domingo, 15 de febrero de 2026

Se cumplen 50 años del debut del " Toto" Lorenzo en Boca

El 15 de Febrero de 1976, Boca vencía a All Boys y en Boca empezaba una etapa llena de gloria con Juan Carlos Lorenzo en el banco. Con él llegaron jugadores importantes como Gatti, Mastrángelo, Ribolzi... Y enseguida empezó a moldear con su estilo a un Boca ganador, granítico, fiel a la historia del Xeneize por la garra y la entrega de sus jugadores. Alberto J. Armando lo había convocado para ir por la Libertadores y para competirle al River de Labruna, que venía de ser campeón luego de cortar una racha de 18 años sin títulos. El Toto no falló: ganó con Boca el Metropolitano y el Nacional de 1976 y preparó al equipo para la Libertadores de 1977. Ese año, al vencer a Cruzeiro por penales, el club de la Ribera logró el sueño de alcanzar su primera Libertadores luego de tanto tiempo de espera. Un año más tarde, en 1978, llegaría la segunda Libertadores, al vencer en el partido decisivo a Deportivo Cali, el equipo colombiano que dirigía Carlos Salvador Bilardo, nada menos: el Narigón de alguna manera iba a tomar la posta, por estilo de juego y personalidad, del Toto Lorenzo. La Copa Intercontinental llegaría como la frutilla del postre ante el Borussia Monchengladbach. Se fue del Xeneize en 1979. El equipo había llegado a otra final de Libertadores, pero muy desgastado desde lo físico y necesitando una renovación del plantel: fue subcampeón de Olimpia. Gustavo Grazioli, señaló en Página 12Ese mismo día , debutó en el arco , un "anciano" Hugo Gatti, con 31 años, Gustavo Grazioli, señaló en Página 12 "Con su look marcó tendencia y eso valió algunas burlas por su porte. Su impronta y desparpajo en el área, no solo paralizó corazones, sino que fue el punto de partida de una performance artística sin escuela que se retroalimentó partido a partido a partir de ´locuras´que formaron un ecosistema de deportistas nacionales Fue un 15 de febrero de 1976, el día que ingresó a defender los tres palos de Boca. La antítesis estética a Ubaldo “Pato” Fillol, pero igual de grandiosos ambos. El loco se retiró con 44 años en 1988 y dejó una huella en un oficio incomprendido y solitario. En el que en un segundo podés pasar de héroe a villano. Con su famosa atajada “La de Dios”, arrodillado ante el universo, los brazos abiertos y la mirada centinela clavada en el atacante, el arco quedaba del tamaño de uno de hockey. Por acá no pasarán, parecía decir el arquero surgido de las tierras de Carlos Tejedor, con su pirueta alegre al que un gol podía sentenciar al infierno. “Federer es un grande, no transpira, sale siempre igual. Tiene talento. Es tan grande, que aparte de jugar bien, hace jugar bien a los demás. En cambio, jugas con Nadal y te hace jugar mal…yo fui el Federer del arco”, fue una de las tantas cosas que dijo hace unos años, fiel a su estilo humorístico, provocador y con el ingenio que lo caracterizaba para jugar con las frases, despertar la polémica y alimentar su personaje en los medios de comunicación. Su forma marcó un estilo de ser arquero y de pertenecer a un juego, al que la posición le relegaba, no permitía o no tenía bien vistas algunas licencias. Por ejemplo, tomar riesgos: salir, usar los pies, ir al área rival en una pelota parada o gambetear jugadores. Todas esas “osadías” fueron parte del repertorio del Loco e inspiraron a nuevas generaciones a elegir un puesto que te lleva a ser guerrero del dolor. Fuentes:Página 12 y ESPN

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