Perlitas de la Historia
domingo, 12 de julio de 2026
A 32 años del atentado a la AMIA de justicia, ni noticias, la impunidad goza de buena salud (Claudio Epelman, 2023)
A 32 años del atentao a ,la AMIA de justicia, ni noticias, la impunidad goza de buena salud ( Claudio Epelman, 2023)
La bomba en la AMIA sigue explotando, a 32 años, desde el 18 de Julio de 1994 no hay novedades ciertas, la impunidad goza de buena salud y la justicia sigue ausente. Los familiares , amigos y allegados mantienen el clamor, pero sin que nadie los escuche.
Como tantos casos el atentado a la AMIA es parte de una calesita que sigue girando , da vueltas, pero el esclarecimiento no llega,
32 años los muertos vuelven a morir por la indiferencia de la sociedad
Claudio Epelman, Director Ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano
escribió hace 3 a.ños este texto, cuya vigencia no se ha perdido.
“Nadie puede creer, media hora después de que estallara la bomba, que Pasteur al 600 se convirtiera en esta patética pila de escombros entre los cuales fueron halladas personas con vida”.
. El polvo todavía no se había asentado en las calles del Once, y los rescatistas aún buscaban esperanzados sobrevivientes del atentado. En estudios y redacciones ya sonaban nombres, sospechas, hipótesis: que la falta de estructuras de inteligencia adecuada habría facilitado los atentados, que se ignoraron alertas previas, que un comando islámico se adjudicó el atentado.
Pasaron 29 años de aquellas portadas. Casi tres décadas en las que las noticias, una y otra vez, se repitieron. Los mismos nombres, las mismas sospechas, las mismas hipótesis. Sin embargo, hay una portada, una primicia que no llega. Porque de justicia, hasta la fecha, no tuvimos ni noticias. Procesos judiciales que culminan y vuelven a empezar, sin todavía ningún condenado por el más sangriento atentado en la historia argentina.
Y me encontré, también, el titular de LA NACION: “No le pasó a los judíos, nos ocurrió a todos”. Una afirmación sencilla, contundente, y ante todo, real. Y aunque la misma apelaba al acto concreto de ese 18 de julio, la expresión también da cuenta también de la naturaleza del terrorismo, que desconoce de nacionalidades y fronteras. En su onda expansiva, arrasa con todo a su paso dejando atrás solamente odio y destrucción. Por eso, la única forma de contrarrestarlo es trabajando de igual manera: juntos y coordinados.
A 29 años de aquel 18 de julio, tras incontables actos, reclamos, editoriales, comunicados. ¿Qué hay de nuevo en el tema AMIA? De justicia, lo hemos dicho, ni noticias. Mientras tanto, en un escenario de portadas que suenan familiares y noticias que poco tienen de noticioso.
Por esos días el Congreso Judío Latioamericano, organización que reúne y representa a las comunidades judías de la región, y el Comité Interamericano contra el Terrorismo de la Organización de Estados Americanos, convocó a una “Reunión de especialistas para la prevención del terrorismo y el extremismo violento”. Allí, 80 altos funcionarios de gobierno y expertos en terrorisimo -entre ellos ministros, jueces, fiscales y jefes de las fuerzas de seguridad- intercambiaron conocimiento y experiencias en el combate al terrorismo., la reunión abrió la puerta a la novedad.
Un encuentro sin precedentes en materia de sensibilización y prevención contra el terrorismo, que aporta a un mundo más seguro y donde la justicia y la memoria ocuparon el primer plano. Y un homenaje distinto para las 85 víctimas fatales del atentado. Y la confirmación de aquella frase en la portada de La Nacion 29 años atrás: “No le pasó a los judíos, nos ocurrió a todos”. Y tal vez todos, trabajando juntos, podamos prevenir que un hecho similar vuelva a suceder.
Director Ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano
Por Claudio Epelman
18 de julio de 2023
sábado, 11 de julio de 2026
Murió Antonio Rattín: emblema de Boca y con la estirpe de los grandes caudillos
Por más de una década, se adueñó del centro de la cancha en el Boca campeón de la década del 60 y en la Selección Argentina.
Fue DT y, más adelante, diputado.
En el fútbol, como en otros campos deportivos, pasan las estrellas fugaces. Y algunas dejan, verdaderamente, su marca. Pero también en el fútbol, están aquellos que dejan su marca por su vigencia, porque esa misma marca fue constante, extensa. Inolvidable. Uno de estos casos es el de Antonio Ubaldo Rattín, el símbolo de la guapeza en el mediocampo de Boca y también el símbolo de uno de los ciclos más gloriosos de los xeneizes, aquel que brindó cuatro títulos locales a lo largo de la década del 60. El Tano Antonio Roma en el arco, Silvio Marzolini en el lateral izquierdo y Rattín como el “5” clásico fueron los nombres que permanecieron a lo largo de ese ciclo, en el que alternaron otros nombres de jerarquía: Rojas y Rojitas, el Beto Menéndez, el infatigable Gonzalito, y tantos más. Cuando la voz del estadio anunciaba la formación y llegaba la mención de Rattín, con aquella i que se prolongaba (Ratiiiiiiiiiiin), era una ceremonia religiosa, el coro de una multitud, la ovación infaltable, el tributo a uno de los ídolos más queridos por la hinchada.
Y le costó a Rattín ganarse ese puesto, que era propiedad, a mediados de los 50, de otro ídolo como el Gallego, Eliseo Mouriño. Este, con hepatitis en vísperas de un Superclásico en la Bombonera, le tocó a Rattín la misión de reemplazarlo: era su debut en Primera. Y ya no dejaría más el puesto, aún cuando en los primeros tiempos la hinchada reclamaba a Mouriño. O en 1960, cuando llegó Vicente Feola a la conducción técnica y pidió un “centrohalf” más dúctil con la pelota, en su propuesta de fútbol espectáculo y contrataron a Dino Sani, el finísimo armador de San Pablo.
Pero Rattín se adueñó de la número 5 y no la dejaría, hasta que recién las lesiones, el paso del tiempo y una declinación técnica lo hicieron retirarse, poco antes de que otro título iluminara la cosecha boquense. Una cosecha que estuvo acompañada, además, por la declinación del rival de siempre, River, que penó durante 18 años sin títulos. Justamente Rattín se ganó el definitivo cariño de los hinchas de Boca en un Superclásico del 59, cuando perdían 0-2 en el Monumental y lo dieron vuelta para el 3-2.
