martes, 12 de febrero de 2019

EL COMBATE DE SAN LORENZO FUE UNA LUCHA POR IDEAS DE INNOVACIÓN DE FORMAS DE ENTENDER Y REFUNDAR LA SOCIEDAD , LA POLÍTICA Y LA ECONOMÍA QUE ATRAVESABAN AMBOS LADOS DEL ATLÁNTICO ( IGNACIO MARTINEZ,CONICET, 2013)


El combate de San Lorenzo del que el último 3 de Febrero se cumplieron 106 AÑOS , quedó grabado en la memoria de generaciones de alumnos argentinos a partir de la marcha  homónima que honrío  a José de San Martin y al heroísmo del sargento Cabral, quien dio su vida para salvar a su jefe.
El 3 de Febrero de 1813 se enfrentaron junto al Convento de San Carlos Borromeo en la actual localidad santafesina  en Argentina, las fuerzas independentistas rioplatenses vencieron a las españolas (realistas). Fue el único combate en territorio argentino que libraron tanto el Regimiento de Granaderos a Caballo como su creador, el entonces coronel José de San Martín.
Juan Parish Robertson, comerciante inglés, fue testigo del combate de San Lorenzo, y el relato que escribió en Londres constituye la fuente principal de las crónicas sobre dicha acción militar. Robertson había salido de Buenos Aires llevando mercadería para vender en el Para­guay, y en la posta de San Lorenzo se encontró casualmente con San Martín y sus granaderos y en la noche del 2 de febrero de 1813., el Jefe militar lo invitó a presenciar el combate que se libraría al día siguiente.
En el  libro “Letters on Paraguay, ” publicado en Londres en 1834, Robertson ,testigo del combate  relató  en colaboración con su hermano Guillermo los vivido junto al  futuro padre de la patria y Libertador de Chile y Perú..” Por la tarde del quinto día llegamos a la posta de San Lorenzo, distante como dos leguas del convento del mismo nombre, construido sobre las riberas del Paraná, que allí son prodigiosamente altas y empinadas. Allí nos in­formaron que se habían recibido órdenes de no permitir a los pasajeros seguir desde aquel punto, no solamente porque era inseguro a causa de la proximidad del enemigo, sino porque los caballos habían sido requisados y puestos a disposición del Gobierno y listos para, al primer aviso, ser internados o usados en servicio activo.
Yo había temido encontrar tal interrupción a través de todo el camino, porque sabía que los marinos, en considerable número, estaban en alguna parte del río, y cuando recordaba mi delincuencia en burlar su bloqueo, ansiaba caer en manos de cualquiera menos en las suyas. Todo lo que pude convenir con el maestro de postas fue que si los marinos desembarcaban en la costa yo tendría dos caballos para mí y mi sirviente y estaría en libertad de internarme con su familia a un sitio conocido por él, donde el enemigo no podría seguirnos” “
. “No dudé estar en manos de los marinos. ‘¿Quién está ahí?’, dijo autoritariamente uno de ellos. ‘Un viajero’, contesté, no queriendo señalarme inmediatamente como víctima confesando que era inglés. ‘Apúrese’, dijo la misma voz ‘y salga’. En ese momento se acercó a la ventanilla una persona cuyas facciones no podía distinguir en lo oscuro, pero cuya voz estaba seguro de conocer, cuando dijo a los hombres: ‘No sean groseros, no es enemigo, sino, según el maestro de posta me informa, un caballero inglés en viaje al Paraguay”. “Los hombres se retiraron y el oficial se aproximó más a la ventanilla.
Confusamente pude entonces discernir sus finas y prominentes facciones, sin embargo, combinando sus rasgos con el metal de voz, dije: ‘Seguramente usted es el coronel San Martín, y, si es así, aquí está su amigo míster Robertson’. “El reconocimiento fue instantáneo, mutuo y cordial, y él se regocijó con franca risa cuando le manifesté el miedo que había tenido, con­fundiendo sus tropas con un cuerpo de marinos. El coronel entonces me informó que el Gobierno tenía noticias seguras de que los marinos españoles intentarían desembarcar esa misma mañana, para saquear el país circunvecino y especialmente el convento de San Lorenzo. Agregó que para impedirlo había sido destacado con ciento cincuenta Granaderos a caballo de su Regimiento. Que había venido (andando principalmente de noche para no ser observado) en tres noches desde Buenos Aires. Dijo estar seguro de que los marinos no conocían su pro­ximidad y que dentro de pocas horas esperaba entrar en contacto con ellos”. “Son doble en número’, añadió el valiente coronel, ‘pero por eso no creo que tengan a mejor parte de la jornada’. “‘Estoy seguro que no’, dije, y descendiendo sin dilación empecé con mi sirviente a buscar a tientas vino con qué refrescar a mis muy bien venidos huéspedes.
