jueves, 16 de marzo de 2017

A 41 años del golpe de Estado del 24 de Marzo de 1976 : taller "Memorias en acción: espacio para crear y recrear"

A 41 años del golpe de Estado del 24 de Marzo de 1976, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos organiza el taller "Memorias en acción: espacio para crear y recrear"
Lugar y hora : Sábado 18 de marzo de 10 a 13.30 horas. Sede APDH Av. Callao 569 3°cuerpo 1° piso, Ciudad de Buenos Aires

Destinado a educadores/as e interesados/as en la temática.
Actividad no arancelada con inscripción previa.

Modalidad: Se desarrollará bajo la modalidad de taller.Se entregará material pedagógico y se otorgará certificado de asistencia.
Informes e inscripción: enviar correo a educacion@apdh.org.ar indicando institución de pertenencia, cargo o nivel, datos de contacto.
Teléfonos: 4372-8594 / 4373-0397 / 4814-3714 de 15 a 19 hs.

miércoles, 15 de marzo de 2017

ATENTADO A LA EMBAJADA DE ISRAEL EN BUENOS AIRES, 25 AÑOS: EL TERROR SÓLO IMPREGNA DOLOR Y MUERTE EN AQUELLOS LUGARES EN LOS QUE DEJA SU HUELLA

El siguiente es un extracto del discurso de la entonces embajadora de Israel pronunciado en 20
14 en el acto del 22 aniversario del atentado a la sede diplomática hebrea

Familiares de las victimas Estimados sobrevivientes Representante del Gobierno Argentino Señor Vice Canciller, Embajador Eduardo Zuain Señor Ministro de Justicia y Derechos Humanos, Dr. Julio Alak Autoridades Nacionales Autoridades del Gobierno de la Ciudad. Compañeros y miembros del cuerpo diplomático Señoras y señores :
22 son las letras del alfabeto hebreo. La totalidad de las palabras pronunciadas y las que podrían ser creadas son posibles a partir de ellas. Estos 22 signos simbolizan un universo completo de pensamientos y enunciaciones. 

Hace 22 años, en este mismo lugar, la realidad tomó un nuevo formato. Un cruel atentado arrojó a decenas de personas a la ausencia permanente de sus seres queridos que fallecieron y que hoy ya no pueden ser parte de sus vidas. Provocó una importante cantidad de heridos. 

Dejó al Estado de Israel sin su sede diplomática e imprimió en la memoria de la ciudadanía argentina una imagen acerca de cómo se 2 pronuncia el terrorismo internacional, que hasta ese entonces desconocía. Estos 22 años nos permiten observar como el extremismo dejo su marca en medio del escenario urbano. Un vacío que deviene en ausencias cotidianas. 

La confirmación que el terror solo impregna de dolor y muerte aquellos lugares en los que deja su huella. Son muchos los desafíos que esta herida en la calle Arroyo nos plantea. El que vengo a sugerirles hoy es fundamentalmente el de la memoria. 

Como representante del Estado de Israel, debo decirles, que nuestro pueblo ha hecho de la memoria un ejercicio cotidiano. La recordación es el único elemento que supera la muerte. 

Es el instrumento por el cual la trascendencia logra corporizarse en un pasado que se constituye en premisa básica de un presente consciente. La memoria es la herramienta fundamental para la construcción de una realidad con sentido, con capacidad de pensarse a sí misma y así transformarse en un ejemplo de acción para las generaciones futuras. Señoras y señores, Son tres los ejes rectores que nos congregan en este acto. Como elemento principal, la necesidad de invocar la memoria. Por otro lado, la clara enunciación de la batalla contra el terrorismo internacional, como un elemento central en la política de nuestro gobierno. Y en tercera instancia la necesidad de justicia. 

Estimo que todos los hoy aquí presentes, coincidimos en que esta triada debe ser enarbolada a través del tiempo. Estos tres pilares nos comprometen con el pasado, nos definen el presente, y nos desafían en relación al futuro. Señoras y señores, Estamos hoy aquí presentes para honrar la memoria de las personas que vieron truncadas sus vidas hace 22 años. Estamos hoy aquí presentes para tomar conciencia que toda forma de terrorismo debe ser rechazada, que el TERRORISMO MATA. Estamos hoy aquí presentes, en nombre de los ausentes. Estamos hoy aquí presentes, para manifestar que el Estado de Israel desea honrar la memoria de las víctimas. 

