martes, 9 de febrero de 2021
Contra San Valentín: Libros para pensar el amor, el sexo y la pareja
¿Es posible pensar un lado b del "día de los enamorados"? Siglo XXI editores de Argentina, presenta algunos libros que apuestan a pensar el amor, la pareja y el sexo en sus versiones reales y posibles, en sus vínculos con la historia, la ciencia, la política y los cambios sociales..
En ese contexto surgen Q"historia de la sexualidad 4, las confesiones de la carne "de Michel Foucault
Inédito durante casi treinta y cinco años, Las confesiones de la carne es el último y esperadísimo volumen de la Historia de la sexualidad, y también el que articula el entero proyecto foucaultiano. Entre los “placeres” griegos y la “sexualidad” moderna (que se analizan en los tres primeros libros de la serie), irrumpe la “carne” de los cristianos, es decir, el cuerpo atravesado por un deseo que la voluntad nunca puede controlar del todo.
De modo similar se encuentra "amor y anarquismo "de Laura Fernández Cordero donde se relatan experiencias pionera que pensaron y ejercieron la libertad sexual
Temas como el género y la sexualidad lograron una visibilidad tal en la agenda pública que sólo registramos su actualidad inmediata, como si no tuvieran historia o como si ella se remonta apenas a pocas décadas atrás. En esta obra, Laura Fernández Cordero recupera experiencias libertarias que hace más de un siglo desafiaron formas de la intimidad, el amor y la pareja afianzadas por el Estado o la Iglesia. Así, expone el ideario del anarquismo en la Argentina,
Mmitomanías de los sexos, las ideas del siglo xx sobre el amor, el deseo y el poder que necesitamos para vivir en el siglo xxi de Alejandro Grimson, Eleonor Faur, presentan en su investigación a la mujer en sui rol de esposa, madre, a cargo de las tareas domésticas. Hombre, sostén del hogar, trabajador de tiempo completo fuera de su casa. En la intimidad, la diosa sexy y el macho siempre dispuesto. En pleno siglo XXI, atravesamos una época de cambios en la que muchos estereotipos sobre los géneros y la sexualidad parecen en entredicho. Sin embargo, lejos de haberse evaporado, siguen ahí: se activan cada vez que algo no encaja con nuestras ideas de “lo típicamente femenino” ...
En tanto, Isabella Cosse, retrotrayéndose en el tiempo investiga sobre
"pareja, sexualidad y familia en los años ’60", asegura la autora que Pensar los años sesenta es evocar imágenes ligadas al protagonismo de los jóvenes y, en general, a la ruptura con la moral sexual y familiar vigente en las décadas previas. Si antes imperaba el mandato de la virginidad hasta el matrimonio, los noviazgos formales, la esposa ama de casa y el varón proveedor, en los sesenta se afirman innovaciones que legitiman los vínculos más libres, el goce sexual, la proyección profesional de la mujer y una mayor participación del hombre en el cuidado de los hijos. Este libro describe las mutaciones que afectaron los vínculos entre varones y mujeres, y entre padres e hijos, en el lapso que va de 1950 a 1975. Además, se pregunta por el alcance de esos cambios: ¿en qué medida los modelos heredados fueron cuestionados, en qué medida puede hablarse de continuidades? Para responder estos interrogantes, Isabella Cosse revisa con rigor crítico y fruición las revistas del momento -una diversidad que va desde Claudia y Para Ti hasta Primera Plana y Los Libros-, los manuales de sexología y crianza, las leyes, las encíclicas, las memorias de los protagonistas de la época. Y revela la existencia de múltiples fisuras que, con diferentes intensidades y sentidos, compusieron una revolución discreta. Poniendo el foco en la vida cotidiana y la subjetividad, este ensayo logra echar luz sobre un período clave, en el que personas con disímiles pertenencias socioculturales y generacionales se sintieron interpeladas a pensar qué era lo correcto y lo deseable en las relaciones familiares..
Finalmente,
fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes , en su versión definitiva el libro más ambicioso de la última etapa de Roland Barthes, editado originalmente en 1977 y que se convirtió uno de los grandes libros de culto de la literatura francesa del siglo XX. El libro fue un éxito desde su aparición y despertó el máximo interés en la prensa masiva, fue adaptado para teatro en las ciudades más importantes de Occidente y así, esta obra del semiólogo francés, más habituado a desarrollarse en el campo ...
Fuene: Depto de Prensa Sigko XXI Editores
domingo, 24 de enero de 2021
Atentado a la embajada de Israel:” Los familiares rechazamos la historia que nos quieren vender de que la autoría de los atentados está esclarecida, tenemos la amarga sospecha de que la sangre de nuestros muertos sirvió para saldar facturas impagas de oscuros negocios y que el ocultamiento deliberado de esa verdad responde a compromisos políticos difíciles de desentrañar ( Carlos Susevich, 2004)
En 2004 se cumplían doce años del atentado a la embajada de Israel, Estaban en el poder desde hacía menos de un año los Kirchner con Néstor Kirchner como presidente, que una semana después bajara los cuadros de los genocidas del proceso que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983 y se adueñra de la lucha por los derechos humanos, con polémicas juzgó a Videla, Bignone,Massera y Astiz, entre otros, cerebros de haber ejecutado el plan sistemático de persecución a todo aquel que pensara distintos y comno confesó{ó Adolfo Scilingo, muchos terminaron desapareciendo en las aguas del Río de la Plata.