“No tuve dificultad en persuadir al coronel de que me permitiera acompañarlo hasta el convento. ‘Recuerde solamente’, dijo, ‘que no es su deber ni oficio pelear. Le daré un buen caballo y si ve que la jornada se decide contra nosotros, aléjese lo más ligero posible. Usted sabe que los marineros no son de a caballo’. A este consejo prometí sujetarme y, aceptando su delicada oferta de un caballo excelente y estimando debidamente su consideración hacia mí, cabalgué al costado de San Martín cuando marchaba al frente de sus hombres, en oscura y silenciosa falange”. “Justo antes de despuntar la aurora, por una tranquera en el lado del fondo de la construcción, llegamos al Convento de San Lorenzo, que quedó interpuesto entre el Paraná y las tropas de Buenos Aires y ocultos todos los movimientos a las miradas del enemigo.
El coronel San Martín, acompañado por dos o tres oficiales y por mí, ascendió al campanario del Convento y con ayuda de un anteojo de noche y por una ventana trasera trató de darse cuenta de la fuerza y movimientos del enemigo. “Cada momento transcurrido daba prueba más clara de su intención de desembarcar y tan pronto como aclaró el día percibimos el afanoso embarcar de sus hombres en los botes de siete barcos que componían su escuadrilla”
“Fue un momento de intensa ansiedad para mí. San Mar­tín había ordenado a sus hombres no disparar un solo tiro. El enemigo aparecía a mis pies seguramente a no más de cien yardas. Su bandera flameaba alegremente, sus tambores y pitos tocaban marcha redoblada, cuando en un instante y a toda brida, los dos escuadrones desembocaron por atrás del convento y flanqueando al enemigo por las dos alas, comenzaron con sus lucientes sables la matanza que fue instantánea y espantosa” “Las tropas de San Martín recibieron una descarga solamente, pero desatinada, del enemigo, porque, cerca de él como estaba la caballería, sólo cinco hombres cayeron en la embestida contra los marinos.
Todo lo demás fue de­rrota, estrago y espanto entre aquel desdichado cuerpo. La persecución, la matanza, el triunfo siguieron al asalto de las tropas de Buenos Aires. La suerte de la batalla, aun para un ojo inexperto como el mío, no estuvo indecisa tres minutos”. “La carga de los dos escuadrones instantáneamente rompió las filas enemigas y desde aquel momento los fulgurantes sables hicieron su obra de muerte tan rápidamente, que en un cuarto de hora el terreno estaba cubierto de muertos y heridos. “Un grupito de españoles había huido hasta el borde de la barranca y allí, viéndose perseguidos por una docena de granaderos de San Martín, se precipitaron barranca abajo y fueron aplastados en la caída. Fue en vano que el oficial a cargo de la partida les pidiera se rindiesen para salvarse.
En tanto,  Ignacio Martínez, investigador del CONICET, analiza el suceso respondiendo a la pregunta ¿Qué fue lo que movilizó a San Martín a involucrarse en esos combates en tierra americana?
-Llos valores que movían la batalla no estaban condensados todavía en torno a un sentimiento nacional argentino, ya que en 1810 esa nación como la conocemos hoy todavía no existía. “Podríamos decir que en San Martín, como en muchos de los protagonistas de esos sucesos, pueden haber confluido un sentimiento patriótico, que refería a la patria chica, al lugar de origen y al mismo tiempo un sentimiento de identidad americana”, señaló. “San Martín regresa por las ideas”, subrayó.
Martínez concluye:” fue una lucha por ideas de innovación, de formas de entender y refundar la política, la sociedad y la economía que atravesaba de un lado y del otro el Atlántico y la experiencia más fuerte en nuestro territorio fue la guerra, que logró comprometer a toda la población. San Martín fue uno de los grandes “ingenieros” de esa movilización, fue uno de los que trató de organizar esa empresa gigantesca, la guerra revolucionaria, que movilizó alrededor de 14.000 hombres, con todo lo que ello implicaba. Era un esfuerzo que involucró a toda la población profundamente, y uno de los protagonistas de todo eso, sin dudas, fue San Martín”, concluyó.
El arcón de la historia “El combate de San Lorenzo relatado por un testigo ( 3/2/1813)