Es por ello que el concepto que hemos elegido este año para conmemorar este aniversario es: ACÁ HABÍA VIDA. Para finalizar quisiera terminar con las 22 letras del alfabeto hebreo. Como una consigna del destino, estos 22 años, nos permiten tomar conciencia que existe un universo de posibilidades para conformar un nuevo discurso. Las bases legitimas para formar en nuestra conciencia colectiva: la palabra memoria, el concepto de lucha contra el terror, y sin dudas también… la palabra justicia; porque el TERRORISMO MATA y porque fundamentalmente ACÁ HABÍA VIDA.

Fuente: Embajada de Israel



domingo, 12 de marzo de 2017

Hoy cumpliría 90 años Alfonsín, el demócrata que puso a los criminales de la Dictadura frente a los jueces

Asumió recitando el olvidado Preámbulo de la Constitución y le entregó el mando a otro civil, Menem, algo que no sucedía desde 1916. Su vida fue un ejemplo de pasión política y cristalina austeridad.
En la Argentina corren los convulsos y sangrientos años 70. Pero en la madrileña Puerta de Hierrosólo se baraja el futuro…
Una noche, en la mesa chica de los peregrinos eternos, Perón pregunta:
–¿Cómo anda la oposición?
La respuesta es más obsecuente que real:
–No existe, general.
–Sin embargo, hay un muchacho de Chascomús, Alfonsín, que…
–Pero ya sabe cómo son los radicales, gerenal. Siempre guitarreando…
(Pausa)
–Sí, pero cuidado… ¡Ese toca la guitarra eléctrica!

El muchacho de Chascomús es Raúl Ricardo Alfonsín.
Ha nacido (12 de marzo de 1927) y se ha criado ese punto de la provincia de Buenos Aires sólo famoso por su laguna… hasta que su hijo dilecto llegó a ser el primer presidente de la democracia recuperada.
Pero tiene escuela: los juegos de su infancia y la curiosidad de su adolescencia han transcurrido entre políticos, sus acuerdos, sus desacuerdos. Es el mayor de los seis hijos del comerciante minorista Raúl Serafín y de Ana María Foulkes, y nieto de gallegos y galeses. Escuela primaria: Normal Regional de Chascomús. Secundaria: Liceo Militar General San Martín.

En la Argentina corren los convulsos y sangrientos años 70. Pero en la madrileña Puerta de Hierro sólo se baraja el futuro…
Una noche, en la mesa chica de los peregrinos eternos, Perón pregunta:
–¿Cómo anda la oposición?
La respuesta es más obsecuente que real:
–No existe, general.
–Sin embargo, hay un muchacho de Chascomús, Alfonsín, que…
–Pero ya sabe cómo son los radicales, gerenal. Siempre guitarreando…
(Pausa)
–Sí, pero cuidado… ¡Ese toca la guitarra eléctrica!

Termina como subteniente de reserva con dos compañeros que serían famosos por oscuras razones: Leopoldo Galtieri y Albano Hanguindeguy…
Se recibe de abogado (UBA) en 1950. Un año antes se casa con María Lorenza Barreneche, que le da seis hijos: Raúl Felipe, Ana María, Ricardo Luis, Marcela, María Inés y Javier Ignacio.

No puede eludir los genes de la política: concejal, diputado (provincial y nacional), senador, vicepresidente de la Internacional Socialista… Pero el Gran Destino todavía no ha tocado a su puerta.

Se acerca a él un grupo de jóvenes radicales que, como pueden, enfrentan a la dictadura militar: Cáceres, Karakachoff, Storani, Moreau, Stubrin, Nosiglia, Cavallari, Suárez Lastra, Martínez, Muiño, Rodríguez, Laferriére Laferrière… La Coordinadora. Y el gran salto.


Tras la derrota nacional en la guerra de Malvinas, último y trágico manotón de ahogado de la dictadura militar para perpetuarse en el poder, amanece la democracia, clausurada desde la noche de 1966, cuando un grupo de militares derroca al presidente radical Arturo Umberto Illia. El manotazo del inepto general Juan Carlos Onganía, que promete "cien años de gobierno".


Suceden luego años volcánicos.

