sábado, 27 de junio de 2026

A 40 años del triunfo en México: “Cuando el árbitro pitó el final me quería abrazar con todos, lo sentí en el cuerpo, en el corazón, en el alma "(Diego Maradona)

El 29 de junio de 1986 la selección argentina de fútbol logró su segunda estrella, una estrella sobresaliente tuvo el mundial iniciado el 31 de mayo con Italia frente a Bulgaria, Diego Maradona que con el 10 en la espalda y una gambeta mágica revolucionó México El punto más alto de Diego Maradona fue la conquista del Mundial de México’86, un logro que el exfutbolista argentino resumió en 2020 con esta frase: “El momento más sublime de mi carrera, el más sublime”. Argentina casi tuvo tuvo fisuras hasta llegar a la final. Se le ganó 3- 1 a Corea del Sur, se empató 1- 1 con Italia 1-1 después de ir en desventaja, pero Maradona se anticipó a Galli y puso la paridad. En el cierre de la fase de grupos se venció 2.0 a Bulgaria, sin mucho esfuerzo. En Octavos de final fue el turno del clásico rioplatense, se enfrentaron Argentina- Uruguay, allí apareció la figura de Pedro Pasculli y Argentina venció 1-0 En cuartos de final se disiparían todas las dudas, Maradona se coronó cono el más grande de su época, liderando a la albiceleste frente a Inglaterra. Por aquellos días, Maradona dijo:” Si era por los argentinos, teníamos que salir con una ametralladora cada uno los ingleses. Pero nosotros nos alejamos de ese quilombo. Ellos eran sólo nuestros rivales. Lo que yo sí quería era tirarles sombreros, caños, bailarlos, hacerles un gol con la mano y hacerles otro más, el segundo, que fuera el gol más grande de la historia, soñó Maradona los días previos al encuentro. Me acuerdo bien. Cuando los periodistas se enteraron de que íbamos a jugar contra Inglaterra evitamos hablar porque sabíamos bien que las preguntas apuntarían más a cómo íbamos a gritarles los goles, si íbamos a hacerle el fuck you a la Thatcher, si le íbamos a pegar una piña a Shilton. Ya sabíamos cómo venía la mano, por eso elegimos mantenernos alejados, serenos. En todo caso, la cuestión iba por dentro. Y les aseguro que, por dentro, ardía. A mí me explotaba el corazón. Pero había que jugarlo. Lo que sucedió es conocido. Maradona al 100 por ciento de su capacidad tuvo un rendimiento superlativo con un gol burlándose de las reglas y convirtiendo el 1-0 con la mano de Dios, como se lo apodó después y a posteriori el 2-0con un gol mágico partiendo desde atrás de mitad de cancha, gambeteando a la mitad de ,los ingleses y dejando a Shilton sin posibilidades: ”No jugué el partido pensando que íbamos a ganar la guerra, pero sí que le íbamos a hacer honor a la memoria de los muertos. Dejarlos afuera del Mundial en esa instancia era como hacerlos rendirse. “Era una batalla, sí, pero en mi campo de batalla”, aseguró Maradona años después. Ojo, porque el público lo que quería ver era fútbol también. Pero lo cierto es que la cuestión política estaba jugándose mucho más afuera, entre ellos y entre los propios gobiernos, que entre los jugadores. La política siempre usó al fútbol y lo seguirá haciendo, que no quepa la menor duda. No es lo mismo sacarse una foto con un jugador de pato que con un jugador de fútbol, y eso el político lo sabe y lo sabrá, por los siglos de los siglos. Y no es lo mismo ganar un mundial, tener una selección que gane un mundial y tranquilice las cosas. El pase a la final, el 25 de junio, el mismo día que Argentina se había consagrado campeón Mundial en 1978, no revistió dificultades ante Bélgica, la revelación de la Copa, Argentina con un Maradona inspirado y convirtiendo dos golazos, logró su pase al partido decisivo. l 29 de junio de 1986 se jugó la final. Alemania era el rival y el estadio Azteca, el escenario. Argentina se puso arriba 2-0 con un gol de Brown, que había llegado para ser suplente de Passarella, pero finalmente fue u n baluarte de la defensa y el segundo de quien después de Maradona fue el mejor jugador del torneo, Jorge Valdano. El partido parecía definido, pero De Alemania con su frialdad en cuestión de seis minutos, entre el 74 y el 80, empataron 2-2 con dos tantos de cabeza. “Hasta los mexicanos se nos volvieron en contra, cantaron los goles de los alemanes. Los latinoamericanos éramos visitantes ahí, justamente en el Azteca”, rememoró Maradona, que justo en el minuto 84 asistió con maestría a Burruchaga para que anotara el 3-2 de la victoria, el del título mundial. ‘El Diego’ lo sintetizaba así: “Yo miraba de reojo al árbitro, el brasileño Arppi Filho, y cuando levantó los brazos y pitó el final ¡me volví loco! Empecé a correr para un lado, para el otro, me quería abrazar con todos. Sentí en el cuerpo, en el corazón, en el alma, que estaba viviendo el momento más sublime de mi carrera, el más sublime”. Tan sublime que en cada celebración antes de su muerte, en cada fiesta, Maradona agarraba una réplica de aquella copa del mundo y se fotografiaba abrazado a ella, como quien abraza el recuerdo de lo que nunca volverá a repetirse ( hubo que esperar hasta 2022 para que Messi y Cía. retornarán con la Copa). Valdano, que entonces jugaba en el Real Madrid, fue contundente vanagloriándose de la conquista del Mundial 86. Al analizar el Mundial de México fue hasta fácil. No tiramos un solo penal, no jugamos una sola prórroga... Era un equipo experto, con gente ya muy madura y con un genio adentro. Pero el hecho de que hubiera tantos jugadores maduros facilitó la convivencia con el genio. Sabíamos cómo poner en valor esa figura absolutamente diferencial que era Maradona”, declaró a Marca en 2025. } Ruggeri, por su parte en diciembre de 2025, subrayó:” en 1986 la Selección partió con escepticismo generalizado. “Nos despidió poca gente, sin confianza, sin mucha fe”, evocó. El contraste apareció a la vuelta: un país entero en la calle, celebrando el título. Esa diferencia, asegura, es la prueba más concreta de que “habíamos hecho las cosas muy bien”. Ruggeri, conocedor de lo que significó el Mundial , señaló “Aquella generación convirtió en realidad la fantasía de millones: levantar la copa en el Azteca y entrar para siempre en el “circulito” de campeones. orghi, que jugó pocos minutos. reflejó el constante sacrificio que realizó el plantel durante su camino hacia la gloria. También tuvo una participación silenciosa y ponderó al entonces presidente de AFA, Julio Grondona, quien demostró su convicción para dar un simbólico puñetazo sobre la mesa y despojar las presiones que, además de un sector de la prensa especializada, emanaban de los dominios del Gobierno Nacional. Argentina, como lo había vaticinado Bilardo fue el primero en llegar y el último en irse, unió a la gente que desconfiaba antes de su partido y la despidió en forma timorata y los recibió a la vuelta como héroes. Fuentes: La verdad de México 1986: Maradona revela todo lo que no sabías, El Economista, Buenos Aires, 14 de Julio de 2025. Oscar Ruggeri, entre los recuerdos del 86 y la ilusión por el próximo Mundial, Redacción El Litoral, Santa Fe, Argentina 3 de diciembre de 2025 México 86: huella eterna en el césped del Azteca de la magia de Maradona, Infobae, Buenos Aires, 25 Nov, 2020

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