Perlitas de la Historia
martes, 15 de septiembre de 2026
A 50 años de la Noche de los Lápices: esos chicos vuelven a aparecer en la memoria colectiva cada 16 de septiembre ( Gabriel Báñez)
“La noche de los lápices”, el crimen a la adolescencia y la investigación que se comprometió a contar la historia de una generación
Pasaron 50años del 16 de septiembre de 1976, el día en que grupos de tareas de la policía bonaerense y del Ejército secuestraron a estudiantes de entre 16 y 18 años que reclamaban por el boleto estudiantil en La Plata. El relato crucial de uno de los sobrevivientes para que la obra escrita por los periodistas María Seoane y Héctor Ruiz Núñez revelara el horror de la última dictadura militar
“A los chicos, siempre. Y a todos los adolescentes que, como ellos, se sienten comprometidos con la solidaridad y la justicia, y no consideran una utopía proponer un mundo donde sea más digno vivir”. La dedicatoria de los periodistas María Seoane y Héctor Ruiz Núñez encabezó la sexta edición de un libro que se convirtió rápidamente en best seller, uno de los pocos de investigación periodística en conseguirlo en la historia. La noche de los lápices fue editado por primera vez el 25 de julio de 1986 y se agotó mes a mes hasta llegar a su sexta, en septiembre de 1986, justo cuando se había cumplido el décimo aniversario del “acontecimiento que sacudió a la sociedad argentina”, como lo llamó la dupla periodística.
Eran tiempos urgentes. En el prólogo se contó la cocina de la investigación, cargada de adrenalina y urgencia política en la primavera democrática. “Durante los días y meses de trabajo para este libro, los hemos acompañado. Conocimos a sus familias, compañeros y amigos. Participamos de sus sueños y juegos. Compartimos su despertar político, la pasión por la justicia y la sensibilidad social que los impulsó a la lucha. Los vimos manifestarse por el boleto estudiantil secundario y enseñar a leer a los más pequeños en las villas miseria”, escribieron Seoane y Ruiz Núñez, que desde un comienzo dieron cuenta de cómo los “chicos”, muchos de ellos dirigentes estudiantiles destacados, fueron perseguidos primeramente por el terrorismo de ultraderecha, la Triple A y las bandas del CNU, gestadas en el gobierno de Isabel Perón bajo el amparo de los ministros de Educación del régimen.
“Los vimos, con impotencia, marchar solos hacia la tragedia desde el 24 de marzo de 1976 cuando los militares sediciosos comenzaron a instrumentar su secuestro, tortura y exterminio, como un requisito previo para la implantación de la Doctrina de la Seguridad Nacional en la cultura. Vimos cómo se acuñaba La noche de los lápices en las oficinas de inteligencia de la dictadura, con el apoyo de algunos educadores, para truncar un proyecto “peligroso de ser humano y a la vez producir un escarmiento ejemplar para otros jóvenes”, escribieron luego, mientras proporcionaban a los lectores los datos duros de los protagonistas: Francisco López Muntaner, 16 años, secuestrado el 16.9.76 y desaparecido; María Claudia Falcone, 16 años, secuestrada el 16.9.76, desaparecida; Claudio de Acha, 17 años, secuestrado el 16.9.76, desaparecido; Horacio Ángel Úngaro, 17 años, secuestrado el 16.9.76, desaparecido; Daniel Alberto Racero, 18 años, secuestrado el 16.9.76, desaparecido; María Clara Ciocchini, 18 años, secuestrada el 16.9.76, desaparecida; y Pablo Alejandro Díaz, 18 años, secuestrado el 21.9.76, reaparecido.
La Noche de los Lapices
Daniel Racero, Horacio Ungaro, Claudio de Acha, Francisco López Muntaner, María Clara Ciocchini y María Claudia Falcone, los seis estudiantes desaparecidos en "La noche de los lápices"
En la lista faltaban otros sobrevivientes, que por desavenencias y desencuentros con los autores no fueron mencionadas aunque sí aparecieron en otras partes del libro: Gustavo Calotti, Patricia Miranda y Emilce Moler. Esta última, con el tiempo, escribió su propia versión en el libro La larga noche de los lápices. Allí dice: “Casi todos teníamos militancia política, la mayoría en la Unión Estudiantil Secundaria (UES), y un año antes, en la primavera de 1975, habíamos participado en una marcha para pedir por el Boleto Estudiantil Secundario, entre muchísimas otras actividades políticas. Más tarde, en 1976, ya bajo la dictadura, seguimos militando y organizamos algunos actos de oposición”. No fueron ni los primeros ni los últimos estudiantes secundarios secuestrados en la ciudad de La Plata. Moler insistía en que fueron secuestrados porque eran militantes políticos.
No había contexto más propicio para la salida del libro de Seoane y Ruiz Núñez que el veredicto del Juicio a las Juntas, ocurrido el 9 de diciembre de 1985, donde los casos de “La noche los lápices” se habían incluido en el expediente. Anteriormente, el Informe “Nunca Más” de la CONDEP ya había mencionado el hecho. El abanico del libro parte de cómo Ramón Camps y sus hombres de la policía de la provincia de Buenos Aires violaron los domicilios de los jóvenes, los arrastraron desnudos, los encerraron en campos de concentración, los torturaron y negaron a sus padres que estuvieran detenidos. Los periodistas supieron de la complicidad en sus secuestros y tormentos de la jerarquía de la Iglesia Católica, al menos por silencio, y del ocultamiento de la prensa sobre estos episodios, con lo que se contribuyó a la ejecución del plan represivo.
Padres, hermanos y amigos partieron al exilio. En el medio, los familiares reclamaron con desesperación, cosechando respuestas mentirosas de funcionarios militares y policiales. En la investigación Seoane y Ruiz Núñez armaron un relato coral, reconstruyendo las vidas breves de los chicos. “Transparentes, los vimos tomarse las manos, darse aliento y amarse en el Pozo de Banfield. Vimos a sus carceleros burlarse de la solidaridad y la ternura. Escuchamos el llanto de los bebés que ayudaron a nacer durante el cautiverio. Presenciamos la escena de Pablo despidiéndose de los otros chicos que quedaban prisioneros, sabiendo -porque conocíamos el futuro- que sería un adiós definitivo”, remarcaron sobre Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes y protagonista esencial de la historia, que había cumplido 22 años cuando salió de la Unidad 9 de La Plata. Díaz había pasado cuatro años de su vida alternando entre centros clandestinos de detención y prisiones. Algo que no pudieron hacer los compañeros y compañeras, de quienes se despidió en diciembre de 1976 en el centro clandestino de detención conocido como Pozo de Banfield. Se cree que los asesinaron entre esa fecha y febrero de 1977, y sus cuerpos siguen desaparecidos.