El peronista Héctor Cámpora, amanuense y candidato de Perón, gana las elecciones del 73. Pero presionado por los montoneros, le entrega el poder a su líder, que asume abatido y enfermo, y muere el 1º de julio de 1974. Lo sucede su mujer, Isabel, derrocada el 24 de marzo de 1976 por la dictadura militar que encabezan Videla–Massera–Agosti. Aunque sí en lo formal, no han sido años de democracia plena…

El camino a la Casa Rosada se le abre, ancho pero espinoso, al hombre de "la guitarra eléctrica" que anticipó Perón. Lo apoya la mayoría silenciosa, que se hace oír como un terremoto en el acto de cierre de campaña (28 de octubre de 1983): casi un millón de almas.

Lo sustenta una brillante campaña publicitaria creada por David Ratto –radical desde su infancia–, con dos íconos clave: las iniciales RA en el óvalo azul y blanco que identifica en los autos su pertenencia a la República Argentina, y el afiche con el gesto de Alfonsín levantando en triunfo sus dos manos cruzadas: símbolo de triunfo, pero también de unión. Y como golpe final, la quema de un ataúd y una corona con las siglas UCR por el peronista Herminio Iglesias: un acto que infunde el miedo de retornar a la violencia de los 70.

Y las urnas hablan.
La fórmula Raúl Alfonsín–Víctor Martínez vence por casi el 52 por ciento de los votos a los peronistas Italo Luder–Deolindo Bittel, que apenas pasan el 40. Pero las luces de Alfonsín y la democracia nacen opacadas por un pesado velo: los miles de muertos de los dos terrorismos –el clandestino y el de Estado–, sin olvidar a los abatidos por la siniestra Triple AAA de José López Rega, el siervo pero también el amo de un Perón que era una sombra de su sombra…

Y Alfonsín juega su carta más fuerte, más riesgosa, histórica. Crea la CONADEP: profunda investigación de los crímenes de la dictadura que genera la edición de un libro insoslayable: el Nunca Más.

Nadie creyó lo que sucedería después, pero el 22 de abril de 1985, por orden de ese hombre campechano que en las primeras fotos en Chascomús lucía un poncho, los comandantes militares de las tres primeras juntas enfrentaron a un tribunal bajo la acusación de "crímenes de lesa humanidad".

Fueron ocho meses inolvidables. No sólo por la ejemplar justicia que aleteaba: también por la terrible tensión de un último coletazo militar.

Pero el 9 de diciembre del mismo año cayó el martillo de los jueces: sentencias durísimas, algunas de por vida, coronadas por las inolvidables palabras del fiscal Julio César Strassera: "Señores jueces… ¡Nunca más!". En 1986, Alfonsín logró que el Congreso sancionara la ley de Punto Final: plazo de 60 días para procesar a más acusados por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura. Pero no fue suficiente.

En la Semana Santa de 1987 estalló un levantamiento de jóvenes oficiales al mando del teniente coronel Aldo Rico. Los patéticos carapintadas. Tan fuera de la gente que quería paz como de la historia misma.

Una muchedumbre inundó las calles apoyando al presidente y a la democracia. Si Alfonsín hubiera levantado el pulgar, habrían caído sobre los insurrectos. Pero demasiada sangre había corrido en el país.

El presidente y también Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, según la Constitución, eligió el camino de la paz. Fue en persona al nido de los insurrectos. Y hacia el final de la tarde anunció desde la Casa Rosada:"¡Felices Pascuas! La casa está en orden"", y no hay sangre en la Argentina.

Algunos juzgaron esa actitud como una claudicación. Pero la mayoría comprendió que el presidente había evitado una guerra civil. Aun así, debió enfrentar otros dos levantamientos: 18 de enero y 1º de diciembre de 1988.

Más tarde, frente a las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, las organizaciones de derechos humanos, olvidando su deuda con Alfonsín, le dieron la espalda. Y así respondió: "Las medidas que tomamos obedecieron a un criterio de racionalidad que no se compadecía con lo emocional del pueblo en ese momento. Fue algo que se vio como una tremenda frustración, en general, por todos los argentinos. De modo tal que cuando Menem, más tarde, concreta el indulto, se creyó que era mucho menos grave que lo hecho por mí. Que no fue sino cumplir con lo prometido durante mi campaña: la responsabilidad principal es de los que mandan; la segunda, de los que se han excedido en el cumplimiento de las órdenes, y la tercera, de los que en ese marco de terror que había, creyeron en la legitimidad de la orden impartida. creyeron en la legitimidad de la orden impartida. Pero sobre esos, yo no quería que recayera la pena".

