jueves, 9 de julio de 2026
El Mundial 2026 confirmó que Estados Unidos es el nuevo mercado dominante y eso cambiará la negociación de futuros derechos ( Marcelo Gantman, 2026)
Hay público para todo en el indestructible mundo del fútbol
El Mundial 2026 confirmó que Estados Unidos es el nuevo mercado dominante y eso cambiará la negociación de futuros derechos. Terminó la era de la transmisión de partidos y se impone el ecosistema 360.
Quedan ocho equipos en carrera en el Mundial 2026: Francia, Marruecos, España, Bélgica, Noruega, Inglaterra, Suiza y Argentina. El campeonato ocupa menos franjas horarias y el consumo del juego en vivo comenzó a espaciarse. Las audiencias globales se concentran en el puñado de partidos que definen esta historia. Esa incógnita, la principal que tiene un Mundial, sigue activa.
El Mundial en tanto entrega otras certezas. Vimos 96 de 104 partidos con las dosis habituales de pasión, nerviosismo y goce por el espectáculo. Pero el acontecimiento desde lo audiovisual es mucho más que eso: la mirada se completa cuando vemos clips de jugadas y posteriores análisis en redes.
No sé si les pasa, pero las transmisiones generadas en el Mundial me parecen limitadas desde lo conceptual del juego. Sucede la acción y después la repetición con plano cerrado en ultra cámara lenta. El contexto desaparece. La cámara cenital la perdimos en Qatar 2022. Siento que vemos menos fútbol que hace cuatro años. ¿Opiniones?
También lo percibo como deliberado: los partidos en vivo son un producto de diseño que apunta a un ciclo de vida más largo que los 90 o 120 minutos con los clips y los highlights.
La propuesta integral es otra. Hay énfasis puesto en los contenidos adicionales, como las reacciones en vivo en plataformas con streamers, influencers y también periodistas. Vi un vivo de DSports del partido Suiza-Colombia en TikTok y superaba las 400 mil visualizaciones antes de ingresar a los 30 minutos del alargue (Ver captura abajo)
Existe además otra incógnita que ya fue totalmente despejada en este Mundial: el mercado de Estados Unidos se consolidó como uno de los más poderosos consumidores del nuevo fútbol global. Eso traerá cambios que la FIFA analiza con atención con respecto a los derechos de los próximos campeonatos.
Este Mundial confirma el interés real de Estados Unidos por el fútbol. Durante años se sospechó que ese interés era superficial, sin la conexión genética y cultural que existe en países donde el fútbol ocupa un lugar central.
Esa lectura es anacrónica.
Puede pasar que un martes a la tarde, en un bar sin clientes de un pueblito perdido de Oklahoma, no haya pasión por un partido de la selección local. Esa imagen existe, pero no representa el fenómeno completo. Estados Unidos abrazó el fútbol a su manera. Lo convirtió en negocio para poder desarrollarlo porque así construye sus proyectos.
Lo captura, lo procesa y lo devuelve con un menú actualizado según sus propias costumbres, como las pausas de hidratación y los shows en cada estadio. Dame un business plan y te daré una cultura.
Si hay algo que puedan adaptar a su gusto, lo van a hacer. ¿Está bien eso? No es una pregunta que se hagan: cómo pueden hacerlo, lo hacen. Que luego Infantino se las vea con la UEFA. Nosotros observamos la escena desde lejos.
Esa consolidación de Estados Unidos como actor dominante del fútbol global entrega sus primeras señales, con respecto a la negociación de los derechos para el mercado estadounidense de los campeonatos de 2030 y 2034: una venta de los paquetes en inglés y español de manera unificada.
El dato no tiene especial relevancia para un mercado como la Argentina o incluso el resto de los países de América Latina, pero es central para ese territorio. En el futuro tal vez tenga un impacto para nuestra región, porque apunta a la confluencia de las grandes compañías tecnológicas con el negocio de los contenidos relacionados con el fútbol.
Netflix, Disney y YouTube analizan competir por los derechos del Mundial masculino de 2030 y 2034 para el mercado de Estados Unidos. Según fuentes citadas por CNBC, la FIFA estima un valor de 1.500 a 2.000 millones por cada torneo, una cifra que está muy por encima de los acuerdos vigentes.
NBCUniversal pagó 600 millones por los derechos en español para Telemundo y Fox los obtuvo por 485 millones de dólares. El comentario risueño en la industria es que con solo la venta del inventario publicitario de la pausa de hidratación, Fox pagó la mitad de los derechos para este Mundial. La cadena además logró 8.000 millones de views en sus cuentas oficiales en redes. Una ganga.