Paradiso, Ana “Reflexiones a 200 años del combate de San Lorenzo”, . CCT Rosario, sobre investigación de Ignacio Martínez. Investigador asistente. CONICET-UNR., 1 DE Febrero de 2013

lunes, 11 de febrero de 2019

Los militares dentro del plan sistemático de desaparición llenaron de cadáveres los cimientos del país; dejaron una sociedad calada por el terror; destruyeron la educación, la cultura, la salud, la ciencia, la conciencia y desterraron la solidaridad (Osvaldo Soriano,1996)


En 1996, Al cumplirse 20 años de la instalación del terrorismo de Estado en Argentina, producido con la toma del poder  del Proceso de Reorganización Nacional, acaecido el 24 de Marzo de 1976,  el escritor y pensador argentino, Osvaldo Soriano que lo vivió en su exilio  belga, describía las vivencias en aquel país europea, observaba a Videla y sus cómplices a través de los medios “El noticiero de la televisivo mostraba tipos bigotudos, ceñudos y entorchados que parecían la caricatura de una irrecuperable republiqueta bananera”,

Con dolor, aceptaba que “Esa mañana que supe que había perdido la Argentina de mi infancia, la de mi escuela y mi primer trabajo. Perdía, como millones de compatriotas, cosas íntimas e intransferibles”, se refería a que los militares , ahondarían los métodos la presidencia de Juan Carlos Onganía, represión, control al extremo y el país bajo la tutela de las Fuerzas Armadas, así lo confirmarían

Con treinta y tres años de edad,  fue parte junto con el escritor Julio Cortázar, el historiador y periodista Osvaldo Bayer, fallecido hace pocos meses; el escritor David Viñas y otros  miles, formò  de lo que los militares llamaban la  "campaña anti argentina, es decir aquellos que desde el exterior denunciaban las atrocidades ( campos de concentración, torturas, vejaciones de todo tipo en hombres y mujeres , llegando al extremo de persecuciones que terminaban en desapariciones, tèrmino que significaba que el cuerpo había sido tirado al mar y que, en consonancia con su proceder los militares no respetaron ni el derecho
a una digna sepultura.).


Para Soriano, había pocas diferencias entre el nazismo hitleriano de los  40 en Europa con los hechos del Proceso de Reorganización nacional, el comportamiento era semejante. Por ello, aseguraba”  La dictadura ha significado, para mí, el mal absoluto”, enfatizaba que era imposible para él, encontrar palabras que lo suavicen: “No me salen matices
para explicarla”, enfatizaba..

Reiteraba “quiero decir, asimilo a aquellos militares con el régimen nazi”.  Soriano , en su crítica a la sociedad argentina , atacó con  dureza la actuación de los  colaboracionistas “ hayan sido cercanos o lejanos, era injustificable  su conducta; tampoco disculpaba a quienes habían sido  testigos  pasivos pero conscientes, ni exculpaba a los que repetían "yo no sabía lo que pasaba ", menos aún a las  repetidas justificaciones que la sociedad argentina supo realizar entre 1976 y 1983, "yo no sabía lo que pasaba" o al ver que alguien era "chupado", según la terminología utilizada por los genocidas , intentaban fundamentar "por  algo será" o "algo habrá hecho", del mismo modo, destestaba el slogan ideado por
la dictadura alentando a la poblaciòn a protestar a la comisiòn Interamericana de Derechos Humanos en 1979, a espetarle "somos derechos y humanos".

Soriano, en su crítica  sostenía que no eran meros  malos recuerdos, y, que en virtud de ello, no podía escribir sin "odio". Los militares habían dejado marcas en  en  la Argentina:"  treinta mil jóvenes y a algunos viejos, guerrilleros o no  y   a los sindicatos combativos". Además, por fuera de la política la huella de la dictadura también se percibió en la
destrucciòn de  la educación, la cultura, la salud, la ciencia y la conciencia (gran parte de la sociedad estuvo atomizada). Además dejaron otras huellas que se vinculan a las relaciones sociales "Desterraron la solidaridad, el barrio, la noche populosa". En la destrucción de la ciencia y la cultura, Soriano, rememoraba dos íconos: prohibidos 
a Einstein y Gardel".

Por su parte, respecto a  la obra pública, recordaba Soriano: "abrieron autopistas", en }
alusiòn a la idea no concluida del intendente porteño, Osvaldo Cacciatores. A  la vez, dentro del plan sistemático de desaparición, con crudeza puntualizaba :" los militares " llenaron de cadáveres los cimientos del país; dejaron una sociedad calada por el terror".