Contra viento y marea, logró entregar su banda y su bastón a otro presidente civil, y de otro partido: a Carlos Saúl Menem el 8 de julio de 1989. Algo que no sucedía desde ¡1916! Y la semilla del período democrático más largo del país. Pero tuvo un enemigo impensado que habría de obligarlo –más allá del alud de críticas– a acortar su mandato: una inflación brutal (llegó al 200 por ciento), que si bien fue sospechada como "un golpe de Estado cometido por el mercado" –afirmación del diario Ámbito Financiero- generó una dramática anemia en las arcas macroeconómicas y en el bolsillo de los hijos de la patria.

Su génesis fue, en 1982, el estallido de la crisis de la deuda latinoamericana ante la moratoria de México y la negativa de los acreedores a refinanciar préstamos. La deuda externa argentina pasó de 7.875 millones de dólares al morir 1975, a 45.087 millones en 1983.Pero no serán esos números los que definan la talla de Alfonsín. No fue él quien propició nestros 13 millones de pobres.No fue él quien protagonizó la década más corrupta desde la Revolución de Mayo.No fue él quien produjo la decadencia de la escuela pública, semilla de casi todos los males. No fue él quien dejó entrar el letal y al parecer invencible narcotráfico. No fue él quien creó a los argentinos del "Deme dos", ni los argentinos que cruzan la cordillera para comprar más barato.No fue jamás sospechado del crimen de un fiscal.

Su primer discurso presidencial empezó con nobles palabras olvidadas por décadas: el Preámbulo de la Constitución Nacional.Creyó profundamente que con la democracia "Se cura, se come, se educa".Quiso llevar la Capital "al sur, al viento, al frío" de Viedma. Acaso demasiado lejos, sí. Pero no errado en alejar la administración nacional de ese enjambre de conflictos y tropelías que suceden cada día en la Plaza de Mayo.
Raúl Ricardo Alfonsín fue nada más y nada menos que un demócrata, una palabra tantas veces olvidada.

Ya estaba enfermo cuando, para el que sería su último cumpleaños, le pedí una entrevista. Accedió. Fui con un fotógrafo. La cita era a la una de la tarde, pero tardó casi tres horas en aparecer. Sus asistentes me dijeron que estaba en un almuerzo con correligionarios, o tal vez en una importante reunión política, o tal vez…

En ninguna parte. Apareció en pijama:–Disculpen, muchachos. No estuve en un almuerzo ni en una reunión… ¡me quedé dormido!Ese y así fue el hombre de la democracia.Un cáncer se lo llevó a los 82 años. Hoy cumpliría 90.Nunca lo olvidemos.
Por Alfredo Serra 12 de marzo de 2017
Especial para Infobae

http://www.infobae.com/politica/2017/03/12/hoy-cumpliria-90-anos-alfonsin-el-democrata-que-puso-a-los-criminales-de-la-dictadura-frente-a-los-jueces/

sábado, 11 de marzo de 2017

BORGES LEJOS DE LA SOLEMNIDAD, EN LA VIDA COTIDIANA : LECTURAS, PASEOS. CINE Y LIBROS

En 1964, un joven Alberto Manguel conoció a Jorge Luis Borges en la librería Pigmalion, donde trabajaba como vendedor por la tarde, cuando salía del colegio. Desde entonces, y hasta 1968, fue a la casa del escritor varias noches por semana, a leerle en voz alta. Con Borges es el relato imperdible, delicioso, de esos encuentros, que consistían en sesiones de lectura, paseos por la ciudad, conversaciones, comidas, ocurrencias.
Con un tono en que confluyen la frescura del adolescente que no cree estar viviendo un hecho extraordinario y la lucidez del lector y escritor adulto que vuelve sobre una zona decisiva de sus recuerdos, Manguel construye “su” Borges sin caer jamás en la solemnidad, atendiendo al suceder cotidiano: Borges en su casa, la víspera de Año Nuevo, dictando un poema que ha compuesto con precisión en su mente, preparando una charla y memorizándola, buscando un libro en su biblioteca y encontrándolo sin titubear; Borges con Silvina Ocampo y Bioy Casares, compartiendo el relato de sus sueños nocturnos; Borges en el cine, intensamente conmovido; en la calle, caminando por Florida y explicando cómo puede saberse si un poeta es bueno o malo; en una librería, recorriendo con sus manos libros desconocidos hasta descifrar nombres y títulos.
Anécdotas desopilantes –como la del escritor ansioso por leerle un cuento de cuchilleros– o poco conocidas –la visita que le hizo Marguerite Yourcenar en Ginebra, poco antes de su muerte– componen un libro revelador por partida doble: del Borges íntimo que los homenajes escamotean, y del Manguel que, de regreso en Buenos Aires, percibe la ciudad real y vertiginosa de hoy a través de esa ciudad imaginaria, personal, que le proponen los recuerdos.
Sobre el autor:

alberto manguel

Nació en Buenos Aires en 1948 y vivió parte de su infancia en Tel Aviv, ya que su padre era el embajador argentino en Israel. La familia regresó a la Argentina cuando él tenía 7 años. A partir de 1968, vivió en Francia, Inglaterra, Italia y Tahití, desempeñándose como editor, traductor y escritor.
En 1980 escribió, junto con Gianni Guadalupi, Guía de lugares imaginarios. Le siguieron Diario de lecturasEl regresoLa ciudad de las palabras: mentiras políticas, verdades literariasTodos los hombres son mentirososUna historia de la lecturaLa biblioteca de nocheConversaciones con un amigo y Una historia natural de la curiosidad, entre otras obras.
Ha colaborado en diversos medios y publicaciones, y ha recibido numerosos reconocimientos a su obra y su trayectoria. Volvió a la Argentina en 2016, al ser designado director de la Biblioteca Nacional.


Fuente:

Manguel, Alberto:" Con Borges", Siglo Editores, Argentina , 2017

http://www.sigloxxieditores.com.ar/fichaLibro.php?libro=978-987-629-703-5

Alberto manguel
http://www.sigloxxieditores.com.ar/fichaAutor.php?idAutor=1334

jueves, 9 de marzo de 2017

Alberto Olmedo : “¿Qué quiero que quede de mí? Una estatua a mis manos en la calle Corrientes para que miren y digan: ‘Chau negro’. Nada más"

El pasado domingo 5 de Marzo se cumplieron 29 años del fallecimiento del  enorme Alberto "Negro "Olmedo , valga como homenaje recordar algunas de  sus frases que todavía perduran en la memoria de quienes nos deleitamos con su humor.
Le sumo la tapa del  libro " Queriamos tanto a Olmedo", editado por la escuela de periodismo TEA en 1991.
Y... ¡si no me tienen fe!. ¡De acaaaaaaá!. ¡Éramos tan pobres...! Si lo vamo' a hacer, lo vamo' a hacer bien. ¿Me trajiste a la nena? ¡Adianchi, adianchi!.Siempre que llovió, paró".Piluso es bueno.

La muerte de Olmedo sorprendió a todos, y nos dejó pensando en lo finito de esta existencia ante la realidad de que ni el dinero, ni la fama, ni el éxito son armas que pueden luchar contra el inevitable destino que nos aguarda.

Su vida estuvo signada por la contradicción. Conoció la pobreza y el poder que da la riqueza. Conoció el desprecio y el éxito. Y como una estrella de rock, vivió rápido y murió cuando aún tenía mucho para dar.

Pasan los años y a pesar de que sus películas y sus sketches televisivos ya han pasado a ser testimonio de la historia argentina, y se han convertido en un verdadero material “retro”, lo cierto es que al ver a Rucucu, a Chiquito Reyes, al Manosanta, a José Luis Borges, a Rogelio Roldán y a tantos otros personajes se despierta en nosotros la alegría y a la vez la nostalgia.

Alberto Olmedo nació pobre, en el humilde barrio Pichincha de la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe, el 24 de agosto de 1933. Lo crió su madre, Matilde Olmedo, quien abandonada por su pareja pasó a ocupar los roles de madre y padre al mismo tiempo, trabajando incansablemente para que su hijo pudiera tener techo, comida y educación.

Fue en el año 1947 cuando aún muy joven Alberto realiza su primer acercamiento a la actuación, participando en algunas obras del teatro La Comedia, de su ciudad natal, a la vez que se suma a la agrupación artística vocacional La Troupe Juvenil Asturiana.

