lunes, 19 de septiembre de 2022
Se anunció oficialmente la edición 47 de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires que será inaugurada por el escritor Martín Kohan
El acto, que convocó a casi 300 personas, se llevó a cabo hoy
a las 10h en el Auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional
- Fueron oradores el Ministro de Cultura de la Nacion, Tristán Bauer; el Ministro de
Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Enrique Avogadro; la Secretaria Ministerial de la Región Metropolitana de Santiago de Chile, Alejandra Jiménez; el Presidente de la Fundación
El Libro, Ariel Granica y el Director General de la Institución, Ezequiel Martínez.
- Valparaíso Lyric Project protagonizó uno de los momentos más emotivos del evento,
al cantar "Yo vengo a ofrecer mi corazón" y "Gracias a la vida".
Buenos Aires, 14 de septiembre de 2022: Organizado por la Fundación El Libro transcurrió esta mañana el acto de lanzamiento de la 47.° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires que se desarrollará del jueves 27 de abril al 15 de mayo de 2023 en el Predio Feria La Rural, mientras que las Jornadas Profesionales se iniciarán el martes 25.
El acto se llevó a cabo en el Auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional y contó con casi 300 invitados presentes. Asistieron, además de los Ministros de Cultura de Nación y Ciudad, Tristán Bauer y Enrique Avogadro; la Embajadora de Chile, Bárbara Figueroa; la Presidenta de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares, María del Carmen Bianchi; el Director de la Biblioteca Nacional Juan Sasturain; entre muchas otras personalidades del mundo de la cultura, así también como diplomáticos, editores, escritores y periodistas.
En primer lugar, habló el Director General de la Fundación El Libro, Ezequiel Martínez, quien anunció, entre otras cuestiones, que el escritor y académico Martín Kohan será el el encargado de brindar el discurso inaugural de la próxima Feria. Descargar el discurso completo de Ezequiel Martínez.
A continuación, habló el Ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer, quien además de poner en valor la importancia de la vuelta de la Feria del Libro, se centró en la relación de la Feria con la CONABIP y la labor de su Presidenta, María del Carmen Bianchi, y el Programa Libro %.
Las palabras del Ministro fueron seguidas por la presentación de Valparaíso Lyric Project, encargados de interpretar "Yo vengo a ofrecer mi corazón" de Fito Páez y "Gracias a la vida" de Violeta Parra.
Alejandra Jiménez, Secretaria Ministerial de la Región Metropolitana de Santiago en el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, resaltó la importancia que tiene la participación en la Feria de Buenos Aires en el marco de una fecha tan importante para la democracia chilena. Descargar el discurso completo de Alejandra Jiménez.
El Ministro de Cultura del Gobierno de la Ciudad, Enrique Avogadro, resaltó el trabajo permanente de colaboración con la Fundación El Libro en las tres ediciones de FELBA (Feria de Editoriales y Librerías de Buenos Aires) y en el posicionamiento del Pase Cultural. Descargar el discurso completo de Enrique Avogadro.
Por último, el Presidente de la Fundación El Libro, Ariel Granica, destacó las cifras salientes de la 46.ª Feria y contó a los expositores las novedades estructurales que tendrá la próxima edición. Con motivo de Santiago Ciudad Invitada, los 50 años del golpe en Chile y los 40 años de la recuperación democrática en Argentina, Granica condenó sin vacilaciones la intolerancia y el odio que divide y amenaza a nuestra democracia.
Fuente
}Prensa Feria del Libro
miércoles, 14 de septiembre de 2022
El día que Chacarita usó las camisetas de sus hinchas
ire, mire, qué locura. Mire, mire, qué emoción. Sáquense la camiseta y dénsela a la hinchada que juega mejor”, rezaba una histórica canción de hastío e indignación, que solía escucharse en las canchas argentinas en épocas de fútbol con público. ¡Qué buenos tiempos!
Lo que nunca se cantó, porque no estaba en los planes de nadie, fue una canción que reprodujera la acción a la inversa: o sea, que los hinchas se sacaran las camisetas para dárselas a los jugadores. Y eso, aunque cueste creerlo, pasó en la vida real.
Fue hace 27 años. El 26 de marzo de 1994, Chacarita Juniors recibió a Almagro en San Martín. Se disputaba la fecha 11 del Torneo Clausura de la Primera B Metropolitana, pero al mismo tiempo se ponía en juego la Copa Penalty, un trofeo de carácter amistoso entregado por la marca brasileña que vestía a ambos clubes. Pero inexplicablemente, lo que falló fue la indumentaria.
Tanto Chaca como el conjunto de José Ingenieros salieron al terreno de juego con sus camisetas alternativas: blancas, parecidas. No había manera de diferenciarse, salvo por algunos mínimos detalles. Vivos rojos y negros en los locales, vivos azules y negros en los visitantes. Era imposible dilucidar quién era quién a la distancia. Uno de los dos tenía que cambiarse.
Almagro solo había viajado con la suplente, pensando que Chacarita iba a jugar con su tradicional tricolor. Pero el Funebrero venía en racha positiva, ganando con su casaca alternativa, y no tenía en mente romperla ese día. Aunque, claro, se vio obligado a hacerlo.
Después de varios minutos en los que nadie sabía cómo solucionar el problema, el árbitro Gustavo De Genaro les pidió a los locales que consiguiesen rápido otro juego de camisetas, porque sino el partido se iba a suspender e iban a perder los puntos.