Néstor Kirchner que subió con un porcentaje bajo de votos, logró que su movimiento perdurara en el poder doce años consecutivos a los que hay que sumarle el primer año de su adalid , Alberto Fernández . Su política de derechos humanos, contradictoria por negarse a juzgar a otros hombres que también supieron ser parte del baño de sangre de la Argentina en los ´70 años. Cristinja Fernández de Kirchner, su espopsa en 2013 firmó el acto de defunción del ataque a la AMIA, que sucedió al de la Embajada de Israel y que de haberse esclarecido el de la Embajada nunca se hubiera concretato En 2003 con él fallecido y su esposa como máxima mandataria, se firmó junto al canciller Timemrman el “Memorandum de acuerdo con Irán” que según sus palabras :” Representa un principio de acuerdo para investigar el ataque terrorista a la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires el 18 de julio de 1994 en el que murieron 85 personas y 300 resultaron heridas. Una investigación judicial argentina determinó en 2006 que el Gobierno iraní había planeado el atentado, y que sus impulsores eran cinco exfuncionarios iraníes y un libanés miembro de Hezbolá
En 2004, nueve años antes que se firmara el pacto con Irán , ya habían pasado los gobiernos de Carlos Menem, máximo responsable de lo que hasta hoy es una causa sin valor para quienes toman las decisiones; Fernando de la Rúa en sus dos años tampoco se esmeró para que la justicia avance sobre Irán y sobre la complicidad local; tampoco Eduardo Duhalde en su interinato mostró un interés genuino más allá de palabras de circunstancia. Corría 2004 cuando Carlos Susevich criticó duramente la investigación y el encubrimiento. El embajador Orón sostuvo su teoría de que fue Hezbolla.
A sus 80 años, Carlos Susevich , fallecido en 2018, supo levantatr la voz y erigirse en casi la única persona que reclamaba el esclarecimiento. En su discurso de 2004, fue eloecuente:”“Ha sido muy duro transitar estos doce años marcados por la inoperancia y casi seguro encubrimiento de quienes debían investigar y juzgar el por qué, cómo y quién atacó la embajada de un país amigo de la Argentina.”.
Raúl Kollman en Página 12, analizaba :”Reflejó la bronca de una pesquisa en la que nunca hubo un sospechoso, mucho menos un detenid”. Por su parte, y el embajador de Israel en la Argentina, Benjamín Orón, dijo ayer que existió una conexión local, una apoyatura al atentado, pero que nada se descubrió sobre quiénes fueron esos cómplices de la masacre..
Se habían hecho presentes unas dos mil personas ( cada año, la cifra merma y solamente la mantienen los jóvenes, que , en muchos casos no habían nacido” se congregaron ayer en la esquina de Arroyo y Suipacha, frente al predio donde estaba la embajada. El ataque de Madrid del 7.M volvió a poner en el tapete la la cuestión del terrorismo y ello derivó en una cantidad de gente superior a la de los años anteriores. En verdad, el atentado contra la embajada de Israel fue de hecho el primero de envergadura fuera del escenario del conflicto de Medio Oriente, una modalidad que recién después se repitió con la AMIA, los ataques a las embajadas norteamericanas en Africa, ya con otra envergadura en las Torres Gemelas de Nueva York y el jueves pasado en Madrid.
Tal vez por ser el primer atentado de ese tipo, en aquel 1992 casi no se le prestó atención a la investigación, al punto que se informó oficialmente que hubo 29 víctimas y cinco años más tarde la Corte Suprema tuvo que corregir semejante dato tan elemental: en 1997 estableció que en verdad las víctimas fueron 22.
La concentración se realizó en el marco de estrictísimas medidas de seguridad, con francotiradores en los techos, hombres de corbata conectados entre sí y caminando vigilantes entre la multitud y una concurrencia que debió pasar de a uno por detectores de metales similares a los de los aeropuertos. En el palco, hicieron acto de presencia, la senadora Cristina Fernández de Kirchner, el canciller Rafael Bielsa, el ministro de Salud Ginés González García, el jefe del gobierno porteño; Aníbal Ibarra y su vice Jorge Telerman, y el gobernador bonaerense Felipe Solá. En algún momento se dijo que estaría el presidente Kirchner, pero éste bajó del avión proveniente de Brasil y se fue a la Casa Rosada.
Bielsa fue quien habló en nombre del Gobierno y optó por un breve discurso de tono poético: “Miles de años de amor, de reflexión, de sabiduría, de cultura concebida alrededor de los calderos, de palabras pronunciadas en medio del frío invierno, siglos que vinieron a dar a esta patria, a enriquecerla, a hacerla más cultural, más comprensiva, más culta, devastadas en un segundo por la llamarada, la sinrazón, por el Holocausto”, expresó el canciller.
Entre los familiares de las víctimas y el embajador de Israel pareció deslizarse un contrapunto. “Los familiares no vamos a comprar la historia que nos quieren vender de que la autoría de los atentados está esclarecida. La rechazamos. Tenemos la amarga sospecha de que la sangre de nuestros muertos sirvió para saldar facturas impagas de oscuros negocios y que el ocultamiento deliberado de esa verdad responde a compromisos políticos difíciles de desentrañar”, sostuvo Susevich en obvia referencia al gobierno de Carlos Menem. A su turno, el embajador Orón reiteró lo dicho por Israel hace un año: “Nuestras investigaciones han determinado, sin lugar a dudas, que el atentado fue perpetrado por la organización libanesa Hezbolla y por el régimen de Irán”. Sin embargo, el embajador sostuvo, en diálogo con Página/12, que la información israelí todavía no tiene estado judicial por tratarse de información de inteligencia que “por distintas razones, todavía no puede ser desclasificada”.
En lo que sí hubo coincidencia es en un hecho incontrastable: hasta ahora no se determinó lo central, quiénes fueron los cómplices que ayudaron a realizar el ataque en la Argentina. Orón los sintetizó así: “En el tiempo transcurrido no se pudo señalar a un solo individuo que directa o indirectamente colaboró en la consumación del atentado”. Ese hecho tiñó hasta ahora todos los aniversarios.
Fuentes:
Raúl Kollmann, Raúl (2004)Doce años de inoperancia, Página 12, Buenos Aires,
EL PAÍS:¿ En qué consiste el memorándum entre Argentina e Irán? ( 2015) Madrid
https://elpais.com/internacional/2015/01/20/actualidad/1421761447_821346.html
sábado, 23 de enero de 2021
A 24 años del asesinato de Cabezas: quedò un mensaje, se convirtió en una referencia por su compromiso con la verdad , la ética develando la realidad de una organización que operaba cómodamente desde las sombras ( Sindicato de Prensa Rosario - ARGRA)
Se cumplen 24 años, y no nos olvidamos. El 25 de enero de 1997, José Luis Cabezas fue brutalmente asesinado en Pinamar por hacer visible el rostro de Alfredo Yabrán, uno de los protagonistas de la trama mafiosa del poder de los ‘90. La escena terrorífica de la cava, a cargo de Gustavo Prellezo y de la banda de “Los Horneros” significó, además, un escarmiento para lxs trabajadorxs de prensa y una advertencia a quien se atreviera a mostrar los hechos tal cual son, como lo hizo el reportero gráfico de la Revista Noticias.
Pero el caso Cabezas también dejó un mensaje. Se convirtió en una referencia para quienes ejercemos día a día este oficio-profesión, por su compromiso con la verdad y con la ética periodística, por su mirada audaz en la búsqueda de la información y por su valentía. Y, a la sociedad toda, le dio la posibilidad no sólo de conocer la realidad de una organización que operaba cómodamente desde las sombras, sino también, de caer en la cuenta de los asuntos de interés público que se le ocultaban deliberadamente.
En medio de la pandemia, el año pasado y el presente, las y los periodistas y trabajadorxs de prensa estuvimos y estamos en primera línea desarrollando una tarea esencial: informar con la verdad, lo que supone, también, dar una lucha diaria contra los diversos procedimientos que siguen apostando a tapar los ojos de la sociedad, como las operaciones mediáticas o las fake news. El desafío sigue siendo organizarnos para enfrentar juntxs estos nuevos mecanismos, más sutiles, pero no menos peligrosos, que atentan contra el derecho de todxs de contar con información de calidad, libre y emancipadora.
Desde cada uno de nuestros espacios, lxs periodistas y trabajadorxs de Prensa nos unimos en una misma voz para profundizar el camino recorrido, seguir luchando por garantizar la libertad de expresión y el derecho a la información: ¡Cabezas presente!, ¡Cabezas presente!, ¡Cabezas presente!
Fuente:
Swñales-Sindicato de Prensa Rosario - ARGRA
martes, 19 de enero de 2021
Nisman y AMIA: la vergüenza de la impunidad, la destrucción de la justicia, por Pilar Rahola
La periodista y escritora española, Pilar Rahola, se expresó en su canal de YouTube sobre el sexto aniversario de la muerte del fiscal Alberto Nisman.
«En el 6° aniversario de su muerte, Mi homenaje al amigo Alberto Nisman. Mi denuncia contra la impunidad. Mi grito contra el silencio.
¿Qué ocurre en la Argentina?
¿Cómo es posible que tres acontecimientos trágicos de dimensión internacional, que han ocurrido en los últimos años, ninguno de ellos tenga ni sentada una sola persona en los juzgados? ¿No hay ni un solo detenido?
Recordémoslo: Atentado a la Embajada de Israel. Atentado de AMIA que significó el asesinato de 85 personas y 300 heridos. Y la muerte del fiscal Alberto Nisman, mi querido amigo, que un día como hoy hace seis años aparecía con un tiro en la cabeza en el baño de su departamento. Justo cuando acababa de denunciar públicamente a la presidenta Cristina Kirchner por connivencia con Irán, el país acusado junto con Hezbollah del asesinato masivo de AMIA y de la Embajada de Israel
Las víctimas de AMIA y de Israel habían sido asesinadas por Hezbollah. La pista estaba clara. Alberto Nisman era el fiscal. Muchas veces hablé con él. Cada vez que iba a Argentina o cuando él (Nisman) me llamaba y me explicaba los datos que tenía. La información y cuando se firmó el memorándum. Era un memorándum de encubrimiento de los crímenes. Alberto Nisman me dijo personalmente en el Hotel Alvear recuerdo una tarde hablando tranquilamente me dijo: ‘Estos tipos van a vender a las víctimas de AMIA. Van a negociar con ellas.
Van a traficar con su muerte. Todo para poder hacer negocios con Irán, para poder acercarse geopolíticamente con el eje bolivariano a Irán y para poder además tener alguna alegría energética’. Pilar, me dijo Alberto Nisman: ‘Un día de estos, estos tipos me van a matar porque los voy a denunciar’. Hablé con él poco antes de su muerte. Estaba eufórico. ‘Tengo las pruebas, tengo la capacidad de demostrarlas. Pilar, vamos a conseguir sacarle los colores a este gobierno. Vamos a conseguir denunciarlo’, me dijo Nisman.
Leer más: A seis años de la muerte de Nisman: Argentina, el país que nunca resuelve nada. Por Gustavo Szpigiel
¿Seis años después que ha ocurrido? Lo recordamos seis años después de su muerte. El fiscal que llevó la causa original ingresó en prisión por graves delitos. El aparato de inteligencia durante el atentado fue usado de encubrirlo y dos presidentes fueron acusados de proteger a los verdugos. Carlos Menem acusado de desviar la investigación para impedir que se investigará la pista Siria. ¿Se acuerdan? fue absuelto en un escandaloso juicio que se limitó a la pista eterna; y Cristina Fernández de Kirchner acusada de encubrimiento y responsable del vergonzoso memorándum.
Después de todo lo que ha ocurrido, seis años después, ni uno de los responsables del atentado de la Embajada (de Israel), ni uno de los responsables del atentado de AMIA, ni uno de los responsables de la muerte de Alberto Nisman están sentados en el banquillo.
Es una vergüenza para Argentina. Una vergüenza para el mundo. Un hundimiento de la justicia. Es una impunidad de los asesinos. Es un dolor, una segunda muerte de las víctimas. Hoy en el sexto aniversario del asesinato de Alberto Nisman levanto la voz para recordar al amigo, para homenajear al gran fiscal y para denunciar la enorme vergüenza de la impunidad que está ocurriendo en Argentina. No a la impunidad. Sí a la justicia. Sí a la memoria».
Pilar Rahola – Periodista y escritora
Fuente: Nisman y AMIA: la vergüenza de la impunidad, la destrucción de la justicia. Por Pilar Rahola, Vis a Vis , Buenos Aires, 18 Enero 2021
lunes, 18 de enero de 2021
Del 23 al 30 de Enero vuelve festival escena 8 : ¡con todo y pese a todo!
Del 23 al 30 de Enero se desarrollrá el Festival Escena8 .Habrá talleres, obras virtuales y postas poéticas.
En esta oportunidad el slogan se basa en el esfuerzo realizado y los obstáculos sorteados por la pandemia que azota al mundo "¡Vuelve nuestro festival y lo hace con todo (y pese a todo)!10 años de ESCENA, 8 festivales y muchas preguntas.
Como agrupación, hablamos con nuestras acciones, avanzando de manera colectiva, horizontal, motorizadxs por el deseo de mantener viva la cultura emergente e independiente. Luchamos alegremente; luchamos con y desde nuestros lenguajes; luchamos a partir de la diversidad que nos aúna; luchamos contra todo intento normalizador, viejo o nuevo.
10 años de ESCENA, 8 festivales y muchos meses de incertidumbre.Nos organizamos para frenar las clausuras y hoy nos encontramos nuevamente en emergencia. ¿Se puede celebrar estando en emergencia? Una emergencia es algo que surge, que brota sin pedir permiso. Una pandemia es una emergencia. Un festival también lo es.
10 años de ESCENA, 8 festivales e innumerables reflexiones. Preguntas-heridas abiertas. “El teatro no volvió”, circula, pero nos preguntamos también si “volver” es el mejor verbo para nombrar la acción que deseamos. Nuestro presente pandémico precario tiene sus raíces más atrás.“Cuidar” es el verbo que nos ocupa. El cuidado es, para nosotrxs, un elemento fundante. Nacimos con el objetivo de cuidar nuestros espacios, para hacer crecer y darle lugar a la creación artística, a la gestión autónoma y a la producción de pensamiento crítico.¿Quién cuida la potencia creadora?Nosotrxs. Todxs. Cada unx.Celebrémoslo.
Fuente Jimena López
martes, 12 de enero de 2021
La Shoà no fue sólo lo que ocurrió en Auschwitz, cubrió a todo el continente europeo de sangre, el proceso de deshumanización inspira una reflexión inagotable sobre la conciencia y la dignidad de las personas, recordándonos que lo peor siempre es posible ( Simone Veil , 2005)
En el 2005 se conmemoró el 60 aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau, en este acto Simone Veil realizó un discurso de homenaje a las víctimas y de denuncia de los horrores de la guerra. Era la primera vez que volvía después de su liberación. Aquel mismo año fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional por la defensa de la libertad, la dignidad de la persona, de los derechos humanos, la justicia, la solidaridad y el papel de la mujer en la sociedad moderna
Como deportada y superviviente de los campos de concentración, creo que es mi deber hablar sobre la Shoah y explicar continuamente a las generaciones más jóvenes, a las personalidades influyentes en la opinión pública de las naciones y a nuestros políticos cómo 6 millones de hombres y mujeres, incluidos 1 millón y medio de niños, murieron simplemente porque habían nacido judíos.
Hace cinco años, el Consejo de Europa decidió organizar un Día europeo en memoria del Holocausto y para la prevención de crímenes de lesa humanidad. El Consejo escogió el 27 de enero, el día que una unidad de soldados soviéticos llegó a Auschwitz. En las instalaciones, estos soldados sólo encontraron fantasmas, unos pocos miles de personas moribundas y aterrorizadas, abandonadas porque las SS pensaron que el hambre, la sed, el frío o la enfermedad harían su trabajo con mayor rapidez. Diez días antes, a la mayoría de los supervivientes se los había obligado a caminar fuera del campo, bajo la nieve, arriesgándose a ser ejecutados a cada paso. Éstas eran las "marchas de la muerte", donde sucumbieron tantos de nuestros compañeros.
El 1º de noviembre de 2005, las Naciones Unidas decidieron instituir un "Día Internacional de Conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto", permaneciendo fieles a sus principios originales. Fue una decisión sumamente simbólica para esta institución, la cual surgió de las ruinas y cenizas de la segunda guerra mundial. No hablamos de una imagen, sino de una realidad. Fue en un país europeo, admirado durante mucho tiempo por sus filósofos y sus músicos, donde se tomó la decisión de gasear y quemar a millones de hombres, mujeres y niños en hornos crematorios. Sus cenizas también descansan en el fondo de tumbas en Belarús, Lituania, Polonia, Ucrania y otros lugares. Éstas eran tumbas que los judíos tuvieron que cavar con sus propias manos, antes de verse arrojados a ellas por las balas de los Einsatzgruppen y después quemados, con objeto de borrar todos los rastros de los crímenes.
Con esta decisión, que hoy afecta a todo el mundo, las Naciones Unidas nos recuerdan el carácter específico y universal de la Shoah, el exterminio planificado dirigido a eliminar a todo un pueblo: el pueblo judío. Este objetivo se consiguió en gran medida y desobedeció los fundamentos de nuestra humanidad.
Para aquellos a los que se había deportado, incluida yo misma, no pasa un solo día en que no pensemos en la Shoah. Más que las palizas, el agotamiento, el hambre, el frío o la fatiga, son las humillaciones lo que siguen siendo, hasta el día de hoy, el peor de nuestros recuerdos. Ya no teníamos nombres, solo un número tatuado en el brazo que servía como identificación. Lo que también nos persigue es el recuerdo de aquellas personas de quienes se nos separó brutalmente a nuestra llegada al campo y a las que, según nos contaron poco tiempo después, se las llevó directamente a las cámaras de gas.
A mí me deportaron junto a mi madre y mi hermana a Auschwitz en abril de 1944. Después de pasar una semana en Drancy, un campo de tránsito para judíos franceses, nos amontonaron durante tres días horribles en vagones de animales cerrados, prácticamente sin comida ni agua y sin saber nuestro destino. A mi padre y a mi hermano los deportaron a Kaunas en Lituania en un convoy de 850 hombres, del cual sólo sobrevivieron unos 20. Nunca llegamos a conocer el paradero de los otros hombres, entre ellos mi padre y mi hermano.
Llegamos a Auschwitz en mitad de la noche. Todo estaba preparado para aterrorizarnos: focos cegadores, los ladridos de los perros de las SS, los deportados vestidos como reclusos que nos arrastraban desde los vagones.
El Dr. Mengele, el experto de selección de las SS, decidía quién entraría al campo y a quién se enviaría directamente a las cámaras de gas. Milagrosamente, nosotras tres pudimos entrar al campo.
Trabajábamos más de 12 horas al día en un trabajo de excavación que demostraba ser en su mayor parte inútil. Apenas nos alimentaban. Pero nuestro destino no era la peor. Durante el verano de 1944, llegaron 435.000 judíos procedentes de Hungría. En cuanto se bajaron del tren, se llevó a la mayoría de ellos a la cámara de gas. Para aquellos de nosotros que sabíamos lo que les esperaba, fue una visión de horror. Todavía recuerdo sus caras, esas mujeres llevando a sus hijos, esas masas ignorantes de su destino. Esto es lo peor que presencié en Auschwitz.
}
En julio, mi madre, mi hermana y yo tuvimos la suerte de ir a un campo pequeño menos severo respecto al trabajo y la disciplina. Y la tarde del 18 de enero de 1945, abandonamos el campo, obligadas a caminar más de 70 kilómetros bajo amenaza de los rifles de las SS. Tras dos días de espera en Gleiwitz en un campo enorme, nos amontonaron en vagones descubiertos, que cruzaron Checoslovaquia, Austria y Alemania, hasta el campo Bergen-Belsen. Cuando llegamos, casi la mitad de nosotros se había muerto de frío o hambre. En Bergen-Belsen, no había ni cámaras de gas ni selecciones.
En su lugar, el tifus, el frío y el hambre mataron, en sólo unos pocos meses, a decenas de miles de las personas deportadas.
Finalmente, el 15 de abril, el ejército británico nos liberó. Todavía puedo ver las caras aterrorizadas de los soldados que, mirando desde sus tanques, descubrían los cuerpos amontonados a los lados de la carretera y los esqueletos tambaleantes en que nos habíamos convertido. No hubo gritos de alegría por nuestra parte, sólo silencio y lágrimas. Pensaba en mi madre, que hacía un mes que había fallecido de agotamiento y tifus.
Durante las semanas que siguieron a la liberación, muchos más de nosotros murieron por falta de atención médica.
Cuando regresé a casa en Francia con mi hermana, hacía meses que el país había sido liberado. Nadie quería oír hablar de las deportaciones, de lo que habíamos visto y a lo que habíamos sobrevivido. En cuanto a los judíos que no habían sido deportados, aproximadamente tres cuartas partes de los judíos que vivían en Francia por aquel entonces, la mayoría no podía soportar escucharnos. Otros preferían no saber. Es cierto que no éramos conscientes de la horrible naturaleza de nuestras historias. Así pues, era entre nosotros, los que habíamos sido deportados, entre quienes hablábamos sobre los campos. Incluso hoy en día, esto nutre nuestro espíritu e incluso diría que también nuestras conversaciones, porque de una forma extraordinaria, cuando hablamos de los campos, tenemos que reírnos para no llorar.
La Shoah no fue sólo lo que ocurrió en Auschwitz. Cubrió a todo el continente europeo de sangre. El proceso de deshumanización inspira una reflexión inagotable sobre la conciencia y la dignidad de las personas, recordándonos que lo peor siempre es posible.
A pesar de la promesa tantas veces expresada de "nunca más", nuestras advertencias fueron en vano. Tras las masacres de Camboya, es África la que más ha rendido homenaje a las locuras del genocidio durante los últimos 15 años. Tras Rwanda, se trata de Darfur y su dramático número de víctimas: 200.000 muertos y casi 2 millones de refugiados. Es hora de encontrar soluciones para que las resoluciones y los principios de las Naciones Unidas por fin se respeten en todas las situaciones de conflicto.
Pasando de ayer a hoy, no puedo evitar discutir con aquellos que ahora dicen que el Holocausto nunca sucedió, que niegan la realidad de la Shoah y piden la destrucción de Israel. Ahora sabemos hasta qué punto es realmente preocupante un Irán con armas nucleares y cuán urgente resulta que este país vuelva al seno de la comunidad internacional respetando las leyes establecidas por las Naciones Unidas y el Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares del cual es signatario2.
En el núcleo del Islam radical se realizan llamamientos sumamente inquietantes a la destrucción de Israel, la tierra ancestral de los judíos que se ha convertido en una tierra de refugio para muchos supervivientes de la Shoah. Al decir que la Shoah es una mentira perpetuada por los judíos para justificar la creación de Israel, estas personas faltan a la verdad para justificar su voluntad de destruir este Estado. Esta negación del Holocausto, utilizada únicamente con fines políticos, les permite justificar sus esfuerzos por poner fin al Estado de Israel. Esta nueva negación encuentra una resonancia considerable en espíritus fanáticos e ignorantes. En la actualidad las nuevas tecnologías de comunicaciones, entre otros medios, se usan para difundir estas ideas, especialmente entre los jóvenes, algunos de los cuales llegan a estar convencidos de que la Shoah nunca sucedió a pesar de todas las pruebas que indican lo contrario. Esperemos que la divulgación y la publicidad sobre el registro histórico que contienen los archivos de Arolsen los convenzan, si desean creer en los archivos. Asimismo, esperemos que la creación de un Estado palestino junto a un Estado israelí, cada uno viviendo en paz dentro de sus fronteras según los términos de una negociación justa, ponga fin a las campañas llevadas a cabo contra la existencia de Israel.
Ante la cuestión de la conmemoración de la Shoah y la existencia del Estado de Israel, la comunidad internacional y los distintos Estados deben asumir su responsabilidad. También deben adoptar las medidas necesarias para luchar contra otros genocidios, los cuales deben identificarse y a cuyas víctimas se debe escuchar. Se debe juzgar y castigar a quienes han cometido o cometen crímenes masivos.
Más allá de los Estados y las instituciones, sigue existiendo la parte de responsabilidad que recae sobre cada uno de nosotros. Esto se le recordaba a la población francesa en la ceremonia celebrada el 18 de enero de 2007 en el Panteón de París, cuando el Presidente Jacques Chirac, siguiendo mi sugerencia, rindió homenaje a los "justos de Francia". Los "justos" son millones de personas no judías a las que rinde homenaje Yad Vashem, la Dirección de Conmemoración de los Mártires y Héroes del Holocausto, por haber salvado a judíos de la deportación durante la segunda guerra mundial. En Francia, se deportó a 76.000 judíos. Pero las otras tres cuartas partes de judíos que se salvaron deben su salvación en parte al millar de justos que los ayudaron y encarnaron el honor de nuestro país.
Los "justos" nos demostraron que siempre habrá hombres y mujeres, de todos los orígenes y en todos los países, capaces de lo mejor. Basándome en el ejemplo de los "justos", me gustaría creer que la fortaleza moral y la conciencia individual pueden vencer.
En conclusión, y alegrándome de que la resolución 61/255, aprobada en enero de 2007 y que condena la negación del Holocausto, fuera aprobada de forma tan abrumadora por la Asamblea General de las Naciones Unidas, deseo sinceramente que este día, creado por las Naciones Unidas, nos inspire a todos a respetarnos los unos a los otros y a rechazar la violencia, el antisemitismo, el racismo y el odio, así como todas las demás formas de discriminación.
La Shoah es "nuestro" recuerdo, pero también es "vuestro" legado.
Fuentes:
Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Simone Veil. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). Recuperado de https://www.biografiasyvidas.com/biografia/v/veil.htm el 21 de noviembre de 2020.
Programa de divulgación sobre el Holocausto y las Naciones Unidas. Serie Documentos de debate, Naciones Unidas
Nueva York, 2010.
domingo, 10 de enero de 2021
Pandemia Verano 2021:la dicotomía jóvenes-adultos es falsa y que lo importante es apostar a los comportamientos solidarios y constructivos, más allá de la edad y de la pertenencia social de cada uno (Daniel Feierstein)
El crecimiento de la curva de contagios generó críticas a la “irresponsabilidad” de los jóvenes, lo que motivó una nota de José Natanson advirtiendo sobre el riesgo de cargar las tintas sobre este sector como el culpable exclusivo del rebrote. En respuesta, el sociólogo Daniel Feierstein sostiene en este artículo que la dicotomía jóvenes-adultos es falsa y que lo importante es apostar a los comportamientos solidarios y constructivos, más allá de la edad y de la pertenencia social de cada uno.