En el año 1954 toma una decisión que cambiaría por completo el rumbo de su vida, ya que decide viajar a Buenos Aires para probar suerte. Una vez allí, se incorpora como switcher en Canal 7, mientras intenta generar contactos para lograr la posibilidad que tanto ansiaba.

Fue precisamente en la fiesta de fin de año de 1955 que Olmedo consigue tener una oportunidad para demostrar su talento, realizando una improvisación cómica ante todos los asistentes al evento. El entonces interventor del canal, Julio Bringuer Ayala, quedó sorprendido por el joven humorista, por lo que lo incorporó inmediatamente al programa “La Troupe de TV”.

De pequeños monólogos y participaciones en sketches, surge poco a poco el gran Olmedo, que en principio logró su primer rol importante en un ciclo infantil, que luego sería un éxito sin igual en la pantalla de Canal 9: “El Capitán Piluso”. Poco después, y notando el interés que Alberto había despertado en el público, fue incorporado al programa “Operación Ja-Já” de Gerardo y Hugo Sofovich, en el que nacen Rucucu y el Yéneral González, personajes inolvidables de su repertorio actoral.

La figura de Olmedo en la televisión argentina crece de tal manera, que en 1981 comienza el ciclo “No toca botón”, que se emitía por Canal 11, y contaba con la dirección del desaparecido Hugo Sofovich. Fue en aquel ciclo en el cual Olmedo explotó por completo su talento y creatividad, dando origen a inolvidables personajes como Chiquito Reyes, el Dictador de Costa Pobre, El Pitufo, El Psicoanalista, el Manosanta, José Luis Borges y el mucamo Perkins y Rogelio Roldán, entre otros.

Durante su trayectoria, también el cine fue uno de los lugares que supo conquistar, alcanzando a filmar más de 40 películas, que se inician en 1959 con su debut en el filme “Gringalet”, y culmina en 1988 con “Atracción Fatal”.
Su dueto con Jorge Porcel lo llevó a lugares inimaginables, lográndose convertir en un binomio que sin dudas era sinónimo de comicidad. Junto al “Gordo” hizo cine, televisión y teatro, además de compartir una amistad que trascendió el ambiente laboral.

El público lo amaba y en dos oportunidades debió enfrentarse a la noticia de su muerte, ya que el 4 de mayo de 1976 todos los medios del país anunciaban la desaparición física de Alberto Olmedo, luego de que la noticia surgiera durante el estreno de su ciclo televisivo “El Chupete”, por Canal 13. Y mientras el locutor leía el texto de condolencias por el fallecimiento del capocómico, las cámaras mostraban al elenco del programa probándose la ropa del actor. El gag había comenzado, y no podía ser rematado de otra manera que con la llegada de Alberto Olmedo, quien inocentemente dijo en complicidad con su público: “¿Qué pasa?, ¿acaso no se puede llegar tarde?”.

Aquello fue una farsa, una broma que habían pergeñado el Negro Olmedo junto a director del programa. Pero la muerte lo alcanzó como a todos los seres de este planeta, cuando en el verano de 1988, por un accidente absurdo, Olmedo cayó del balcón de su departamento en el piso 11, en la ciudad de Mar del Plata.
Como presagio de su final,

Alberto Olmedo había dicho: “¿Qué quiero que quede de mí? Una estatua a mis manos en la calle Corrientes para que miren y digan: ‘Chau negro’. Nada más”. Hoy podemos decir “Chau Negro” a sus manos, en la Avenida Corrientes 1753, donde se encuentra emplazada la obra de José Martínez.
Fuente:
http://historiaybiografias.com/artistas10/

martes, 7 de marzo de 2017

URGE PROTEGER UN CRECIMIENTO GRADUAL Y CONTINUO DE LA INVERSIÓN EN EDUCACIÓN, SU POTENCIA ES UN FACTOR DETERMINANTE PARA EL DESARROLLO DE LAS SOCIEDADES DEMOCRÁTICAS


Es posible que la educación llegue al debate político y ocupe la atención de los medios y la ciudadanía sólo cuando se producen huelgas docentes, hechos de violencia en las escuelas, o cuando se publican las tablas de posiciones de las pruebas internacionales que miden resultados de aprendizaje? , indaga el libro “la educación argentina hoy, la urgencia del largo plazo” compilado por el especialista y ex ministro de educación argentino Juan Carlos Tedesco.