Los de Chaca buscaron en la utilería, pero no encontraron nada. Fue así como tuvieron una idea: pedirles camisetas a los hinchas que poblaban las tribunas en aquella calurosa tarde de marzo. Sí, un manotazo de ahogado que terminó siendo brillante.
La voz del estadio pidió la colaboración de los simpatizantes del Funebrero, y así fueron apareciendo diferentes casacas, de distintos talles, modelos, sponsors y números. Y eso era también un problema a solucionar.
Volaban las camisetas desde la popu, atravesaban el alambrado y caían en manos de los jugadores, que se probaban las prendas como si estuviesen en un showroom que no aceptaba tarjeta ni devoluciones. Sobraban las casacas con el dorsal 9 del Gatito Leeb, pero escaseaban las de los suplentes. ¿Qué hincha podía tener una con el 14? Era muy difícil, así que agarraban una 4 y le agregaban un 1 con cinta para zafar del apremio.
De esa manera, Chacarita completó el juego de camisetas (muchas en pésimas condiciones y transpiradas de antemano) y salió a la cancha, para ganar finalmente por 3 a 2, adjudicándose la Copa Penalty…que levantó el capitán vistiendo una vieja casaca de la marca Taiyo. Insólito.
Fuente: Castro, J.C ( 2021)."El día que Chacarita usó las camisetas de sus hinchas", TYC Sports, Argentina.
martes, 6 de septiembre de 2022
MURIÓ MAGDALENA RUIZ GUIÑAZÚ, ÍCONO DEL PERIODISMO ARGENTINO Y BALUARTE EN LA LUCHA POR LOS DERECHOS HUMANOS
Murió la periodista y escritora Magdalena Ruiz Guiñazú, a los 87 años
Además de su labor en los medios, publicó novelas y relatos de ficción y, tras el final de la última dictadura, fue miembro de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep)
6 de septiembre de 2022
La periodista y escritora Magdalena Ruiz Guiñazú murió a los 87 años. A lo largo de casi siete décadas de trayectoria, se destacó en radio, televisión y en medios gráficos, pero además fue una ferviente defensora de los derechos humanos y la libertad de expresión.
“Acaba de fallecer Magdalena Ruiz Guiñazú, me acaban de avisar, por eso desaparecí del aire unos segundos”, informó Lanata, notablemente conmovido por la noticia. ”Si hay una voz reconocible para todos nosotros, de nuestra infancia, es la voz de Magdalena en la radio. (...) Pero más allá de eso, Magdalena fue en su vida una persona muy comprometida con los derechos humanos”.
Nacida el 15 de febrero de 1935 en Buenos Aires, fue hija de María Celina Cantilo Ortiz Basualdo y de Enrique Ruiz Guiñazú, quien fue Ministro de Relaciones Exteriores y Culto durante los gobiernos de Roberto Marcelino Ortiz y Ramón Castillo. Dio sus primeros pasos en el periodismo a los 19 años.
“Soy la novena hija de una familia numerosa. Mi vieja me marcó mucho que si uno tenía la suerte de tener una familia, una educación, de poder leer, uno no tiene disculpa para no ser responsable de la realidad que nos rodea. No podemos hacernos los distraídos. Al menos yo no podía”, explicó alguna vez sobre el impulso que la llevó a convertirse en periodista.
Magdalena Ruiz Guiñazú y Antonio Carrizo
Magdalena Ruiz Guiñazú y Antonio Carrizo
Archivo La Nación
A lo largo de su carrera, trabajó en medios gráficos, radiales y televisivos, con algunas breves interrupciones por motivos personales, especialmente cuando nacieron sus hijos. También cuando, durante la presidencia de Isabel Perón, la llamada “Ley de Prescindibilidad” la dejó afuera del noticiero La primera noche, que conducía junto a Antonio Carrizo en Canal 7.
Activa militante en materia de derechos humanos, al finalizar la última dictadura militar conformó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep). Fue una de las pocas civiles que entró en la ESMA, de cara al juicio que se llevó adelante contra la Junta militar. “Es un lugar enorme, gigantesco, con vigas de hierro donde encadenaban a los detenidos. Reinaba un enorme silencio entre quienes habíamos entrado. Y no me preguntes por qué, pero me encontré diciendo, fuerte: ‘Por la misericordia de Dios, que descansen en paz’”, recordó la periodista por entonces.
Su compromiso con la libertad de expresión la llevó a enfrentarse con gobiernos y colegas, pero siempre se mostró dispuesta a escuchar y a hacer oír sus convicciones. Muchos la recordarán, por ejemplo, dentro del grupo de periodistas, actores y músicos que se juntaron en un estudio para brindarle su apoyo a Tato Bores, luego de que el programa que conducía el humorista sufriera un acto de censura por parte de la jueza María Romilda Servini de Cubría, en 1992.
En lo personal, Ruiz Guiñazú contrajo matrimonio a los 22 años con César Doretti, el padre de sus cinco hijos. ”En aquel momento la gente se casaba joven, ahora no se casa nunca”, decía hace algún tiempo en una entrevista. Luego de separarse, volvió a apostar por el amor, pero no quiso volver a pasar por el registro civil: “Estuve en pareja con Sergio Dellacha: 27 años juntos, pero cada uno en su casa. No nos casamos y fuimos muy felices. Además de querernos mucho, me ordenó la cabeza. Era muy inteligente y tenía una gran facilidad para los números y la organización”.