Silvio Marzolini y Antonio Rattín, figuras del Boca campeón de 1964.Silvio Marzolini y Antonio Rattín, figuras del Boca campeón de 1964.
A lo largo de su campaña, Rattín solamente jugó en Boca y protagonizó 27 choques oficiales contra River, en los cuales Boca apenas perdió cinco y sólo uno como local.
“No…que voy a tirar caños. A mí me ponían porque yo entraba y salía gritando y con la camiseta transpirada. Lo mío era la lucha, pero siempre jugaba tranquilo”. Ese era el credo de Antonio Ubaldo Rattín, el popular Rata, ídolo entre los ídolos de Boca de su época.
Su padre había llegado en barco, desde Trento (Italia), escapando de la tragedia de la Primera Guerra Mundial. Aquí trabajó como maquinista de a bordo, llevando materiales por el Delta. Y formó su familia, la peleó como tantos inmigrantes. El propio Antonio Rattín –nacido el 16 de mayo de 1937- recordó una infancia humilde en Tigre, “cuando debía que trabajar para ayudar a la casa, hacía repartos en bicicleta para una tintorería y más adelante, changas como electricista, en las que me especialicé”. Su labor de electricista no se interrumpió ni siquiera cuando ya estaba en las inferiores de Boca.
Empezó con el fútbol en el “baby” de Juventud, en su zona, y a los 13 años lo hizo para el Magdalena de Villa Urquiza. Inclusive, tuvo alguna prueba fallida en Racing. Bernardo Gandulla, el responsable de las inferiores de Boca, fue quien lo llevó al club por consejo de Rubén Farías, uno de los compañeros de Rattín en el Magdalena.
Su modelo de jugador era Néstor “Pipo” Rossi, uno de los baluartes… de River. “Por su voz de mando y su facilidad para manejar el equipo”, definió Rattín, quien se acoplaría a esas mismas características a lo largo de su campaña futbolística. Y también contó una de sus anécdotas más curiosas: “Todos los días, yo tomaba el tren desde el Tigre para ir a entrenar. Y una vez, allá por 1955, en la estación Beccar subió Pipo Rossi en el mismo vagón. Me sentí tentado de ir a hablar, de decirle que era mi ídolo, que yo también jugaba como número 5. Pero no me animé, era muy tímido”.
Tal vez, ni se imaginó en ese momento que un año más tarde le tocaría debutar justamente contra Pipo. Fue el 9 de septiembre de 1956. Mario Fortunato, el DT de Boca, lo convocó a Rattín: “Eliseo (Mouriño) anda con heptatitis y no puede estar el domingo contra River. ¿Te animás a jugar en Primera?”.
Rattín siempre recordó con precisión aquellos días: “En la semana anterior al clásico, estaba colocando una instalación eléctrica en el Banco Nación en Tigre y me vine abajo con escalera y todo me fisuré la muñeca y cuando llegué al club, me enyesaron. Allí me habló Fortunato, así que para entrar a la cancha me sacaron el yeso y lo reemplazaron por un vendaje fuerte”. En la foto histórica aparece junto a su ídolo, Pipo. “Lo primero que hice en cuanto entramos a la cancha fue pedirle a un fotógrafo que me sacara una foto con mi ídolo. En una de esas era el debut y despedida en la Primera pero ya tenía la foto con él para colgarla en la cabecera de mi cama. Pipo era tan ocurrente que durante el partido, cuando trabé fuerte con él, me miró fijo y me dijo con su vozarrón: ¿qué hacés, flaco? Mirá que le digo al fotógrafo que vele el negativo”.
River se presentaba con todos sus cracks –Pipo, Carrizo, Sívori, Labruna, Loustau- y Boca con nombres nuevos (Yaya Rodríguez, Senés, Rattín)… ganó Boca 2 a 1. “Don Mario me dio instrucciones sencillas: marcar a Labruna, no dejarlo recibir, anticiparlo siempre, porque en cuanto Angel la dominara y me sacara un metro, el defensor estaba perdido”, contó Rattin.}
En una extensa entrevista con Clarín (enero de 1989), Rattín recordó: “Costó que me aceptaran, la gente quería a Eliseo. Hasta el 62, cuando conseguimos el primer título de esta serie bárbara, estaba que me ponían y que me sacaban, que me vendían, que me traían a este o aquel. Recién en el 64 y 65 con los otros dos títulos, empecé a sentir que el hincha ya me había aceptado. Y mucho más: que me respetaba como un ídolo. El afecto del hincha de Boa es una de las cosas más lindas que dejó mi paso por el fútbol”.
Boca logró aquel título del 62 después del famoso penal que Roma le atajó a Delem y clasificó por primera vez para la final de la Copa Libertadores, que cedió ante el Santos de Pelé en dos memorables choques en 1963. Nuevamente se consagró campeón local en 1964 y 1965, con equipos de gran solidez defensiva y con jugadores temibles en ataque (la habilidad de Rojitas, la precisión goleadora de Paulo Valentim primero, Alfredo Rojas después).
Sus actuaciones en Boca le abrieron a Rattín el paso a la Selección, donde también se convirtió en patrón del mediocampo. En el Mundial 62, en Chile, el equipo se despidió rápido. Dos años más tarde, sorprendió al ganar la Copa de las Naciones en Brasil, venciendo al local –bicampeón del mundo- a Portugal e Inglaterra. Y en el Mundial 66, la Selección llegó hasta los cuartos de final, perdiendo con Inglaterra (luego campeón) en un polémico e inolvidable partido en Wembley, tal vez el más famoso en la historia personal de Rattín: capitán y expulsado.
Boca, con muchos cambios, no pudo mantener su racha anterior. Recién en 1969, cuando Di Stéfano tomó la conducción técnica, volvió a palpitarse un título y un gran juego (fue, de hecho, uno de los más lujosos equipos en la historia del club). Pero Rattín, lesionado, prácticamente no participó. Di Stéfano había armado un mediocampo donde contaba con dos volantes de ida y vuelta como el “Muñeco” Madurga y Orlando Medina –éste, más en la contención- arrancó con todo y ya no podía cambiar.