Tedesco junto a otros expertos propone , entre otros puntos, uno saliente , el considera fundamental para motorizar la educación :”Para avanzar en la idea de mejora continua es necesario excluir del escenario algunas tensiones inconducentes. Una de ellas es poder superar el falso dilema entre inclusión y calidad. La inclusión y la calidad son dos caras de un mismo derecho. Un buen sistema educativo será aquel donde el máximo de población alcance los más altos niveles de aprendizajes, y estos, a su vez, no se reducen únicamente a los aprendizajes que suelen considerar las evaluaciones vigentes”.

El camino hacia la excelencia no surgirá de una reforma en particular sino de diversos movimientos, cada vez más creativos. Ya no es viable una institución formadora que en contextos de acelerados cambios no se transforma a sí misma.
En la educación Argentina hoy, publicado por Siglo XXI Editores  en 2015 se propone repensar la educación superando los falsos dilemas ideológicos que reducen la discusión a supuestas posiciones progresistas o “tecnocráticas”, sintetizan
Los autores, plantean en  la investigación  que ambos son reduccionismos. Por un lado, a  las primeras, la defensa de la justicia social les impide hablar de excelencia académica y responsabilidad por los resultados. En oposición al progresismo,  a los sectores preocupados por la eficiencia, les parece que la condición necesaria para lograrla es seleccionar y excluir a los que no acceden a los estándares definidos como metas.
“La educación argentina hoy”, revisa la problemática  para instalar una agenda concreta de trabajo, en la que el ideal incuestionable de la inclusión no sea sinónimo de bajo nivel de exigencias.
Elena Duro en su artículo “Hacia la mejora continua de la educación”, enfatiza que la educación es los derechos más sinérgicos ( con mayor necesidad de que se produzca un cambio , siempre y cuando se produzca una cooperación entre las partes involucradas). Entre sus preciados efectos, dice Duro “posibilita la apertura al ejercicio de otros derechos”.
Algunos de los consejos que brinda Duro son. Por un lado: Partir del reconocimiento de los logros alcanzados, difundirlos e involucrar a los actores directos.  Además insta a reconocer que no se tienen todas las respuestas y que el error formará parte del proceso, asumiendo que el error también es posible  en el plano de las políticas ( error, vuelta atrás y también auto-crítica por sobre todo de quienes ejecutan las políticas detrás de un escritorio ).
Duro aboga y alienta a  ser creativos y promover innovaciones, dejando de lado prácticas cuando son inconducentes. Se torna necesario monitorear y difundir los avances a nivel micro y macro; sistematizar y difundir prácticas de calidad para dotar de un conocimiento actualmente insuficiente al ámbito educativo. proteger un crecimiento gradual y continuo de la inversión en educación, porque las metas serán cada vez más exigentes.
Por último en un claro llamado reivindicatorio de la actividad docente y de la educación como inversión  ( oponiéndose a que se lo califique de un gasto improductivo, afirma la urgencia en “Proteger un crecimiento gradual y continuo de la inversión en educación. A partir de ello , subraya “ Es imperioso generar movilización en torno a la meta de una educación inclusiva y con aprendizajes para todos, y transmitir la potencia de la educación como factor determinante para el desarrollo de sociedades democráticas.
Para finalizar reitera  la idea, que a la par representa una  esperanza .” Mejorar la educación, además de ser un compromiso compartido, es una realidad posible y una obligación de todos".

Fuentes:


Tedesco, J.C. (comp) ,la educación argentina hoy, la urgencia del largo plazo, Siglo XXI editores, Buenos Aires, 2016
http://www.sigloxxieditores.com.ar/fichaLibro.php?libro=978-987-629-591-8

Duro, E, Hacia la mejora continua de la educación Capítulo 5. En: Tedesco, J. C. (Comp.). La educación argentina hoy. Buenos Aires: Siglo XXI-editoresFundación OSDE, citado en https://www.unicef.org/argentina/spanish/EDUCACION_RelexionesHaciaMejoraContinuaEducacion.pdf





jueves, 2 de marzo de 2017

DÍA DE LA MUJER: HOMENAJE A EUGENIA UNGER, SOBREVIVIENTE DE AUSCHWITZ " ES LA VOZ FEMENINA QUE NARRA Y NO PUEDE VIVIR SIN CONTAR, CUANDO CUENTA REVIVE LAS ESCENAS QUE NO SÓLO LE DEJARON MARCAS EN LA PIEL,SI NO , LO PEOR, LE DEJARON EL INFIERNO DE LA REPETICIÓN