Uno de los momentos más tristes de su vida llegó con la muerte de uno de sus hijos, que tenía 28 años. “Se llamaba Edmundo, como mi suegro. Falleció del corazón. Después de un partido de rugby sufrió un infarto masivo. Tenía las coronarias limpias, pero se lesionó el músculo cardíaco. (René) Favaloro me dijo que era una lesión grave. Hoy en día existe la posibilidad de un trasplante; antes, no. El segundo infarto que tuvo lo mató”, recordaba.
La radio, su gran pasión
Pese a haberse mantenido siempre en contacto con el periodismo gráfico y haber incursionado reiteradas veces en pantalla -fue conductora de un noticiero de Canal 7 junto a Antonio Carrizo, a comienzos de los 70, y movilera de un programa de Cacho Fontana en Canal 11-, fue la radio el medio en el que Ruiz Guiñazú consolidó un vínculo cotidiano con sus oyentes. Magdalena Tempranísimo se convirtió en una marca registrada en Radio Mitre entre 1987 y 2006, y también se sumó como columnista invitada de Lanata sin filtro en 2014.
GUSTAVO SEIGUER
“La inmediatez me encanta”, decía sobre su amor por la radio. “Hay más inmediatez que en la televisión, y más acercamiento con la gente, más calidad. Ahora con los satélites y los emails todo sucede más rápido, pero en 1970 el famoso Discado Directo Internacional, el DDI, era un teléfono enorme que estaba en el ropero del jefe del noticiero y se enchufaba para ciertos programas”, recordaba sobre las dificultades que presentaba el oficio décadas atrás.
Pero más allá del micrófono, amaba escribir. Además de trabajar como traductora, publicó algunas piezas de ficción -como la novela Huésped de verano o el libro de relatos Había una vez... la vida- y fue miembro de la Academia Nacional de Periodismo.
En 2018, sufrió un accidente doméstico y se quebró la cadera, por lo que tuvo que ser sometida a una intervención quirúrgica. “Como todas las mañanas, mientras me preparaba mi café, me agaché a recoger los diarios, y me caí sobre el mosaico”, le contaba por entonces a LA NACION.
En marzo último, Ruiz Guiñazú se sentó a conversar con Pablo Sirvén y junto a él repasó varios momentos clave de su vida, entre ellos los distintos viajes que realizó a través de los años: desde los que hizo cuando era pequeña, en plena Segunda Guerra Mundial, y su padre era embajador, hasta su estremecedora cobertura de la visita del papa Juan Pablo II al campo de concentración nazi Auschwitz, en Polonia, pasando por sus ganas de volver a Grecia o sus soñadas vacaciones en Uruguay o en Mar del Plata.
“Con asistencia perfecta fue y sigue siendo un soldado del trabajo. Ni la tos, ni la fiebre, ni los duelos familiares fueron más fuertes que su romance apasionado con el micrófono”, escribía Sirvén en la semblanza publicada en mayo de 2018, cuando Ruiz Guiñazú fue reconocida como ciudadana ilustre por la Legislatura porteña.
A lo largo de su carrera, obtuvo trece premios Martín Fierro y el Martín Fierro de Oro, tres premios Konex a la comunicación y el periodismo y el Konex de Brillante a la figura más representativa del periodismo argentina durante la década 1997-2006. Actualmente, estaba al frente del ciclo radial Magdalena y la noticia deseada, los sábados de 10 a 12, por Mitre.
Fuente: La Nación, Argentina 6 de Septiembre de 2022,
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sábado, 3 de septiembre de 2022
LA MASACRE DE LOS JUEGOS OLIMPICOS DE MUNICH PUEDE REPETIRSE ( SHLOMIT NIR, SOBREVIVIENTE)
El 5 de Septiembre de 1972, hace 50 años 11 atletas israelíes fueron masacrados por la organización Septiembre Negro en medio de la disputa de los Juegos Olímícos de Munich.El Comité Olímpico Internacional, organizador de los Juegos, decidió que el show continuara, los 11 muertos no merecieron ningún homenaje, apenas el procedimiento de la competencia.
En Diálogo con el diario Marca de España La exnadadora israelí Shlomit Nit recuerda lo ocurrido en el 50 aniversario de la tragedia y advierte que "puede repetirse".Apunto de cumplirse 50 años del ataque de un grupo palestino contra la delegación israelí que participaba en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, la superviviente Shlomit Nir revive detalles de la tragedia, insta a no olvidar para evitar que se repita y destaca el poder del deporte para acercar a judíos y árabes.Nir recuerda la hora exacta, su reacción inicial y hasta qué obra teatral presenció la noche anterior a la masacre que cambió su vida y acabó con la de 11 miembros del equipo que la acompañó a la cita olímpica en Alemania.
La madrugada del 5 de septiembre, esta exnadadora de 69 años dormía junto a la otra mujer que integraba la delegación israelí cuando ocho atacantes palestinos armados con rifles, pistolas y granadas entraron al apartamento de sus compañeros hombres, ubicado en un edificio adyacente. Allí, asesinaron casi de inmediato a un árbitro y un entrenador y tomaron nueve rehenes."Me desperté y me dijeron 'terror". "Me desperté a las 7 de la mañana, salí de mi habitación y una mujer de limpieza, que no hablaba inglés, me dijo 'terror' y señaló la ventana", recuerda Nir durante una entrevista con Efe en su apartamento frente al Mediterráneo en la serena ciudad de Netanya, al norte de Tel Aviv.Por esa ventana, relata, observó incontables soldados a bordo de camiones militares. El resto de la jornada lo pasó junto al resto de los supervivientes en el noveno piso de un edificio de la Villa Olímpica, desde donde vio el despliegue de las fuerzas alemanas y sus francotiradores y presenció la negociación entre los miembros del grupo palestino Septiembre Negro y la Policía.