El testimonio de Pablo Díaz en el Juicio a las Juntas marcó un antes y un después. Así lo cuentan Seoane y Ruiz Núñez en el libro: “9 de mayo, 1985. Sala de Audiencias del Palacio de Justicia, frente a la Plaza Lavalle, a las 16:35 del tercer jueves del juicio público a las ex-cúpulas militares. Dentro del recinto de diez metros por veinte había 323 personas entre público, invitados y periodistas nacionales y extranjeros. Ninguno de los reos. Sobre el estrado delantero y de espaldas al vitreaux con la inscripción ‘Afianzar la Justicia’, estaban sentados los seis jueces de la Cámara Federal: León Carlos Arslanian, Jorge Valerga Aráoz, Jorge Edwin Torlasco, Andrés D’Alessio, Guillermo Ledesma y Ricardo Gil Lavedra. Los ventiladores no dejaban de funcionar sobre las bandejas inferiores, mientras las cámaras de la televisión oficial registraban los gestos sin sonido de una historia que comenzaría a ser contada. En el costado izquierdo, frente a los jueces, el fiscal Julio César Strassera con su adjunto Luis Gabriel Moreno Ocampo. En el centro, el testigo: Pablo Alejandro Díaz, de 27 años”.
María Seone La noche de los lápices
La noche de los lápices fue editado por primera vez el 25 de julio de 1986. Se convirtió rápidamente en best seller, uno de los pocos de investigación periodística en conseguirlo en la historia
Para María Seoane, que había regresado del exilio y en México había ejercido el periodismo, el testimonio de Díaz fue el hilo del ovillo. Luego se reunió en La Plata con Nelva Alicia Méndez de Falcone, Madre de Plaza de Mayo, quien había sido secuestrada y torturada con su marido, y que hasta sus últimos días de vida luchó por encontrar a su hija María Claudia Falcone. Nelva fue un sostén clave para la investigación periodística, con familiares devastados por sus hijos desaparecidos. “A muchas madres las abatió lo que ocurrió con sus hijos, porque ¿quién iba a pensar que iba a existir la figura de ‘desaparición forzada’? Sólo mentes enfermas, mesiánicas. Si hubo una guerra, como ellos decían, los chicos hubiesen merecido un juicio o una detención vigilada, porque eran menores de edad... Claro, eso suponiendo que hubieran sido ‘subversivos’, algo que sólo cabía en la mente de los torturadores”, le dijo en aquel entonces a Seoane, que convocó al experimentado periodista Héctor Ruiz Núñez, notable pluma política de la revista Humor, para reconstruir los hechos. Habían aparecido otros libros que estaban calando hondo en la prensa argentina: Preso sin nombre, celda sin número, de Jacobo Timerman, publicado en 1981 en Estados Unidos y rápidamente esparcido por el mundo, y Recuerdos de la muerte, de Miguel Bonasso, editado en 1984. El peso de lo testimonial pegó el salto con La noche de los lápices: nadie salía de su asombro por la crueldad ejercida sobre los adolescentes.
En una entrevista con Télam, María Seoane -fallecida en 2023- contó cierta vez que esa fue “la primera historia que quiso contar” cuando volvió del exilio en 1984. Además, sostuvo que la historia, escrita en conjunto con Héctor Ruiz Núñez -fallecido en 2012-, fue relatada desde “el compromiso de contar la historia de una generación” que abrazó la militancia en los años ‘70. Una “generación caracterizada por la generosidad, solidaridad de lucha y conciencia política”, había dicho Ruiz Núñez. Ambos escribieron después varios libros, fueron premiados y hoy son reconocidos como maestros del periodismo. En la memoria quedó sobrevolando la multitudinaria presentación del libro en el Centro Cultural San Martín. “Hubo mucha gente ese día, la verdad que no me esperaba esa repercusión”, recordó Seoane sobre el evento, donde sobre el final Fito Páez cantó Yo vengo a ofrecer mi corazón.
El libro La noche de los lápices salió a la venta poco después que se proyectara la película La historia oficial, ganadora del Óscar y de gran conmoción en la audiencia. El cineasta Héctor Olivera sintió que tenía que filmar La noche de los lápices cuando la investigación periodística estaba en su parte final. Luego leyó el libro, vio que tocaba una fibra especial en la sociedad, y lo adaptó sin pensarlo. Él junto a Daniel Kon escribió el guion. El 4 de septiembre de 1986, a sala llena, se estrenó en el cine San Martín de la ciudad de La Plata. Tanto el libro como la película, en sus presentaciones, convivieron con un clima denso y peligroso: los militares estaban al acecho, en total impunidad. Hubo chantajes de bombas, atentados, amenazas a familiares. Más allá de todo golpe bajo, la película exhibía por dentro, y por primera vez, el infierno de los centros clandestinos de detención por dentro. El pública salía llorando de las salas con una mezcla rara de sensaciones.
La novedad aportada por la investigación de los periodistas fue que la represión a los adolescentes-estudiantes secundarios estaba directamente asociada a su lucha por el Boleto Escolar Secundario. Como analizó la historiadora Sandra Raggio: “La noche de los lápices no fue algo que sucedió, sino una trama narrativa conformada por una serie de episodios seleccionados y enlazados entre sí para construir una interpretación sobre el pasado del que se pretendía dar cuenta (una serie de secuestros en un lapso preciso, un grupo de víctimas con características comunes -edad, situación educativa, lugar de residencia, historia previa- y un mismo móvil represivo). Es decir, un modo de narrar determinados hechos, reunidos bajo un nombre que los singulariza en acontecimiento. Ya en el nombre está inscripta la trama. ‘La noche’, además de ser una metáfora muy usada para hablar del período de la dictadura, refiere a una en particular: la del 16 de septiembre. Los ‘lápices’ aluden a los protagonistas, las víctimas: todos ellos, estudiantes secundarios”.