Concluía, el autor de “una sombra ya pronto serás”, entre otros libros y cuentos "Nada podrá hacernos olvidar ni  perdonar",  asimismo recordando el final de la dictadura, reflexionó “ la dictadura que gran parte de la sociedad  había reclamado para "salvar al país", con la guerra de Malvinas  marcò su  desmoronamiento:" el plan de aniquilamiento desató por su propia lógica una guerra a la vez  humillante y absurda. Eso dejaron: un escenario vacío y oscuro que había que tomar en silencio.


Fuente
Soriano Osvaldo 24 de marzo, 1996


Textos leídos en el Departamento de Artes Dramáticas del IUNA el 12 de julio de 2011

De Memoria ( 2004) “Testimonios, Textos y otras fuentes sobre el terrorismo de Estado en Argentina", Memoria Abierta, Secretaría de Educación y Subsecretaría de Derechos Humanos de la Nación.
www.elortiba.org/old/doc/De_Memoria.doc

martes, 5 de febrero de 2019

Rosas era a la vez juez y verdugo actuando en virtud de sus facultades extraordinarias, durante su mandato el miedo y la violencia estuvieron subyaciendo siempre, pues oponérsele fue un crimen, el ejercicio de la violencia y el terror respondieron a sus preocupaciones directas


Juan Manuel de Rosas construyó su liderazgo de una manera que se confundían el Estado con el “restaurador de la leyes”, el país estaba divido, sin medias tintas, o se estaba a favor del hombre que asumió por primera vez la gobernación de Buenos Aires en 1829 y la ejerció hasta 1832, luego de un interregno, retornó en 1835 , en los años posteriores  ,comenzó una escalada de violencia en la ciudad de Buenos Aires, cuya expresión máxima se produjo durante el segundo gobierno de Juan Manuel de Rosas, entre 1840 y 1852,la violencia derivada en miedo, primero y luego en terror, fue ejercido por la Mazorca, su fuerza parapolicial que le fue ciegamente devota. Se basó en la desconfianza a todo el que lo rodeó y buscó la docilidad política y personal. Su administración incluyó para sí poderes de justicia. “El Ejecutivo era a la vez juez y verdugo actuando en virtud de sus facultades extraordinarias. El miedo y la violencia estuvieron subyaciendo siempre, pues oponérsele  fue un crimen, el ejercicio de la violencia y el terror respondieron a preocupaciones directas de Rosas..

Rosas obligó a identificarse con la divisa punzó. “Fue desplegada en cada pecho. Ninguna persona, cualquiera que fuese su condición se atrevía a abstenerse de ella. El comediante en la escena, el sacerdote en el altar, y hasta el niño en la cuna, eran del mismo modo obligados a usarla, era vana toda otra resistencia; el miedo estaba en el corazón de la familia; la atmósfera misma esta envenenada con un terror pánico; absorta de horror, se doblegó y sometió”.

El encono proveniente de Francia por el bloqueo del puerto  junto a otros factores como el exilio de hombres prominentes provenientes de la cultura provocó su caída  el  3 de Febrero de 1852  en la batalla de Caseros. Fue destituido de su cargo de gobernador y encargado de las relaciones exteriores de la Confederación. Al  ser derrotado las fuerzas aliadas de Entre Ríos, Corrientes, Brasil y Uruguay, comandadas por Justo José de Urquiza. Y luego de haber dominado la Confederación argentina durante más de dos décadas, su poder se desmoronó por iniciativa de un líder federal del litoral que desde 1841 gobernaba la provincia de Entre Ríos. Urquiza, representante en su provincia de la unanimidad del régimen; cuando asumió su cargo, se mantuvo leal a Rosas durante el transcurso de la década de 1840. Pero durante ese período, otros cambios comenzaron a afectar de manera más silenciosa el orden impuesto desde Buenos Aires. Mientras que la provincia hegemónica venía experimentando un exitoso proceso de expansión ganadera, en gran parte gracias a la crisis que sufrieron con las guerras de independencia y las guerras civiles las provincias naturalmente destinadas a vivir un proceso similar, como eran los casos de Entre Ríos y la Banda Oriental, durante los años 40, Entre Ríos lograba recuperarse económicamente de la devastación sufrida luego de 1810. 

Tal recuperación actualizó las viejas disputas entre la ex capital y el litoral. El monopolio ejercido por la primera respecto al comercio ultramarino, la Aduana y la libre navegación de los ríos se convirtió, finalmente, en una de las causas detonantes del conflicto que derrocó a Rosas.