La bronca de Antonio Rattín, expulsado en el partido ante Inglaterra.La bronca de Antonio Rattín, expulsado en el partido ante Inglaterra.
Rattín llegó a alternar en Primera en el Metropolitano siguiente, cuando el equipo era dirigido por su ex compañero Silvero, pero su nivel había bajado. Y se retiró en 1970. “Estaba jugando mal. Me di cuenta de dos cosas fundamentales. Primero, que la recibía solo y al darme vuelta, me la habían quitado. Y segundo, que mis compañeros ya no me tenían confianza para entregarme la pelota. Legué a casa le dije a mi mujer: Vieja, esto se acabó, Rattín no puede dar lástima, está decidido, largo todo”. Jugó su último partido contra Atlético Tucumán.
Probó suerte como DT –le fue bien con Estudiantes de Río Cuarto, salvó a Gimnasia pero luego descendió- y su incursión con el Boca de 1980 resultó fallida. “Cuando fui técnico me perdieron el respeto. A mí, que me aplaudían todas las hinchadas. A mí, que los de Boca me adoraban, me insultaron. El día que me fui de Boca, dije: técnico nunca más”.
Y también anduvo por la política desde fines de los 90, convocado por el ex comisario Luis Patti. Primero, en una línea interna del justicialismo bonaerense y después, con partido propio. Rattín llegó a Diputado Nacional y encabezó la comisión de Deportes. Estuvo entre 2001 y 2005, afirmando “aunque es una tarea monótona, porque a mí me gusta más la ejecutiva, mandar y ordenar. Pero la experiencia fue buena, rescato sobre todo que pude ayudar a mucha gente”. No insistió por allí, retornó a Boca, ya cooperando con distintas gestiones y especialmente con las tareas de los ex jugadores. Al Boca que siempre sintió como suyo, aquel que lo convirtió en ídolo y referente, un sentimiento que nunca se iba a eclipsar en el paso de las distintas generaciones.
Como escribió Juan Sasturain en el tributo por el Centenario boquense “fue la convicción y profunda fe del Rata la que le dio el protagonismo absoluto y la chapa de ídolo definitivo por esos mismos años de fútbol sin rumbo cierto pero de inequívoca y justa gloria boquense. Rattín, el solo, encarna unos colores y una camiseta, un lugar en la cancha y un modo de ocuparlo, un número en la espalda. Además, Rattín es Boca, pero es también una época de un país, un tiempo preciso. Resulta impensable sin los 60, su hábitat natural, rey de la selva”.
El Boca de los 60
Rattín, el capitán de Boca, en un amistoso de 1968 ante el Benfica.Rattín, el capitán de Boca, en un amistoso de 1968 ante el Benfica.
*Una de las mejores definiciones del glorioso Boca de los 60 la ofreció Roberto Fontanarrosa en “No te vayas campeón”.
“Pienso que, pocas veces, un equipo ha dado tantos jugadores emblemáticos como aquel Boca que ganó los torneos del 62, 64 y 65. Roma, Silvero y Marzolini, Simeone, Rattín y Orlando eran casi un compacto, una formación rocosa, un bloque distinto que podía recitarse de memoria y que, gracias a la personalidad abrumadora de casi todos los jugadores que lo componían, todavía hoy es considerado símbolo no sólo de Boca sino de todo el fútbol argentino”.
Y agrega: “Es cierto que aquel equipo se caracterizaba más que nada por la solidez de su bloque defensivo. Ese Boca hacía un gol y era, casi, partido terminado. Estrenaba, prácticamente, la modalidad importada de Brasil del segundo zaguero central, el ‘cuevero’ en la figuraba sobria y funcional de Orlando Pecanha de Carvalho. E imponía autoridad y respeto a través, especialmente, del Rata Rattín en mitad de cancha. Clásico 5, alto, huesudo, lleno su cuerpo de aristas y salientes que lastimaban, buen cabeceador, algo descortés en el trato de la pelota, era el que ordenaba al equipo, el que gritaba, el que presionaba al referí cuando era necesario y el que sacudía a un rival metiendo un suelazo o una trabada estremecedora cuando hacía falta”.
Fuente: Vinker, Luis: " Murió Antonio Rattín: un emblema con la estirpe de los grandes caudillos", Clarín, Buenos Aires, 11 de Julio de 2026
jueves, 9 de julio de 2026
El Mundial 2026 confirmó que Estados Unidos es el nuevo mercado dominante y eso cambiará la negociación de futuros derechos ( Marcelo Gantman, 2026)
Hay público para todo en el indestructible mundo del fútbol
El Mundial 2026 confirmó que Estados Unidos es el nuevo mercado dominante y eso cambiará la negociación de futuros derechos. Terminó la era de la transmisión de partidos y se impone el ecosistema 360.
Quedan ocho equipos en carrera en el Mundial 2026: Francia, Marruecos, España, Bélgica, Noruega, Inglaterra, Suiza y Argentina. El campeonato ocupa menos franjas horarias y el consumo del juego en vivo comenzó a espaciarse. Las audiencias globales se concentran en el puñado de partidos que definen esta historia. Esa incógnita, la principal que tiene un Mundial, sigue activa.
El Mundial en tanto entrega otras certezas. Vimos 96 de 104 partidos con las dosis habituales de pasión, nerviosismo y goce por el espectáculo. Pero el acontecimiento desde lo audiovisual es mucho más que eso: la mirada se completa cuando vemos clips de jugadas y posteriores análisis en redes.
No sé si les pasa, pero las transmisiones generadas en el Mundial me parecen limitadas desde lo conceptual del juego. Sucede la acción y después la repetición con plano cerrado en ultra cámara lenta. El contexto desaparece. La cámara cenital la perdimos en Qatar 2022. Siento que vemos menos fútbol que hace cuatro años. ¿Opiniones?
También lo percibo como deliberado: los partidos en vivo son un producto de diseño que apunta a un ciclo de vida más largo que los 90 o 120 minutos con los clips y los highlights.
La propuesta integral es otra. Hay énfasis puesto en los contenidos adicionales, como las reacciones en vivo en plataformas con streamers, influencers y también periodistas. Vi un vivo de DSports del partido Suiza-Colombia en TikTok y superaba las 400 mil visualizaciones antes de ingresar a los 30 minutos del alargue (Ver captura abajo)
Existe además otra incógnita que ya fue totalmente despejada en este Mundial: el mercado de Estados Unidos se consolidó como uno de los más poderosos consumidores del nuevo fútbol global. Eso traerá cambios que la FIFA analiza con atención con respecto a los derechos de los próximos campeonatos.