El libro y la película tuvieron una altísima recepción, el libro fue editado más de diez veces y el filme sigue siendo visto por un extenso público aún a casi cuarenta años de su estreno. Su visionado en las escuelas, además, es una suerte de ritual reiterado cada 16 de septiembre. Raggio otorgó una capa de sentido crítico sobre el contexto en el que surgieron ambos artefactos culturales. “¿Qué ‘guerra justa’ se libra contra adolescentes desarmados que sólo peleaban por el boleto escolar? Lo que esta historia revela es la cara feroz de la violencia represiva frente a la extrema vulnerabilidad de las víctimas. Sin embargo, no hay hechos sin relato, y todo acto de narrar lo que se pone en juego son significados. Así, La noche de los lápices, por la forma en que ha sido contada, es uno de los mejores ejemplos de una narrativa más amplia, a la que se ha denominado el ´mito de la inocencia´ o ´la víctima inocente´ cuya característica más notable es el haber ocluido en la narración de los desaparecidos su pertenencia política y sobre todo su adscripción a las organizaciones armadas revolucionarias”.
Pasaron 38 años. La noche de los lápices, emblema de relato del horror en el despertar democrático, forma parte de un gran corpus sobre la dictadura militar y sus representaciones, alimentado en las últimas décadas con libros, películas, nuevas voces y memorias que salieron a confrontarla por sus debilidades y posibles tergiversaciones. Nadie duda, sin embargo, del impacto de una historia que hasta allí nunca se había contado. Las palabras de Seoane y Ruiz Núñez en el epílogo parecen resonar como si no hubiera pasado el tiempo: “Hoy, soñamos con los jóvenes que conocerán a nuestros chicos y los levantarán como bandera. También sabemos que quien lea estas páginas no permanecerá indiferente. Del impacto emocional por la revelación de la perversidad que asesinó a la adolescencia, podrá o no recuperarse. Nosotros, ya lo hemos incorporado a nuestras vidas y jamás nos recuperaremos. Es nuestra fatalidad y nuestro privilegio”.
Esos chicos que desaparecen, como se titulaba una gran novela del escritor Gabriel Báñez, esos chicos que vuelven a aparecer en la memoria colectiva cada 16 de septiembre.
Fuente:Mannarino, Juan Manuel:" “La noche de los lápices”, el crimen a la adolescencia y la investigación que se comprometió a contar la historia de una generación", INFOBAE, 16 de Septiembre de 2024.
martes, 1 de septiembre de 2026
Fútbol argentino relata relata cómo el deporte de caballeros llegó al país y se instaló y potreros para alcanzar su apoteosis de la mano (divina) de Diego Armando Maradona
¡Es un sentimiento, no podemos parar! Osvaldo Bayer, gran cultor de nuestra pasión número uno, escribe Osvaldo Soriano sobre " En Fútbol argentino", recientemente reeditado por Siglo XXI editores. Nos regala un recuento vibrante y ágil de todas sus facetas. Relata cómo el deporte de caballeros llegó al país y se instaló en patios y potreros (pasando a estadios, titulares de diarios y nuestras charlas cotidianas) para alcanzar su apoteosis de la mano (divina) de Diego Armando Maradona, describía en la pub,licación original de 1990.
Agregaba el autor de "Cuarteles de Invierno" y " Una sombra ya pronto serás": "Fútbol argentino rememora a los cracks de todas las épocas mientras hace un admirable y picante balance de resultados, caídas y triunfos tanto locales como internacionales. Pero este libro no sería este libro ni Bayer sería Bayer si la cosa quedara allí. Párrafo a párrafo, propone mucho más, desmenuzando las gambetas que hacen que la pelota reluzca, se manche o no doble hacia donde nuestros corazones desearían. Clubes nacidos de gremios y movimientos políticos, negocios y negociados, semilleros vaciados por los grandes enriquecidos, jugadores de excepción o de exportación, huelgas y carnereadas, dictaduras y mundiales ominosos, goles reivindicatorios a los ingleses dan fulgor y sombras a estas páginas, a las que se suman magistralmente las voces de los protagonistas"
Finalmente, Soriano traía un pemsamiento de Abert Camus que decía:"El fútbol le había enseñado todo lo que creía saber sobre la vida. Aunque parezca exagerado, en un rectángulo de césped los hombres escenifican siempre el imprevisible drama de la vida". Aquí Bayer habla de eso y de unas cuantas cosas más.
Sobre el autor: Osvaldo Bayer nació en la provincia de Santa Fe en 1927. Fue periodista, escritor, traductor y guionista de cine, comprometido con las ideas libertarias y antifascistas. Opositor acérrimo del autoritarismo, debió partir al destierro, como tantos otros, durante la dictadura militar argentina de 1976. Una anécdota de su juventud muestra el carácter rebelde que lo acompañaría el resto de su vida: al desafiar a las autoridades del servicio militar obligatorio, el joven Bayer fue condenado a barrer oficinas de oficiales y calabozos por dieciocho meses. Estudió Historia en la Universidad de Hamburgo, militó en el socialismo libertario y trabajó como periodista en Noticias Gráficas, Esquel, La Chispa, Clarín y La Protesta. Fue el primer traductor de Bertolt Brecht al castellano. En 1994 fue nombrado titular de la Cátedra Libre de Derechos Humanos en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, mientras se sucedían doctorados honoris causa, ciudadanías ilustres y otras distinciones. El anarquismo fue una de sus pasiones y dedicó gran parte de su vida a estudiarlo, lo que resultaría en una gran cantidad de artículos periodísticos y sus más geniales libros. Le gustaba una frase que decía que si los anarquistas no existieran, habría que inventarlos. Siguió escribiendo hasta su muerte, en 2018.