De hecho, la llamada “guerra grande” en Uruguay y el bloqueo anglo- francés en Buenos Aires habían estimulado la economía entrerriana. Sus estancieros -entre los que se encontraba el propio Urquiza- se habían convertido en los proveedores de la sitiada Montevideo. Por ello, el gobernador más poderoso del litoral tenía sumo interés en sostener el tráfico costero con la capital uruguaya. Por otro lado, desde tiempo atrás, Rosas mantenían con Brasil una situación conflictiva. Luego de la firma de los tratados que culminaron con el bloqueo anglofrancés, Buenos Aires y el imperio brasileño quedaron libres para enfrentarse en el escenario siempre disputado: la Banda Oriental. Brasil apoyaba al gobierno de Montevideo; Rosas, a Oribe. La pretensión de Brasil en su enfrentamiento con Rosas era mantener asegurada su provincia más meridional, Río Grande do Sul, y lograr la libre navegación del río Paraná. Rosas evaluaba esta pretensión como una muestra más de las apetencias del imperio brasileño y de su ancestral deseo expansionista sobre el Rio de la Plata.

El 3 de febrero de 1852, casi cincuenta mil hombres se hallaban en el campo de batalla. Aunque repartidos paritariamente en tos dos bandos, las tropas de Rosas no pudieron resistir el ataque del ejército comandado por Urquiza. La victoria fue rápida y hubo alrededor de doscientas bajas. Pocas horas después, la ciudad de Buenos Aires fue saqueada por soldados dispersos de uno y otro bando, mientras Urquiza establecía su comando general en Palermo, en la que había sido residencia y sede gubernamental de Rosas durante toda su gestión.

La rápida y contundente derrota del ejército de Rosas en Caseros -producto en gran parte de los errores estratégicos cometidos por sus tropas- condujo al Restaurador de las Leyes a embarcarse inmediatamente hacia Inglaterra, no sin antes embalar y llevar consigo su copiosa documentación. 

Los documentos oficiales de los años de su gobierno (que incluían cartas y notas recibidas, y copia de las que él había escrito o dictado) llenaron diecinueve cajones. Rosas partió al exilio, que se prolongó hasta su muerte, en 1877, con muy escasos recursos; una vez instalado en Inglaterra, no le fue posible vivir de las rentas de sus tierras porque éstas le fueron confiscadas.

El reclamo acerca de sus bienes y la protesta escrita en tres idiomas que distribuyó en Europa y América no lograron revertir la medida: Rosas sufrió en carne propia la misma política que había aplicado a sus enemigos durante su administración. Las penurias económicas fueron un tema constante en sus cartas del exilio, como también las quejas y críticas hacia aquellos parientes y amigos que, una vez caído en desgracia, le negaron su ayuda. No obstante, supo agradecer a Urquiza, su oponente, el haber intentado restituirle sus propiedades y el envió regular de una suma de dinero que el vencedor de Caseros le giró a título personal. Una de las tantas paradojas de los vaivenes políticos experimentados en aquellos tormentosos años.                     

- Marcela Ternavasio - Historia Argentina 1806-1852, Capitulo 9, Siglo XXI Editores , 2015, Buenos Aires.
González, C. (2006) Relatos del terror en Buenos Aires, 1833-1842. [En línea] Anuario del Instituto de Historia Argentina, (6). Disponible en: http://www.fuentesmemoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.56/pr.56. pdf

domingo, 20 de enero de 2019

Raúl Alfonsín fue el presidente que nos devolvió la vigencia del único sistema bajo el cual es posible convivir

Las compuertas de la libertad. El hombre que hizo falta para abrirlas fue Raúl Alfonsín, el emergente de un cambio. La democracia como forma de vida, en el título de su libro Eduardo Zanini, resume, parafraseando uno de los slogans de campaña, el significado del triunfo y la asunción del presidente radical hace 35 años.

Partiendo de sus orígenes como dirigente juvenil en Chascomús,  Zanini encuentra allí los gérmenes del pensamiento de Raúl Alfonsín, que podría sintetizarse en la fórmula que logró superar la antinomia peronismo-antiperonismo: “libertad con justicia social”

En"Raúl Alfonsín, el  hombre que hizo falta" ( Marea), elogia Zanini al discípulo del histórico caudillo radical, Ricardo Balbín, porque  se animó a romper y armar su propia línea interna, “Renovación y Cambio”, con la que finalmente llegó a la presidencia de la nación. 