A punto de cumplirse 50 años del ataque de un grupo palestino contra la delegación israelí que participaba en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, la superviviente Shlomit Nir revive detalles de la tragedia, insta a no olvidar para evitar que se repita y destaca el poder del deporte para acercar a judíos y árabes. Nir recuerda la hora exacta, su reacción inicial y hasta qué obra teatral presenció la noche anterior a la masacre que cambió su vida .
La madrugada del 5 de septiembre, esta exnadadora de 69 años dormía junto a la otra mujer que integraba la delegación israelí cuando ocho atacantes palestinos armados con rifles, pistolas y granadas entraron al apartamento de sus compañeros hombres, ubicado en un edificio adyacente. Allí, asesinaron casi de inmediato a un árbitro y un entrenador y tomaron nueve rehenes."Me desperté y me dijeron 'terror'""Me desperté a las 7 de la mañana, salí de mi habitación y una mujer de limpieza, que no hablaba inglés, me dijo 'terror' y señaló la ventana", recuerda Nir durante una entrevista con Efe en su apartamento frente al Mediterráneo en la serena ciudad de Netanya, al norte de Tel Aviv.Por esa ventana, relata, observó incontables soldados a bordo de camiones militares. El resto de la jornada lo pasó junto al resto de los supervivientes en el noveno piso de un edificio de la Villa Olímpica, desde donde vio el despliegue de las fuerzas alemanas y sus francotiradores y presenció la negociación entre los miembros del grupo palestino Septiembre Negro y la Policía. "Fueron muchas horas en las que no podíamos hacer más que esperar", cuenta sobre una agonía que se prolongó hasta pasadas las 10 de la noche, cuando vio a sus compañeros salir del edificio con los ojos vendados y subirse a los helicópteros en los que serían acribillados y carbonizados horas después durante el fallido operativo de rescate alemán."Yo nunca perdí el optimismo, confiaba en que Israel enviaría una unidad militar para lidiar con la situación, pero los alemanes no lo permitieron", agrega, sobre una cuestión que el Estado judío aún recuerda con profundo dolor.Nunca perdí el optimismo, confiaba en que Israel enviara una unidad militar para lidiar con la situación, pero Alemania no lo permitió". Shlomit Nit, exnadadoraEl día anterior a la masacre Nir ya había acabado su participación en los juegos y solicitado regresar a su país para avanzar con los preparativos de su boda. El jefe de la delegación, Shmuel Lalkin, le pidió que esperara al día siguiente y acompañara a otro atleta que se había lesionado. Este falleció durante el ataque.La nadadora regresó el día posterior junto al resto de la delegación y 11 ataúdes con los restos de sus compañeros. En ese momento, recuerda, no podían entender cómo las competencias se habían reanudado como si nada hubiese pasado.
"Con el paso de los años, sin embargo, entendí que fue la decisión correcta, porque de lo contrario el éxito de los terroristas, que ya habían conseguido la atención de millones de televidentes en el evento más importante del mundo, hubiese sido aún mayor", reconoce.No quiero que la gente olvide, primero porque cosas como esta pueden volver a suceder"Shomit Nit, exnadadoraAquellos juegos fueron los segundos y últimos de Nir, que tras regresar a Israel se casó, estudió y fue voluntaria durante años ayudando a soldados heridos en el campo de batalla .Oriunda de un kibutz (comunidades cooperativas agrarias) en el norte del país, esta atleta ya había atravesado múltiples situaciones de violencia, incluyendo el lanzamiento de cohetes desde Siria en enfrentamientos militares y la muerte de su hermano mayor mientras combatía contra las fuerzas egipcias en la península del Sinaí en 1969."Cuando enterramos a mi hermano, mi madre me dijo que encontraría las fuerzas para seguir viviendo, pero no como una víctima", cita emocionada, y explica que fueron esas palabras las que la inspirarían años más tarde a superar la tragedia de Múnich y convertirse en una agente del cambio.
En 1994 comenzó a trabajar en el Ministerio de Deportes, donde durante 25 años lideró programas que favorecieron la inserción de más mujeres en el deporte profesional. Actualmente, ya retirada, dedica su tiempo a la "Liga de la Amistad", ONG que lidera y que promueve la interacción de jóvenes judías y árabes de Israel a través del deporte.Además, desde hace varios años brinda charlas sobre su carrera deportiva y el legado de Múnich en escuelas, en bases militares y en distintos tipos de instituciones."No quiero que la gente olvide, primero porque cosas como esta pueden volver a suceder, y segundo para entender que debemos hacer algo para unirnos y acabar con el odio", explica."El espíritu olímpico habla de cómo el deporte puede acercar a las personas, y eso es algo que yo no me he olvidado en todos estos años a pesar de lo que me pasó", narra, y dice sentir una obligación de al menos hacer un intento por mejorar la situación en su país, aunque sea trabajando para generar vínculos entre unos y otros. Conmovida mientras ojea un álbum de fotos de su adolescencia y los años previos y posteriores a la tragedia, Nir dice que le cuesta entender que ya hayan pasado 50 años. "Pasaron demasiado rápido, pero incluso aunque haya sucedido hace 50 años, yo aún lo recuerdo y lo tengo presente como si hubiese sido ayer".
Duer, Pablo :"Una superviviente de la Masacre de Múnich pide que no se olvide "porque se puede repetir", Marca/EFE, España 8 de Agopsto de 2022
lunes, 22 de agosto de 2022
Estados Unidos: prohibieron el Diario de Ana Frank Ilustrado en Texas
El distritito escolar de Fort Worth en Texas (Estados Unidos) ordenó a los colegios que eliminen una adaptación ilustrada de “El diario de Ana Frank”.La decisión la comunicó el martes una representante del distrito mediante un correo electrónico y tras el cuestionamiento de un grupo de padres.
Jennifer Price, directora ejecutiva del distrito, escribió: “Para el final de hoy, necesito que se retiren todos los libros de la biblioteca y de las aulas”.
Según informó The Times of Israel, la medida de eliminar libros está hace tiempo y la implementaron luego del pedido de padres activistas conservadores que cuestionan los textos porque tienen contenido compatible con LGBT. Tras el hecho, Laney Hawes, mamá de un estudiante, dijo: “Es asqueroso, es devastador. Es una prohibición ilegítima de libros, no hay forma de evitarlo”.
“Me siento mal por los maestros y los bibliotecarios”, sentenció la mujer que se mostró disconforme con la medida.
Por su parte, el distrito informó que “le está pidiendo a los bibliotecarios y al personal que revisen los libros que fueron cuestionados el año pasado para determinar si cumplen con los requisitos de la nueva política”.Además, añadió: “Los libros que cumplan con las nuevas pautas serán devueltos a las bibliotecas tan pronto como se confirme que cumplen con la nueva política”.
Según la reglamentación actual, cualquier padre, empleado o residente de la zona puede impugnar un libro.
Fuente Vis a Vis
lunes, 15 de agosto de 2022
El pediatra Florencio Escardó, la importancia de la sopa y la sala 17 donde los chicos se curaban más rápido
Se cumplió ayer un nuevo aniversario del nacimiento del médico mendocino que revolucionó la pediatría. Fue un prolífico autor de trabajos de medicina así como de cuentos, poesía y columnas periodísticas. Fue un impulsor de ideas que iban a contramano de las corrientes que regían la medicina a mediados del siglo veinte. Insistía que al niño había que escucharlo.
Lo repetía hasta el cansancio. Le costó porque fue una larguísima lucha de más de treinta años. Logró que en la Sala 17 del Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez las madres pudiesen acompañar a sus hijos. Debió enfrentar la resistencia de los médicos más viejos, incluso de las enfermeras y los asistentes que no querían saber nada con la presencia de las mujeres. Solo estorbarían. Al joven Florencio Escardó, entonces un médico de 22 años, le partió el alma la primera vez que entró a la sala. Recordó una fila de quince camas a su izquierda y otra igual a su derecha, todas ocupadas con criaturas postradas. Algunas casi no se movían, otras lloraban intermitentemente y muchas pujaban por embocar su boca en una boquilla conectada a una mamadera, que colgaba de un sostén de alambre arriba de la cama. Nadie les prestaba atención.
“¿Cómo alguien puede aprender pediatría si no está al lado la madre?”, se preguntaba. Descolocaba a sus alumnos en los exámenes orales preguntándoles cómo se cocinaba una sopa. Para él, era imposible que el médico pudiera acercarse a la madre si desconocía cómo hacerla. Era un médico que se apartaba de los cánones de la época, señalado por aplicar prácticas de atención poco tradicionales por los tiempos que se vivían.}
Gracias a que las madres pudieron estar con sus hijos, el período de internación de los niños bajó de 25 a 5 días. La reacción fue esperable y caótica: todas las madres querían que sus hijos fuesen internados en la Sala 17 y no en las otras donde su ingreso solo era permitido de 17 a 19 horas, cuando se habilitaba el ingreso de las visitas. Los médicos más antiguos lo culpaban de convertir el lugar en una romería, aunque nunca pudieron rebatir sus argumentos. Estaba convencido de que la comprensión era una de las formas de curar.
Resulta complicado contar la vida de este profesional que usaba trajes no siempre a la moda y que lucía su infaltable moñito. Posee muchas facetas, todas ricas, interesantes y que, según él, se complementaban. Se corre el riesgo de que si algo queda fuera de la enumeración, se cometería una injusticia. Había nacido en Mendoza el 13 de agosto de 1904. Su papá Florencio Escardó Anaya era despachante de aduana, su mamá se llamaba Telésfora Taborda Giralt y él decidió ser médico tal como lo había sido su abuelo, que se había desempeñado como cirujano.
Escardó fue mucho más que un médico. Fue periodista, escritor, maestro. Decía que si no hubiese sido humanista, no podría haber ejercido la profesión de médico, a la que definió como “muy triste”. Decía que el médico debía ser humilde en su saber y orgulloso de su misión.
A los cuatro años vino con sus padres a Buenos Aires. Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires y el 20 de junio de 1929 se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires y tuvo el honor que su título esté firmado por el rector Ricardo Rojas. Su tesis fue sobre la enfermedad celíaca. Se autodefinía como una suerte de becario de la comunidad, ya que ésta con sus impuestos le había pagado todos sus estudios. En 1942 ganó el concurso de profesor adjunto en Pediatría.
