comentado asunto de los drones que privilegiaron el mensaje publicitario por encima del momento mágico, casi místico con Messi mirando hacia el cielo, oficia como otro recordatorio: el buen marketing deportivo es el que entiende que hay momentos que no se comercializan ni se patrocinan. Acá no hubo una masterclass de exposición de marca, ni métricas acumuladas que validen el movimiento: fue un estropicio reputacional que lanzó esquirlas en varias direcciones. Probablemente una advertencia para futuras activaciones.
Un Messi diestro. Drones y logos desafortunados. Marketing de tiro en el pie.
Porque el episodio además tiene mucho de sagrado: Messi transformó cada gol suyo en un gesto único y repetido, con los brazos en alto y la mirada al cielo en recuerdo de su abuela; probablemente ahora también lo haga con su padre. Ese ritual grita que cuando Messi mira al cielo, el sentido de esa acción tiene una profundidad que no admite interferencias.
El asunto fue tema de conversación hasta en la TV de Estados Unidos y material de ironía en clubes que también recurrieron a drones para otras despedidas. Fútbol de hoy: pasa en un lugar y rebota en todas partes. La repercusión es infinita si Messi está de por medio.
Argentina nunca tuvo problemas con la producción y el recambio de futbolistas: lo que cambia es como se reconfigura un equipo basado en cracks únicos.
Es de imaginar que cuando Messi se retire definitivamente del fútbol habrá otra despedida más global, producida a la altura del acontecimiento, con futbolistas que se ubican por debajo en la escala de la fama y el reconocimiento, para darle el adiós definitivo y habilitar el paso trascendental: que Messi se ubique por encima del propio fútbol. Será más que una leyenda, embajador o el casillero en el que lo quieran ubicar. Es lo que va a pasar una vez que abandone para siempre el campo de juego.
La Selección transitará una etapa de renovación que ya comenzó y que podrá mostrar crudamente cierta orfandad. Argentina nunca tuvo problemas con la producción y recambio de futbolistas: lo que cambia es como se reconfigura un equipo, cuando durante años y años se construyó en torno a cracks únicos que rompieron moldes, como Messi y Maradona.
Messi: un crack único con su propio cielo
Esa es la parte traumática con la que tuvieron que lidiar algunos entrenadores. Si todo termina como parece, la misión le caerá al propio Lionel Scaloni.
Seguir sin Messi. Es lo que viene. Una frase simple como para escribir en el cielo con drones. De un impacto brutal para esta nueva era del fútbol que acaba de comenzar.
Gantman, Marcelo. Big data sports,8 de Octubre de 2025
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