Fuente
Lionel Messi anunció su retiro de la Selección Argentina:" Siempre dejé todo"
El capitán argentino confirmó que deja la Albiceleste después de 20 años. Aseguró que la decisión fue dolorosa y que quedó más convencido tras el fallecimiento de su padre. “Ahora voy a ser uno más de ustedes, alentando y bancando siempre desde afuera”, expresó.
Lionel Messi anunció oficialmente su retiro de la Selección Argentina. A través de un extenso mensaje, el capitán confirmó una decisión que, según explicó, venía meditando desde la final del Mundial 2026.
Después de este tiempo que pasó desde la final, pensándolo mucho, quiero comunicarles a todos que me retiro de la Selección”, comenzó Messi. El futbolista reconoció que se trata de una determinación que le genera un profundo dolor, pero entiende que llegó el momento de cerrar una etapa. “Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar”, afirmó el capitán, que destacó todo lo que entregó por la camiseta argentina a lo largo de las últimas dos décadas.
Messi también recordó su recorrido con la Albiceleste, desde los primeros años hasta la etapa más gloriosa, en la que consiguió la Copa América 2021, la Finalissima 2022 y los Mundiales de 2022 y 2026. “Siempre dejé todo, no solo los últimos años que se ganó todo, antes también”, sostuvo.
Lionel Andrés Messi
Lionel Andrés Messi en Qatar 2022
Exequiel Zeballos se va de Boca: su nuevo destino y la estratégica clausura que puso Riquelme
En su despedida, Messi tuvo palabras especiales para su familia, entrenadores, compañeros y dirigentes que lo acompañaron durante su carrera. También dejó una frase que resume su vínculo con la Selección: “Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección”.
El rosarino reveló además que el mensaje había sido escrito el 21 de julio, dos días después de la final del Mundial, pero que decidió publicarlo ahora. El fallecimiento de su padre terminó de reforzar una decisión que ya estaba tomada. “Hoy, después de lo de mi papá, estoy más convencido que antes”, escribió Messi al final del comunicado.
De esta manera, el capitán pone punto final a una historia de 20 años con la camiseta argentina. Se despide como uno de los grandes protagonistas de la época más exitosa de la Selección y con la tranquilidad, según sus propias palabras, de haber cumplido el sueño de regalarle alegrías a todo un país.
“Ahora voy a ser uno más de ustedes, alentando y bancando siempre desde afuera”, concluyó. “Gracias Dios por hacerme argentino. ¡Vamos Argentina!”.
Fuente: Lionel Messi anunció su retiro de la Selección Argentina: “Me vacié, ya no tengo más para dar”, Diario Perfil, 31 de Agosto de 2026
sábado, 29 de agosto de 2026
Las Leonas campeonas del mundo tras vencer a Países Bajos y conquistar su tercera estrella
Las Leonas siguen demostrando su capacidad. Como desde hace más de 25 años se mantienen en los primeros puestos, esta vez derrotaron a Países Bajos con penales australianos y logran su tercer Mundial de hockey césped, en la final disputada en el estadio Wagener de Amstelveen, en territorio neerlandés.
El equipo dirigido por Fernando Ferrara tuvo que remontar un partido exigente ante las actuales campeonas, pero encontró la igualdad en el último cuarto y llevó la definición a los penales australianos.
Allí apareció la figura de Cristina Cosentino, clave para sostener a Argentina durante el encuentro y determinante en la definición desde los 23 metros.
¿Quiénes fueron las figuras de Las Leonas en la final?
Cristina Cosentino, María José Granatto y Sofía Cairó fueron las grandes protagonistas de la consagración argentina. La arquera resultó fundamental tanto durante el partido como en los penales, mientras que Granatto marcó el empate y Cairó tuvo la responsabilidad de cerrar la serie.
Granatto apareció en el momento más importante. En el último período, la delantera capturó un rebote tras la salida de un córner corto y convirtió el 1-1 que le permitió a Argentina recuperar la ilusión de quedarse con el título.
Con el empate consumado, todo se trasladó a los penales australianos. Allí, Cosentino volvió a demostrar su jerarquía y Cairó se encargó de ejecutar el último penal para sellar el 3-1 definitivo.
La celebración fue todavía más especial porque Argentina consiguió el título en rodejo ajeno, en el estadio Wagener de Amstelveen, una de las casas históricas del hockey neerlandés.
¿Cuántos Mundiales ganaron Las Leonas?
Argentina conquistó su tercer Mundial de hockey sobre césped femenino, después de los títulos obtenidos en Perth 2002 y Rosario 2010. Además, las tres consagraciones mundialistas fueron ante el mismo rival: Países Bajos.
La final de Amstelveen volvió a escribir una página dorada para Las Leonas y permitió que Argentina quedara en soledad en el segundo puesto del historial de títulos mundiales, detrás de Países Bajos, que acumula nueve consagraciones.
Las neerlandesas habían llegado a esta definición como las campeonas de los últimos tres Mundiales de manera consecutiva. Sin embargo, Argentina logró cortar esa hegemonía y quedarse con el trofeo en una definición inolvidable.
Fuente: Las Leonas campeonas del mundo tras vencer a Países Bajos y conquistar su tercera estrella Diario Los Andes ( Mendoaza) 29 de Agosto ce 2026
viernes, 14 de agosto de 2026
El legado de San Martín es su prédica de cómo se funden en una sola persona la coherencia entre pensamiento, palabra y acción (Prof. Juan Marcelo Calabria, 2024)
José Francisco de San Martín es más que un héroe nacional; es un modelo de coherencia y ejemplaridad. A más de 200 años de su existencia, su vida y su obra siguen siendo una fuente de inspiración, no solo para los argentinos y americanos, sino para todos aquellos que creen en la posibilidad de un mundo más justo, libre y progresista.
En la rica historia de América y el mundo pocos nombres resuenan con tanta fuerza y r como el de José Francisco de San Martín. El Libertador de América, no solo fue un estratega militar de primer orden, cuya acción logró cambiar el destino de un continente, sino también un hombre cuya vida estuvo marcada por una coherencia inquebrantable entre su pensamiento, su palabra y su acción.
Fue además de un militar ilustrado, con una sólida formación intelectual e lo llevó a ser líder de pensamiento visionario profundamente influenciado por las ideas de la Ilustración, que abogaban por la libertad, la razón y el progreso, a la luz de La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Revolución Francesa de 1789.