A mediados de la década del ‘50 hubo un vigoroso movimiento cultural encarado por sectores medios. La Universidad de Buenos Aires, las revistas, los semanarios y una creciente comunidad de psicoanalizados fueron ámbitos donde surgió un público nuevo que se apropió de las pautas de modernidad. Una pieza fundamental en este movimiento se ocupó de la familia que, hasta la década del ‘60 no se apartaba del modelo de padre-madre-hijos; matrimonio y división de roles. Este modelo fue puesto en el banquillo por psicólogos y pediatras. Uno de ellos fue el doctor Florencio Escardó.
Se orientó a las cuestiones psicoemocionales y sociales de la pediatría. A “Su Majestad, el Niño”, como lo denominaba, había que escucharlo. Fue jefe de la Sala 17 del Hospital de Niños del Gutiérrez desde el 25 de septiembre de 1957 hasta su jubilación, en 1969. Primero ejerció como interino y luego concursó el cargo y lo ganó.
Cuando se recibió de médico, hizo un viaje de perfeccionamiento en Francia e Italia y en 1934 entró al hospital de Niños. Ese mismo año se inició como docente y renunció a sus cargos en 1946.
Para perfeccionarse, estudió dos años sociología.
En la famosa sala, instaló el pabellón de psicología y una sala de terapia para grupos. Fue el primero en introducir a psicólogos porque definía al bebé como un ser biológico y social. En la década del 60 el servicio llegó a contar con 30 psicólogos. En esa época conocería a una de sus esposas, Eva Giberti. Además fundó en el hospital una Escuela para Padres, donde sus alumnos hacían prácticas en el hospital y en lugares como la Isla Maciel. Armó el primer laboratorio de Bacteriología Pediátrica y creó la residencia de Psicología Clínica. Llegó a director del Hospital Gutiérrez.
En la veintena de libros que escribió sobre su especialidad, insistía en que había que revisar integralmente a la persona y que se debía consultar a un solo profesional. Sostenía que el que tenía dos médicos tenía medio médico y el que tenía tres, no tenía ninguno.
En la facultad de Medicina, donde había comenzado como ayudante en la cátedra de Pediatría, llegó a la titularidad. En 1958 fue electo decano de la Facultad de Medicina de la UBA y vicerrector, cargo que ejerció desde el 30 de diciembre de 1957. También en el ámbito universitario pateó el tablero. Dispuso que los colegios preuniversitarios Nacional de Buenos Aires y Carlos Pellegrini fueran mixtos, una medida que en 1961 escandalizó a más de uno. Debió trabajar duro para imponer la medida.
Cuando dio su última clase en el aula magna de Medicina, recibió una prolongadísima ovación que lo emocionó y que agradeció. En 1976 fue cesanteado en todos sus cargos.
Fue un prolífico autor de libros científicos y de divulgación sobre medicina y pediatría, que incluyó la edición de una Enciclopedia Gastronómica Infantil, e incursionó en diversos tópicos. Admirador de Eduardo Wilde y José Ingenieros, tiene editados libros de poesía, cuentos y el guión de la película La cuna vacía, que cuenta la historia del doctor Ricardo Gutiérrez. Este enamorado de la voz de Carlos Gardel, también escribió la letra de dos tangos, La ciudad que conocí y ¿En qué esquina te encuentro Buenos Aires?”.
Dejó testimonios de su pluma inconfundible en innumerables medios como El Mundo, Crítica, Clarín, La Nación y diversas revistas. Comenzó firmando con el seudónimo “Juan de Garay” y por sugerencia del escritor Nalé Roxlo, adoptó el de “Piolín de macramé”, que se transformó en un clásico. Fue presidente de la Sociedad Argentina de Escritores y miembro de la Academia Porteña del Lunfardo. Con la aparición de la televisión, sus presentaciones en programas eran siempre un éxito, como el ciclo “Volver a vivir”.
Murió el 31 de agosto de 1992. Asomándose a su vida, es claro que fue mucho más de todo lo que fue. “Soy un pensador solitario, poeta, escritor, periodista, actividades que significan el ejercicio de la persona”.
Pignatelli, Adrián ( 2022). " El pediatra Florencio Escardó, la importancia de la sopa y la sala 17 donde los chicos se curaban más rápido" Infobae, Buenos Argentina.
Fuente:
sábado, 13 de agosto de 2022
“San Martín concita el respeto y reconocimiento unámine de los argentinos tan proclives a buscar la antinomia y la confrontación, porque su acción militar y su lucidez política estuveron libres de ambiciones" ( Aurora Ravina )
A fines del siglo XVIII la corona española decide expulsar de América a los jesuitas y casi al mismo tiempo crea el Virreinato del Río de la Plata, en el extremo litoral la población del área conocida como Las Misiones en terrenos ganados a la selva no superaba las 90 mil almas. Precisamente una de ellas es Yapeyú, lugar de nacimiento de nuestro héroe José de San Martín un 25 de febrero de 1778, nieto de un famoso general español que atravesó el Chaco en memorable recorrido e hijo del entonces teniente gobernador del lugar. Vivía la familia en el antiguo colegio de los jesuitas y en 1796 regresarían a España en momentos en que arde Europa ante la presencia napoleónica y la circulación de las ideas revolucionarias. José y otros dos hermanos varones cumplirían el mandato familiar como soldados del rey de
España, pero nuestro San Martín cumplida su instrucción y su iniciática acción militar en la tierra de sus ancestros, quizá conservando en su retina aquellas imágenes de su infancia en lejanas tierras, pero más aún por un sentimiento de convicción revolucionaria que anidó siempre en su espíritu sentirá suya la revolución americana sobreponiéndose a la historia española que por cuna y tradición se le imponían.