Este Mundial confirma el interés real de Estados Unidos por el fútbol. Durante años se sospechó que ese interés era superficial, sin la conexión genética y cultural que existe en países donde el fútbol ocupa un lugar central.
Esa lectura es anacrónica.
Puede pasar que un martes a la tarde, en un bar sin clientes de un pueblito perdido de Oklahoma, no haya pasión por un partido de la selección local. Esa imagen existe, pero no representa el fenómeno completo. Estados Unidos abrazó el fútbol a su manera. Lo convirtió en negocio para poder desarrollarlo porque así construye sus proyectos.
Lo captura, lo procesa y lo devuelve con un menú actualizado según sus propias costumbres, como las pausas de hidratación y los shows en cada estadio. Dame un business plan y te daré una cultura.
Si hay algo que puedan adaptar a su gusto, lo van a hacer. ¿Está bien eso? No es una pregunta que se hagan: cómo pueden hacerlo, lo hacen. Que luego Infantino se las vea con la UEFA. Nosotros observamos la escena desde lejos.
Esa consolidación de Estados Unidos como actor dominante del fútbol global entrega sus primeras señales, con respecto a la negociación de los derechos para el mercado estadounidense de los campeonatos de 2030 y 2034: una venta de los paquetes en inglés y español de manera unificada.
El dato no tiene especial relevancia para un mercado como la Argentina o incluso el resto de los países de América Latina, pero es central para ese territorio. En el futuro tal vez tenga un impacto para nuestra región, porque apunta a la confluencia de las grandes compañías tecnológicas con el negocio de los contenidos relacionados con el fútbol.
Netflix, Disney y YouTube analizan competir por los derechos del Mundial masculino de 2030 y 2034 para el mercado de Estados Unidos. Según fuentes citadas por CNBC, la FIFA estima un valor de 1.500 a 2.000 millones por cada torneo, una cifra que está muy por encima de los acuerdos vigentes.
NBCUniversal pagó 600 millones por los derechos en español para Telemundo y Fox los obtuvo por 485 millones de dólares. El comentario risueño en la industria es que con solo la venta del inventario publicitario de la pausa de hidratación, Fox pagó la mitad de los derechos para este Mundial. La cadena además logró 8.000 millones de views en sus cuentas oficiales en redes. Una ganga.
Por eso la principal novedad acá es el nuevo modelo comercial que llevaría a la FIFA a vender un único paquete los derechos en inglés y español. Esa transformación de la oferta que unifica audiencias que normalmente van por separado en Estados Unidos, responde al crecimiento del valor comercial del Mundial tras la expansión del torneo a 48 selecciones y 104 partidos desde la actual edición.
El negocio televisivo de la FIFA sale robustecido de este Mundial que todavía no terminó. El horizonte implica darle en el próximo ciclo más volumen económico a los derechos, que en Estados Unidos significaría casi cuadruplicar el valor de esos ingresos al ir de 500 millones de dólares a una fluctuación de entre los 1.500 y 2.000 millones de dólares.
El impacto global del Mundial es el que justificaría ese incremento luego de este campeonato en el cual FIFA en ciertos mercados como India y China tuvo que poner precios de liquidación.
Además de Netflix, Disney y YouTube otras big tech Amazon y Apple también aparecen como potenciales participantes del proceso. Según el artículo de CNBC ninguno de los potenciales compradores confirmó o desmintió el interés. Pero se asegura que las negociaciones comenzarán en los próximos meses. Si es que no empezaron ahora mismo.
La noticia también coincide con la confirmación de cuáles son los modelos de transmisión del deporte premium que le interesan a Netflix. Es elocuente cómo se cuenta ese cuento cuando Netflix dice que no le interesa transmitir el partido número 37 de una temporada de 82 juegos sino que busca momentos únicos e icónicos del deporte.
Un Mundial parece representar eso. De hecho ya tienen acuerdos con la FIFA para la transmisión exclusiva para Estados Unidos de los mundiales femeninos de 2027 y 2031. El resto del planeta, como siempre, mira con atención los movimientos de Netflix.
De la grilla de partidos al ecosistema
El Mundial 2026 es el primer evento masivo que exhibe el cambio profundo en la economía de los derechos deportivos. El activo comercial dejó de ser el partido como transmisión aislada y lo que prevalce es el mencionado ecosistema que integra el vivo, los clips, los streamers, las watch parties, los fan festivals, los datos de audiencia y las activaciones comerciales presenciales.
CazeTV en Brasil rompió los records de audiencia en YouTube en cada partido de su selección, mientras duró en el Mundial: de 12 millones de dispositivos conectados hasta 21 millones el día de la eliminación contra Noruega. Con los 104 partidos exclusivos en YouTube, CazeTV no tuvo la máxima audiencia de Brasil -Globo en números brutos registró el 86 por ciento del total de la audiencia-, pero capitalizó la llegada a su comunidad digital incluso con eventos en espacios físicos donde hizo activaciones con sus once sponsors.
El negocio no fue que los streamers viajaran al Mundial: fue que la audiencia se juntara con los hosts en eventos patrocinados. La conversación digital de CazéTV amplificó el Mundial más allá de los partidos en vivo: en Instagram tuvo 161.6 millones de cuentas alcanzadas durante el torneo, según cifras publicadas por Máquina do Esporte.
Cada partido ahora genera múltiples inventarios de contenido y publicidad que conviven en distintas plataformas y con audiencias que ni se cruzan ni se conocen.
Dentro de ese paisaje, el fútbol en esta era digital también se escenifica en la transmisión performática de Speed, el influencer con más de 56 millones de suscriptores en YouTube que llevó el contenido IRL a los estadios del Mundial, para mostrar sus reacciones y provocaciones en vivos que duran horas y donde el contenido es él mismo. Su apoyo a Egipto contra la Argentina andaba por los 21 millones de visualizaciones al momento de escribirse este newsletter.
Wired lo llamo “el ESPN de la Generación Z”. En una época en la que los etiquetados funcionan y cualquier descripción se simplifica con “es el AirBnB de aquello o el Tinder de esto otro”, realmente exageran.