Para San Martín, la palabra no era un compromiso sagrado. Sus proclamas y discursos públicos, como así también sus cartas y escritos privados reflejan una claridad y una firmeza que inspiraban confianza y respeto. En sus cartas, se puede ver a un hombre que no solo hablaba de libertad y justicia, con un fuerte apego a la ilustración y formación, sino que también vivía esos valores y los transmitía con el ejemplo. Su famosa frase “Seamos libres, que lo demás no importa nada” encapsula su compromiso inquebrantable con la causa de la independencia. Al igual que su convicción irrenunciable por la educación, que aseguraba que: “…la ilustración y fomento de las letras es la llave maestra que abre las puertas de la abundancia y hace felices a los pueblos; ese que ha sido la cuna de las ciencias ha sufrido el ominoso destino que le decretaron los tiranos para tener en cadenas los brillantes ingenios de ese país; yo deseo que todos se ilustren en los sagrados libros que forman la escuela de los hombres libres”.
San Martín no solo predicaba la libertad e independencia, sino que utilizó todo el poder a su alcance para conseguirla. Pero más allá de sus hazañas militares, San Martín demostró una integridad moral que lo distinguía del resto de los dirigentes, incluso de su tiempo. Rechazó honores, premios y títulos, ejerciendo el poder con probidad, y una vez cumplida su misión se despidió, prefiriendo retirarse a una vida privada en Europa, lejos de las intrigas, las luchas de poder, y el enfrentamiento entre hermanos que derramaba sangre americana; barbarie que no comprendía y “que le llegaba al corazón”.
El legado de San Martín no se limita a sus grandes epopeyas militares y políticas. Su vida es un ejemplo de cómo la coherencia entre pensamiento, palabra y acción puede llevar a una existencia como el mismo la definió, en clara referencia a la sencillez, honradez, libertad y tranquilidad tanto de ideas como de espíritu- San Martín nos recuerda la importancia de vivir de acuerdo con los principios que se predican al hacer de su existencia un ejemplo para sí mismo, para su familia y para los demás, pues así como fue en su vida pública, lo fue también en su vida privada.
En conclusión, San Martín es más que un héroe nacional; es un modelo de coherencia y ejemplaridad. Su legado perdura no solo en los libros de historia, sino en el corazón de todos aquellos que buscan vivir con integridad y propósito. Que su vida nos inspire a ser mejores, a luchar por nuestros ideales y a vivir con la misma coherencia y dignidad que él demostró en cada paso de su camino, en cada palabra que dejó escrita y en su legado de principios y virtudes.
Fuente: Calabria, Juan Marcelo: “El legado de José Francisco de San Martín: un faro de coherencia y virtudes cívicas”. Diario Los Andes, Mendoza, Argentina, 17 de agosto de 2024
domingo, 26 de julio de 2026
A 60 años de ´La noche de los bastones largos´: "A la universidad se la ponía, y se la quiso hacer ver por primera vez desde el estado como enemiga del pueblo argentino" (Mario Rapaport, 2025)
El 29 de julio del año 1966 una brutal represión a la comunidad educativa de la facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Buenos Aires marcó para siempre un antes y un después en el imaginario colectivo. La sagrada autonomía del sistema universitario había sido quebrada por el decreto ley N 16.912 de intervención y una represión en simultáneo del gobierno del dictador Juan Carlos Onganía. Desde Refugio Latinoamericano, recordaron al cumplirse 50 años, los lineamientos de la primera etapa de la "Revolución Argentina" y lo sucedido ése día, donde se hizo añicos la educación argentina, sin medias tintas, a golpes de bastón a docentes, científicos y pensadores de la Universidad de Buenos Aires , pilar por sus logros en el mundo,
Pafticipantes y víctimas de la Noche de los Bastones Largos, recordaron los sucesos: "Al grito de ´salgan comunistas de mierda, judios hijos de puta´ la guardia de infantería de la policía federal estrenaba sus bastones largos de madera en la “manzana de las luces”, cuna de la intelectualidad de la ciudad de Buenos Aires, contra el cuerpo de estudiantes, docentes y no docentes de una de las facultades de la UBA. Una noche sangrienta producto de la violencia de estado promovida por la dictadura del Gral. Onganía quebró por primera vez la autonomía universitaria, no solo por el simple pero no menos grave acto de intromisión a una facultad sino por la intervención formal del sistema universitario nacional en general, hecho nunca antes promovido desde el estado argentino.La redada denominada “Operación Escarmiento” fue un tiro en el pie de un gobierno ilegítimo e ilegal al cerrar de la peor manera la época “dorada” del sistema superior universitario (en un contexto en paralelo de sociedad “imperfecta” por tener al peronismo proscripto). Una doble fila de la policía munidos de bastones de madera “largos” de reciente incorporación, desalojaron y castigaron físicamente a quienes se encontraban realizando una toma pacífica en reclamo por el avance contra la autonomía de las universidades nacionales; mientras los hacían salir para llevárselos detenidos en los camiones celulares. Un mes después de haber derrocado al gobierno constitucional de Ilia, el dictador Onganía decidía mediante un decreto intervenir las 8 universidades nacionales argentinas. El decreto Ley del Poder Ejecutivo con fecha de sanción el día 29 de julio de 1966, bajo el número 16.912, y publicado en el boletín oficial el 1 de agosto del mismo año afirmaba qué “corresponderá al Ministerio de Educación y Justicia el ejercicio de las atribuciones reservadas por los estatutos de las Universidades a los Consejos Superiores o Directivos. Funciones de los Rectores o Presidentes de las mismas y de los Decanos de las Facultades. No podrán realizar actividades políticas los centros o agrupaciones estudiantiles”.
Un éxodo, una diáspora de investigadores y docentes entendida como la primera “fuga de cerebros” del país inició el primer ciclo de exilio de intelectuales del sistema público educativo nacional de formación superior. Alrededor de 1348 personas renunciaron, fueron cesanteadas o migraron forzosamente hacia el exterior por razones políticas. El preludio de la posterior construcción del enemigo interno de la dictadura genocida de 1976 ya estaba en marcha. A la “universidad” se la ponía, y se la quiso hacer ver por primera vez desde el estado, como enemiga del pueblo argentino.