Dice Mitre en su Historia: “San Martín, al regresar a la paria, era un hombre oscuro y desvalido, que no tenía más fortuna que la espada ni más reputación que la de un valiente soldado y un buen táctico”. Fue extraño el influjo que lo lleva a adoptar su inquebrantable decisión de prestar su espada y su ingenio para la liberación del continente.
¿Cómo abordar la figura multifacética de San Martín desde la cultura de este siglo XXI sin caer en exageraciones ni simplificaciones? ¿Como el héroe providencial? ¿Como el Padre de la Patria que nos enseñaron en los festejos escolares? ¿Como figura de corte castrense por influencia cultural en un país de tradición militarista que se impuso por la fuerza a la legalidad constitucional? ¿Como hombre de gobierno a partir de su acción gubernativa en la provincia de Cuyo y posteriormente en los inicios del Perú independiente? ¿Como estadista de visión continental que entendió que debía afrontar notables sacrificios que aseguraran el éxito final de la empresa libertadora? ¿Como punto de referencia inicial de un proyecto auténticamente liberador, nacional y democrático?
En la obra de San Martín encontramos el fundamento y apoyo del proceso independentista que – de no ser por su oportuna y acertada participación – quizá no se hubiera concretado.
De allí que el derrotero de la definitiva independencia de nuestra Patria esté íntima y definitivamente relacionado con la misión sanmartiniana.
Ejemplo de ello es la campaña de San Martín en Cuyo en procura de constituir un ejército que liberara a Chile y por mar llegar a Perú.
Ambas cuestiones, la declaración de la Independencia y la actuación americana de San Martín se enlazan estrechamente y son de particular relevancia para comprender nuestra trayectoria histórica y para asociar como corresponde estos hechos a nuestro sentido de identidad nacional y americana. Ambos son interdependientes y no deben ni pueden ser vistos separadamente.
La conmemoración de la muerte del general San Martín el 17 de agosto tomó a lo largo del siglo XX una tradición que se consustancia fundamentalmente con lo castrense. Desde la recuperación de la democracia que cumplirá en pocos meses una feliz continuidad de treinta años fue necesario ir dotando la efemérides de atributos cívicos que, además de glorificar al eximio hombre de armas que fue San Martín, permitieran registrar sus cualidades personales, culturales y políticas, que lo muestran en una dimensión aún más relevante y significativa.
En efecto, hay una convención o acuerdo con su figura en el sentido de reconocerlo como Padre de la Patria, y no hay historiador que se haya atrevido con su simbología.
La fecha que se elige, es la cifra de muchas otras, como en el caso de Belgrano, porque suma avances y retrocesos, heroísmos y fracasos, adhesiones y rechazos, pero en definitiva marca un camino seguro en el destino americano, el de forjar la independencia de las naciones nuevas.
La figura de San Martín resulta así agigantada, no sólo por sus acciones militares sino también por su preocupación en el exilio por proteger nuestro destino independiente.
Aquí habría mucho más que agregar, y sobre todo referido a la unidad continental, fundiendo su gestión con la de Simón Bolívar en la lucha contra el común enemigo español, dando la verdadera dimensión ciclópea de su determinación para vencer a la naturaleza en el paso de los Andes que fue una auténtica odisea y recorrer por mar el camino para atacar el corazón de la resistencia goda.
La tradicional apatía e ignorancia que respecto de la gesta bolivariana impuso oportunamente cierto discurso oficial, que consta también en las interpretaciones de nuestros primeros historiadores, en buena hora que sea revisada y corregida para dimensionar la verdadera realidad americana en la que San Martín cumplió un rol fundacional.
San Martín no sólo sale de esa confrontación engrandecido, sino pleno de sentido en todo su accionar, en su determinación de seguir el plan de guerra, y en su renuncia final, ante el juego de poder en el que con generosidad e inteligencia no busca imponerse. Esta es una veta que es necesario explorar, y que dará calibre y densidad a ese héroe americano que ha sido San Martín, pero para ello será bueno dejar de lado la retórica y retomar, paso a paso, sus actuaciones y su dimensión de argentino que pulsó todas las cautelas y los temores de nuestra nación incipiente, sin rebajar su entusiasmo y poniendo siempre la voz de aliento y de concordia que la historia refrenda en un desapasionado registro actual.
Tanto la fecha sanmartiniana que evocamos el día de hoy, como la del 9 de julio, sólo adquieren significación en la medida que se remonta la óptica y la consecuencia al ámbito latinoamericano. Ninguna otra ocasión tiene esas mismas resonancias. Y por cierto que ambas están como decíamos estrechamente relacionadas.