Pero no hay nada qué hacer: hay público para todo. Por eso la FIFA sale a mejorar sus tarifas de sus derechos, con la comprobación de que la tecnología evoluciona, las audiencias cambian, sus influencers bendecidos juegan su partido y el fútbol sigue siendo indestructible.
Fuente: " Gantman, Marcelo: " Hay público para todo en el indestructible mundo del fútbol", Big Data Sports, Buenos Aires, 9 de Julio de 2026.
domingo, 5 de julio de 2026
Mundial 2026 :El fabuloso negocio de la pausa de hidratación
A pesar de las críticas desde lo deportivo, el nuevo truco de la FIFA para comercializar el fútbol es una fabulosa fuente de ingreso de dinero.
La pausa de hidratación, una excusa perfecta para un gran negocio. AFP -
La broma ya circula: en el próximo Mundial de Hidratación habrá pausas para jugar al fútbol… La autocrática decisión de Gianni Infantino de autorizar una pausa en la mitad de cada uno de los tiempos de los partidos de la Copa del Mundo, como una manera de que los futbolistas combatan el rigor del clima, cuenta con muchos críticos y algunos defensores. Aunque el evidente efecto deportivo podría discutirse, lo que no admite debate es el truco con el que la FIFA encontró una nueva vía para comercializar el deporte más popular del planeta.
Las cuentas son claras: los ingresos comerciales generados en tales pausas cubren la mitad de los gastos provocados por el pago de derechos televisivos en el principal organizador del torneo.
La FIFA autorizó, por indicación de su presidente, pausas de tres minutos de extensión, de los cuales dos minutos y 10 segundos pueden utilizarse para incluir anuncios publicitarios; la TV debe mostrar los primeros 20 segundos y los últimos 30 de cada corte. Eso supone dos ventanas para anuncios en las transmisiones de 170 segundos por cada uno de los 104 partidos. Son, en total, 4 horas, 54 minutos y 40 segundos, un oasis comercial inexistente antes de este torneo. En ese lapso se pueden introducir 589 posibles espacios publicitarios de 30 segundos cada uno.
Sin embargo, la codicia nunca alcanza su techo. Las cadenas respetan esos 20 segundos del comienzo de la pausa, pero casi nunca los 30 segundos finales: muchas veces las imágenes regresan a la pantalla cuando el partido está a punto de reanudarse o ya lo ha hecho.
Ese comportamiento sistemático –la FIFA advirtió a la TV estadounidense por la infracción ya después del México-Sudáfrica inaugural- puede significar un minuto adicional de avisos por encuentro.
Según expertos citados por la BBC, un aviso de 30 segundos de duración promedio en Fox Sports y Telemundo, las cadenas que televisan la Copa en los Estados Unidos, cuesta entre 200 y 300 mil dólares, y la cifra trepa a los 750 mil dólares durante los partidos del seleccionado local, dirigido por Mauricio Pochettino, o en las semifinales y final. La proyección indica una recaudación final cercana a los 250 millones de dólares.
Las cadenas calcularon un ingreso combinado de 850 millones de dólares en publicidad durante toda la Copa del Mundo. De esa suma fabulosa, algo más de la cuarta parte corresponde al rédito de la pausa de hidratación. Una fracción significativa, teniendo en cuenta que, en la práctica, las pausas transformaron al fútbol en un espectáculo de cuatro tiempos…
The New York Times había estimado el valor de mercado de los derechos televisivos para el mercado estadounidense en 1.000 a 1.500 millones de dólares. Pero, aunque la cantidad de partidos pasó de 64 en 2022 a 104 en 2026, el consorcio Fox/Telemundo pagó apenas 485 millones por esos derechos.
Fue una peculiar compensación que estableció la FIFA en particular con su cliente por haber hecho disputar el Mundial anterior en diciembre de 2022, un mes incómodo para las cadenas; ante el riesgo de una acción judicial, la entidad madre del fútbol les hizo precio en el siguiente negocio. Y les concedió un adicional: las pausas de hidratación.
Así, la TV paga menos y recauda más. Tan bueno es el negocio, que los Estados Unidos ya piensa en postularse para organizar el Mundial 2038, sin sede adjudicada aún. Por supuesto, piensan hacerlo con 64 selecciones. Más partidos, más pausas, más dividendos.
Infantino ha dicho que las pausas de hidratación no suponen un ingreso adicional para la FIFA. “Todos los acuerdos comerciales se celebraron antes” de que se estableciera la obligatoriedad de las pausas, indicó. Pero es evidente que sí lo es para algunos de sus sponsors; por ejemplo, los que venden bebidas en los estadios. Basta observar la cantidad de butacas vacías en la reanudación, abandonadas por aficionados que fueron a buscar su bebida a los stands en la pausa. Se calcula que la tradicional gaseosa de Atlanta, patrocinante de la FIFA desde 1978, venderá entre 13 y 15 millones de litros de su producto durante la Copa del Mundo.
“La pausa es una abominación. Es un americanismo temporariamente prestado. El fútbol tiene muchos problemas; ingresos insuficientes en las transmisiones no es, de manera muy obvia, uno de ellos”, opinó Barney Ronay en el Guardian.
“Este cambio de la cultura para interpretar el fútbol”, dijo Marcelo Bielsa sobre la pausa, “no le agrega nada y le quita mucho”. El entrenador de Inglaterra, Thomas Tuchel, admitió que las odiaba, aunque a él le permitieron enderezar el partido de su equipo contra los congoleños. Y el primer gol de Argentina contra Cabo Verde vino luego de una indicación de Lionel Scaloni en la hidratación.
“La pausa modifica el fútbol”, señaló Matías Almeyda, entrenador argentino de los Tigres de Monterrey. “El jugador no se va a deshidratar. Si hay calor, el jugador debe aguantar lo que viene, si no convertimos a esto en otro deporte”, afirmó. “El estado natural del fútbol no debería ser alterado; sabemos que pasa más por un tema comercial: los futbolistas toman agua y te pasan publicidad, el aficionado y yo queremos ver cómo los futbolistas toman agua, y no los veo”, subrayó.