Sin memoria no tenemos presente, futuro ni esperanza. A todos nosotros, los sobrevivientes, se nos acerca el tiempo de partir, unos antes, otros después. Quisiera que cada uno de ustedes sean las otras voces que, a partir de hoy, trasmitan nuestra historia, nuestro testimonio. Quisiera que ustedes sean los que repitan, a través de los mares, los ríos y las montañas, nuestro padecimiento, pide Eugenia Unger , sobreviviente de Auschwitz en su libro “Después de Auchwitz. Renacer de las cenizas” publicado en 2005.
Ese pedido se convierte en suplica al ahondar:"
Quisiera la promesa de vuestro compromiso con nuestra causa y la lucha contra la discriminación. Quisiera que elolvido no invada vuestras almas, así sabré que la memoria de vuestros seis millones de hermanos será honrada por siempre. Yo podré, recién entonces, descansar en paz".

En homenaje al Día de la Mujer, la Comunidad Dor Jadash de Murillo 653 de Capital  organiza el miércoles 8 una charla abierta con Eugenia Unger a la que califica como "modelo de  mujer".
La profesora María Cristina Alonso explica en el epílogo de "Después de Auschwitz, renacer de las cenizas": existe “una estrecha relación entre la voz femenina y la memoria” y que, por lo tanto, Eugenia Unger se convierte en “la voz femenina que narra”, pues “no puede vivir sin contar, y cuando cuenta, vuelve a revivir escena que no sólo le dejaron marcas en la piel, sino –lo que es peor- le dejaron el infierno de la repetición”.
El infierno vivido  en el ghetto de Varsovia, en los campos de Lublin, Majdanek, Auschwitz-Birkenau, Ravensbrik, Resov y Malajov, y en la “Marcha de la muerte”.
fue la humillación por los nazis. Su adolescencia. Cargó piedras y comió ratas y bichos para sobrevivir. Al fin de la guerra pesaba 27 kilos.
 "Recibíamos una sola comida diaria: un pedazo de pan duro y mohoso y una sopa de agua sucia a la que les agregaban las cáscaras de zanahoria y papas. Había que saber comer: yo comía por miguitas, así pude resistir. Los que comían de una vez la ración, se morían más rápido. El problema era quedarse dormida porque entonces alguien te robaba. Yo también vivía obsesionada por robar comida. A tal punto que pasaba ocho, diez veces por día frente a los crematorios sabiendo que también iría a parar ahí, pero no me importaba, lo único importante era conseguir algo para llevarme a la boca: bichos, ratas, lo que fuera", reiteró cada vez que tuvo la oportunidad.

Eugenia, con las  marcas a fuego ( literalmente) de la vida y a sus 90 años, enfatiza:" Yo creo que me salvé para dejar testimonio. Esa es mi fuerza y mi misión Dediqué mi vida a hacer conocer esta parte de la historia.
En sus dos libros “Después de Auschwitz. Renacer de las cenizas” y “Holocausto, lo que el viento no borró”, en viajes y charlas, relató cientos de veces su vida la pasión por fundar su familia, su anhelo de integrarse a una nueva sociedad y, lo más importante, su constante y persistente lucha por preservar la memoria de la Shoá”.
Aunque hay quienes convencerla de abandonar su misión, ella no claudica y no calla:
"  Me sale del alma: no olvidar, no olvidar"

Fuentes:

Chernizki, E." Testimoniar sobre los padecimientos del Holocausto.Después de Auchwitz. Renacer de las cenizas", Nuestra Memoria número 27 , citado en
http://www.serysociedad.com.ar/noticiagral_v2.php?idnew=64&tipo=1

Una sobreviviente de Auschwitz y su grito del alma: no olvidar

http://www.diasdehistoria.com.ar/content/una-sobreviviente-de-auschwitz-y-su-grito-del-alma-no-olvidar

Eugenia Unger, sobreviviente del gueto de Varsovia: "Ellos nos restituyeron toda la dignidad” / entrevista de Tamara Krell, La Nación, 19 de abril de 2003, citada en escritorasunidas.blogspot.com.ar/2013/05/eugenia-unger-sobreviviente-del-gueto.html