lunes, 25 de mayo de 2026

Belgrano campeón: un equipo eterno que hizo lo que parecía imposible en el Kempes ante River

Si la alegría y la locura tienen nombre, en Córdoba se escribe Belgrano. Después de toda una vida, tras 121 años de espera para poder gritarlo al mundo, el Pirata es hoy campeón del fútbol argentino de Primera División. Ya nadie puede quitarle lo que ganó en la cancha, lo que este grupo de jugadores, con un marcado sentido de pertenencia, logró este 24 de mayo. El Celeste es el mejor de todos, es el campeón, y lo consiguió a fuerza de salir rápido de los festejos, como cuando dejó en el camino a Talleres en los octavos de final; de no quedarse en lamentos ante los bajones. Y en la final de ayer, su temperamento volvió a quedar en evidencia cuando debió levantar dos veces el marcador para que todo Córdoba —menos algunos— pudiera festejar. Ricardo Zielinski llegó el año pasado para sumarse al proyecto Belgrano y “dar una mano”. Armó este plantel, le dio su impronta y, con el aporte de los jugadores-hinchas, se quedó con el campeonato, con la tan deseada estrella dorada que el club lucirá sobre su escudo. Una conquista para que los miles de hinchas, dispersos por todos los rincones del mundo, puedan exhibirla con orgullo. Hubo miles que no pudieron estar en el Kempes porque la capacidad no alcanzó, pero cada uno de ellos, en cualquier lugar y frente a cualquier pantalla, fue feliz como siempre lo soñó. La mirada al cielo, donde las grandes glorias del club y los hinchas que hoy están en otro plano parecen festejar, hace que los ojos se llenen de lágrimas. Es la forma en que la tierra se riega con la alegría de quienes ahora pueden decir, para siempre: campeones. Para toda la vida Belgrano se consagró campeón del Torneo Apertura al vencer a River en el Estadio Kempes. (Nicolás Bravo / La Voz) (Nicolás Bravo / La Voz) Para toda la vida Belgrano jugó mejor que su rival durante largos pasajes del partido. Manejaba la pelota, construía juego y, cuando más merecía marcar, fue River el que golpeó. Por eso este juego es el más bello del planeta: porque el merecimiento no siempre paga. El Millonario se adelantó en el marcador con Colidio, pero la realidad del campo mostraba otra cosa. El equipo cordobés seguía dominando y fue la cabeza teñida de blanco de Leonardo Morales la que mandó la pelota a la red para el 1-1, siete minutos después de la apertura del marcador. En el segundo tiempo, otra vez la injusticia se disfrazó de gol. Galván adelantó a los subcampeones y, a los 14 minutos, puso el 2-1. Pero este equipo de Zielinski no se entrega nunca: jamás dejó que algo le resultara imposible y se llevó por delante al piberío de River. Con “el Mudo” Vázquez en cancha, con Hernández en el campo de juego y con “Uvita” Fernández señalado como posible héroe de la jornada, llegó la mano de Rivero. Tras una larga revisión, Falcón Pérez sancionó el penal claro, y el delantero ex Defensa y Justicia lo transformó en el 2-2. Fue el “momento Belgrano”, ese instante en el que el amor propio llevó a este equipo a ponerle el pecho a un River claramente devaluado en su juego. El Mudo cortó en el piso y, con su zurda, lanzó el centro para que otra vez Uvita estremeciera al estadio. Belgrano se lo dio vuelta al poderoso escudo, no al equipo en la cancha, porque ese poderío ayer mostró poco. La locura se instaló del lado Celeste. El silencio fue atroz en el sector de River y el reloj marcó los últimos segundos. Morales sacó una pelota de la línea en el tiempo agregado para que la injusticia se alejara del Kempes. El balón fue de un lado a otro en el cierre y entonces llegó el momento sublime. Belgrano ganó por ser mejor, por tener en la cancha a un grupo de jugadores que regresó para esto, y por ese técnico que parece no festejar, pero que sabe cómo hacer felices a todos los piratas. Cada uno volvió para regalarle a su gente una alegría sin igual y para darle a Córdoba la estrella futbolística que no tenía. Fuente : Ocamñpo, Pablo, 24 de mayo de 2026,La Voz, Córobaba Argentina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario