lunes, 19 de diciembre de 2022
Argentina campeón del Mundial en Qatar
La Albiceleste de Lionel Messi consiguió la gloria máxima tras el triunfo por penales ante Francia en el Lusail Stadium, luego de igualar 3-3 en los 120 minutos. Jugó un enorme partido hasta el descuento de Mbappé y no mereció sufrir. El haberse impuesto en la mejor final de la historia no hizo más que inyectarle épica a una conquista trabajada, sufrida, pero cargada de mística... Y muy buen fútbol. Se trata de la tercera estrella para la Selección y la primera en el torneo para el astro rosarino que, a los 35 años, logró su gran sueño, como Maradona en 1986
18 de Diciembre de 2022
Argentina campeón del mundo: El paso a paso hacia la gloria
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El fútbol hizo justicia. La Argentina hizo justicia por botines propios. Lionel Messi tiene la foto que mereció toda su brillante carrera: con la casaca albiceleste y la Copa del Mundo en sus manos. La Selección se impuso 4-2 por penales ante Francia (tras igualar 3-3 en los 120 minutos) en el estadio Lusail y se consagró campeón del Mundial de Qatar 2022. A los 35 años, en el quinto intento del capitán (autor de dos goles; el restante de Di María), la pared se rompió.
Fue un partido frenético de principio a fin. El equipo de Scaloni se puso al frente 2-0 con goles de Messi y una sublime definición de Di María. A falta de poco para el cierre, Mbappé convirtió dos tantos en un minuto para el empate parcial. En el tiempo suplementario, el capitán de la Albiceleste anotó de nuevo, pero el emblema de Francia mandó la final a los penales. En la tanda, Dibu Martínez fue el héroe y Gonzalo Montiel anotó el gol del título.
Con las graderías copadas por los colores celeste y blanco, con todos los rincones del país embanderados y embargados por la emoción, los dirigidos por Lionel Scaloni jugaron la definición con plena concentración y seriedad, al punto que los galos no patearon al arco en toda la primera etapa. Apenas un síntoma de la exhibición que regaló Argentina. Con presión asfixiante, incómoda hasta para los espectadores que temieron verse encima a Julián Álvarez, rompiendo la pantalla de TV en alguna de sus corridas. Con paciencia y toque. Con personalidad. Con el acierto táctico del DT de colocar a Di María, una pesadilla, sobre Koundé, por la izquierda. Con De Paul empujando. Con Enzo Fernández manejando los tiempos. Con Messi disfrutando, ya despojado del peso de las tensiones que se evaporó tras ganar la Copa América 2021 en el Maracaná.
Difícilmente se haya visto mayor diferencia conceptual entre dos equipos en una final del mundo como la que se advirtió en el primer tiempo entre Argentina y Francia. Gracias a Messi, de penal, tras una infracción de Dembelé a Di María, y al propio Fideo, luego de una jugada colectiva de excelencia, la Selección tomó ventaja. Tanto fue así que Deschamps realizó dos cambios antes del primer tiempo. En la segunda parte, después del enorme desgaste del primer tiempo, llegó el tiempo de resistir. Pero sin la necesidad de que los 10 jugadores se sujetaran al travesaño rodeando a Dibu Martínez. Scaloni definió el ingreso de Acuña por Fideo superstar para obturar caminos. De Paul con su manejo de los tiempos, haciendo lo que había que hacer en cada acción, más el manejo de Mac Allister y Fernández, más las perlitas de Messi, hasta supieron arrancarles algunos “ole” a las tribunas.
Pero el suspenso llegó con el penal de Otamendi a Kolo Muani. Dibu estuvo a centímetros de atajarle a Mbappé. Y, con el efecto Países Bajos, casi inmediatamente llegó el 2-2, también de Kiki, con una volea. Minuto 81. Igual que el 2-2 contra Alemania en México 86. Entonces, Maradona tomó la pelota y arengó: “Ahora lo ganamos”. Lo mismo se propuso la Albiceleste.
Y en el segundo tiempo del alargue parecía haber llegado el premio. Fue a los 108 minutos, luego del remate furioso de Lautaro Martínez que contuvo Lloris, y del rebote que tomó la Pulga, para volver a romper el score. El guión pedía algo así, la escena épica, con el muchachito de la película, para coronar tamaña obra. No obstante, otra vez se interpuso un obstáculo. Otro penal que Mbappé tradujo en su hattrick y en el 3-3. Y en los penales llegó la gloria. Otra vez con Dibu como héroe, atajando el penal de Coman y poniendo nervioso a Tchouameni para que desviara el suyo. Fue Gonzalo Montiel el héroe que puso el 4-2 decisivo.
Kempes, Maradona y Messi: la computadora de los tres títulos de Argentina en los Mundiales que ganó
Los tres futbolistas marcaron el termómetro de sus equipos en 1978, 1986 y 2022. Las definiciones tuvieron un final distinto en su extensión, pero todas tuvieron una idéntica conclusión en Argentina, México y Qatar
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Porque no fue un camino sencillo el de la selección argentina, tal como quedó comprobado en la final. Todo parecía marchar sobre ruedas después de la victoria 5-0 ante los Emiratos Árabes en la previa del inicio del torneo que sirvió para estirar el invicto de la Scaloneta a 36 partidos. Pero, después de aquel holgado triunfo conseguido el 16 de noviembre, Lionel Scaloni se encontró con la primera turbulencia. “Los jugadores son bastante grandecitos como para decir si están en condiciones de seguir o no”, disparó después del pitazo final y anticipó lo que ocurriría al día siguiente.
Nicolás González y Joaquín Correa, dos fijas en este ciclo, fueron dados de baja y en su lugar convocó de urgencia a Ángel Correa y a Thiago Almada, quienes se encontraban en la Argentina y no esperaban el llamado. Ahora sí, con esos cambios, estaba definida la lista de 26 futbolistas para afrontar el desafío más importante de todos.
El primer rival era Arabia Saudita, a priori, el más accesible del grupo en el que también estaban México y Polonia. El 22 de noviembre el Estadio Lusail, con capacidad para casi 89 mil personas, se vio invadido por una marea blanca y celeste, pero que en su mayoría estaba representada por fanáticos asiáticos que apoyaban a la Argentina pese a no hablar español. Eso, sumado a que los verdaderos hinchas de la Selección estaban dispersados por las tribunas, provocó que no se sintiera el aliento que se esperaba, sobre todo después del banderazo multitudinario que se había celebrado el día anterior.
La historia comenzó de la mejor manera para el campeón de América porque a los 8 minutos el árbitro Slavko Vincic fue llamado por el VAR por una infracción en el área sobre Leandro Paredes en un tiro de esquina y cobró penal. El encargado de ejecutarlo fue Lionel Messi, que puso rápidamente en ventaja a la Albiceleste en lo que parecía ser el inicio de un sencillo trámite. Pero no.
El gran protagonista de esa primera mitad fue el fuera de juego. Fueron tres los goles anulados a la Argentina por posición adelantada, uno de La Pulga y dos de Lautaro Martínez, unos por aciertos del juez de línea y otro por la intervención de la tecnología. Esto provocó que el equipo se sumergiera en la frustración por no poder liquidar un juego que no parecía traer mayores problemas, hasta que en el segundo tiempo llegó lo impensado.
En una ráfaga de fútbol, Saleh Al-Shehri, con una corrida fantástica que dejó en el suelo a Cuti Romero, y Salem Al Dawsari, con un enganche en el área y tiro a colocar que se clavó en un ángulo, dieron vuelta el marcador y pusieron a Arabia Saudita 2-1 arriba. Entonces, Scaloni buscó reaccionar, entraron Julián Álvarez, Enzo Fernández, Lisandro Martínez y Nicolás Tagliafico, pero no hubo modificación posible que cambiara el destino: Argentina debutó con una derrota.
El shock fue total. El campeón de América, el conquistador de la Finalissima, el equipo invicto, el ejército de Messi, besó la lona en el primer round. “Where is Messi?” (dónde está Messi) pasó a ser el grito más escuchado en Doha, mientras Neymar, Mbappé y Cristiano Ronaldo arrancaron con goles y triunfos, La Pulga había recibido un duro golpe de arranque. Pocos lo sabían entonces, pero el golpe fue necesario.
Scaloni pateó el tablero para el siguiente partido, debía enfrentar a México que venía de empatar sin goles contra Polonia (el resultado que más necesitaba Argentina si aún pretendía acabar primero en la zona). No había margen de error porque una derrota lo eliminaba del torneo y por eso el entrenador mandó de arranque a Guido Rodríguez, Gonzalo Montiel, Alexis Mac Allister y Lisandro Martínez, por Leandro Paredes, Nahuel Molina, Papu Gómez y Cuti Romero, respectivamente. Después de un cero a cero en el primer tiempo con pocas llegadas, parecía que la historia se repetía, hasta que Messi contestó la pregunta que todos sus detractores se hacían. “Where is Messi?” “Acá”.
A los 64 minutos, el Diez dominó a metros de la medialuna del área un pase filtrado de Di María y, sin levantar la cabeza, sacó un zurdazo bajo que se coló contra un palo del arco defendido por Memo Ochoa y desató la locura de la gente en Lusail. Luego del desahogo, el juego del equipo fluyó hasta asemejarse por momentos al que se había visto en los últimos amistosos y partidos de Eliminatorias hasta que llegó el segundo gol, el de Enzo Fernández. El ex Benfica había entrado poco antes del primer tanto y, en un estado de inconsciencia total, recibió un córner corto desde la izquierda, se metió en el área, con una bicicleta se armó el hueco y desenfundó un tiro espectacular que se metió en un ángulo y sentenció la historia.
Argentina había vuelto a mostrar parte de lo que supo ser y ahora restaba Polonia. El equipo de Robrert Lewandowski acumulaba 4 puntos y con un empate podía asegurarse no sólo el pase a octavos sino además la clasificación a la siguiente ronda como líder del Grupo. Pero para ese entonces la Scaloneta ya había pasado por el taller mecánico y estaba lista para el partido.
Alexis Mac Allister, Enzo Fernández y Julián Álvarez formaron como titulares para el partido que se destrabó en el arranque del complemento cuando Nahuel Molina desbordó por derecha y asistió al Colo para que definiera de primera al segundo palo. Ese tanto era una muestra de lo que ya se veía: el equipo podía generar peligro sin la necesidad de que Lionel Messi interviniera. Esto se repitió en el segundo cuando Enzo filtró un pase perfecto para la Araña que al dominar el balón quedó perfilado para sacudir de derecha y gritar su primer gol en un Mundial y darle a la Selección el pase a octavos como puntero del Grupo.
Esa semana fue de festejos constantes en Doha porque mientras la Argentina se recuperaba, en otros grupos Francia, España, Brasil y Portugal recibían golpes inesperados ante selecciones menores, al tiempo que Uruguay, Alemania, Bélgica y Dinamarca armaban las valijas después de consumar sus fracasos. El siguiente rival iba a ser la inesperada Australia.
La selección oceánica fue la gran sorpresa del Grupo D, en el que quedó por detrás de Francia y por encima de Túnez y Dinamarca. La Selección abrió el marcador a través de Lionel Messi en la primera mitad, con una gran acción individual de derecha a izquierda, como en sus comienzos en Barcelona, y con un disparo suave a colocar que dejó inútil la estirada del arquero Mat Ryan.
Justamente, el portero australiano iba a ser clave en el segundo tiempo cuando en apenas 10 minutos, dominó larga una pelota y perdió ante la presión de Julián Álvarez. La Araña volvió a picar y puso el 2 a 0 parcial que parecía darle pie a la goleada. Pero no, aún había que sufrir. Cuando el combinado vestido de amarillo parecía haber arrojado la toalla, un zapatazo de Craig Goodwin que no llevaba ningún peligro se desvío en Enzo Fernández, descolocó a Dibu Martínez y se metió en el arco para el 1 a 2, cuando quedaban menos de 15 minutos para el cierre. El resto del encuentro fue sufrimiento porque la Albiceleste no pudo liquidar el duelo, ni siquiera con las tres ocasiones claras de gol que dilapidó Lautaro Martínez, pero pese al sudor que emergió sobre el final producto de los nervios, el marcador no se movió y la Scaloneta arribó a cuartos.
Allí lo esperaba un viejo conocido con un nuevo nombre: Países Bajos (ex Holanda), a quien ya había enfrentado en 1974, 1978, 1998, 2006 y 2014. Los antecedentes sobraban para este gran duelo que sumaba un condimento especial, la presencia de Louis van Gaal. El experimentado entrenador que supo ser “el peor” en la carrera de Ángel Di María, según las palabras del propio Fideo, y el enemigo de Juan Román Riquelme en Barcelona, no tuvo mejor idea que declarar días antes que la Argentina defendía con 10 futbolistas, porque Messi no colaboraba con la marca. El neerlandés no supo que con esas palabras estaba cargando de polvora la bala de su enemigo.
Los cuartos de final se transformaron en una batalla. Los jugadores argentinos, que hicieron silencio en la previa, salieron al campo de juego con la misión de ganar para asegurarse el séptimo partido, pero además para acabar futbolísticamente con el adversario naranja. Nahuel Molina, luego de una asistencia sensacional de Messi, puso el 1 a 0 en el primer tiempo, mientras que en el segundo el propio Leo, de penal, estampó el 2 a 0 y dejó una imagen que ya es bandera. Después de convertir, se abrazó con sus compañeros y corrió hacia el banco de suplentes neerlandés para colocar sus manos por detrás de sus orejas y hacerle el Topo Gigio a Van Gaal.
El Messi más maradoniano de todos se hizo presente en Qatar y aún había más. Los europeos consiguieron el agónico empate con dos tantos de Wout Weghorst, un delantero que quedará por siempre recordado por ser el “bobo” al que Messi se refirió post-partido. Pero aún había tiempo para eso, porque antes apareció el héroe de los guantes. Dibu Martínez, de deslucida actuación en el Mundial hasta ese momento, fue clave en la definición por penales en la que se definió el boleto a semis.
Desde aquel “mirá que te como” contra Colombia en la Copa América 2020 que el público sabía que tenía una garantía en el arco en una definición así, pero había que demostrarlo. El guardameta del Aston Villa tapó los dos primeros disparos. Sus víctimas fueron Virgil van Dijk y Steven Berghuis. Eso le dio a la Argentina el margen de error necesario para no sufrir con el fallo de Enzo Fernández, que buscó esquinar su tiro, y para festejar con la conversión final de Lautaro Martínez.
Ahora sí. “Qué mirás bobo. Anda pa’ alla”, le dijo Messi a Weghorst en una frase que ya es remera, bandera, taza y hasta tatuaje. Messi se sacó. Fue a buscar a Van Gaal, le gritó que no hablara antes de los partidos, le negó el saludo al futbolista neerlandés que durante el partido lo había insultado y de fondo Dibu Martínez le espetaba un “I fuck you twice” (”Te cogí dos veces”) al técnico naranja, que había anticipado en la previa que en la definición por penales los europeos contaban con una ventaja. Otro error.
El abrazo de Dibu Martínez y Dybala. Uno atajó el remate de Coman y "asustó" a Tchouameni en otra ejecución. El hombre de la Roma entró para mandar a la red su tiro (REUTERS/Peter Cziborra)
El abrazo de Dibu Martínez y Dybala. Uno atajó el remate de Coman y "asustó" a Tchouameni en otra ejecución. El hombre de la Roma entró para mandar a la red su tiro (REUTERS/Peter Cziborra)
Argentina se sumaba a Croacia y al día siguiente aparecieron Francia y Marruecos. Solo cuatro. Después de tanto, la Albiceleste era oficialmente una de las mejores cuatro selecciones del planeta y estaba a dos partidos de la gloria máxima. Antes, debía medirse contra el equipo comandado por Luka Modric, que en 2018 se había impuesto 3-0 en la fase de grupos y había clavado uno de los puñales más dolorosos en la historia reciente del seleccionado sudamericano.
Para este partido la Argentina ofreció una gran perfomance. El resultado fue 3-0, con un gol de Messi y dos de Julián, héroe de la noche qatarí. Otamendi se consagró como el mejor defensor central del torneo, por si hasta ese momento aún quedaban dudas, Enzo Fernández se adueñó del mediocampo y la Selección alcanzó la gran final para mantener esa racha histórica y vigente de nunca haber perdido en semis. Después de ocho años de Brasil 2014, La Pulga tenía su tan ansiada -y por momentos inimaginable- revancha.
Y el sufrimiento se estiró hasta los penales. Aunque Argentina hubiera merecido la gloria antes, incluso en los 90. Sirvió para que la descarga de emoción fuera aún mayor. Para que Messi, Di María, Dibu Martínez y Scaloni rompieran en lágrimas. Para que Argentina quebrara los 36 años de sequía. Llegó la tercera. La que ganó Maradona. La que disfrutan Messi y toda la Argentina.
Fuete:"Argentina campeón del Mundial de Qatar 2022". INFOBAE, 18 de Noviembre de 2022
lunes, 5 de diciembre de 2022
Argentina 1985, la película sobre el juicio a las Juntas, vista por el Dr. Emilio Crenzel
Patio Bullrich, 16 horas. Son las cuatro de la tarde y estoy en la puerta de un cine en el Patio Bullrich, quizás el shopping más coqueto de la ciudad. En una fila breve, de gente mayor de 50 años, esperamos que abra la sala. El gris de las canas es el color dominante. Ropa combinada con estilo, tonos pastel. Parejas, grupos de amigos, conversan animados. Venimos a ver “Argentina 1985”.
Son las cuatro de la tarde y estoy en la puerta de un cine en el Patio Bullrich, quizás el shopping más coqueto de la ciudad. En una fila breve, de gente mayor de 50 años, esperamos que abra la sala. El gris de las canas es el color dominante. Ropa combinada con estilo, tonos pastel. Parejas, grupos de amigos, conversan animados. Venimos a ver “Argentina 1985”.
Faltan 20 minutos para que comience la función. Las puertas se abren y apenas se ocupa un 20% de las butacas. Sin embargo, en el tiempo que resta, la sala se llena. Se puebla de un público que, en su mayoría, reproduce el perfil que retraté. Jóvenes de ayer, aquellos que lo éramos cuando se desarrolló el juicio, incluso cuando gobernaba la dictadura. Pero hay, también, otros jóvenes, de hoy, vestidos con ropa de marca, rubios, de tez blanca, dientes impecables, también blancos. Uno de ellos sostiene un vaso grande de pochoclo. Algunos se sientan a mi lado. Conversan entre sí. Sonríen. Hablan de una reunión o fiesta a la que irán a la noche. La composición de clase de la sala es definitivamente homogénea y el perfil etario, como dije, un poco más diverso. Estoy con mi hijo. Alejados de ese perfil social, representamos esa composición generacional.
En minutos, cuando comience la película, la gran mayoría del público regresará a una Buenos Aires conocida, se reencontrará con aquella ciudad que transitó en los primeros años ochenta y que el film recrea con detalle. Para los jóvenes de hoy, apenas reconocible en el edificio de tribunales, esa Buenos Aires es una ciudad ajena: autos prehistóricos, cabinas de teléfonos públicos, máquinas de escribir, el cigarrillo omnipresente. Pero, también, les resulta extraño el escenario político: una democracia naciente que convive con los autores de crímenes atroces que conservan cuotas sustantivas de poder.
Mientras duró el juicio se emitían por televisión escasos minutos sin audio. Años después, se produjeron algunos programas especiales en aniversarios o contextos significativos que incluyeron breves fragmentos de las audiencias. De allí que, para la gran mayoría de los espectadores, la película constituye su aproximación visual, mediada por la recreación histórica, al juicio. Esta cuestión, junto a su éxito de público, instalan la importancia política de “Argentina, 1985”.
Fuente: Crenzel, Emilio ( 2023).Argentina 1985 - Argentina 2022, Página 12, Buenos Aires.
martes, 29 de noviembre de 2022
La 47.ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires ya está vendida en más de un 95%
La Fundación El Libro, organizadora de la 47.ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires que se realizará del 25 de abril al 15 de mayo de 2023, comunica que a dos meses de comenzar la venta de stands, quedan escasos espacios disponibles para participar de la muestra.
La Feria de 2022, una edición histórica:dos veces postergada por la pandemia, la 46.ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires batió todos los récords: público, ventas, ocupación, visitantes profesionales, logística y cobertura en medios.
Gran entuasiasmo por la 47.ª Feria
Luego de su lanzamiento oficial, que se llevó a cabo en un acto multitudinario el 14 de septiembre en la Biblioteca Nacional, comenzaron a comercializarse los diferentes espacios de la Feria del Libro con un entusiasmo renovado. Además de encontrarse reservada en más de un 95% la oferta de stands, hay gran cantidad de nuevos expositores nacionales e internacionales, entre los que se destacan Vietnam y Corea. Además, hay mucha expectativa por el desembarco de la Región Metropolitana de Santiago como Ciudad Invitada de Honor.
Una gran oportunidad para participar en la Feria
La Fundación El Libro financiará con recursos propios y por sexto año consecutivo el NuevoBarrio, un espacio innovador en el que podrán participar sin cargo editoriales comerciales de Argentina y del Exterior. La convocatoria para postular está abierta hasta el 5 de diciembre y entre las propuestas recibidas se elegirán 12, valorando la calidad y diversidad de sus catálogos.
En paralelo, Ezequiel Martínez, Director General de la Fundación El Libro, está trabajando en la elaboración de un programa cultural de excelencia para la próxima Feria.
martes, 22 de noviembre de 2022
Mundial de Qatar: debut y derrota argentina: Fue un baldazo de agua fría, pero yo elijo creer
La derrota frente a Arabia Saudita es difícil de explicar, pero ya hay que pensar en lo que viene. Por qué el mal paso del debut deja aún espacio para la esperanza.
Por Germán Paoloski
Messi parece buscar explicaciones ante la derrota frente Arabia Saudita REUTERS/Carl Recine
(Desde Qatar) Baldazo de agua fría, así podríamos titular el inicio de Argentina en este comienzo del Mundial de Qatar. Una selección que llegaba con el rótulo de candidata, como una de las grandes favoritas a llevarse el título. Esto sustentado en los 36 partidos invictos, en ser el último campeón de América, en haber ganado la finalísima frente a Italia, en tener a Lionel Messi, el mejor del mundo que además llega en muy buen nivel, con un grupo unido, amalgamado entre los jóvenes y los más grandes. Por el hecho de haber dejado la mochila de lado, de haberse quitado el lastre de las finales perdidas sobre todo para los más antiguos como Messi, Di María u Otamendi. Pero bueno, el Mundial depara sorpresas y ésta es una de esas.
Es difícil explicar la derrota del equipo argentino si uno ve los datos estadísticos, la cantidad de faltas cometidas por Arabia Saudita, la cantidad de tiempo que tuvo la pelota uno y otro, las posibilidades, los tiros al arco. Sin embargo, el fútbol es maravilloso porque tiene estas cosas. Los asiáticos llegaron dos veces y convirtieron dos buenos goles, la selección argentina solo pudo marcar a través un penal tempranero (penal bien sancionado con ayuda de la tecnología) que Messi pudo transformar en gol. pero después, más allá de tres situaciones bien anuladas por offside, el equipo se desdibujó, recibió dos tantos en cinco minutos que fueron un golpe anímico muy duro y no se pudo recuperar. Es cierto que tuvo situaciones, que creó alguna posibilidad, que lo pudo haber empatado, pero eso no ocurrió.
Ahora como bien lo dijeron su entrenador, su capitán y algunos jugadores importantes, los cuales dieron la cara y hablaron frente a la prensa para dar sus explicaciones, ahora hay que seguir, levantar la cabeza y pensar en México y en Polonia. Dos victorias frente a esos equipos los depositarán en la próxima ronda que es el gran objetivo. Los más optimistas recuerdan lo que fue Argentina en Italia 1990, que perdió el primer partido con Camerún, pero después llegó a la final, otros hablan de España campeona del mundo en 2010 que también inició con derrota frente a Suiza y luego pudo levantar la copa.
Eso habrá que comprobarlo con el pasar de los días, la Selección sigue dependiendo de sí misma. Dependerá del grupo poder revertir esta presentación y salir a ganar estos dos partidos que quedan para poder pasar a octavos. Yo elijo creer que así será…
Fuente Paoloskiu, G. Fue un baldazo de agua fría, pero yo elijo creer. INFOBAE, 22/11/2022
lunes, 31 de octubre de 2022
La Noche de los Cristales fue la organización concienzuda de parte de los nazis que produjo el estallido de violencia de una manera simultánea en toda Alemania y en Austria,incendio de sinaghogas destruidas, y profanación de cementeriios y trasladados a campos de concentración de 20 mil judíos( Diana Wang, 2011)
La Shoá está siendo conmemorada cada vez más en su distintas fechas. El 27 de enero el Día Internacional del Holocausto, Iom Hashoá el 27 de Nisán del calendario hebreo (entre marzo y mayo del calendario gregoriano), el 8 de mayo el Día de la Capitulación de Alemania y el 9 de noviembre popularizado como la Kristallnacht –la noche de cristal- y mal traducido como “la noche de los cristales rotos”. "Kristallnacht" es el nombre creado por la usina de pensadores del Ministerio de Propaganda del Reich, el famoso centro de generación de operaciones políticas liderado por Joseph Goebbels. Esta evidencia ha determinado que tanto en conmemoraciones oficiales de Alemania como para académicos de otros sitios[1], se ha convenido que el nombre sea Pogrom de Noviembre.
Todo cambio de denominación requiere un tiempo de conocimiento, convencimiento, adaptación e incorporación. No ha sido fácil con la palabra Shoá pero lo estamos consiguiendo. Tal vez por un tiempo habrá que hacer lo mismo que se hace con ella, a la que se le agrega a veces Holocausto como aclaración. Sería “Pogrom de Noviembre” (conocido como la Kristallnacht).
¿Qué quiere decir Kristallnacht? y ¿qué pasó en realidad? Kristallnacht es una formulación cuasi poética, “la noche de cristal”, que más que decir, oculta lo ocurrido esa fatídica noche de noviembre. Evocamos junto con esa formulación las fotografías tan profusamente difundidas de los frentes de negocios judíos con sus vidrieras rotas y los fragmentos de vidrios esparcidos por la calle. ¿Quiénes tiraron las piedras que quebraron los vidrios? Tal vez jóvenes rebeldes y aventurados o quizás enojados luego de conocida la muerte de vom Rath. Son imágenes que no llegan a ser delictivas, algo más que travesuras, casi anodinas y que refieren al ataque a propiedades en manos de espíritus vengadores por la muerte del diplomático alemán en Paris. Claro que sabemos que las cosas no fueron así, pero lo sabemos solo los que lo sabemos. Los que no lo saben, no tienen más que los rótulos y las fotos de vidrieras rotas, no saben que no saben, no saben sobre lo asesinatos y las deportaciones, sobre el terror desatado, los incendios, los robos, las humillaciones y acosos, sobre la organización concienzuda que produjo el estallido de violencia de una manera simultánea en toda Alemania y en Austria, no saben que fueron incendiadas 267 sinagogas, que 177 de ellas fueron totalmente destruidas, que se dañaron casi 8 mil negocios de los que casi todos quedaron en escombros, que fueron arrestados y trasladados a campos de concentración 20 mil judíos, que fueron asesinados casi cien, que fueron profanados los cementerios judíos, que fueron humillados, golpeados y torturados decenas de miles ante la vista indiferente del público y las fuerzas del orden que habían recibido órdenes de intervenir solo si las llamas ponían en peligro edificios vecinos cuyos propietarios no fueran judíos.
¿Por qué llamarlo pogrom? Un Pogrom se define como una explosión de violencia en manos de una turba desatada que viola, roba y asesina a mansalva a una población judía indefensa sin mediar razón real. Un Pogrom alude a injusticia, brutalidad, blancos previamente designados, -siempre los judíos-, redireccionando el descontento popular por carriles previamente dibujados por los prejuicios y los estereotipos que definen a los judíos como el “enemigo interno” que permite la cohesión de las masas oponiéndose a él. La palabra Pogrom no es una palabra conocida, no es una palabra del habla común como lo son “cristales” y “rotos”. Para los que no saben lo que pasó, la palabra Pogrom no evoca imágenes construidas previamente ni simulacros ni disimulos usados por el nazismo para ocultar sus crímenes. Es como la palabra Shoá, debe ser explicada, no evoca imágenes ni es evidente por sí misma. Pogrom y Shoá se refieren claramente a ataques dirigidos al pueblo judío y es el primer dato relevante que comportan.
Una operación organizada. La violenta acción del 9 de noviembre de 1938 tuvo lugar gracias a una organización que proveyó los recursos, armó los equipos de asalto, brindó el entrenamiento previo y la motivación, colaboró con la logística necesaria: sistema de comunicaciones y traslados, aparato de propaganda, difusión masiva por el medio entronizado por el nazismo como su herramienta más poderosa de penetración e influencia, la radio. Años después, en la década del noventa, la radio fue el vehículo que multiplicó la consigna asesina en toda Ruanda y gran parte de su población Hutu asesinó de manera sangrienta y a machetazos a sus vecinos y amigos Tutsis. Estas cosas no se han de manera espontánea. Son explosiones de violencia generadas, alimentadas, sostenidas y planificadas por una entidad poseedora de la logística y el poder apropiados. Fue luego de una intensa campaña propagandística, igual que en la Alemania nazi. En este caso las matanzas no fueron secretas sino que se hicieron de manera abierta, subiendo la apuesta del horror del Mal que ni siquiera sentía repulsión por el derramamiento de sangre de amigos, vecinos, y fundamentalmente de niños. ¿Espontáneo? Lejos de ello. Pensado, armado, estructurado y ejecutado por el aparato estatal. Por todo ello estamos propulsando el cambio del nombre de este acontecimiento sucedido durante el nazismo. En Alemania desde fines de los 1970 el nombre público es “Reichspogromnacht”, la Noche del Pogrom del Reich y también “Pogromnacht”, Noche del Pogrom, o “Novemberpogrom”, Pogrom de Noviembre. Aunque al principio no definían una denominación homogénea en todas las denominaciones oficiales está la palabra pogrom.
Una curiosa coincidencia en las fechas. Estas órdenes y la simultaneidad de los vandalismos revela que la pretendida espontaneidad no fue tal aunque sí lo fue el asesinato de vom Rath, un evento perfecto para gatillar el estallido de violencia. El 9 de noviembre tuvo una gran resonancia simbólica para el partido nazi, y la violencia desatada ese día de 1938 no fue accidental. Ni siquiera la fecha es inocente y es reveladora de otras intenciones. Un 9 de noviembre de 1918, 30 años antes, había abdicado el Káiser Guillermo II, lo que determinó el fin de la monarquía en Alemania, tomada por Hitler y sus simpatizantes como una traición al alma alemana. Quince años antes, un 9 de noviembre de 1923, Hitler y sus seguidores hicieron lo que se conoce como el Putsch de la Cervecería, el intento fracasado de toma del poder en Múnich cuya consecuencia fue el arresto de Hitler y la lección de que el poder solo podía tomarse mediante el voto popular, hacia lo que trabajaría una vez salido de la cárcel con su “Mi lucha” terminado de escribir. La fecha elegida para la acción de 1938 no fue por cierto azarosa, hasta hay una progresión aritmética precisa, de quince en quince años. (Y también un 9 de noviembre pero de 1989 fue la caída del Muro de Berlín, fecha elegida para "lavar" a la de 1938 que sigue avergonzando al pueblo alemán)
¿Banalización? Últimamente se habla mucho de la banalización de la Shoá y en parte somos culpables de ello con cosas como éstas. Usar la palabra elegida por los nazis abona la tendencia a banalizar, porque se toma un hecho importante y se lo reduce a una formulación que es encubridora y engañosa. Después nos sorprende que las frases hechas, los lugares comunes se repitan sin sustento ni contenido por políticos y comunicadores sociales.
Una esperanza. Esperamos que en el año 2023 y en los siguientes, las convocatorias a la conmemoración del 9 de noviembre comiencen a incluir esta denominación más descriptiva y adecuada que la generada por los mismos nazis y que la fecha empiece a ser conocida y difundida como “El Pogrom de noviembre (Kristallnacht)”.
Wang, Diana ( 2011). Shoa, Otras cosas .El Pogrom de Noviembre (conocido como la Kristallnacht), Diana Wang. net, Buenos Aires, Argentina
sábado, 29 de octubre de 2022
El asesinato de Rabin no puede ser visto como algo puntual e impredecible; fue un proyecto , por eso, la educación post magnicidio debe apuntar a combatirlo, pero también, a crear alternativas( 2020)
Se cumplen 27 años del asesinato del expremiuer israelí, Itzjak Rabin
Cuabdio se cunplieron A 25 años del asesinato de Itzjak Rabin se organzió la iniciativa 5x5: cinco palabras y cinco voces de Argentina e Israel que reflexionaron sobre el legado de Rabin desde la complejidad de aquella época a la tensión y la encrucijada de la sociedad israelí en nuestros días, parte de aquella inicitiva conpartimos en Perlitas de la historia
Como cada año, la llegada de un nuevo aniversario del asesinato de Itzjak Rabin nos vuelve a interrogar sobre lo acontecido hace ya 25 años ¿Qué provocó entonces? ¿Cómo afectó a los procesos de paz y al tejido social israelí? Pero, al mismo tiempo, vemos como se buscan los puntos de comparación entre lo que ocurrió entonces y lo que pasa hoy. Como si tal paralelismo fuera posible.
Para repensar esta fecha convocamos a cinco personalidades argentinas e israelíes del mundo de la academia, la educación, la política y el activismo. Les propusimos a cada uno una palabra.
Judaísmo
La noche de aquel sábado 4 de noviembre de 1995, tembló la tierra, se estremecieron los cimientos de la sociedad israelí y judía, y del mundo entero.
El Primer Ministro israelí Itzjak Rabin, Comandante en Jefe del Ejército que lideró la victoria en la Guerra de los Seis Días, Embajador de Israel en los Estados Unidos que profundizó la relación estratégica con el principal aliado. Un hombre honesto e inocente, un hombre humilde, un pacifista, un protector de Israel que nunca bajó la guardia. Rabin fue asesinado al final de aquella masiva concentración por la Paz en Tel Aviv. Lo asesinó un hombre al cual las fuerzas extremistas de la sociedad le inculcaron el odio y la violencia.
«No matarás» es uno de los Diez Mandamientos que conforman los pilares de la tradición judía. La sociedad judía e israelí no superó el inimaginable acto del asesinato de Rabin. Debemos aprender la lección moral y social que la vida y la muerte de Itzjak Rabin nos han legado: Bregar por la unidad y contra la uniformidad. Luchar por el respeto a la opinión de los otros, por la moderación y contra el extremismo. Defender el amor por el ser humano sin distinción alguna.
Shulamit Bahat – Beit Hatfutzot, Museo del Pueblo Judío
Educación
Ma Haya Im, canción de la banda israelí Hadag Nachash, nos trae un cuestionamiento importante: “Qué hubiese sido si…?”. Hace reflexionar, imaginar y crear realidades utópicas que podríamos estar viviendo si Rabin no hubiese sido asesinado.
Pero el presente es otro, Rabin fue asesinado. Fue asesinado por su propio pueblo, por muchas voces que, gritando “traidor” al unísono, apretaron un gatillo.
Es así que como educadores/as/xs se nos plantea un desafío. Educar para la Paz en un contexto en el que el odio está eternizado.
De nada sirve mirar a nuestro alrededor, al Estado de Israel, al movimiento sionista, y preguntarnos qué diría Rabin si estuviera vivo, porque quienes vivimos somos nosotros, nosotras y nosotres. Queda en nuestras manos sentarnos a esperar, o construir un presente que permita que en el futuro, el pasado esté más vivo que nunca.
Rabin fue asesinado por el odio, por la intolerancia y por la polarización. Por la no aceptación del otro, del diferente, del convivir. Su muerte no puede ser vista como algo puntual e impredecible. Fue un proyecto y, por eso, la educación post Rabin debe apuntar a combatirlo, pero también, a crear alternativas.
Educar en una era post Rabin, entonces, es educar a la transformación. Transformar nuestras banderas, nuestro lenguaje, nuestras dudas y nuestras certezas, tomar lo que fue y transformarlo para que sea relevante con lo que es, hasta que la utopía sea una realidad. Pero igual, cuando ese día llegue, nuestras miradas siempre serán un reflejo de lo que nos falta. Porque aunque podamos honrarte, Chaver, ata Chasser – Amigo, haces falta.
Nadu Rogovsky y Rafa Arkader – Hashomer Hatzair Latinoamérica
Liderazgo
El legado de Rabin es el liderazgo por la paz. Es un liderazgo que asume responsabilidad y coraje, y promueve un gobierno civil democrático de cooperación árabe-judía. El gobierno de Rabin tuvo el respaldo de los parlamentarios árabes, logrando así la mayoría, a cambio del apoyo para el desarrollo y la inversión en la sociedad árabe. Cuán diferente de los políticos de «centro» de hoy, que están dispuestos a hundir a Israel en el lodo del fracaso y la corrupción a cambio del principio supremo «todo menos árabes».
Aún tenemos la oportunidad de hacer en el Parlamento aquello que los ciudadanos israelíes nos vienen demandando en estos últimos tres meses y medio, en las manifestaciones en la calle Balfour, en los cruces y en los puentes. Tenemos la oportunidad de poner fin a un régimen corrupto que ha perdido toda la confianza de la ciudadanía. Es tiempo de abrir un camino de paz, cooperación e igualdad. Tenemos la oportunidad de decidir y construir un futuro diferente, que en 25 años más podamos estar orgullosos de vivir en paz con nuestros vecinos, que la próxima generación no tenga que crecer en una realidad de guerra, división, incitación, corrupción y odio, sino más bien en una tierra de paz, cooperación e igualdad.
Tamar Zandberg – Partido Meretz
Schapiro, Alex ( 2020). Rabin, nos hacés falta Nueva Sión, Buenos Aires.
sábado, 8 de octubre de 2022
EL MARACANAZO SE JUGÓ EN MEDIO DE LA GUERRA FRÍA
La guerra fría estaba a punto de caramelo. Y la guerra caliente también. Porque mientras en Occidente se jugaba un partido de ajedrez entre Estados Unidos y la Unión Soviética, la guerra de Corea hacía estragos entre las filas militares y la población civil. Daños colaterales se llamó a este asunto años después para suavizar las consecuencias. Pero en 1950 era lisa y llanamente una matanza indiscriminada.
Era toda una paradoja que, en Brasil, casi en el Edén, se disponían las mejores galas para organizar un Mundial cuando el horror dejaba su huella en la otra punta del planeta. Pero la cuestión es que Brasil tenía su Mundial y lo quería ganar.
Para obtenerlo, el Mariscal Gaspar Dutra le había ganado la pulseada a la Argentina, al General Juan Domingo Perón, que también quería apoderarse del torneo. Argentina ya había conseguido la organización del Mundial de Básquet, el primero que organizaba la FIBA y quería coronar ese éxito con los primos del fútbol. El Mundial FIBA se iba a realizar en Buenos Aires, entre el 22 de octubre y el 22 de noviembre.
Perón quería también el torneo más importante, el del fútbol, pero se topó con Dutra en el Poder Ejecutivo y Getulio Vargas detrás de escena, quienes impusieron su criterio.
Al cabo, Brasil no había faltado a ninguno de los tres mundiales que se habían hecho hasta el momento y Argentina no había concurrido al de Francia. Cuenta la leyenda que a Perón le disgustó tanto haber perdido el Mundial que, como represalia, no envió una delegación de Argentina para disputarlo. Sea como fuere, Brasil tuvo su Mundial y Argentina no fue.
Pero mientras estas cuestiones se tejían en Sudamérica, en el mundo pasaban cosas. Estados Unidos y la Unión Soviética disputaban una partida silenciosa de espionaje y contraespionaje aunque también despuntaban el vicio de la guerra en un terreno que no les era propio: Corea.
Como parte de ese juego de intrigas, el 1º de marzo de 1950, un físico y teórico alemán radicado en Estados Unidos, fue condenado por pasarle a los soviéticos secretos sobre la bomba atómica estadounidense. Se trataba de Emil Julius Klaus Fuchs, quien participaba en el Proyecto Manhattan.
Fuchs era un científico competente en cálculos teóricos relativos a las primeras armas de fisión y en los prototipos de la bomba de hidrógeno que se estaban desarrollando en el Laboratorio de Los Álamos. Había nacido en Rüsselsheim, Alemania, y en su juventud se afilió al Partido Socialdemócrata para luego recalar, en 1932, en el Partido Comunista alemán.
En 1933, luego del ascenso de los nazis al poder, huyó a Francia e Inglaterra. Allí, en la Universidad de Bristol, obtuvo el doctorado en Física en 1937 y en 1939, con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, como ocurría con todos los exiliados alemanes, fue encerrado en un campo de prisioneros en la Isla de Man y posteriormente, trasladado a Québec, Canadá, en donde permaneció hasta diciembre de 1940.
Gracias a sus contactos con académicos ingleses, Fuchs salió libre en 1941 y regresó a Edimburgo en donde trabajó en el programa Tube Alloys, que no era ni más ni menos que el proyecto de armamento nuclear británico. En 1942 le dieron la ciudadanía británica y todo parecía marchar bien hasta que fue descubierto enviando cables a la Unión Soviética con información clasificada.
El propio Fuchs, en su juicio, testificaría que después de la invasión alemana a la URSS, en 1941, comenzó a transmitir secretos porque creía que los soviéticos tenían derecho a saber en qué estaban trabajando los británicos y los estadounidenses.
A fines de 1943 Fuchs había sido transferido a la Universidad de Columbia en Nueva York para desarrollar el proyecto Manhattan y, desde agosto de 1944, fue parte de la División de Física Teórica del Laboratorio de Los Álamos. Su área era la implosión del núcleo fisionable de la bomba de plutonio. O sea, una pequeñez.
El asunto es que entre 1947 y 1949, Fuchs le pasó a su oficial de enlace los esbozos para crear una bomba de hidrógeno y los bosquejos iniciales para su desarrollo y también comunicó los resultados de las pruebas de las bombas de plutonio y uranio realizadas en el atolón de Eniwetok.
Fuchs no se quedó ahí: además informó el número de bombas atómicas que tenían los Estados Unidos y explicó que los estadounidenses no estarían listos para una guerra nuclear hasta principios de la década de 1950.
Gracias a esa información la Unión Soviética supo que Estados Unidos no tenía suficientes armas nucleares para afrontar el bloqueo de Berlín o frenar la victoria comunista en China.
La pantalla de Fuchs se cayó en 1946 cuando fue atrapado por oficiales de inteligencia gracias a que descifraron los códigos soviéticos conocido como el Proyecto Venona.
Después de un interrogatorio no del todo amable realizado por el MI-5, Fuchs confesó. Fue declarado culpable el 1º de marzo de 1950 y sentenciado a 14 años en prisión. Una semana después del veredicto, la Unión Soviética negó toda relación con Fuchs. O sea, lo dejaron más solo que a Robinson Crusoe en la isla.
Fuchs fue liberado luego de cumplir nueve años y cuatro meses en la prisión de Wakefield y, ya libre, se fue a Dresde en la República Democrática Alemana.
En Alemania Oriental continuó con su carrera científica hasta que en 1963 fue nombrado presidente de la Academia de Ciencias Naturales y subdirector del Instituto de Investigación Nuclear en Rossendorfn en donde trabajó hasta retirarse, en 1979. En 1984 recibió la Orden de Mérito de la Patria y la Orden Karl Marx. Murió en 1988 en Berlín Oriental.
Mientras todo esto pasaba en Occidente, Estados Unidos entraba de lleno en la guerra de Corea, en donde no había juego de intrigas sino sonido de cañones.
La guerra de Corea, una de las menos revisadas de la historia, fue el conflicto entre la República de Corea (o Corea del Sur) y la República Popular Democrática de Corea (o Corea del Norte). El sur era respaldado por los Estados Unidos y el norte por China y la URSS. Esta guerra fue la puesta en escena real de la Guerra Fría.
Además de las pérdidas militares, en esa contienda murieron cerca de 3 millones de civiles y casi el 15 % de la población del norte. Fue una de las guerras más sanguinarias de la historia.
Para dar contexto, hay que decir que, en 1945, Estados Unidos y la Unión Soviética acordaron dividir a Corea y trazaron la frontera en el paralelo 38. La franja norte quedaba bajo la órbita soviética y la sur a cargo de los Estados Unidos.
Aunque se realizaron negociaciones para la reunificación, la tensión se intensificó con escaramuzas transfronterizas en el paralelo 38.
La escalada degeneró en una guerra abierta cuando Corea del Norte invadió Corea del Sur el 25 de junio de 1950. Los Estados Unidos acudieron en ayuda de Corea del Sur para repeler la invasión y ya el conflicto se hizo imparable hasta julio de 1953, poco después de la muerte de Stalin, con la firma del Armisticio de Panmunjong.
En Corea del Norte, murieron 2 millones y medio de civiles.
Corea del Sur y sus aliados perdieron 778 mil combatientes; en Corea del Norte la cantidad de militares muertos rondó los 2 millones y medio y los ya mencionados 3 millones de civiles.
Además, 5 millones de personas quedaron sin hogar. En medio de esos números exorbitantes, los muertos estadounidenses fueron 54 mil y los chinos medio millón.
El día 27 de junio de 1950 el secretario de la ONU, el noruego Trygve Lie, en vez de pedir la paz, reclamó respaldo para las fuerzas de Estados Unidos desplegadas en Corea y así fue como se sumaron al combate soldados de Australia, Bélgica, Luxemburgo, Grecia, Países Bajos, Francia, Turquía y Canadá.
También se les pidió colaboración a los países americanos, pero México, Argentina, Brasil y Chile se negaron a enviar ejércitos porque decían, con razón, que se trataba de una guerra encubierta entre la Unión Soviética y los Estados Unidos.
El único país que envió tropas fue Colombia, gobernada por Laureano Gómez Castro, quien ofreció una unidad naval y un batallón de infantería que fue creado para tal efecto.
En 1951, ambas unidades integradas por 5 mil 100 hombres entraron en combate con el resultado de 163 muertos, 448 heridos, 28 prisioneros y 47 desaparecidos.
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Para otra columna dejamos de lado lo que pasaba en Oriente Medio entre israelíes y palestinos por la reciente creación de Estado de Israel, en 1948, es decir otro conflicto que tenía y tiene al mundo en vilo.
En medio de esta batahola se disputó el Mundial de Brasil. Era la cuarta copa después del parate de 12 años por la Segunda Guerra y se disputó entre el 24 de junio y el 16 de julio. Desde esa edición, la copa pasó a llamarse Jules Rimet, como homenaje a los 25 años de presidencia del fulano francés en la FIFA.
El éxito del torneo, en medio del caos mundial, fue relativo, ya que sólo lo disputaron 13 países: seis europeos y siete americanos. Los datos destacados fueron el regreso de Uruguay, ausente en los dos últimos torneos; y el debut de Inglaterra luego de que las federaciones británicas reingresaran a la FIFA.
Merecen mencionarse las razones de algunas deserciones, para aquellos que dicen que el deporte y la política corren por carriles paralelos y que no se juntan.
Para las 16 plazas se inscribieron 34 selecciones. Los campeones de la última edición (Italia) y el anfitrión (Brasil) se clasificaron automáticamente, por lo que quedaron en juego 14 cupos.
L
a FIFA ya había decretado que Alemania y Japón no podían jugar por su rol en la Segunda Guerra pese a que habían pasado cinco años. Italia fue admitida porque el dirigente Ottorino Barassi, presidente de la Federación Italiana, había protegido la Copa durante los 6 años de la Guerra.
Otro que se anotó pero luego se bajó fue la URSS, que andaba con un quilombito en Corea. Por Sudamérica, sorprendió la baja de Argentina y tampoco jugó Colombia por haber sido expulsada de la FIFA, en 1949, porque se decía que tenía una liga pirata.
Los cuatro equipos del Reino Unido –Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte– jugaron la clasificación por dos lugares.
Inglaterra y Escocia ganaron el derecho a participar, pero la federación escocesa finalmente se bajó.
España, Italia, Suecia, Suiza y Yugoslavia jugaron. Turquía se ausentó por "dificultades insalvables" sin más explicaciones, al igual que Portugal y Francia.
Los portugueses no viajaron porque no aceptaron ser el reemplazo de los turcos y los franceses por razones económicas. India, otro de los clasificados, argumentó lo mismo que Francia.
El sistema de disputa fue tan raro que el de Brasil fue en el único mundial que se usó. Lo más extraño es que el torneo no tuvo una final.
En la primera fase los 13 participantes se dividieron en cuatro grupos para enfrentarse todos contra todos. Los ganadores (Brasil, España, Suecia y Uruguay) pasaron a una liguilla de cuatro equipos y el primero de ese mini torneo sería el campeón.
Ese Mundial de Brasil es recordado por el Maracanazo, por la sorprendente victoria de Uruguay sobre el local en la última jornada.
Por el formato extraño del certamen, a Brasil le alcanzaba con el empate para ser campeón. Para Uruguay, sólo servía ganar.
En ese juego decisivo, Friaça adelantó a Brasil, pero Uruguay remontó con goles de Schiaffino y Ghiggia y con ese 2-1 Uruguay ganó su segunda Copa e igualó a Italia.
En 20 años se habían jugado cuatro mundiales y dos los habían ganado los uruguayos y dos los italianos. Así estaba el mundo del deporte por esos años.
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Nadie imaginaba que, cuatro años después, se despertaría el gigante dormido: Alemania (NA).
Fuente: Hamilton ( 2922): " En medio de la Guerra Fría se juega el Mundial Brasil 1950, Nuevos Palapeles, Buenos Aires.
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