Porque San Martín tiene toda la apostura del héroe de epopeya, no tanto por su decisión de tomar parte de la lucha por la independencia argentina, sino porque desde el primer momento lo vió como un movimiento de alcance continental. Y por eso mismo comprendió que los combates que había dirigido, con diversa suerte pero con auténtico heroísmo, el general Manuel Belgrano en el Alto Perú no habían sido decisivos no tanto por los avatares de los ejércitos y las geografías, como por la misma ubicación de la lucha, en lo que hoy se calificaría de ámbito geopolítico. El Alto Perú era un espacio que siempre había cuestionado su dependencia del Virreinato del Río de la Plata. De modo que la producción minera, el número y calidad de su población, y su conciencia de poderío lo hacían altamente autónomo con respecto a todas las demás regiones. San Martín llegó a verlo a Belgrano, maltrecho después de algunos combates, pero supo discernir dónde estaba el riesgo y la contrariedad. Respaldó totalmente a Belgrano – a quien juzgó como “el mejor que tenemos en la Patria” - pero a partir de esa inspección suya no hubo dudas: quien debía y podía seguir la lucha contra los españoles sólo podía ser el general Martín Miguel de Güemes y sus soldados gauchos, el único que mediante la guerra de guerrilla podía aprovechar el conocimiento del terreno y eludir la confrontación con ejércitos que las fuerzas criollas no estaban en grado de ofrecer. De ahí en más quedó a cargo de esos bravos la defensa del norte. Pero todavía quedaba el proyecto decisivo: cruzar los Andes, liberar a Chile y alcanzar por mar a los godos en el corazón de su poderío, el Perú de los virreyes que seguía sin enterarse siquiera de los esfuerzos libertadores emprendidos por las Provincias del sur y por las fuerzas de Bolívar en Nueva Granada. De modo que el riesgo y el diseño fue enteramente continental desde el vamos, y así solamente puede comprenderse que San Martín, mientras se empeña en preparar un ejército aguerrido y bien pertrechado en el próspero Cuyo que pone todo su esfuerzo en combinar eficacia y adiestramiento, en el mismo momento, escribe a los congresales reunidos en Tucumán y los urge sin miramientos a que se proclame la independencia de las Provincias Unidas, sin dilación y sin ambajes. La hora ha llegado y no caben los circunloquios. En eso estaban desde 1810, cuidando las expresiones, enalzando a Fernando VII como la figura del buen rey español en desgracia, retardando la exhibición de la bandera que ha creado Belgrano a orillas del Paraná para no concitar eventuales iras y por fin titubeando en una declaración tajante que quizás los enemistara con los poderes europeos que desde la derrota de Napoleón en Waterloo en 1815. Pero había que sacar fuerzas de la flaqueza, solamente reiterando la importancia de ser libres, seguridad y fuerza que se pierde en la medida que se contempla demasiado la ubicación de los poderes y se somete la decisión entera y valiente de ser libres. Es pues San Martín el hombre de la espada, la autoridad y la discreción, el más entusiasta defensor de que la lucha debe seguir a cara descubierta, sin máscaras ni tapujos, y a punta de espada si es necesario hacer frente al europeo represor. Porque ya a partir de la organización de los estados europeos, hay que esperar acciones conjuntas, decisiones meditadas y retempladas en la derrota de Napoleón el hombre más odiado por los poderes reales y todo aquello que pusiera en duda su legitimidad. La radicalización de la revolución es un hecho, como una especie de confirmación de la argentinidad y una refirmación de la vocación de ser América libre, conquistando la independencia política.
Es un momento dramático para los patriotas americanos, porque por doquier se está en repliegue ante el avance godo y porque los sucesos europeos restan la esperanza que hasta entonces los había nutrido. Pero por eso mismo es tan grande San Martín, en su vocación libertaria y de lucha, en su respaldo a la independencia clara y definitiva.
La rememoración de la gesta del cruce de los Andes, con los medios de la época y el protagonismo de todo un pueblo, será para siempre digno de venerar por la capacidad de planificación y dirección estratégica militar. Pero la confianza en el resultado de la lucha, su definición de los objetivos, su diafanidad de miras, es sin duda su gloria más imperecedera, y la que lo acompañará hasta su muerte.
El hecho de que después de proclamar la independencia del Perú, San Martín decida abandonar la finalización de la gesta de armas a cargo del otro gran libertador que fue Bolívar, será siempre un tema en debate, en la medida que la estrechez de miras de generaciones posteriores no supo o no quiso ver que las opciones de un buen ciudadano son muchas, frente a las encrucijadas de su patria y a su participación en el destino común.
Aurora Ravina que por muchos años enseñó historia en este Colegio, sostiene que “San Martín concita el respeto y reconocimiento unámine de los argentinos tan proclives a buscar la antinomia y la confrontación, porque su acción militar y su lucidez política, libre de ambiciones personales espurias, puestas al servicio de la libertad de su país y de América hispana, permiten reconocerlo como un símbolo de la consolidación de los ideales contenidos en los acontecimientos fundadores del decenio de 1810”.
Y Ricardo Rojas escribe que hay en San Martín “una gloria mayor que la de haberse medido con la montaña y con el mar, o haber vencido a las armas españolas con soldados que sacó de la nada. Esa otra gloria más grande es la virtud excepcional en un guerrero, de haber sabido vencerse a sí mismo, haber renunciado a los ascensos, los honores y los premios del triunfo y de haber sabido sobreponerse a la adversidad cuando se eclipsó su estrella”.
Sin duda concordamos con ello y agregamos que la historia minuciosa rescata en el San Martín del ocaso una entrega apasionada a la defensa americana, y en ese mismo sentido seguirá velando por su patria y revalorando la conducta de los gobernantes ante el asedio imperialista europeo.
Los argentinos tenemos que aprender a ver el proceso de la independencia americana como algo que nos ha sido común y sigue siéndolo en la misma medida que tenemos que lograr la plena identificación del ideario que alimentó aquellos días que fijaron nuestra pertenencia como americanos libres.medida que tenemos que lograr la plena identificación del ideario que alimentó aquellos días que fijaron nuestra pertenencia como americanos libres.
Colegio Nacional Buenos Aires (2013): " Palabras del Profesor Diego Barovero en el acto del 163 aniversario del fallecimniento del general San Martín. Buenos Aires.
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