Alfonsín, como abogado, a pesar de ser un enemigo declarado de la violencia política, se encargó de promover, desde 1975 y durante toda la dictadura militar, presentaciones judiciales por violaciones a los derechos humanos. Ya como presidente de los argentinos fue el motor de la crucial transición a la democracia. Con un poder militar aún vivo, logró el enjuiciamiento a las cúpulas de la dictadura. Un caso paradigmático en el mundo, que le costó tres levantamientos castrenses en su contra.

Zanini describe todas las adversidades contra las que tuvo que luchar Alfonsín durante los seis años de su presidencia, en especial el aspecto económico, que terminó minando su poder. Desde el llano desde 1989, sin un peso ajeno en el bolsillo, Alfonsín siguió siendo un constructor de la política argentina y tanto la reforma constitucional de 1994 como la creación y triunfo de la Alianza con Fernando de la Rúa llevan su sello. En el incendio del 2001, Raúl Alfonsín hizo su último aporte político de importancia. Después de sostener al Gobierno de la Alianza hasta el último minuto, acompañó la gestión del presidente provisional Eduardo Duhalde, como un militante dispuesto a defender la democracia a cualquier costo.
Raúl Alfonsín fue el presidente que nos devolvió la vigencia del único sistema bajo el cual es posible convivir.

Zanini, E. "Raúl Alfonsín, el hombre que hizo falta" , Marea , 2018.

Juro, hoy, aquí, que voy a terminar con el hambre en nuestra tierra”( Menem, 2002)


Menem ya había sido presidente durante la década nefasta de 1989 a 1999, había privatizaciones los servicios básicos, los canales de tv , aerolíneas argentinas e YPF, entre otras, todas bajo procesos de poca claridad, las denuncias y las  causas de corrupción al por mayor  fueron parte de la vida cotidiana durante el menemato que a  poco de asumir dio un vuelco ideológico aliando a su peronismo con la UCEDé, es decir las clases populares con las capas más altas de la sociedad, el conservadorismo más rancio para convertir a la Argentina “potencia” del siglo XXI . Eso sí, tuvo un gesto de  “ sincericidio “,  sin pruritos aseguró “ Si yo decía lo que iba a hacer no me votaba nadie. En Noviembre de 2002, si bien todavía no se sabían las fechas de las elecciones, él prometió que  volvería  para  “terminar” su obra, el hundimiento de la argentina. La Nación destacaba una de sus promesa sde campaña” Menem promete un salariazo, más planes sociales y ´guerra´ al delito.
El lugar de la presentación era una marca de su viraje, no fue con el “pueblo”, ni a caballo ni tomando mate, fue  en un acto reservado, en la Sociedad Rural, los grandes terratenientes, la otrora “oligarquía” anti-peronista , lo apoyaba en su intento por ocupar por tercera vez el sillón rivadaviano en la Casa Rosada
Cuando todavía no se habían acallado los ecos de la frase de Eduardo Duhalde al asumir, “el que depositó dólares, recibirá dólares, el que depositó pesos, recibirá pesos”, hecho que nunca se cumplió, los bancos se quedaron con los dólares y  devolvieron pesos, a 1,40, Menem dijo que devolverá los depósitos en la moneda original.
La propuesta de Menem incluía “ aumentar los sueldos un 20 por ciento y aumentar la presencia de las Fuerzas Armadas ( a las que “ perdonó” con los indultos , borrando los crímenes atroces cometidos entre 1976 y 1983 ) para luego minar su poder al abolir el servicio militar obligatorio . Menem insistía durante el gobierno de su ex vicepresidente aumentar “la participación de las FF.AA. en seguridad interior”.
"Venimos a gobernar para dar soluciones, no limosnas. En nuestra próxima acción de gobierno vamos a encarar dos situaciones de emergencia extrema: el hambre y la inseguridad", enfatizó Menem durante el discurso ante sus técnicos.
Su proyecto integrador abarcaba la instrumentación de una tarifa social en los servicios públicos y el lanzamiento de un plan alimentario de emergencia que alcanzaría a 8,5 millones de habitantes. "Juramos hoy, aquí, que vamos a terminar con el hambre en nuestra tierra", señalaba. El presupuesto destinado a paliar el hambre sería  altísimo  1400 millones de pesos a solucionar ese flagelo.
"Uno de los principales problemas de la economía es la terrible caída del poder adquisitivo. Se puede lograr un aumento del orden del 30 por ciento al eliminar los impuestos al trabajo y volcarlos al salario del sector privado", explicó el economista Pablo Rojo, coordinador del programa económico menemista.
Según su explicación, la eliminación de exenciones impositivas permitiría compensar la caída en la recaudación que produciría la anterior medida, , volver a permitir la libre circulación del dólar, prohibir la emisión de moneda espuria, fomentar la conformación de la Asociación de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y un compromiso de equilibrio fiscal también fueron parte de su plan de acción que conduciría  a que  Argentina se reinserte en el mundo, sin olvidar abrir las puertas para que en caso de triunfar,  Menem pida  por un lado al Fondo Monetario Internacional (FMI) una reprogramación de los vencimientos de los próximos tres años y  con acreedores privados  se sentará a  renegociar  la deuda externa .