(Mariel Reiser/Unsplash)
«Hacerse responsable es reconocer que esto extraño que aparece de noche es algo que me pertenece»
Silvia Bleichmar (1)
«El comienzo de la elaboración crítica es la conciencia de lo que realmente se es, o sea, un ‘conócete a ti mismo’ como producto del proceso histórico desarrollado hasta ahora, el cual ha dejado en ti mismo una infinidad de huellas recibidas sin beneficio de inventario. Hay que empezar por hacer ese inventario»
Antonio Gramsci (2)
La cuestión de la irresponsabilidad en las respuestas ante una crisis se ha transformado en un debate sobre las actitudes de los jóvenes, planteado entre otros por José Natanson en una nota en el Dipló (3). Pero resulta un foco, a mi modo de ver, errado. Mostrar una fiesta electrónica en la playa al tiempo que se olvidan las marchas anticuarentena, el velorio de Maradona o las manifestaciones verdes y celestes, entre muchos eventos multigeneracionales que han obviado las normas de cuidado, esconde un problema detrás de otro.
Me gustaría llevar el debate a otro campo: no el de los jóvenes versus los adultos, sino el debate sobre nuestra relación con las normas en la construcción de nuestra identidad… seamos jóvenes o adultos.
Toda organización social, ya desde la historia más antigua, se ha basado en la construcción de normas, sean o no codificadas. Para funcionar como sociedad, pero para el caso para fundar un club, un partido político, una organización vecinal y hasta un grupo de amigos, se necesita establecer qué es lo que está permitido, qué es lo que está prohibido, qué es lo aconsejable o lo desaconsejado, qué actitudes excluyen del lazo social de apoyo de los demás al amenazarlo. Ser parte de una comunidad no solo es recibir sino también dar, y esto requiere determinados comportamientos.
Es cierto que en algunos casos participamos de la creación de esas normas y en otros nos vienen heredadas de tradiciones previas. Así, a veces las normas dan cuenta de los problemas presentes y otras ya son obsoletas y es necesario cambiarlas. A veces construyen funcionamientos igualitarios y otras definen modos profundamente desiguales u opresivos. Pero ningún agrupamiento colectivo puede funcionar sin normas y comportamientos pautados.
Históricamente, aquellas formas obsoletas, desiguales o represivas han sido enfrentadas colectivamente por grupos que también crearon sus propios sistemas de normas contrahegemónicas e intentaron dar explicaciones acerca de por qué las normas existentes eran o son opresivas, desiguales, alienantes u obsoletas, y por qué otro conjunto de normas resultaban más favorables a la vida en común o a grupos específicos como aquellos que más sufren. No es lo mismo el revolucionario que intenta transformar la realidad que quien solo busca legitimar su falta de disposición a asumir los compromisos que requiere el lazo social, aunque a los dos se los llame –incorrectamente– “rebeldes”.
Una pandemia nueva desatada por un virus desconocido llevó a la necesidad de implementar nuevos comportamientos en todo el mundo: evitar reunirnos en lugares cerrados, circular con barbijos, espaciar los encuentros sociales, limitar el número de miembros de los mismos, autoaislarnos antes de ver a una persona más vulnerable ante el virus, entre otras cosas. Algunas de estas conductas pueden o deben ser regladas por el poder público (el desplazamiento entre jurisdicciones y dentro de jurisdicciones, el funcionamiento o cierre de determinadas actividades económicas y sus protocolos, la prohibición de encuentros masivos, el uso del espacio público), en tanto que otras responden más al compromiso social y a la responsabilidad ciudadana y son difíciles de controlar (autoaislarnos previamente, limitar el número de encuentros, registrar contactos, crear “burbujas”, entre otras).
Los cuestionamientos posibles
¿Cuáles son las críticas a estas nuevas normas?
La primera plantea que estas conductas resultan exageradas en relación a los riesgos de la pandemia y que el daño es mayor al beneficio. Pero los argumentos para intentar probarlo han sido pobres y fueron arrasados por la realidad. Veamos algunos ejemplos: se decía que los muertos eran pocos y que no justificaban semejante esfuerzo (y así llegamos en 9 meses a perder al uno por mil de la población argentina, y seguimos contando); se afirmaba que las consecuencias eran iguales a las de una gripe (para constatar que ni los muertos ni las secuelas lo son); se decía que conseguiríamos la inmunidad de rebaño con el 10 o 15 por ciento de contagiados (cuando, superado ese umbral o duplicado en muchos lugares del país y del mundo, no se consiguió ninguna inmunidad); se sostenía que el virus afecta solo a las personas mayores (cuando se registra un porcentaje de secuelas graves en población de cualquier edad); y se sostenía que las mutaciones volverían al virus menos letal (cuando muestran una letalidad similar y una contagiosidad superior).