El ámbito universitario fue el primer frente de tormenta que puso al desnudo las intenciones gubernamentales. Interpretando que la “politización” de las universidades constituía un terreno propicio para la “infiltración marxista”, el gobierno —a fines de julio— decidió eliminar la autonomía de esas casas de estudio. A manera de respuesta, numerosos profesores de la UBA presentaron sus renuncias y se exiliaron antes de que el gobierno decidiera sus cesantías. Los centros estudiantiles fueron desalojados mediante la violencia, y la reacción de los jóvenes derivó en enfrentamientos con la policía, que asaltó la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA durante la denominada “noche de los bastones largos”, en la que fueron golpeados y arrestados profesores y alumnos.
Pablo Jacovkis, matemático, que fue decano de la Facultad durante dos períodos consecutivos y director del Instituto del Cálculo, en 1966 era docente auxiliar y terminó su carrera de grado en la Facultad “post bastones”. Fue el segundo en dar su testimonio en la jornada dedicada a conmemorar los 50 años de uno de los días más aciagos para la educación cienntífica argentina. Eligió referirse al contexto de la época, marcado por la dictadura de Juan Carlos Onganía, y a las consecuencias inmediatas de La Noche de los Bastones Largos. Jacovkis comenzó sosteniendo que, en aquellos años, “a la sociedad argentina la democracia le importaba poco” y que “fue necesaria otra dictadura comenzada diez años después y muchísimo más siniestra para que la democracia vuelva a ser una buena palabra en nuestro país”. Ese marco, para Jacovkis, permitía advertir que para la educación y para la Universidad iba a ir todo mal. Y recordó, además, que la Universidad tenía enemigos en su interior. “La Facultad de Derecho era el cuartel general de la derecha más rancia y troglodita de la Universidad de Buenos Aires”.Después del golpe de Estado, “la situación era esquizofrénica”, dijo Jacovkis recordando su propia experiencia, en este caso, como estudiante de matemática.
“Las clases habían terminado y mis compañeros y yo preparábamos nuestros exámenes sin saber si el ataque a la Universidad se produciría antes o después de tal fecha de examen; es decir, si alcanzaríamos a dar los exámenes o no”. Cerrando su discurso, Jacovkis indicó que “el golpe del 66 provocó un retroceso, parálisis e inmovilidad en las universidades que congeló no solamente muchas áreas científicas -probablemente Computación fue la más afectada porque, por ser la más joven, era la que menos masa crítica tenía- sino que retrasó casi dos décadas la discusión sobre una gran cantidad de temas de política universitaria, algunos de los cuales todavía no han sido encarados”.
La química Silvia Braslavsky, quien desarrolló la mayor parte de su carrera en el Instituto Max Planck en Alemania, después de recorrer varios países, tras su renuncia a Exactas, y que en 1966 era docente auxiliar y estudiante de doctorado. “Muchos de nosotros no queríamos renunciar y teníamos, tal vez por nuestra formación política, la convicción de que había que luchar desde adentro”, comenzó diciendo Braslavsky, en relación con las renuncias presentadas en forma masiva tras los bastonazos. “Pero también nuestra inserción en esos grupos de trabajo, en esa mística científica que se había creado en la Facultad, nos hacía respetar las decisiones mayoritarias”, agregó. Asimismo, Braslavsky rescató la decisión de varios de los profesores renunciantes, de propiciar la reubicación inmediata de los más jóvenes, pensando, más que nada, en las posibilidades de regreso y de continuidad del proyecto científico nacional. “Ocurrieron los éxodos o, llamémoslos, traslados, de los grupos de trabajo. Quisiera rescatar esa idea de mantener los grupos en Latinoamérica. Si no hubiera existido esa idea, ese esfuerzo colectivo, habría habido una dispersión a los países industrializados mucho mayor. Y yo pienso en la pérdida, que fue terrible… Cada vez me asombro más de las capacidades que se perdieron. Pero si no hubiera habido alguna cosa organizada, la dispersión habría sido mucho peor”, reflexionó.
Por su parte, el historiador y economista, Mario Rapaport, rememoró las consecuencias de la trágica jornada del 29 de Julio de 2026:" Un éxodo, una diáspora de investigadores y docentes entendida como la primera “fuga de cerebros” del país inició el primer ciclo de exilio de intelectuales del sistema público educativo nacional de formación superior. Alrededor de 1348 personas renunciaron, fueron cesanteadas o migraron forzosamente hacia el exterior por razones políticas. El preludio de la posterior construcción del enemigo interno de la dictadura genocida de 1976 ya estaba en marcha. A la “universidad” se la ponía, y se la quiso hacer ver por primera vez desde el estado, como enemiga del pueblo argentino.
La noche de los bastones largos y el exilio de los intelectuales.
Fuentes:
Giner, Hernán:" La noche de los bastones largos y el exilio de los intelectuales. Entrevista a Mario Rapoport, Refugio Latinoamericano, 29 de Julio de 2025.
Recuerdos de aquella nochehttps://exactas.uba.ar/2 de septiembre de 2016
viernes, 24 de julio de 2026
El fútbol que nos deja un Mundial en Estados Unidos:FIFA se va con ingresos records y la consolidación de un mercado con capacidad de imponer condiciones (Marcelo Gantman,2026)
El fútbol que nos deja un Mundial en Estados Unidos
FIFA se va con ingresos records y la consolidación de un mercado con capacidad de imponer condiciones. La era de los algoritmos: un final de conversación envenenada entre vencedores y vencidos.
FIFA se va por un rato de Estados Unidos celebrando su éxito total. Según cálculos conservadores el Mundial 2026 tuvo ingresos por 13.000 millones de dólares y un récord de 6.810.966 hinchas en las canchas. La final entre España y Argentina tuvo 66.4 millones de espectadores promedio en la TV norteamericana. Es la mayor audiencia para un partido de fútbol y la segunda en términos absolutos detrás del Super Bowl de febrero pasado.