Por eso la principal novedad acá es el nuevo modelo comercial que llevaría a la FIFA a vender un único paquete los derechos en inglés y español. Esa transformación de la oferta que unifica audiencias que normalmente van por separado en Estados Unidos, responde al crecimiento del valor comercial del Mundial tras la expansión del torneo a 48 selecciones y 104 partidos desde la actual edición.
El negocio televisivo de la FIFA sale robustecido de este Mundial que todavía no terminó. El horizonte implica darle en el próximo ciclo más volumen económico a los derechos, que en Estados Unidos significaría casi cuadruplicar el valor de esos ingresos al ir de 500 millones de dólares a una fluctuación de entre los 1.500 y 2.000 millones de dólares.
El impacto global del Mundial es el que justificaría ese incremento luego de este campeonato en el cual FIFA en ciertos mercados como India y China tuvo que poner precios de liquidación.
Además de Netflix, Disney y YouTube otras big tech Amazon y Apple también aparecen como potenciales participantes del proceso. Según el artículo de CNBC ninguno de los potenciales compradores confirmó o desmintió el interés. Pero se asegura que las negociaciones comenzarán en los próximos meses. Si es que no empezaron ahora mismo.
La noticia también coincide con la confirmación de cuáles son los modelos de transmisión del deporte premium que le interesan a Netflix. Es elocuente cómo se cuenta ese cuento cuando Netflix dice que no le interesa transmitir el partido número 37 de una temporada de 82 juegos sino que busca momentos únicos e icónicos del deporte.
Un Mundial parece representar eso. De hecho ya tienen acuerdos con la FIFA para la transmisión exclusiva para Estados Unidos de los mundiales femeninos de 2027 y 2031. El resto del planeta, como siempre, mira con atención los movimientos de Netflix.
De la grilla de partidos al ecosistema
El Mundial 2026 es el primer evento masivo que exhibe el cambio profundo en la economía de los derechos deportivos. El activo comercial dejó de ser el partido como transmisión aislada y lo que prevalce es el mencionado ecosistema que integra el vivo, los clips, los streamers, las watch parties, los fan festivals, los datos de audiencia y las activaciones comerciales presenciales.
CazeTV en Brasil rompió los records de audiencia en YouTube en cada partido de su selección, mientras duró en el Mundial: de 12 millones de dispositivos conectados hasta 21 millones el día de la eliminación contra Noruega. Con los 104 partidos exclusivos en YouTube, CazeTV no tuvo la máxima audiencia de Brasil -Globo en números brutos registró el 86 por ciento del total de la audiencia-, pero capitalizó la llegada a su comunidad digital incluso con eventos en espacios físicos donde hizo activaciones con sus once sponsors.
El negocio no fue que los streamers viajaran al Mundial: fue que la audiencia se juntara con los hosts en eventos patrocinados. La conversación digital de CazéTV amplificó el Mundial más allá de los partidos en vivo: en Instagram tuvo 161.6 millones de cuentas alcanzadas durante el torneo, según cifras publicadas por Máquina do Esporte.
Cada partido ahora genera múltiples inventarios de contenido y publicidad que conviven en distintas plataformas y con audiencias que ni se cruzan ni se conocen.
Dentro de ese paisaje, el fútbol en esta era digital también se escenifica en la transmisión performática de Speed, el influencer con más de 56 millones de suscriptores en YouTube que llevó el contenido IRL a los estadios del Mundial, para mostrar sus reacciones y provocaciones en vivos que duran horas y donde el contenido es él mismo. Su apoyo a Egipto contra la Argentina andaba por los 21 millones de visualizaciones al momento de escribirse este newsletter.
Wired lo llamo “el ESPN de la Generación Z”. En una época en la que los etiquetados funcionan y cualquier descripción se simplifica con “es el AirBnB de aquello o el Tinder de esto otro”, realmente exageran.
Pero no hay nada qué hacer: hay público para todo. Por eso la FIFA sale a mejorar sus tarifas de sus derechos, con la comprobación de que la tecnología evoluciona, las audiencias cambian, sus influencers bendecidos juegan su partido y el fútbol sigue siendo indestructible.
Fuente: " Gantman, Marcelo: " Hay público para todo en el indestructible mundo del fútbol", Big Data Sports, Buenos Aires, 9 de Julio de 2026.
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