Finalmente, en pos de acumulación de trabas para aprobar sus medidas y bajar el gasto público  prometió en 2002 “eliminar una cámara del Congreso, reducir las legislaturas provinciales y los poderes judiciales, mientras que (como cualquier programa político que se precie de tal) aseguró promete la supresión de la lista sábana”

Fuente:
 Menem promete un salariazo, más planes sociales y "guerra" al delito, La Nación, 29 de Noviembre de 2002.?https://www.lanacion.com.ar/453836-menem-promete-un-salariazo-mas-planes-sociales-y-guerra-al-delito

domingo, 13 de enero de 2019

Día Internacional del Holocausto: “Lo que se asesinó en los campos de exterminio no fue sólo gente, hubo un intento de erradicar la cultura judía, una tradición que proveyó una de las columnas de la civilización moderna (Prof Yehuda Bauer)

El Prof Yehuda Bauer en su libro “Reflexiones sobre holocausto”,  marca la excepcionalidad de la Shoá (el holocausto judío):”no tuvo precedentes”, asimismo en su rol de educador e investigador lamenta que el negacionismo como el antisemitismo y otros genocidios sean parte de la humanidad aún después de 1945."Finalizada la segunda guerra  nuestra expectativa era que se hubiera convertido en una advertencia, no en un antecedente”, sin embargo, añade  “se ha probado nuestro error. Se ha vuelto un precedente y fue seguido por otros genocidios. ¿Qué significa esto para la humanidad? ¿Qué significa para las Naciones Unidas? ¿Qué haremos respecto de las Naciones Unidas?.

De inmediato interroga si aún más de setenta año después la advertencia antes mencionada todavía es posible “¿Hay posibilidad de éxito si intentamos prevenir genocidios usando nuestra comprensión de aquel paradigmático de los judíos y su comparación con otros que han sucedido después?
Luego Bauer historioriza los antecedentes  del surgimiento de Hitler y el nazismo, qué y cómo se llegó a esa situación en Alemania primero y en Europa después “En nombre de aquella utopía de un nuevo mundo racista y maravilloso, la gran mayoría del pueblo alemán fue persuadida de abandonar su moralidad aceptada e integrar el proceso necesario para que se cometieran vastos asesinatos”. Esos asesinatos, añade Bauer :”  incluyeron al menos tres genocidios: el de los polacos, los roma (gitanos) y los judíos.

En un  llamado claro a reflexionar, Bauer , pide “ Jamás debemos olvidar que las utopías matan; las utopías radicales y universalistas, como el nacionalsocialismo, el comunismo y los radicales que apoyan –hoy– el terrorismo global, matan radical y universalmente”.

Al campo de concentración más grande,  Auschwitz s, lo denomina “el símbolo del mal “ y como tal, el emblema máximo  de la barbarie nazi, en tanto , para el pueblo judío es el” mayor cementerio del mundo, un cementerio sin tumbas”. 

En su escrito, Bauer analiza  la Shoá, enfatizando que lo que se  asesinó  en los campos de exterminio no fue sólo gente, la realidad es que hubo  un “ intento de erradicar la cultura judía, una tradición que proveyó una de las columnas de la civilización moderna. Una es la especificidad del destino judío, la otra contiene implicaciones universales; son dos lados de una misma moneda, los judíos fueron las víctimas específicas del genocidio”.

Ahonda Bauer , Holocausto, tuvo  “implicancias que son universales porque quién sabe quién puede ser “los judíos” la próxima vez”, retoma así la idea qué fue un antecedente y no una advertencia para el mundo.

Traza Bauer un paralelismo entre  la Shoá y otros genocidios:” El sufrimiento de las víctimas es el mismo, se repitieron   asesinatos homicidios de niños, torturas,  violaciones ,  hambre, enfermedades y  humillación, fueron hilos conectores en todos  los asesinatos masivos, sin  gradaciones.

Finaliza Bauer , ratificando que la repetición es posible,  si en el pasado se pagó un precio muy pesado, se sienta un precedente de lo qué puede ocurrir , si se dejan de lado los principios morales básicos”.