No todas son críticas: el alemán Ralf Rangnick, entrenador de Austria, le recomendó a la UEFA adoptar la pausa para las competencias europeas. Parece difícil que el ente se alinee con FIFA, con la que vive en permanente tensión. En su último boletín del 3 de julio, la AFA ya anunció que adoptará varias de las modificaciones que FIFA impuso para este Mundial. Pero, por fortuna, la pausa no figura entre ellas.
Fuente Vignone, Pablo :" El fabuloso negocio de la pausa de hidratación", Página 12,Buenos Aires, 5 de Julio de 2026.
9 de Julio de 1816, Día de la Independencia: " Una Nación es una comunidad política que se debe constituir por la voluntad de sus miembros ( Fabio Wasserman, 2023)
Fabio Wasserman, investigador del CONICET, reflexiona sobre el curso histórico que condujo a la declaración de la Independencia.
-Tradicionalmente, en Argentina, el proceso revolucionario e independentista se conmemora el 25 de mayo y el 9 de julio, dado los significativos acontecimientos que tuvieron lugar en Buenos Aires en 1810 y Tucumán en 1816, respectivamente. Sin embargo, como explica Fabio Wasserman, especialista en los siglos argentinos XVIII y XIX, esto provoca que se pierda de vista la dimensión de proceso histórico que tienen aquellos hechos que implicaron rupturas, continuidades, luchas y que son parte de procesos históricos más amplios. “Las fechas son en verdad símbolos de procesos más grandes en los cuales se produjeron transformaciones decisivas para las sociedades que recuerdan esos acontecimientos”, explica el investigador. “Esto no significa que los procesos puedan entenderse, solamente, a partir de lo ocurrido en esas fechas”, agrega.
-¿Qué distinciones pueden establecerse entre el quiebre histórico que significó la formación del primer gobierno patrio el 25 de mayo de 1810 y la Declaración de la Independencia el 9 de julio de 1816?
-Fabio Wasserman: La creación de la Junta, el 25 de mayo de 1810, se dio en el marco de la crisis monárquica e imperial que se profundizó a partir de 1808 con las abdicaciones de Bayona y la ocupación de España por parte de Francia. El desplazamiento del Virrey, la creación de una Junta para que gobernara en nombre del pueblo y el desconocimiento de las autoridades metropolitanas como el Consejo de Regencia y las Cortes que esta convocó, constituían una ruptura con el orden establecido. Sin embargo, a pesar de haber creado un gobierno propio y autónomo continuó invocándose la legitimidad monárquica sin hacer mención a una posible independencia, es por eso que suele plantearse que se evocaba la “Máscara de Fernando VII” para ocultar la verdadera intención de los revolucionarios. Si bien esto puede ser cierto en algunos casos, en 1810 no era tan claro para todos los actores que la independencia fuera un objetivo alcanzable, e incluso deseable, como sí lo era lograr una mayor autonomía dentro de la monarquía. Así, aunque era un desenlace posible, el camino hacia la independencia no estaba predeterminado, sino que se fue delineando sobre la marcha en el marco del proceso revolucionario y de la guerra que enfrentó a quienes sostenían a los nuevos gobiernos y a quienes reconocían a las autoridades metropolitanas y virreinales, cuyas posiciones se fueron radicalizando. En 1813 se convocó a una asamblea que se proponía declarar la independencia y sancionar una constitución, pero por los conflictos internos y externos no se concretaron ninguno de estos objetivos. Recién en 1816, y en un contexto político local, americano e internacional transformado, se produjo esa declaración con la que procuraba dotar de mayor legitimidad a los gobiernos revolucionarios.
-¿Qué transformaciones habían ocurrido entre una fecha y la otra? ¿Qué conflictos se habían desatado a nivel interno?
F.W: Entre 1810 y 1816 se habían producidos cambios significativos a nivel local, continental e internacional. El más importante para entender la independencia fue la derrota de Napoleón, la restauración en el trono de Fernando VII que llevó a cabo una política absolutista y se propuso recuperar todos los dominios de la monarquía en América, apoyado por las otras monarquías europeas, la derrota de casi todos los focos insurgentes en América (Chile, el Alto Perú, Venezuela, etc.) y la división de las fuerzas revolucionarias rioplatenses, sobre todo entre las que respondían a los gobiernos centralistas y las que se organizaron bajo el liderazgo de Artigas en el sistema de los Pueblos Libres.
-¿Por qué en el acta que se firma en 1816 se hablaba de las Provincias Unidas en Sud-América y no de la Argentina ni de las Provincias Unidas del Río de La Plata? ¿Qué se buscaba con esta declaración?
F.W: En marzo de 1816 se iniciaron las sesiones. En mayo se decidió nombrar a Juan Martín de Pueyrredón como director supremo y el 9 de julio el Congreso declaró la Independencia de las Provincias Unidas en Sud- América. El nombre mantenía una cierta indefinición sobre los pueblos que podían conformar las Provincias Unidas, ya que expresaba la posibilidad de que en un futuro también se integraran los liderados por Artigas u otros como Paraguay e, incluso, Chile. En ese sentido, debemos tener presente que los contemporáneos consideraban que una Nación es una comunidad política que se debe constituir por la voluntad de sus miembros, es decir, en este caso, los pueblos.
¿Qué ocurrió con el Congreso de Tucumán en los años posteriores a la Declaración de la Independencia?
F.W: Una vez declarada la independencia, restaba resolver la otra cuestión pendiente que provocaba divisiones: la forma en la que se organizaría el gobierno de las Provincias Unidas. ¿República o Monarquía? ¿Un Estado central o una confederación en la que los pueblos preservarían su soberanía? La república era para muchos el horizonte deseable, pero en ese entonces la única experiencia republicana exitosa era la norteamericana. La monarquía, por su parte, podía favorecer el reconocimiento del nuevo Estado. Es por ello que varios dirigentes sostuvieron la conveniencia de crear una monarquía constitucional, de ese modo se combinaba el tradicional principio de la monarquía como garantía de unidad y continuidad, con el más novedoso principio de representación política. Pero, implantar la monarquía no sería una tarea sencilla. Tras años de revolución y guerra se habían extendido el discurso republicano, un sentimiento de igualdad que no hubiera tolerado la creación de una nobleza y el desprecio por los reyes; además, en el Río de la Plata no había una casa real, ni una nobleza. En ese sentido había dos alternativas: la primera era coronar un monarca de una familia europea, para lo cual se habían realizado algunas tentativas sin éxito. La otra, propiciada entre otros por Belgrano, era coronar a un miembro de la nobleza inca, estimando que esto facilitaría el apoyo de los pueblos indios de la región andina. Este proyecto, que muchos dirigentes miraban con horror, fue desechado.