Fox y Telemundo facturaron 1.200 millones de dólares en venta de activos publicitarios. Las cifras son apabullantes en todos los sentidos y para lo que sea. Google tuvo búsquedas masivas en Euroa sobre el preparado de la ranch dressing. Cabo Verde es un destino turístico a minutos de quedar gentrificado y el consumo de cerveza aumento un 14 por ciento en las ciudades que fueron anfitrionas.
Hubo más partidos y más sedes. Los números también fueron positivos en la nueva línea de ingresos inaugurada por la FIFA en el Mundial: los mercados de predicciones. Se estima que movieron un volumen de 12.000 millones de dólares según los datos de Kalshi.
El Mundial confirma a Estados Unidos como un mercado consolidado para el fútbol. Su interés ya no se discute. Toda idea de que los estadounidenses ven en el fútbol un elemento ajeno a sus pasiones deportivas debe ser descartada por irreal y anacrónica. Podrán ir a buscar una hamburguesa y una cerveza mientras el juego sigue y el 2 se la pasa al 6 y el 6 se la pasa al 3, pero el fútbol ya lo asimilaron, lo entienden y ahora le aplican sus modos.
El asunto futuro es cómo esos modos seguirán su curso, en la medida que más inversores norteamericanos en clubes de Europa y otras partes del mundo, consoliden su avance hacia un fútbol más ligado al entretenimiento.
La MLS aprovechó el último coletazo del campeonato para promocionar el reinicio de la competencia con un recordatorio: Messi pertenece a acá. Lo que vaya a ser el futuro de Messi como futbolista tiene a la MLS como lugar garantizado. Como celebridad y estrella global que es, su influencia tiene dos camisetas: la de su club y la de la Selección Argentina. Así lo entendió Fanatics, que horas antes de la final del Mundial publicó un video apalancado en el concepto de no colgar la camiseta de Messi y en qué hay que hacer para lograr eso.
La inclusión de Ted Lasso en el show del entretiempo se justifica más como un guiño local a la liga y especialmente a Apple como tenedora de los derechos de la MLS. Tanto FIFA como YouTube -plataforma preferente- todavía tienen negocios por explorar con respecto al fútbol en cualquier territorio. Al mismo tiempo, el interés por el fútbol internacional sigue en expansión en Estados Unidos. El Mundial fue el ámbito en el que se renovaron y anunciaron acuerdos de transmisión de varias ligas y competencias futbolísticas. Se puede ver en el siguiente cuadro.
Desamericanización del fútbol: opiniones y argumentos
Lo que debería seguir es una desamericanización del fútbol, tal como lo definieron Sportico y The Athletic, dos medios que producen sus noticias con una mirada abarcativa de todas las ligas profesionales de Estados Unidos. En líneas generales, la innovación no les gustó. No es que sus opiniones tengan más valor. Lo que sí tienen es el conocimiento de cómo funciona la maquinaria de cada deporte en el centro del corazón del showbusiness, con su idiosincrasia y aquello que los hace reconocibles en el cruce entre épica deportiva y negocio.
Pasado el experimento, arriesgamos, la FIFA debería recalcular y darle al fútbol la singularidad que tiene como deporte. Devolverle su continuidad y dinámica al juego. Que la pausa de hidratación vuelva a ser el recurso sanitario acostumbrado. Mantener eso sí las nuevas reglas que hicieron del fútbol un campeonato de mayor tiempo de juego efectivo.
El fútbol reaccionó con anticuerpos robustos durante el campeonato. Y fue en los estadios mexicanos donde se oyeron los primeros silbidos a la pausa de hidratación. Una cultura defendiendo a otra.
El fútbol reaccionó con anticuerpos robustos durante el campeonato. Y fue en los estadios mexicanos donde se oyeron los primeros silbidos a la pausa de hidratación. El 14 de junio en Monterrey (Suecia 4, Túnez 0) y el 17 de junio en el Azteca (Colombia 3, Uzbekistán 1). El fútbol de siempre defendido por la cultura deportiva de los espectadores mexicanos, que a la vez tienen conocimiento de primera mano sobre usos y costumbres del deporte en Estados Unidos.
La reprobación definitiva cruzó las fronteras y el 20 de junio, en Houston, las hinchadas de Países Bajos y Suecia también hicieron oír su descontento. Mucho enojo fácilmente detectable y con una razón muy concreta para un fútbol que afirma poner al fanático en el centro de todo.
La noción de desamericanizar también tiene sentido en el tipo de narrativa audiovisual que tuvo el campeonato. Un estilo de transmisión plagado de interrupciones por las pausas de hidratación, el cameo constante hacia ricos y famosos y recurrentes pasajes de encadenamiento de expresiones de hinchas, niños que lloran por un gol en contra y menos detalle en las acciones de juego. Un scrolleo de primera pantalla hecho por otro.
Algunas cuestiones organizativas también hay que sentirlas en el alma para que tengan sentido. El show del entretiempo lució como un karaoke lavado del superbowl. La performance que agrupó a Madonna, BTS, Shakira, Justin Bieber, Ted Lasso, los Muppets y el mensaje ubicuo de Coldplay tuvo la pretensión de llegar a todos los públicos a la vez y satisfacer diferentes gustos generacionales con un poco de todo y mucho de nada.
La final del Mundial transformada en espectáculo cuando el deporte más global del planeta se resiste una y otra vez a esta clase de presentaciones. La gente en la cancha quiere el partido. La misma gente en un Fan fest puede ser más receptiva a otro tipo de estímulos.
El Mundial oficia como un hecho excepcional dentro del fútbol. Es el escenario más elevado y de más clara conexión con la historia, la identidad nacional y la emoción de este juego. Lo que sigue ahora es el fútbol recurrente con sus ligas domésticas y campeonatos internacionales. Cómo será a partir de ahora este juego es lo que más interesa. Si las innovaciones del Mundial quedarán pegadas en la piel o se irán así como llegaron
Una pronta luz en el tablero apareció cuando miraba un partido por la Sudamericana entre Universidad Central de Venezuela y Santos. Me lo encontré, sin plan alguno, tal vez con la inercia de seguir viendo fútbol como único hecho en mi vida durante 39 días de Mundial.