Lamenta Bauer que en la actualidad  las políticas que se  basen en consideraciones morales y cuya aplicación carece de  prácticas.

Como cierre el catedrático, eligió reproducir sus palabras pronunciadas en 1998 ante el  Bundestag , el parlamento alemán, remarcando su identidad como judío “Vengo del pueblo que entregó los Diez Mandamientos al mundo”, a su vez uniendo el antecedente y  la realidad estima que a los diez mandamientos originales , bases de la convivencia humana”. A ellos  habría que agregarles  otros tres mandamientos: no serás un perpetrador, no serás una víctima y nunca, pero nunca jamás, serás un observador indiferente”. Bauer sintetiza así  tres principios que permitieron que la Shoá se haya consumado, los perpetradores que torturaron, hambrearon y humillaron a la víctimas en virtud que hubo una gran parte del mundo que optó por mirar a otro lado, siendo cómplice con la indiferencia”

Bauer, Yehuda ( 2013) , Reflexiones sobre el Holocausto”, E.D.Z. Nativ Ediciones, , Jersusalem.

domingo, 6 de enero de 2019

Aprovecho a decirles a los responsables que no es necesario hacer tantos despelotes juntos, piensen que durante los últimos cincuenta años una verdadera legión de gobernantes y funcionarios dieron lo mejor de sí para hacer pelota al país (Tato Bores, 1991)

¿Qué nos sucede a los argentinos que desde 1957 (el año en que Tato se inició en TV con sus ácidos comentarios sobre la política, sus protagonistas y los gobernados), los temas no cambian, se repiten y se reiteran de una manera casi obsesiva?, se preguntaba  el periodista Carlos  Ulanovsky en 2002 .

Una y mil veces ante determinadas circunstancias de la actualidad política argentina surge la pregunta ¿qué hubiera dicho Tato Bores?, o bien aparece de inmediato un vídeo donde su monólogo emitido hace 30, 40 o 50 años, reitera la situación. No fue un profeta, ni un vidente, sí  el más brillante analista de la actualidad argentina, un hombre disfrazado de frac, anteojos, un moño, un despeinado peluquín y en clave de humor inteligente, nos hace ver que Argentina vive en un círculo vicioso y que todo vuelve, solamente cambian los  protagonistas.

Un claro ejemplo lo da sobre  las privatizaciones , en 1991 Tato Bores, afirmaba: “Antes el Estado, cuando manejaba estas empresas, le sacaba guita al usuario para dársela a las empresas privadas que le vendían cosas al Estado. En cambio, ahora, estas empresas privadas le sacan directamente la guita a la gente, sin tener que pasar por el Estado. O sea que se eliminaron intermediarios. ¿Verdad?".

En forma parecida, también en 1991, reclamaba Tato Bores :"En mi calidad de Actor Cómico de la Nación y Primer Monologuista Diplomado del País debo aclarar algo: así no se puede laburar... Hay demasiados temas, demasiados bolonquis. No doy abasto. Les juro que a veces pasan tantas cosas en el medio, se dio vuelta tantas veces la tortilla, que el que dijo algo al rato dice todo lo contrario, que el que estaba y dijo que no iba a renunciar, ya renunció. (...) .Por eso quiero aprovechar para decirles a los responsables que no es necesario hacer tantos despelotes juntos. Y tan rápidos. Piensen que durante los últimos cincuenta años una verdadera legión de gobernantes y funcionarios dieron lo mejor de sí para hacer pelota al país y lograr que estemos mal...”.

Las coincidencias y  críticas guardan una similitud lamentable (por lo repetitiva) con la realidad, éste último monologo data de agosto de 1991 cuando gobernaba el país Carlos Menem, la brutal actualidad que acosa al país es semejante, por eso sigue asombrando la vigencia de Tato  a 23 años de su partida, porque como dijera su hijo  Sebastián impacta ver que  "todo se repite en forma circular. Si se lo escucha a mi viejo en los '60 hablando de los jubilados o las elecciones, se entiende que la calesita vuelve a pasar

Fuentes:
Blejman, Mario Nada se pierde, todo se transforma, Página 12, 30 de Marzo de 1999.

Ranzani, Oscar, : Tato, el cómico que pudo ver el futuro, Página 12, 26 de Junio de 2002 .


Respighi, Emanuel: Para homenajear a Tato, nada mejor que... Tato Página 12,27 de Abril de 2002 .


El eterno Tato Bores, La Voz (Córdoba)24 de abril de 2012 .