Fuente: Día de la Independencia, Repensar los procesos más allá de los acontecimientos. Cadic/Conicet. 9 de julio de 2023
sábado, 27 de junio de 2026
A 40 años del triunfo en México: “Cuando el árbitro pitó el final me quería abrazar con todos, lo sentí en el cuerpo, en el corazón, en el alma "(Diego Maradona)
El 29 de junio de 1986 la selección argentina de fútbol logró su segunda estrella, una estrella sobresaliente tuvo el mundial iniciado el 31 de mayo con Italia frente a Bulgaria, Diego Maradona que con el 10 en la espalda y una gambeta mágica revolucionó México
El punto más alto de Diego Maradona fue la conquista del Mundial de México’86, un logro que el exfutbolista argentino resumió en 2020 con esta frase: “El momento más sublime de mi carrera, el más sublime”.
Argentina casi tuvo tuvo fisuras hasta llegar a la final. Se le ganó 3- 1 a Corea del Sur, se empató 1- 1 con Italia 1-1 después de ir en desventaja, pero Maradona se anticipó a Galli y puso la paridad. En el cierre de la fase de grupos se venció 2.0 a Bulgaria, sin mucho esfuerzo. En Octavos de final fue el turno del clásico rioplatense, se enfrentaron Argentina- Uruguay, allí apareció la figura de Pedro Pasculli y Argentina venció 1-0 En cuartos de final se disiparían todas las dudas, Maradona se coronó cono el más grande de su época, liderando a la albiceleste frente a Inglaterra. Por aquellos días, Maradona dijo:” Si era por los argentinos, teníamos que salir con una ametralladora cada uno los ingleses. Pero nosotros nos alejamos de ese quilombo. Ellos eran sólo nuestros rivales. Lo que yo sí quería era tirarles sombreros, caños, bailarlos, hacerles un gol con la mano y hacerles otro más, el segundo, que fuera el gol más grande de la historia, soñó Maradona los días previos al encuentro.
Me acuerdo bien. Cuando los periodistas se enteraron de que íbamos a jugar contra Inglaterra evitamos hablar porque sabíamos bien que las preguntas apuntarían más a cómo íbamos a gritarles los goles, si íbamos a hacerle el fuck you a la Thatcher, si le íbamos a pegar una piña a Shilton. Ya sabíamos cómo venía la mano, por eso elegimos mantenernos alejados, serenos. En todo caso, la cuestión iba por dentro. Y les aseguro que, por dentro, ardía. A mí me explotaba el corazón. Pero había que jugarlo.
Lo que sucedió es conocido. Maradona al 100 por ciento de su capacidad tuvo un rendimiento superlativo con un gol burlándose de las reglas y convirtiendo el 1-0 con la mano de Dios, como se lo apodó después y a posteriori el 2-0con un gol mágico partiendo desde atrás de mitad de cancha, gambeteando a la mitad de ,los ingleses y dejando a Shilton sin posibilidades: ”No jugué el partido pensando que íbamos a ganar la guerra, pero sí que le íbamos a hacer honor a la memoria de los muertos. Dejarlos afuera del Mundial en esa instancia era como hacerlos rendirse. “Era una batalla, sí, pero en mi campo de batalla”, aseguró Maradona años después.
Ojo, porque el público lo que quería ver era fútbol también. Pero lo cierto es que la cuestión política estaba jugándose mucho más afuera, entre ellos y entre los propios gobiernos, que entre los jugadores. La política siempre usó al fútbol y lo seguirá haciendo, que no quepa la menor duda.
No es lo mismo sacarse una foto con un jugador de pato que con un jugador de fútbol, y eso el político lo sabe y lo sabrá, por los siglos de los siglos. Y no es lo mismo ganar un mundial, tener una selección que gane un mundial y tranquilice las cosas.
El pase a la final, el 25 de junio, el mismo día que Argentina se había consagrado campeón Mundial en 1978, no revistió dificultades ante Bélgica, la revelación de la Copa, Argentina con un Maradona inspirado y convirtiendo dos golazos, logró su pase al partido decisivo.
l 29 de junio de 1986 se jugó la final. Alemania era el rival y el estadio Azteca, el escenario. Argentina se puso arriba 2-0 con un gol de Brown, que había llegado para ser suplente de Passarella, pero finalmente fue u n baluarte de la defensa y el segundo de quien después de Maradona fue el mejor jugador del torneo, Jorge Valdano. El partido parecía definido, pero De Alemania con su frialdad en cuestión de seis minutos, entre el 74 y el 80, empataron 2-2 con dos tantos de cabeza.
“Hasta los mexicanos se nos volvieron en contra, cantaron los goles de los alemanes. Los latinoamericanos éramos visitantes ahí, justamente en el Azteca”, rememoró Maradona, que justo en el minuto 84 asistió con maestría a Burruchaga para que anotara el 3-2 de la victoria, el del título mundial.
‘El Diego’ lo sintetizaba así: “Yo miraba de reojo al árbitro, el brasileño Arppi Filho, y cuando levantó los brazos y pitó el final ¡me volví loco! Empecé a correr para un lado, para el otro, me quería abrazar con todos. Sentí en el cuerpo, en el corazón, en el alma, que estaba viviendo el momento más sublime de mi carrera, el más sublime”.
Tan sublime que en cada celebración antes de su muerte, en cada fiesta, Maradona agarraba una réplica de aquella copa del mundo y se fotografiaba abrazado a ella, como quien abraza el recuerdo de lo que nunca volverá a repetirse ( hubo que esperar hasta 2022 para que Messi y Cía. retornarán con la Copa).
Valdano, que entonces jugaba en el Real Madrid, fue contundente vanagloriándose de la conquista del Mundial 86. Al analizar el Mundial de México fue hasta fácil. No tiramos un solo penal, no jugamos una sola prórroga... Era un equipo experto, con gente ya muy madura y con un genio adentro. Pero el hecho de que hubiera tantos jugadores maduros facilitó la convivencia con el genio. Sabíamos cómo poner en valor esa figura absolutamente diferencial que era Maradona”, declaró a Marca en 2025.