Los dos equipos fueron en cada tiempo a las pausas de rehidratación, un recordatorio de que CONMEBOL ya las había institucionalizado antes del Mundial. En este caso, sin el bombardeo de la tanda publicitaria. Si la interrupción se mantiene, pedimos que al menos podamos escuchar al coach cuando da sus indicaciones.
La pregunta legítima es si el camino del fútbol en el futuro será el que consolide la idea norteamericana de que el juego admite toda clase de pausas -incluso las narrativas-, interrupciones y shows asociados. O tal vez, ahora que vimos y experimentamos cómo es el fútbol según el molde del mercado de Estados Unidos, lo innovador será conservarlo como fue casi siempre. Sin alteraciones. Con dos tiempos de juego en lugar de cuatro. Si la FIFA hace esa lectura, un paso atrás significará un avance.
Cae el telón: mensajes hostiles y peleas contra fantasmas
Esta despedida del Mundial finalmente apunta a una de las consecuencias que tuvo el Mundial, en su última semana especialmente. Los algoritmos que potencian lo que irrita y lo que enoja hizo emerger comentarios donde el desprecio fue el contenido principal.
Parece que pasaron 5 años desde que la NFL hizo un posteo luego de una gran actuación de Messi donde el football reconocía al fútbol, pero fueron apenas 15 días: fue cuando Argentina remontó en octavos de final contra Egipto y ganó 3 a 2 en los 10 minutos finales.
Los cracks de NFL rendidos ante Messi. Las redes sociales luego amplificaron contenido hostil
El reconocimiento de la grandeza de un futbolista a los 39 años, como un viento que cambia de golpe, mutó a críticas despiadadas. Una campaña hostil y anárquica, con un patrón reconocible en sus mensajes y de rápido crecimiento gracias a los algoritmos potenciados.“Why everyone suddenly hates Messi: a propaganda breakdown” (Por qué de repente todos odian a Messi: un análisis propagandístico) fue un artículo muy citado en X que describe cómo se montan estas campañas para que tengan éxito.
Otros reportes con análisis de datos e identificación de clusters y tópicos específicos también detectaron núcleos conversacionales donde se identifican tendencias impulsadas contra Messi y la Argentina del Mundial. Algunos ejes del debate constituyen todo un absurdo, como lo señala el texto que sigue a continuación, perteneciente a un trabajo de análisis de temáticas y sentimientos en redes titulado Cien mil moscas. Discursos de odio contra la Argentina:
Messi ocupa un lugar central en esta narrativa. Su trayectoria, premios y hasta la cobertura mediática que recibe son presentados como pruebas de un sistema diseñado para consagrarlo. De ese modo, la sospecha no queda limitada a una jugada o a un partido particular, sino que se extiende a toda la historia reciente de la selección: Argentina no gana porque juega mejor, sino porque hace trampa, juega sucio, compra árbitros o recibe un trato preferencial. Aunque esta conversación conserva los códigos de la rivalidad deportiva, en sus formulaciones más extremas deja de cuestionar resultados concretos y convierte la trampa en un atributo de los argentinos en general.
El trabajo conecta el camino de Argentina en el Mundial, la figura de Messi como villano y tramposo, con afirmaciones sobre racismo en la Argentina, posicionamientos políticos internacionales y otros temas que apuntan a la confusión y las noticias falsas como fuente de indignación. En algunos casos, celebridades, escritores y artistas adhirieron con likes a esas proclamas. Algunos luego admitieron haberlo hecho sin haber leído.
En una línea para no abordar estas cuestiones solamente como una reacción exagerada por un argentinismo herido, es útil recordar que Messi padeció algo así cuando todavía estaba en el Barcelona y se descubrió una campaña en su contra financiada por facciones políticas que gobernaban al club en ese momento.
Fue el denominado Barçagate y que estalló a la par de la pandemia en 2020. Messi todavía no era campeón del mundo con Argentina y la Selección de Scaloni por entonces no era candidata a nada. Difamación de diseño contra Messi y otros personajes ligados club como Guardiola, Piqué y hasta ejecutivos de Mediapro, cocinada en las dark kitchens de agencias de marketing digital.
Sin victimizaciones ni miradas inocentes, este es un modo de acción que corre en paralelo a la influencia y el impacto positivo de causas en las redes sociales. Esto corresponde a su lado opaco, que lo tiene. Se monta una campaña de difamación, basada en la repetición de mensajes y clips que construyen un nuevo sentido común sobre el que luego, lo que se ve, es aceptado como la realidad misma.
El Mundial comenzó con cantidades industriales de videos tácticos que elogiaban el juego de la Argentina y finalizó con Messi convertido en tramposo y villano.
El arco narrativo es sorprendente: el Mundial comenzó con cantidades industriales de videos que elogiaban el estilo de juego asociativo y centralizado de la Argentina, con Messi como destino del pase final al que llegaba sin esforzarse, para finalmente convertirse en un tramposo y un villano.
Los algoritmos que premian los mensajes hostiles y la indignación generaron una pelea contra fantasmas en las redes que lleva más de 72 horas. Enojos por likes a publicaciones de perfiles falsos. Como signo inequívoco de estos tiempos, el Mundial desembocó en comentarios, reacciones y descalificaciones que no ahorraron expresiones de desprecio y racismo. Mbappé y los suyos pueden dar fe de lo mismo.
Los comentarios en las tertulias españolas que circularon por redes abundaron más en el comportamiento de los argentinos que en la celebración propia. Cada quién festeja como quiere. Nada que decir. Pero sí queda mucho para pensar en las motivaciones para que eso suceda. ¿Influencia para seguir la corriente de lo que se supone esperan las audiencias o creencia verdadera?
El abuso social media puede que sea un síntoma de debates fallidos enloquecidos por algoritmos. Y que cuando miremos por la ventana el mundo real luzca amable y gentil. Pero el fútbol que une al mundo, en su punto de encuentro que son las redes, se despide hasta 2030 con el zumbido de una conversación envenenada que deja sabores amargos.
España es un justo y merecido campeón. Fin de una discusión que no admite matices.
Gatman, Marcelo. "El fútbol que nos deja un Mundial en Estados Unidos", Big Data Sports , Buenos Aires, 23 de Julio de 2026
FIFAPhy según datos oficiales de FIFA
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