El segundo cuestionamiento plantea que esas conductas son muy exageradas porque “no se pueden cumplir”. Lo sorprendente es que el planteo no surge de quienes realmente tienen problemas estructurales para cumplirlas (por no tener apoyos económicos, no poder desarrollar sus tareas sin vínculo social masivo o por vivir en condiciones de hacinamiento, entre otros obstáculos concretos). La crítica proviene de necesidades menos vinculadas a la supervivencia (como el aburrimiento, la necesidad de esparcimiento, la búsqueda del yo y la experimentación, la angustia), es decir cuestiones que muchos sectores sociales en nuestro país tienen negadas durante toda su vida o jamás se pudieron permitir. Si países, provincias o ciudades han logrado situaciones de cuasi supresión del virus, la hipótesis de la “insostenibilidad” del cuidado se cae. En particular porque la supresión del virus permite (como en el período abril-agosto en gran parte de nuestro país) recuperar un estado bastante parecido a la normalidad gracias al esfuerzo realizado en unas pocas semanas.
El tercer cuestionamiento resulta el más conservador: supone que la cooperación desafía a la naturaleza humana porque somos egoístas y solo nos guiamos por el interés individual. No hay que mirar otras sociedades para encontrar el error del planteo. Los análisis de movilidad y de las curvas de evolución de la pandemia nos muestran que hemos tenido todos los comportamientos posibles en la propia sociedad argentina: sectores de la población que nunca se cuidaron, sectores que se han cuidado siempre y otros que han oscilado en distintos momentos, así como muchos que se cuidaron hasta octubre y luego se han relajado. Una de las hipótesis del actual crecimiento de casos es precisamente este relajamiento de sectores importantes que hasta hace poco tiempo atrás se venían cuidando.
No se trata, por lo tanto, de una lógica binaria. Hay grados de cuidado, y la mayor parte de la población se ubica en algún lugar de esa curva de manera dinámica. Lo que se requiere para reducir la tasa de propagación a un R menor a 1 es simplemente desplazar ese gradiente un poco más hacia el lado del cuidado. La pregunta es qué discursos y políticas colaboran con ello y cuáles lo obstaculizan. Facilitarle excusas a quien oscila para inclinarse por el descuido parece la peor estrategia. Valorar y reconocer a quien puede mejorar sus cuidados incide en un sentido positivo.
La disputa por el sentido no es solo racional
Pero las normas no se cumplen por su mera existencia. Así como requieren un aparato de control, también necesitan una legitimación social, que valore tanto su importancia como su necesidad. Dicha legitimación va construyendo la sanción social de quien no las respeta, usualmente tan o más efectiva que la sanción estatal. Un caso muy claro es cómo se ha logrado limitar el uso del tabaco en lugares cerrados. Un caso fallido el intento de aumentar el cumplimiento de las normas de tránsito.
La batalla por el sentido se libra en tres planos articulados: cognitivo, emocional y ético-moral. Qué información aceptamos, qué emociones juegan con mayor fuerza y a qué modelo de comunidad apostamos.
En relación al primero, resulta muy clara la necesidad de luchar contra la infodemia, contra la circulación de información falsa, teorías conspirativas, rumores, campañas, etc. Pero mi percepción es que hoy la disputa en la sociedad argentina no se da solo ni fundamentalmente en ese plano, sino en los otros dos.
En el emocional, se enfrenta la posibilidad de entregarnos al negacionismo y la naturalización o la de sentirse interpelados por el dolor del otro (enfermos graves, personas vulnerables, médicos, enfermeros, trabajadores sociales, militantes, voluntarios en las campañas de vacunación, cajeros de supermercado, docentes, fuerzas de seguridad, cada uno de los que ponen el hombro en el día a día). Podemos dejarnos dominar por el hastío, el cansancio o la impotencia. O, por el contrario, hacerle también un lugar a la vergüenza, como interpelación hacia nuestra propia práctica en la búsqueda de hacernos mejores, de aprender de las flaquezas, de reparar el daño que hacemos con cada uno de nuestros descuidos o debilidades.
En el plano ético-moral confrontan dos modelos de representación de la sociedad que somos, pero sobre todo de la sociedad que queremos ser. Esa sociedad incluye jóvenes de un tipo y de otro, adultos de un tipo y de otro y una enorme mayoría que no sabe, que duda, que puede ser tanto una cosa como la otra, porque todos portamos al egoísmo y a la solidaridad como posibilidades de nuestra estructura emocional y moral, que no se saldan igual en todo momento ni en todo lugar ni ante cualquier evento.
Me pregunto por qué los medios muestran más la fiesta clandestina que la campaña de vacunación, o gente corriendo sin sentido en la playa de Pinamar y no la organización de cuidados en un barrio popular. En las marchas masivas anticuarentena hay más adultos que jóvenes. En las organizaciones de voluntariado, más jóvenes que adultos. Creo, por lo tanto, que no es momento para falsas dicotomías sino para asumir las contradicciones de fondo, que no nos dividen entre jóvenes y adultos sino entre darle espacio a lo mejor que existe en cada uno de nosotros o entregarnos a las peores versiones de quienes podemos ser. Somos capaces tanto de una cosa como de la otra.
En definitiva, como en todo conflicto social, se juega en la cabeza y el corazón de cada uno la apuesta por el tipo de mundo en el que queremos vivir.
Daniel Feierstein , es sociologo , investigador del CONICET y profesor UNTREF/UBA.
1. Vergüenza, culpa y pudor, Paidós, 2016
2. Antología, Siglo XXI, 2004
3. https://www.eldiplo.org/notas-web/que-hacer-con-los-jovenes-irresponsables/
Fuente:
Por Feierstein, D.(2021) "Apostar a nuestra mejor versión", El Diplo , Buenos Aires.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)