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Ruggeri, por su parte en diciembre de 2025, subrayó:” en 1986 la Selección partió con escepticismo generalizado. “Nos despidió poca gente, sin confianza, sin mucha fe”, evocó. El contraste apareció a la vuelta: un país entero en la calle, celebrando el título. Esa diferencia, asegura, es la prueba más concreta de que “habíamos hecho las cosas muy bien”.
Ruggeri, conocedor de lo que significó el Mundial , señaló “Aquella generación convirtió en realidad la fantasía de millones: levantar la copa en el Azteca y entrar para siempre en el “circulito” de campeones.
orghi, que jugó pocos minutos. reflejó el constante sacrificio que realizó el plantel durante su camino hacia la gloria. También tuvo una participación silenciosa y ponderó al entonces presidente de AFA, Julio Grondona, quien demostró su convicción para dar un simbólico puñetazo sobre la mesa y despojar las presiones que, además de un sector de la prensa especializada, emanaban de los dominios del Gobierno Nacional.
Argentina, como lo había vaticinado Bilardo fue el primero en llegar y el último en irse, unió a la gente que desconfiaba antes de su partido y la despidió en forma timorata y los recibió a la vuelta como héroes.
Fuentes:
La verdad de México 1986: Maradona revela todo lo que no sabías, El Economista, Buenos Aires, 14 de Julio de 2025.
Oscar Ruggeri, entre los recuerdos del 86 y la ilusión por el próximo Mundial, Redacción El Litoral, Santa Fe, Argentina 3 de diciembre de 2025
México 86: huella eterna en el césped del Azteca de la magia de Maradona, Infobae, Buenos Aires, 25 Nov, 2020
miércoles, 24 de junio de 2026
Argentina campeón del mundo 1978: el abrazo del alma representa la capacidad del fútbol para unir realidades diversas bajo un mismo sentimiento de orgullo (2026)
Ricardo Alfieri capturó el encuentro entre Fillol, Tarantini y Víctor Dell'Aquila. Un hito del periodismo gráfico en el Monumental que simboliza la pasión y el sacrificio del fútbol nacional.
La tarde del 25 de junio de 1978 marcó un antes y un después en la historia del deporte nacional. Tras el pitazo final del árbitro italiano Sergio Gonella, la Selección Argentina se consagraba campeona del mundo por primera vez al vencer a Países Bajos por 3 a 1 en tiempo suplementario.En medio del estruendo de un estadio Monumental colmado, el arquero Ubaldo Matildo Fillol se desplomó de rodillas en su área, abrumado por la emoción del logro obtenido. A pocos metros, el defensor Alberto Tarantini se acercó para fundirse en un abrazo que quedaría grabado para siempre.
Sin embargo, la escena sumó un tercer protagonista inesperado que transformó una celebración deportiva en una obra de arte visual. Víctor Dell'Aquila, un joven que había perdido ambos brazos en un accidente ferroviario años atrás, saltó al campo de juego y se unió al festejo de los jugadores. El fotógrafo Ricardo Alfieri, enviado especial de la mítica revista El Gráfico, fue el único profesional que logró encuadrar el instante exacto. Su lente captó el momento en que las mangas vacías del buzo de Dell'Aquila parecían rodear los hombros de los futbolistas en un gesto eterno.
Alfieri describió la situación años después en el libro El Gráfico: 100 años, destacando que no buscaba la técnica perfecta, sino la emoción pura. El reportero gráfico comprendió de inmediato que esa placa superaba la crónica del partido para convertirse en un símbolo de resiliencia.
La imagen fue publicada originalmente bajo el título "El Abrazo del Alma", una denominación que caló hondo en la cultura popular. La fotografía no solo retrataba la gloria deportiva, sino que exponía la capacidad del fútbol para unir realidades diversas bajo un mismo sentimiento de orgullo.
Para la sociedad de la época, la figura de Dell'Aquila representaba la superación frente a la adversidad. El joven de San Francisco Solano se convirtió en un héroe anónimo cuya presencia en el césped del Monumental desafió la seguridad del evento para cumplir el sueño de todo un país.
Fillol recordó en su autobiografía, El Pato, que en ese momento no fue consciente de quién se había acercado. El arquero relata que sintió una energía especial, una calidez que iba más allá del contacto físico, entendiendo luego que esa presencia era el pueblo mismo abrazándolos.
La técnica de Alfieri fue fundamental para la posteridad de la pieza. Utilizando una cámara Nikon y una velocidad de obturación precisa, logró congelar el movimiento de las prendas y la expresión de alivio de Tarantini, quien cerraba los ojos mientras disfrutaba del éxito alcanzado.
El impacto de la fotografía trascendió las fronteras argentinas, siendo premiada internacionalmente por su composición y mensaje humanista. Los especialistas en periodismo gráfico coinciden en que es la imagen más representativa de la historia de los mundiales por su carga emocional.
Víctor Dell'Aquila mantuvo un vínculo cercano con los protagonistas a lo largo de las décadas. En diversas entrevistas para el archivo histórico de la revista El Gráfico manifestó que aquel día no sintió su discapacidad, sino una fuerza interior que lo impulsó a correr hacia la gloria.En diversas entrevistas manifestó que aquel día no sintió su discapacidad, sino una fuerza interior que lo impulsó a correr hacia la gloria
El contexto político de 1978 añade una capa de complejidad al análisis histórico de la imagen, pero la potencia visual del abrazo logró mantenerse como un hecho estético independiente. La foto se despojó del ruido exterior para centrarse en la fraternidad de tres figuras anónimas.
La primera estrella de la Selección Argentina cuenta con miles de registros fílmicos, pero ninguno posee la síntesis narrativa del trabajo de Alfieri. La imagen funciona como un recordatorio constante de que el fútbol profesional se nutre, en última instancia, del sentimiento del hincha.
La historia detrás de la imagen confirma que los grandes hitos no solo se construyen con goles o tácticas defensivas. A veces, la hazaña más grande ocurre en un segundo de lucidez creativa de un fotógrafo que sabe mirar donde otros solo ven el caos de un festejo desenfrenado.
Fuente:El Abrazo del Alma: la historia detrás de la imagen que definió la primera estrella argentina en el Mundial 1978, Diario Perfil. 10 de Febrero de 2026
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